Red Cliff (el nombre alude a la batalla del “acantilado rojo” o mejor aún de los “acantilados rojos”) es una película épica del director John Woo. Siguiendo la línea de “Dioses y Generales“, “Gettysburg” y “Lo que el viento se llevó” este largometraje de casi cinco horas de duración (en realidad fue estrenado en dos partes o episodios y de este lado del mundo en una versión sincopada de menos de 100 minutos) cubre un gran número de eventos que reflejan el inicio del ocaso de la dinastía Han (alrededor del 220 EC) que está a punto de ser sustituída por tres reinos en disputa. Específicamente la contienda entre las fuerzas imperiales del norte lideradas por el agresor Cao Cao y dos señores de la guerra sureños (Liu BeiSun Quan). Para el protagónico estaba contemplado Chow Yun-Fat (“El tigre y el dragón“, “Bullet proof monk“, “Hard Boiled“) como Zhou Yu (el antagonista de Cao Cao) mientras que Tony Leung Chiu Wai (protagonista de las maravillosas ”In The Mood for Love” y “2046” del maestro Wong Kar Wai) debía interpretar a Zhuge Liang (el estratega de Liu Bei). No fue así pues Chow Yun-Fat abandonó el proyecto y el carismático Leung ocupó su lugar mientras que el sino-japonés Takeshi Kaneshiro hizo lo propio al dar vida a Liang.

Red Cliff 1 (2008) y Red Cliff 2 (2009)

Red Cliff 1 (2008) y Red Cliff 2 (2009)

La necesidad de hacer atrayente para el público no asiático esta antigua historia china revitalizada hace aproximadamente 600 años por el “Romance de los tres reinos (Luo Guanzhong)” obligó a que el equipo de escritores (incluído el propio Woo) tomase ciertas libertades. La más notable es sugerir que Cao Cao va a la guerra al encapricharse con Xiao Quiao -la esposa de Zhou You- que es interpretada por la ex-supermodelo Lin Chiling. También como parte de esta “globalización” Woo exhibe grandes escenas de combate naval y terrestre así como de heroísmo exaltado protagonizado por un puñado de generales sureños que arremeten contra hordas de enemigos sin sufrir un rasguño -tal cual héroes aqueos o troyanos- gracias a sus portentosas habilidades marciales que brillan sobremanera bajo la fotografía de Lu YueZhang Li. Así mismo las estratagemas de Zhuge Liang y del propio Zhou You parecen surgidas de la mente de Odiseo. Una mezcla de tales elementos habría tenido consecuencias terribles en las manos inapropiadas pero afortunadamente el retorno a los orígenes de este hijo pródigo del suburbio hongkonés ocurre bajo una muy buena estrella y sin las habituales estridencias occidentales del malo-malo contra el bueno-bueno y otros tantos dislates del género. Como dice Ethan Sacks en New York Daily News (17/11/2009): “Olvídense de ‘Crepúsculo: Luna Nueva,’ la épica china de John Woo (titulada)  ‘Red Cliff ’ es la película más grande del planeta”.


Me pregunto si la historia de Herschel Schwart el “mitad judío mitad iroqués” que inventa Joyce Carol Oates en su novela ”La hija del sepulturero” podrá haber inspirado el quehacer y modos de Aldo -el apache- Raine que aparece en aquellos malditos bastardos de Tarantino:
And yet the tale would be told through Milburn for years how, on that Hallowe’en night, the night following the vandalism in the Milburn cemetery, several young men were surprised and attacked by Herschel Schwart who acted alone. The first of these, Hank Diggles, dragged out of his pickup truck in the dimly lighted parking lot of the Mott Street Tavern, could not claim to have seen Herschel Schwart but only to have felt him and smelled him, before he was beaten by his assailant’s fists into unconsciousness. There were no witnesses to the Diggles beating, nor to the even bloodier beating of Ernie LaMont in the vestibule of his apartment building just off Main Street, about twenty minutes after the Diggles beating. But there were eyewitnesses to the attack on Jeb Meunzer outside the Meunzers’ house on the Post Road: at about midnight Herschel showed up on the front porch, long after the last of the trick-or-treaters in their Hallowe’en costumes had gone home, he’d pounded on the door and demanded to see Jeb, and when Jeb appeared Herschel immediately grabbed him and dragged him outside, threw him onto the ground and began beating and kicking him, with no more explanation than Who’s a Nazi? Fucker who’s a fuckin Nazi? Jeb’s mother and a twelve-year-old sister saw the beating from the porch, and cried out for Herschel to stop. They knew Herschel of course, he’d gone to school with Jeb and intermittently the two boys had been friends, though they were not friends at this time. Mrs. Meunzer and Jeb’s sister would describe how “crazed” Herschel was, terrifying them by stabbing at Jeb with what appeared to be a fishing knife and all the while cursing Who’s a Nazi now? Fucker who’s a fuckin Nazi now? Though Jeb was Herschel’s size and had a reputation for brawling, he appeared to be overcome by Herschel, unable to defend himself. He, too, was terrified and begged his assailant not to kill him as with both knees Herschel pinned him to the ground and, with the knife,
crudely carved into his forehead this mark—
esvas
 
that would scar Jeb Meunzer for the remainder of his life.
It would be told how Herschel Schwart the wiped the bloody knife calmly on his victim´s torusers, rose form him and waved insolently at the stunned, staring Mrs. Meunzer and her daughter, and turned to run into the darkness. It would be said that, at a bend in the Post Road, a car or pickup truck was idling, with its headlights off; and that Herschel climbed into this vehicle and drove away, or was driven away by an accomplice, to vanish from the Chautauqua Valley forever.
 

Depp como William Blake

Depp como William Blake

Es difícil imaginar a Johnny Depp como protagonista de un western, salvo que se trate de uno muy especial. Y especial tenía que ser la película del director de “Ghost Dog” (1999) y “Night on Earth” (1991), el singularísimo Jim Jarmusch. Esta película (Dead Man, 1995), que además tiene un reparto de lo más variado (Robert Michum, Gary Farmer, John Hurt, Gabriel Byrne, Lance Henriksen, Billy Bob Thornton, Alfred Molina, Iggy Pop y Michael Wincott), inicia con el viaje de William Blake (Depp) hacia el pueblo de Machine donde lo ha llevado una oferta de trabajo en la empresa de un tal señor Dickinson (un decrépito Mitchum). Sin embargo lo único que consigue el tímido Blake es conocer a una vendedora de flores de papel llamada Thel con quien pasa la noche. El problema es que Thel tiene un pasado con Charlie Dickinson (Byrne) que los sorprende en la cama -y en el acto trata de matar a Blake- pero solo consigue herirlo pues Thel se interpone entre ambos. Blake responde con el arma de la chica. Charlie cae muerto. Blake huye como puede. Se podría decir que este es el fin del primer viaje que la película relata. El segundo viaje comienza cuando Blake emprende la huída en compañía del indio “Nadie (Nobody)” (Farmer) que lo halla moribundo. Al saber el nombre del desgraciado que acaba de ayudar Nadie confirma que habla con un muerto viviente (ni más ni menos que el autor del poderoso The Tyger y sobretodo de los Proverbs of Hell).  Mientras tanto Dickinson padre contrata a tres matones para que persigan al forastero por el asesinato de Charlie y su “novia”, pero sobretodo por el robo del “pinto” de su hijo. Adentrándose en el territorio Blake y Nadie se dirigen a una cita cuyo término es fácil de adivinar. Blake se convierte en otra persona, una que responde: “¿Conoces mi poesía?” antes de disparar contra un oficial que le apunta. Una persona que escribe con sangre. Cuando Nadie le advierte que lo siguen, Blake responde:

- ¿Estás seguro? Es decir, ¿cómo puedes saberlo?

Y Nadie dice:

- A menudo el hombre blanco es precedido por su hedor maligno.

Blake es ahora un forajido acusado de asesinar a siete personas. Luego de una escaramuza con un taimado predicador (Molina) y sus acompañantes Blake recibe otro impacto de bala. Débil y siguiendo el curso de un río Blake le pregunta a Nadie:

- ¿Es este el bote que me llevará a través del espejo de agua?

- No, le responde su amigo -Este bote no es lo suficientemente fuerte, William Blake.

Al final de la película vemos como uno de los matones de Dickinson, un sanguinario asesino llamado Cole Wilson (Lance Henriksen) los alcanza a la orilla del mar. Blake está preparado para un entierro ritual. Cole y Nadie se disparan. Detrás de ellos la canoa ritual de Blake -el hombre muerto- se aleja. Como en otros momentos de la película la guitarra de Neil Young acompaña la secuencia.

Nadie preparando a Blake

Nadie preparando a Blake

Aho, William Blake!

Aho, William Blake!

De vuelta al lugar de donde provienen todos los espíritus

De vuelta al lugar de donde provienen todos los espíritus

Hace unos días fuí a ver “El Solista” (Joe Wright, 2009). Jamie Foxx / Nathaniel Anthony Ayers me hizo recordar a Mickey Mouse como aprendiz de brujo de la película “Fantasía” (1940) de Disney: ambos se visten igual, son más pose que sustancia y llegado el momento deben dejar que los profesionales hagan su trabajo. Pero por lo menos el orejudo de Disney es quien es. Y Foxx ha dado tumbo tras tumbo después de su celebrada actuación en Ray.

Este sí es un orejudo famoso

Este sí es un orejudo famoso

Este también quiere ser aprendiz de brujo

Este también quiere ser aprendiz de brujo

Pero bueno, sin dedicarle más tiempo a esto veamos algunas (entre otras tantas) de las cosas que están mal con esta película:

- Las patéticas secuencias de música acompañada por palomas en vuelo y el collage -estilo “Fantasía”- de colores danzantes acompañando las notas del cello.

- Robert Downey Jr. llorando por los males de la humanidad (no sé si nada más yo soy un insensible) cuando su “amigo” no le hace espeso el caldo.

- La pretensión de los escritores, actores y el director de que el tema en realidad es más importante de lo que es, es decir que “trasciende”.

- La noción de que los desórdenes de salud mental son algo holístico que puede ser tratado por terapeutas a lo new age (¿o cienciólogos?) y el descrédito implícito de los diagnósticos y prescripciones  apropiadas desde un punto de vista psquiátrico.

En fin, nada de esa mezcla de manipulación y sensiblería ofende. Por lo menos no tanto porque esto es un negocio y seguro habrá mercado que consuma lo que mañosamente intenta vender “El solista”. Lo que sí me ofende es el retrato real de los desamparados en la tan pujante, poderosa y “bendecida” nación del norte.

 

El último western del maestro Peckinpah (1973)

El último western del maestro Peckinpah (1973)

El sólido James Coburn y el sorprendente Kris Kristofferson estelarizan “Pat Garrett & Billy The Kid” (Sam Peckinpah, 1973). Junto a ellos actúan Bob Dylan, Jason Robards, el “indio” Fernández, Slim Pickens y Katy Jurado (entre otros). La historia de Patrick Floyd GarrettWilliam Harrison Bonney (aka Henry Antrim aka Henry McArty aka Billy The Kid) transcurre en el ocaso del siglo antepasado en la inmensidad del suroeste gringo. Coburn y Kristofferson dan vida a dos especímenes en vías de extinción, forajidos y antiguos compañeros de andadas vueltos enemigos. Uno debe perseguir al otro. La película inicia cuando el hombre de la ley (Pat) visita al Kid en su guarida. Mientras beben unos tragos tienen el siguiente diálogo (PG: Pat Garrett, BtK: Billy The Kid):

PG: ¿Puedo hablarte claro?

BtK:Para eso has venido.

PG: La ciudadanía…quiere que te vayas. Que salgas del país.

BtK: ¿Me lo dicen o me lo piden?

PG: Te lo pido yo.  Dentro de cinco días te obligaré a hacerlo.  Porque voy a ser el sheriff del condado de Lincoln.

BtK: El viejo Pat. Sheriff Pat Garrett. Vendido al clan de Santa Fe. ¿Cómo te sientes?

PG: Es… como si los tiempos hubieran cambiado.

BtK: Los tiempos, tal vez. Yo no. Oye, ¿por qué no te quedas? Tenemos algunos días, ¿no?

PG: No, tengo que regresar.

Se levanta para abandonar la cantina. Lo detiene la voz del Kid:

BtK: Adiós, Pat.

PG, dándose vuelta: Adiós, Bill.

BtK: No abuses de tu suerte.

PG, deteniéndose y mirando al Kid: No me preocupa mi suerte.

Garrett abandona el lugar…

Uno de los miembros de la banda del Kid, refiriéndose a Garrett: ¿Por qué no lo matas?

BtK: ¿Por qué? Es mi amigo.

La banda sonora compuesta e interpretada por Bob Dylan es uno de los puntos fuertes de este western:


Un gran momento de la película sucede cuando Garrett forma una “cuadrilla” con su antiguo compinche, el sheriff Colin Bear (Slim Pickens) ¡y la señora Bear! -que no es otra que una aguerrida Katy Jurado- y va en pos de los secuaces de Billy que se han atrincherado en una choza. Muy al estilo Peckinpah los involucrados (sobretodo Pickens y la Jurado) dejan hablar a las armas. Lo peculiar es que la señora Bear se carga a los criminales a punta de escopetazos. Nada de avisos previos. Detrás de ella el viejo Bear responde heroicamente el fuego de uno de los pistoleros pero también recibe dos balazos a las primeras de cambio. Luego se da vuelta y camina rumbo a la orilla del río con aire trágico pero resignado. A lo lejos se observa el crepúsculo. Cuando llega junto a la corriente y se sienta inician los acordes de la mítica “Knockin´on Heaven´s Door” anticipando el desenlace fatal. La Bear (Jurado) lo alcanza. Solo atina a llorar desconsoladamente.

Realmente la película está al nivel de esa otra joya que es “The wild bunch“. Y de igual manera que en esa cinta en esta otra lo inevitable se cierne sobre el futuro de ese par de cínicos, desalmados y moralmente ambiguos personajes tan idos y traídos por el cine: El Kid y el sheriff Garrett.

 

 

El sábado ví el anuncio en rottentomatoes: Esta “lica” (“Let the right one in“) tiene calificación de 100%. Inmediatamente uno se pregunta porque tanta generosidad, pero por algo ha de ser. Y para figurar más trasciende que es una historia de amor entre dos adolescentes, uno de ellos un vampiro. Así de simple: creo que en anime aparecía antes la idea de un (a) vampiro adolescente pero dominaba la sociopatía y abundaba la sangre con un efecto que no era para destacar. Obviamente no he visto la película pero la reseña de los tomatudos me impresiona por la mención de una perpetua adolescencia, la de Eli, que ve “surgir incontrolables sentimientos y emociones confusas” y por la extraña pareja que forma con Oskar, el niño víctima de bullying. ¿De dónde viene todo esto? Pues de la colaboración entre Tomas Alfredson y John Ajvide Lindqvist, uno cineasta y el otro novelista – guionista . Ambos son suecos y la película está basada en el libro “Déjame entrar” (Espasa). El propio Ajvide Lindqvist tiene un aspecto que no desentona con los temas que elige para sus libros (http://img444.imageshack.us/img444/8498/lindqvisthb6.jpg).

Alfredson sugiere que su intención fue “omitir tanto como fuese posible los detalles gráficos del vampirismo (…) y de hacerlo emplear un estilo vago, seco y exiguo” (http://twitchfilm.net/site/view/nifff-2008-let-the-right-one-in-interview/)

Espero que los distribuidores locales se apiaden de nosotros y podamos ver (pronto) que tanto lo ha logrado.

En el siglo 41 la humanidad, por absurdo que parezca, ha dejado de lado el uso de las armas que ahora están confinadas a los museos (pero a diferencia de la bomba postapocalíptica de la secuela del planeta de los simios el arma no es objeto de culto). No recuerdo cual era la amenaza pero como ocurre en el género eso siempre es lo de menos. Vemos al presidente de mirada lujuriosa que habla con la Fonda, es decir con la mítica Barbarella, que muy poco antes, etérea y coincidiendo con los créditos flota en el interior sinuoso de su nave espacial, y le suplica que acuda al rescate de la civilización…una vez que se vista. 

¡A los pies de su majestad Barbarella!
¡A los pies de su majestad Barbarella! (Barbarella – La reina del espacio, 1968)

 

 

Una heroína singular

Una heroína singular

 

Para conjurar el peligro nuestra heroína de mirada inocente y grititos furtivos debe encontrar al científico Duran Duran y su maligna creación: el rayo positrónico. Tras accidentado viaje Barbarella llega al planeta Lythion y en particular a la ciudad de SoGo (Sodoma-Gomorra) donde luego de peripecias variopintas es capturada y atormentada ni más ni menos que por Marcel Marceu (como el profesor Ping) con un gadget digno del escoptofílico activo más irredento del universo, la genial “máquina excesiva” (por eso odiamos a los mimos). 

Para dar una idea general de lo que completa esta extranísima película mencionemos a algunas de las dramatis personae: Un ángel víctima de las más bajas pasiones (Pygar), un líder revolucionario llamado Dildano, niños con juguetitos monstruosos devoradores de carne humana, una reina lesbiana que materializa sus sueños en una cámara (la gran tirana o reina negra). En fin, elementos afines los veremos en Conan el bárbaro y Flash Gordon que comparten a Dino de Laurentis como productor.

¿La razón del disparatado título de este post? Cuando Barbarella está presa en la máquina excesiva el personaje de Marceu debe ejecutar una pieza para activar el mecanismo y ¡adivinaron! es esta dichosa sonata.

¿Leia, Amidala? A no dudarlo, reina una sola: ¡Larga vida a su majestad espacial!

 

Louis Ferdinand Céline

Louis Ferdinand Céline

En Céline (“Viaje al fin de la noche”) encontramos páginas memorables y sombrías –o memorablemente sombrías- sobre la experiencia de vivir en el extranjero. LF ignora la posibilidad de adaptarse y , a la manera de Alejandro, desata el nudo Gordiano violenta y eficazmente. Uno de sus biógrafos (Vitoux) sugiere sus motivos: aventura, belleza, eroticismo, humor y transgresión como medios para la liberación definitiva de las ataduras (frialdad, gravedad, prejuicios, miedo del escándalo, propiedades burguesas y obligaciones sociales). Pero lo que realmente emprende es una revolución desde la burguesía y no como el lumpen proletario opuesto a ella que nos ofrece en el personaje de Bardamu: su mito es impersonar a este alter ego. La novela está dedicada a Elisabeth Craig, su musa y verdadera piedra de toque. No obstante todo en Bardamu (¿y en Céline?) es fallido: su existencia está señalada por el miedo a la muerte, la enfermedad, el desencanto de la humanidad y la incapacidad para cualquier compromiso. De ahí que el viaje sea tan importante en el relato, o como nos dice que sea “útil” , “ejercite la imaginación” y “todo lo demás sea desencanto y fatiga” (…) “Nuestro viaje es enteramente imaginario. Esa es su fortaleza. Va de la vida a la muerte. Gente, animales, ciudades, cosas, todo es imaginado…”

 

“Esto es el exilio, el extranjero, esa inexorable observación de la inexistencia, tal como es de verdad, durante esas largas horas lúcidas, excepcionales, en la trama del tiempo humano, en que las costumbres del país procedente te abandonan sin que las otras, las nuevas te hayan embrutecido aún lo suficiente” (…) “Todo en esos momentos viene a sumarse a tu inmundo desamparo para forzarte, impotente, a discernir las cosas, las personas y el porvenir tales como son, simples nulidades, que, sin embargo, deberás amar, querer, defender, animar, como si existieran”

Creo haber sido víctima de esa lucidez y discernimiento de las cosas.

Curiosamente leo esto cuando pienso en la migración y en el nexo con el país de origen. Para Kundera el regreso es imposible, la nostalgia es un engaño sostenido por la distancia (me refiero a su libro “La ignorancia”). Mejor si se asumen costumbres, si el pensamiento cambia. En contraste para Bardamu -y Céline- una ficción que repudia sustituye a otra temporalmente. Kundera construye personajes que mal que bien han conseguido adaptarse, Céline teje vidas de parias que deben fluir hasta fundirse con el siniestro discurrir de la noche.

La iluminación de la belleza

La iluminación de la belleza

 

La timidez de la belleza (Laurence Binyon)

Pienso en una flor que no haya visto ojo alguno,
Que brota en un aire solitario.
¿No es el gozo de alguien? Es bella como una reina
Sin el cuidado de un reino.
Hemos construído casas para la Belleza, y costosos templos,
Y un trono a la vista de todos los hombres;
Pero ella estaba lejos en una montaña donde la mañana brilla
Y sus pasos se perdieron en el rocío.

Culturalmente tratamos la belleza como alguna cosa excelsa o deseable pero ciertamente no unitaria. Bien haríamos al seguir el proverbio De gustibus non est disputandum (no se discute sobre los gustos) o en vertiente popular, no menos válida, “sobre gustos y colores no han escrito los autores”. Para los griegos la relación con las ideas fue sustancial al nombrar la belleza (to kalon) en cuanto a objeto excelente existente en el pensamiento. Aparentemente esta distinción descalifica a la belleza artística respecto a la belleza natural: sin embargo, cuando Platón sugiere exiliar a los poetas piensa en lo mejor para la República ideal que describe y no en nuestras sociedades. En ellas, como nos dice Rucker (The Journal of Aesthethics and Art Criticism, 1966) el arte es “un paliativo” y un “momento ideal en un mundo frustrante”.

Para la apreciación de la belleza la elección del valor estético es muy importante, y por valor en general podemos entender un principio de orden o una medida.

En el primer caso queda explícita la arbitrariedad de la elección y las jerarquías resultantes: si deseo salud puedo tener que renunciar a ciertos placeres o excesos. Si persigo el placer puedo menoscabar mi salud. Y a pesar de que un valor -como principio de orden- no es en sí mismo moral o estético, puede que las jerarquías de valor sí lo sean. Probablemente ninguna característica o principio sea estético por sí mismo en el sentido de garantizar belleza o mérito artístico. Por ejemplo, respecto a la belleza de una persona no podemos identificar primacía por el color de la piel, el tamaño de los ojos o la simetría de las facciones pues definir la jerarquía de tales (y otros) atributos no es más que un juicio de valor que niega el relativismo cultural (es decir su validez solo en determinado contexto). Y en este punto, platónicos hasta la médula, probablemente exista cierta intuición de la belleza y lo bello: incapaces de lo perfecto distinguimos premonitoriamente que algo “le falta” al objeto o como diría Lorand (Aesthetic order, Routledge; 2000) “la sombra de tal ausencia”.

¿Bello o útil?

También podemos ver la belleza como una medida: será bello lo que tenga un gran orden estético. Sin embargo, podemos concordar en la apreciación objetiva de un valor pero diferir en cuanto al lugar que le asignamos en la jerarquía de valores (por ejemplo, si culturalmente prefiero a las mujeres asiáticas reconoceré los encantos de una caucásica pero puede ser que no resigne mi preferencia original).

¿De qué huye esa belleza elusiva que nos ofrece Binyon? Probablemente de muchas cosas, por ejemplo de ser objeto de prejuicio y etnocentrismo: con una ferocidad inusitada apreciamos una (re) construcción social de lo femenino que privilegia el aspecto ante el intelecto y otorga poderes casi ilimitados al cuerpo. Esa es la proclama de la aberrante “industria de la belleza” que no requiere ser sútil para aludir al culto a la belleza y su existencia como un commodity o algo para lo que existe demanda, pero que es distribuído sin diferenciación cualitativa (en otras palabras un producto homogéneo vendido a granel). Como regla general se idealiza lo blanco (“occidental”, “clásico”, etc.) de manera que el racismo participe poderosamente en la elaboración inconsciente de deseos y miedos subjetivos. En The Bluest eye Toni Morrison confronta a uno de sus personajes femeninos con lo que describe como “probablemente las ideas más destructivas en la historia del pensamiento humano”: la idea del amor romántico y la belleza física. De ambas nos dice que surgen de la envidia, prosperan en la inseguridad y terminan en desilusión. ¡Vanidad de vanidades, todo es vanidad!

Wabi-sabi

En contrarruta al canon occidental los japoneses aprecian la belleza como wabi en lo humilde, asimétrico e imperfecto y de manera general como una conexión al mundo en su imperfección. Sabi, que significa “soledad” es apreciado estéticamente como el estado subjetivo apropiado para la experiencia de lo wabi, cierta forma de desolación o depresión meditativa que puede ser dulce. Wabi-sabi es una estética de la pobreza y la soledad. Esto me recuerda un soneto de Gregorio Reynolds:

Inalterable, por la tierra avara
del altiplano, luce la mesura
de su indolente paso y su apostura,
la sobria compañera del aymara.
Parece, cuando lánguida se para
y mira la aridez de la llanura,
que en sus grandes pupilas la amargura
del erial horizonte se estancara. 
O erguida la cerviz al sol que muere,
y de hinojos, oyendo el miserere
pavoroso del viento de la puna,

espera que del ara de la nieve
el sacerdote inmaterial eleve
la eucarística forma de la luna.

(“La llama”)

Mi altiplano es wabi-sabi

Mi altiplano es wabi-sabi

 

"Apocalypse now", de Ford Coppola es una reinterpretación del "Corazón de las tinieblas"

"Apocalypse now", de Ford Coppola es una reinterpretación del "Corazón de las tinieblas"

Comencemos con “Los motivos del lobo” de Darío. El lobo acecha al hombre. Francisco de Asís va en pos del animal. Según explica el lobo el hambre y la brutalidad de la naturaleza le obligan a recurrir a la violencia. Los motivos del título del poema establecen la sutil diferencia con el hombre:

 

“En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace, viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura…”

que tiene elección y se decide por la maleficencia. Francisco consigue moderar los apetitos de ambas bestias. El lobo es aceptado y convive entre los hombres que le proveen su sustento. Pero cuando el místico se ausenta todo tiende hacia el mal -la verdadera pulsión positiva, dixit Schopenhauer- y los hombres se comportan más brutalmente que el animal que no tiene otra elección que escapar para que le dejemos “en el monte, en el risco, en (su) libertad”. Francisco lo encuentra y le increpa. Y el lobo replica algo así como conociendo al hombre prefiero seguir siendo lobo, al menos yo no disimulo.

“Como en sora lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
-”Hermano Francisco, no te acerques mucho…
” (“Los motivos del lobo”, Rubén Darío)

Una idea afín aparece en “Colmillo blanco” de London. Un elemento es interesante: Vemos la historia desde la perspectiva del perro, que es mitad perro y mitad lobo. Hay quien ve a Colmillo como trasunto del propio London, un inadaptado obligado a buscarse la vida, un gran provocador que sugiere la causa del comportamiento equívoco de la humanidad:

“Si el lobezno hubiera discurrido del modo que suelen hacerlo los hombres, podía haber sacado la conclusión de que en la vida no hay más que voraz apetito. Se persigue o se es perseguido, se caza o se es cazado, se come o se es comido. Y todo en medio de la mayor confusión y ceguedad, violenta y desordenadamente, constituyendo un caos de glotonería y de matanzas, que procede al azar, sin piedad, sin plan, indefinidamente.

Pero el cachorro no pensaba como piensan los hombres. No podía abarcar amplios conjuntos. Tampoco era capaz de tener al mismo tiempo más de una idea o un deseo. Además de la ley de la carne, había miles y
miles de leyes de menor importancia que tenía que aprender también y obedecer”
.

Sin duda no hay límite para la violencia del hombre con su prójimo, como nos dice Hobbes citando a Plauto:

“Homo homini lupus” (“El hombre es lobo del hombre”)

Ni mayor ironía que ese acto violento:

…próximo
algunas veces lejanísimo prójimo
” (“Próximo prójimo”, Mario Benedetti)

y una extensión de todo esto es patente en el viaje de Kurtz, el colonialista británico protagonista de “El corazón de las tinieblas” (Conrad). La posibilidad de iluminar esas tinieblas es una mentira del intelecto, mera justificación del expolio: el viaje al mal absoluto representado por la otredad (bárbaros, salvajes, moros, etc. y sus dominios) conduce a la alienación irreversible del personaje.

Orfeo y Euridice de George Frederick Watts

Orfeo y Eurídice de George Frederick Watts RA (1817-1904)

Cabrera Infante (“La Habana para un Infante Difunto”) trastoca la frase de Ovidio y nos entrega un omnia vincit amor fatal y preciso que bien podría ayudarnos a entender el desenlace de las cuitas de Orfeo y Eurídice: cuando esta última muere Orfeo desciende al inframundo para cantar con dolorosa tristeza por su amor . Y debido a su maestría con la lira se dice que Orfeo consiguió conmover a los habitantes del averno, aún al propio Plutón y a su consorte Proserpina, lo cual le valió obtener licencia para que ambos abandonasen el infierno con una pequeña condición de la que hablaremos luego de revisar -según escribe Ovidio- el genial exordio de Orfeo (atención a las negritas):

“Deidades de este mundo subterráneo, al que descendemos cuantos nacimos mortales: he venido en busca de mi amada, pues una víbora le inyectó su veneno y le hizo perecer en la flor de la edad. He querido soportarlo y no negaré que lo he intentado, pero el Amor ha vencido. Este dios es bien conocido en las regiones superiores; no sé si aquí también lo será, aunque adivino que sí lo es, porque a ustedes también os ha unido el Amor. Por estos lugares llenos de espanto, por este inmenso Caos, por este vasto y silencioso reino, yo os conjuro a que volváis a tejer la trama del destino de Eurídice, que se ha terminado de manera tan apresurada. Todo se debe a vosotros y, después de un cierto tiempo, todos nos dirigimos aquí. Esta es la última morada y vosotros ejerceréis el más largo reinado sobre el ser humano. Una vez madura, cuando haya cumplido los años que le corresponden, ella también será sometida a vuestras leyes. Si los hados rehúsan concederme este favor para mi amada, yo estoy decidido y no quiero regresar; gozad entonces de la muerte de los dos.”

Y así, hablando en nombre del amor, Orfeo consiguió su propósito. La condición para permitirle transitar el ascenso hasta la salida del averno era caminar delante de su amada y no volver la vista atrás. Imaginemos la ansiedad del poeta tan manifiesta en el desenlace que ofrece Ovidio:

“…No estaban lejos de la superficie de la Tierra, cuando Orfeo, temeroso de perder de nuevo a su amada y ávido de mirarla, volvió los ojos para ver a Eurídice. Inmediatamente, ella resbaló hacia atrás; alargando los brazos y luchando por asirse y ser sostenida, la infeliz no cogió sino el aire impalpable. Al morir por segunda vez, no se quejó de su esposo, pues ¿de qué podía quejarse sino de ser amada? Le dirigió el postrer adiós, que apenas llegó a sus oídos, y volvió a rodar al abismo de donde salía.”

Así que el propio Ovidio parece secundar al argumento de Cabrera Infante: todo vence al amor.

¿Nos recuerda algo esta historia? Sin duda que sí, pues inmediatamente relacionamos esto con el relato de la mujer de Lot, convertida en sal por desobedecer el mandato de un Dios inmisericorde que habla exclusivamente a través de sus agentes masculinos. Pero bien dice Bloom (Homer’s Iliad Bloom’s Notes, New York Chelsea House Publishers, 1996) que nuestra moral y religión son judeocristianas y -a Dios gracias- nuestra cognición y estética son griegas. Pero vamos un poco más allá: además de versar del amor el primer mito es una alegoría del duelo lo cual es evidente en el fragmento que vimos previamente (“le hizo perecer en la flor de la edad. He querido soportarlo y no negaré que lo he intentado, pero el Amor ha vencido, (…) yo os conjuro a que volváis a tejer la trama del destino de Eurídice, que se ha terminado de manera tan apresurada”). Ambos relatos hablan de las consecuencias perniciosas de “mirar atrás”: uno sugiere fortaleza para liberarse de las sombras impuestas por el recuerdo de un ser querido y el otro es un mandato para olvidar por completo la maldad de nuestra vida pasada (aunque hay quien sugiere que eso les pasa a las mujeres por curiosas. En fin: pobres misóginos).

Y ya que estamos hablando de esto, Goytisolo ironiza sobre el despropósito del amor:

Exito de un poema

“Escribiste un poema para así deslumbrar

a una hermosa muchacha. Y el resultado fue

que la muchacha se enamoró perdidamente

del necio mensajero que entregó el poema”

 

Volviendo al mito, el siguiente es un ejemplo de algo particularmente interesante:

“I have a sonne seven years old

Hee is to me full deere;

I will tye him to a stake–

And shall see him that bee here–

And lay an apple upon his head,

And goe six places him froe,

And I myself with a broad arrowe

Shall cleave the apple in towe.”

Pero nuestro héroe no es Guillermo Tell, el paladín de Uri y ejemplo de los suizos. Esto proviene de la balada medieval de William (Guillermo) de Cloudeslee (un inglés) y relatos similares del arquero diestro que realiza la suerte con la manzana sobre la cabeza de un ser querido por el capricho de un tirano abundan aún en lugares recónditos de Asia. Esta necesidad de recrear valores universales ejemplificados por determinado personaje o de explicar sucesos de la naturaleza define el mito, que no es otra cosa que una recreación del dominio ejercido por la voluntad (del personaje o de un ser sobrenatural) sobre los eventos cotidianos.

Para finalizar una recomendación: recientemente Alessandro Baricco, filósofo antes que autor, recreó la Iliada (“Homero, Iliada”, Anagrama) de manera singular: el asedio, la lucha, el destino y la gloria de Helena, Aquiles, Menelao, Héctor y los suyos como asuntos que solo conciernen a los hombres. Y por tanto parece susurrarnos: “Anda, no te des vuelta, recuerda a la mujer de Lot: los dioses han muerto”.

 

El duelo representa la quintaesencia del género

El duelo representa la quintaesencia del género

“The good, the bad and the ugly” (o “Lo bueno, lo malo y lo feo”) es una película muy especial señalada por trinidades gloriosas: la menos evidente la conforman Sergio Leone (director), Ennio Morricone (compositor) y Luciano Vincenzoni (escritor). Honor a quien honor merece: la música sostiene con maestría el carácter épico de esta obra maestra. De todo lo posible que podría comentarse quiero detenerme en el desenlace, el punto final del tour de force en el que seguimos a Clint Eastwood (“Blondy”, El bueno), Lee van Cleef (“Angel eyes”, el malo) y a Elli Watch (“Tuco”, el feo) atravesar Nuevo México y Texas detrás de un botín de 200 mil dólares que irán a hallar en el cementerio de Sad Hill, como testigos presenciales del horror de la guerra civil y como criminales comunes. Leone atiende el consejo de Eastwood y le hace decir poco, muy poco tanto como hace hablar y hacer a Tuco al tiempo que construye un malo de excepción que acecha a ambos. Digo que Tuco hace mucho, porque generalmente son Blondy y Angel eyes quienes aparecen en escena luego de él de manera fantasmal, muchas veces provocando lo que yo llamo un efecto matrioska. El feo es un ser cínico, desalmado y a la vez entrañable que se despacha con frases cómicas de proporciones como cuando asiste la convalecencia del maltrecho Blondy al cual había obligado a caminar por el desierto casi hasta matarlo y le dice “Yo te tengo, tú me tienes (…) “quiero decir, solo por ahora”.

La película, titulada originalmente “Two magnificent rogues” (“Dos pícaros magníficos”) nunca pierde ritmo precisamente por ese humor ácido (del cual Blondy también participa), la fotografía, la banda sonora y el mérito sin par de los personajes.   

El hombre sin nombre
El hombre sin nombre

Bueno, entremos en materia: poco antes de la escena del duelo, Tuco encuentra accidentalmente el cementerio. Lo vemos correr desesperadamente en medio de un mar de tumbas en pos de aquella que tiene inscrito el nombre de Arch Stanton. La cámara, que enloquece con él, parece entender perfectamente su situación. El y Blondy acaban de volar el puente por el que inútilmente disputan los bandos. Blondy acaba de convertirse en el hombre sin nombre como se verá después que Tuco ha excavado la tumba. Ambos son sorprendidos por Angel eyes. Blondy revela la treta con la que ha engañado a Tuco: no le ha dicho el nombre correcto. Lacónico promete escribir cual es ese nombre en una piedra que solo podrán arrebatarle a tiros. Esto señala el inicio de la secuencia del duelo: Blondy se aleja de sus rivales. Ya es el hombre con el poncho color café. Poco después la trinidad está dispuesta en el lugar más apropiado para morir. Angel eyes avanza bala a bala sobre el cinturón, la tensión aumenta con rápidos primeros planos de los protagonistas y sus armas. Blondy parece más relajado pues no deja de fumar el puro que sostiene en una las comisuras. En cambio Angel eyes luce tenso, mucho más preocupado por los movimientos de Blondy que de los de Tuco. En una escena genial la mano de Tuco entra a plano desde arriba mientras a lo lejos vemos al malo y su planopia de cruces. Cuando finalmente desenfundan tanto Blondy como Tuco apuntan hacia Angel eyes pero solo Blondy dispara pues ha tenido el cuidado de vaciar el arma de Tuco. Ojos de angel cae y antes de que pueda devolver el fuego hacia Blondy este le dispara de nuevo haciéndolo caer a una tumba recientemente abierta. Está muerto. Blondy le dice a Tuco, a todos nosotros, que en el mundo solo existen dos tipos de personas: los armados y los que cavan, ¡cava!   

Sin duda los spaghetti westerns no serían lo que son sin “Bueno, malo y feo”, “Por unos dólares” y “por unos dólares más”, el gran legado de Leone, Eastwood y Morricone a la cinematografía, la música y la cultura popular. 

titleEl monsieur Klein (1976, Losey) interpretado por Alain Delon asiste a una subasta en la que ve una tapicería que representa un buitre con una flecha que le atraviesa el corazón. En la película asistimos la explicación de los signos: indiferencia, crueldad, arrogancia, orgullo y finalmente remordimiento. Independientemente de su origen cabalístico interesa recordar que el remordimiento es distinto del arrepentimiento: el primero nunca implica aceptación pues siempre es moralmente reprensible mientras que el arrepentimiento supone insatisfacción con lo hecho y no necesariamente inmoralidad. 

Monsieur Klein aka Alain Delon
Monsieur Klein aka Alain Delon

Klein atraviesa por todas las etapas mencionadas: durante la invasión nazi aprovecha la desgracia de varios judíos a quienes les compra a “precio de gallina muerta” sus piezas de arte. Entonces el especulador no muestra sentimiento alguno y es implacable para conseguir su objetivo. La policía comienza a perseguirlo pues es confundido con un homónimo judío que tratará de encontrar obsesivamente guiado por un egoísmo malsano. Cuando trata infructuosamente de aclarar la confusión incluso se pone en entredicho su origen francés. Cada vez más presionado llega un punto en que debe contemplar la posibilidad de escapar: el otro Klein no aparece por ningún lado y al seguir sus pasos se implica cada vez más. En ese trance es víctima de otro especulador y debe deshacerse de sus posesiones. Finalmente, y en un intento postrer de dar con el otro Klein, es atrapado durante una razia de los colaboracionistas de Vichy y mansamente debe ingresar a un tren donde van algunas de las personas que antaño le dieron sustento. El buitre está herido y tratará de seguir volando orgullosamente con la cabeza erguida pero no llegará muy lejos.

 

El maestro gato (Doré)

El maestro gato (Doré)

Charles Perrault incluyó esta narración en sus Cuentos e Historias de un Tiempo Pasado también conocida como Los Cuentos de Mamá Gansa obra que además incluye sucesos como La Cenicienta, La Bella durmiente del bosque, Caperucita roja y Pulgarcito. Siempre he sido afín al maestro gato por lo subversivo del personaje pero debo reconocer que sus métodos no son moralmente impecables. El bienestar del que luego se convertirá en el “Marqués de Carabás” no justifica el engaño pues el gato tiene en mente intereses inmediatos y mediatos: primero, salvar la vida pues el anónimo hijo del molinero amenaza con comer su heredad -¡el gato!-. Los intereses mediatos los entendemos al final de la narración cuando el maestro gato es nombrado caballero lo cual lo convierte en receptor de bienes y nos revela su condición de arribista (graciosamente se dice que en esa condición solo cazará ratones…por deporte: un noble no necesita arriesgar el físico en tales menesteres).

El poder del gato está simbolizado en los bienes que demanda de su amo: un par de botas y un saco. Aquellas no son mágicas como ocurre con las “botas de siete leguas” de Pulgarcito sino que se trata del calzado más o menos común propio de un humano que provoca el antropomorfismo del maestro gato. Con ellas marcha hacia una realidad completamente distinta pues se ha convertido en un ser pensante, en un mentiroso que emplea trucos para prosperar. La culminación de este proceso obligará vencer a tres adversarios: el rey, los campesinos y el ogro si bien solo los campesinos reconocen la amenaza cuando el maestro gato los amedrenta con ser reducidos a bocados si no sustentan la existencia del ficticio Carabás y su pecuneo. La confrontación con el ogro señala el momento definitivo del quehacer del gato: El, como agente del famélico hijo del molinero, engatusa (creo que solo el español tiene esta peculiar palabra) al gran glotón. El ogro es un personaje sobrenatural (capaz de transformarse a libre voluntad en cualquier bestia ) e infracultural (en último término un caníbal) y ante sí tiene al gato, un ser limitado a su naturaleza pero sumamente dotado de poder por su cultura. Este poder no es otro que el uso del lenguaje o como diría L. Marin (Diacritics, 1977):

El poder del gato es sustituir palabras por cosas y su poder es efectivo porque finalmente sustituye cosas por palabras y sus palabras engañosas se vuelven un lenguaje objetivamente válido porque el lenguaje es poder“.

Este “poder natural del engaño lingüístico” tan afín a los políticos y publicistas (cada vez nos cuesta más distanciar unos de otros) es el elemento que sobrepasa la condición sobrenatural del ogro, que es devorado por su ignorancia supina.

Una pregunta es urgente en este momento: ¿Con qué fin moralista podemos confiar este texto a los niños?  quizá valorando el mérito de la astucia, la creatividad y la cultura en general y también parafraseando al padre Baltasar Gracián y Morales que nos dice “Es muy ordinario el mentir, sea extraordinario el creer”.

En la corte del ogro (Doré)

En la corte del ogro (Doré)

 

 

 

 


 

Sor Juana Inés de la Cruz

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana: Sor Juana Inés de la Cruz

En el Infierno (canto 4), Dante, luego de haber encontrado a Homero, Horacio, Ovidio, Lucano junto a su maestro Virgilio, nos dice en un arrebato de humildad: 

 

Y todavía aún más honor me hicieron

porque me condujeron en su hilera,

siendo yo el sexto entre tan grandes sabios.

Para Sor Juana Inés de la Cruz, que afirmó haber elegido la iglesia porque le prometía una situación más segura que el matrimonio para sus empeños intelectuales, abandonar la literatura debió representar algo similar a descender al infierno. El libelo del obispo Manuel Fernández de Santa Cruz (escrito en 1690 bajo el seudónimo de Sor Filotea de la Cruz) que condenaba su afición por el saber precede a su total consagración a la vida religiosa, o como nos dice McInnis (Hispania, 1997): “Finalmente, la Iglesia hace a Cristo un esposo tan exigente como cualquier otra pareja de carne y hueso para celosamente demandar la total atención de parte de la monja”. En su “Inundación Castálida” y remontándose a un pasado mítico-histórico Sor Juana escribe cinco sonetos que reinvidican a jóvenes mártires del amor: Lucrecia, Julia, Porcia y Tisbe. A excepción de Julia, todas ellas cometieron suicidio, acto que la religiosa no pretende enaltecer, como es evidente al leer el final del soneto dedicado a Lucrecia, la virtuosa matrona romana violada por Tarquino

titian_lucretia
Violación de Lucrecia (Tiziano)

 

“…Pero si el modo de tu fin violento

puedes borrar del tiempo y sus anales,

quita la punta del puñal sangriento

con que pusiste fin a tantos males,

que es mengua de tu honrado sentimiento 

decir que te ayudaste de puñales”

 

En el que solo parece pedirle a Lucrecia dominio del cuerpo por la mente para evitar la violencia autoinfligida.

La segunda de sus heroínas es Julia, hija de César y esposa de Pompeyo, que murió luego de un aborto provocado, según Plutarco (y como vemos esta versión es sustentada por Inés), por la visión de su esposo ensangrentado al regresar de las elecciones. Julia literalmente muere de amor y ese amor subyugante es el que condena Sor Juana: “…Si el infeliz concepto que tenía / en las entrañas Julia no abortara, la muerte de Pompeyo excusaría/ ¡Oh tirana Fortuna, quien pensara / que con el mismo amor que la temía / con ese mismo amor se la causara”.

Luego tenemos a Porcia, la esposa y confidente de Bruto, el asesino de César, que decidió acabar con su vida ingiriendo trozos de carbón ardiente al conocer que su esposo se había suicidado. La autoviolencia es innecesaria, y para Inés, Porcia podría haber muerto por un acto de voluntad, de tanto amar a Bruto. Inés escribe: “iQue pasión, Porcia, que dolor tan ciego / te obliga a ser de ti fiera homicida, / o en que te ofende tu inocente vida, / que así le das batalla a sangre y fuego?…”

Piramo y Tisbe
Píramo y Tisbe.

El último soneto de esta serie está dedicado a Píramo y Tisbe, en cuya historia está basada el “Romeo y Julieta” de Shakespeare: dos amantes furtivos, suicidas accidentales impulsados por la congoja de creer  (Píramo a Tisbe) y corroborar (Tisbe a Píramo) que el ser amado ha muerto. Inés confiere a los amantes el goce de yacer juntos:

 

“…Mas viendo del amor tanto despecho 

la  muerte, entonces de ellos lastimada, 

sus dos pechos juntó con lazo estrecho.”

 

La última parte del verso señala la tragedia interior de Inés:

 

 ”Mas, ¡ay de la infeliz  y desdichada

que a su Píramo dar no puede el pecho

ni aún por los duros filos de una espada!”

 

Que no en vano nos dice: “Vivo sin vivir en mí / y tan alta vida espero / que muero porque no muero”

Este vivo sin vivir en mí confirma su decisión de acabar con su vida mundana, sus libros, su música. Es el suicidio sin violencia contra el cuerpo que tan vehementemente exige a sus heroínas y la razón de su gloria.

Acosada y presa de las limitaciones de su tiempo Inés, como Dante, camina a la par de cuatro grandes y su Maestro: ella sí, primus inter pares.

 

Odiseo escucha el canto de las sirenas

Odiseo escucha el canto de las sirenas

Según un artículo anónimo de articleworld.org un sex symbol es “una persona famosa públicamente reconocida por su atractivo sexual”. Creo que todos podemos reconocer un espécimen así y, en el caso de los varones heterosexuales, en lo único que podríamos diferir es en “cuántos kilos de cadera son cadera” lo que a fin de cuentas importa poco. Mujeres guapas, voluptuosas, bien proporcionadas o mórbidamente desproporcionadas, blancas, negras, amarillas, etc.: todo vale, pero como dije no todo es importante. Dos relatos pueden ayudar a entender de que estoy hablando:

 

 

“Cuando el rabino Elimelech de Lizensk era todavía un hombre joven, permanecía todo el día en la casa de estudio, y de noche caminaba a casa a través del bosque, siempre tomando el mismo camino. Una noche, cuando se dirigía a su hogar, vió una luz brillando en la distancia. Curioso por saber de dónde venía, abandonó el camino y la siguió. Poco después apreció que provenía de una cabaña, una que nunca antes había visto en el bosque. Al acercarse observó a través de la ventana y ahí vió una mujer con cabello largo y oscuro que estaba vestida con una muy delgada bata.

Al ver esto, Elimelech supo que no pertenecía ahí y se dio vuelta para irse. En ese preciso momento se abrió la puerta de la cabaña, y la mujer le dijo: “¡Reb Melech, espera! Por favor, pasa”. Así que Reb Elimelech entró. Y la mujer cerró la puerta, se plantó delante de él y dijo: “Reb Melech, te he visto pasar a través del bosque muchas veces, y a menudo he deseado que me visitaras. Tú sabes, hoy me he bañado en el riachuelo, así que estoy limpia. El pecado será leve, pero el placer será abundante”. Dicho esto dejó caer su bata.

Reb Elimelech la contempló y luchó consigo mismo, como Jacob hizo con el ángel. Al final pronunció agitadamente la palabra “¡No!”. Y en ese instante la mujer se desvaneció, la cabaña desapareció ante sus ojos y Reb Elimelech se halló solo en el bosque. Solo quedaban gusanos a sus pies. (Schwartz, Howard. Reimagining the Bible: The Storytelling of the Rabbis, New York Oxford University Press (US), 1998 )

El otro relato no tiene esa intención moral, pero gana en carácter épico. Dice Circe:

Oye ahora lo que voy a decir y un dios en persona te lo recordará más tarde. Llegarás primero a las sirenas, que encantan a cuantos hombres van a su encuentro. Aquel que imprudentemente se acerca a ellas y oye su voz, ya no vuelve a ver a su esposa ni a sus hijos pequeñuelos rodeándole, llenos de júbilo, cuando torna a sus hogares; sino que le hechizan las sirenas con el sonoro canto, sentadas en una pradera y teniendo a su alrededor enorme montón de huesos de hombres putrefactos cuya piel se va consumiendo. Pasa de largo y tapa las orejas de tus compañeros con cera blanda, previamente adelgazada, a fin de que ninguno las oiga; mas si tú desearas oírlas, haz que te aten en la velera embarcación de pies y manos, derecho y arrimado a la parte inferior del mástil, y que las sogas se liguen al mismo; y así podrás deleitarte escuchando a las sirenas. Y caso de que supliques o mandes a los compañeros que te suelten, átente con más lazos todavía.” (La Odisea, canto XII)

Tanto Reb Elimelech como Odiseo superan in extremis a la adversidad, al mal encarnado en lo femenino. Elimelech no solo enfrenta a su lujuria sino que se le opone la inteligencia de la innombrada Lilith, la subversora que resultó demasiada pieza para el edulcorado Adán. Con premonición y algo de sentido común la narración identifica la inclinación al mal presente en todos los hombres, inclusive los buenos a priori como el rabino. Esa inclinación en una vertiente deliberadamente sensual le hace plantear la estratagema del mástil a Odiseo. He encontrado un prodigio hermenéutico que identifica el pasaje como una escisión de la persona de Odiseo: los marinos son el cuerpo, carnal, débil y sujeto al encanto de las sirenas. Como tal deben tomarse previsiones para evitar el desastre. La mente es el propio Odiseo atado al mástil, capaz de ver y oír, “pero se ha aferrado por propia voluntad a la determinación de llegar a destino”. Moralina pura: Odiseo puede ver y oír, porque quiere hacerlo, porque los encantos de las sirenas, como los de Lilith, son una mezcla encantadora y feroz. Feroz como lo que describe Eduardo García Aguilar (Entrada sobre BB):

Lilith según Collier

Lilith según Collier

“…¿Qué tenía esa mujer? Un cuerpo y una gestualidad únicas para romper con las tradiciones en boga en los años 50, cuando emergió en las pantallas del mundo. Poseía un rostro inolvidable y perverso, una sonrisa tierna y pulposa como ninguna otra y una gracia de gestualidades que la hacía brillar aunque fuera pésima actriz y cantante. Todos los hombres y las lesbianas del mundo soñaron con ella, pues era sexo y deseo puros, ángel total independiente y rebelde de cuyos labios y ojos emanaba la fertilidad hormonal nunca soñada por el Marqués de Sade, Georges Bataille, Alain Robe-Grillet y Charles Bukowski juntos. Tenía los labios más carnosos de la historia, ventosas del mal y el bien y su rostro realzado por el rímel, el maquillaje y el lápiz labial era tentación y ejemplo para las Lolitas de su tiempo. Ninguna, ni Marylin Monroe, a quien admiraba, o Catherine Deneuve, que pretendió emularla infructuosamente, lograron superarla en la leyenda del ser oscuro objeto del deseo mundial de mujeres y hombres.”

Esto dice respecto a la inconmensurable Brigitte Bardot. Con poco que añadir les dejo un fragmento de la abominable letra de “Initials BB” de Serge Gainsbourg, pajarillo vicioso, venial a la doctrina BB y una (triste) “víctima más de sus vilezas”: 

…Jusques en haut des cuisses / Hasta lo alto de sus muslos
Elle est bottée /lleva las botas
Et c’est comme un calice /Ella es como un cáliz
A sa beauté / A su belleza
Elle ne porte rien / No le añade nada
D’autre qu’un peu / salvo un poco
D’essence de Guerlain / De esencia de Guerlain
Dans les cheveux / En los cabellos 

B Initials /Iniciales B
B Initals /Iniciales B
B Initials / Iniciales B

    B.B. / B.B…” 

18735ca102e25dc490c135563f26d9bc_320x310Orgullo, envidia, gula, lujuria, pereza, avaricia e ira. Dejando de lado una visión dogmática estas pasiones o pecados capitales o mortales pueden concebirse como una incapacidad o rechazo terco a sentirse satisfechos. Esta insatisfacción es enojosa en sí y este enojo conduce indefectiblemente a la ira y -algunas veces- también al acto violento: La del orgulloso contra los otros que no reconocen su autoproclamado mérito, la del envidioso contra los prósperos, la del glotón y el lujurioso contra su cuerpo o el de otras personas. En cuanto al avaro y el perezoso, sus preocupaciones principales son respectivamente el hacer para conseguir y el evitar en lo posible hacer cualquier cosa, en ambos casos absolutos que los excluyen -a veces de manera violenta- de los asuntos del mundo. Diríamos entonces que las seis pasiones conducen a la ira cuando la insatisfacción se proyecta hacia los otros (orgullo – envidia – lujuria), hacia nosotros mismos (gula) o cuando su objeto de deseo es perturbado (avaricia – pereza).

Las seis primeras son pasiones atribuibles a exceso, sensualidad, elusión y obsesión. En cuanto a la ira, muchas veces resulta difícil ligar nuestro enojo con una causa objetiva. Nos enfurecemos con nosotros mismos, a solas, a veces sin objeto identificable que justifique nuestro comportamiento. Desde tiempos remotos los autores han tratado de justificar e identificar la propensión de algunos individuos a la ira: para Tomás de Aquino y Séneca, por ejemplo, esta pulsión obedecía al predominio de ciertos humores (humores calientes en los pelirrojos y los rubicundos o los que tenían un exceso de bilis o cólera). Crítico es el reconocimiento de que sólo el ser pensante es capaz de tornarse iracundo pues se requiere cierta identificación mental y sensual de determinado desaire. Esto abriría la posibilidad de que la mente domine el impulso asociado a la ira, o como diria Galeno: “Un hombre no puede liberarse a sí mismo del hábito de la ira con tan solo desearlo, pero puede contener las indecorosas manifestaciones de su pasión. Si hace esto frecuentemente, descubrirá que es menos propenso a la ira de lo que previamente fue”.

La filosofía ofrece entonces la posibilidad de vencer la pasión con la razón (mejor amar el conocimiento, ser filósofos, que la tragedia, el pathos).

"El club de la pelea" (Fincher, 1999)
“El club de la pelea” (Fincher, 1999)

El control de la ira ha cambiado a lo largo de la historia. La alguna vez necesaria demostración pública de masculinidad y rudeza ha dado lugar a generaciones instruídas para contener pasiones violentas con argumentos morales o religiosos. Esta visión sobrenatural excluye toda posibilidad de que la ira sea una emoción positiva, que sea ética (para Tomás de Aquino aquella ira que tiene como fin la justicia es buena, mientras aquella que promueve la injusticia es malvada) y por tanto responda proporcionalmente, con equidad, reciprocidad y utilidad a un agravio injusto que idealmente debemos racionalizar. 

En el “Club de la pelea” esta racionalización deriva en la agrupación volicional de sujetos que dan rienda suelta a su ira como respuesta a una intención totalitaria y deshumanizante de la sociedad, y esto que inicialmente es positivo poco a poco se torna en un torbellino incontrolable de furia.

perro-apache1

Wendy, la whippet mutante

 

Un whippet normal

Un whippet "normal".

De perros y gatos (Una versión libre)

Antaño perros y gatos eran amigos. Pero ocurrió que no pudieron hallar comida durante tres días, así que el perro propuso romper la relación. El gato fue con Adán y él le recibió amablemente. El perro la pasó mal: su primera noche luego de la ruptura halló refugio en la cueva del lobo. Ahí su sueño fue interrumpido por animales salvajes, que casi le cobran la vida. Ahuyentado pidió asilo al mono, pero este se lo negó así que tuvo que acudir a las ovejas. Esa noche tuvo que proteger el refugio de su huésped del acecho de predadores, que resultaron ser lobos. Al ladrar, el perro reveló la presencia de las ovejas causándoles involuntariamente la muerte.  Así el perro había perdido a su último amigo.  Transcurrieron muchas noches en las que inútilmente el perro rogó por un refugio hasta que finalmente se allegó a la casa de Adán, que le concedió refugio por una noche. Durante la noche el perro sintió animales salvajes: sus ladridos despertaron a Adán y entre ambos alejaron a las bestias. Adán reconoció la utilidad del animal y le pidió que le acompañara para siempre. Pero ahí estaba el gato, que tan pronto reparó en el perro comenzó a pelear con él. El gato aseguró que jamás podría compartir vivienda con un ladrón como el perro. Desde entonces fue común que ambos estuvieran en conflicto. Finalmente, el perro no pudo soportar esta situación y abandonó la casa de Adán por la de Seth, donde fue recibido con amabilidad. Desde ahí trató vanamente de reconciliarse con el gato. Sin embargo sus rencillas duran hasta nuestros días.

Perro viejo (Texas Indian Myths and Legends. Plano Republic of Texas Press, 2000)

Un día un hombre tomó su arco y su puñado de flechas y salió de su casa. Luego golpeteó suavemente la cabeza de perro viejo diciéndole: “Quédate aquí y cuida la casa”. Perro viejo gimoteó y sacudió la cola.

El hombre siguió su camino apreciando el precioso día y se dio cuenta de que perro viejo lo seguía.

Le dijo: “No. Quédate en casa”.

Perro viejo gimotéo y sacudió la cola.

Reanudó su camino y con él perro viejo. 

“No sé porque me estás siguiendo. Véte a casa”.

Se internó en los bosques y se sentó en un leño caído para hacer una fogata.

Perro viejo llegó a su campamento, se sentó y gimoteó.

“¿Porqué estás aquí? ¿Porqué gimoteas?”

“Gimoteo porque siento pena por ti” –dijo perro viejo. “Te sigue gente que quiere matarte”.

El hombre observó ansiosamente hacia atrás, al camino: “¿Estás seguro?” le dijo

“Sí. Esperé y pude verlo” -respondió perro viejo.

“Ellos no deben agarrarme”

“Ellos están demasiado cerca como para escapar”. Perro viejo obervó el campamento y añadió: “Necesitas engañarlos. Reúne un montón de leña, ponla en la tierra cerca del fuego, y cúbrela con un cobertor de manera que simule un hombre dormido”.

El hombre se levantó para seguir las instrucciones de perro viejo.

“Cuando vean el cobertor pensarán que eres tú y dispararán”

El hombre dispuso la madera.

“Escóndete en los árboles y observa. Cuándo se acerquen para ver si estás muerto, dispárale a uno. El otro escapará. Corre tras él y mátalo con tu cuchillo”.

Tal como le dijo perro viejo el hombre puso el cobertor sobre la madera.

“Cuando llegues a casa aliméntame primero” -se despidió perro viejo.

El hombre se escondió en los arbustos y vió como perro viejo abandonaba el campamento rumbo a casa.

Pronto los dos hombres irrumpieron en el campamento e hicieron tal como había anticipado perro viejo. El hombre le disparó a uno y apuñaló al otro. Luego levantó el campamento.

Cuando regresó a casa perro viejo esperaba por él.

“Gracias. Me salvaste la vida” le dijo. Y luego le preparó la mejor comida que jamás hubiese tenido perro viejo.

Perro viejo comió lo que le dio su amo y caminó a un extremo del prado. Detrás de él irrumpió un gran búho. Y entonces perro viejo se tendió en el suelo y murió.

El Mambrú de la canción

El Mambrú de la canción

Quien no ha escuchado “Mambrú se fue a la guerra / ¡qué dolor!, ¡qué dolor! / ¡qué pena!”. Bueno si ocurre que alguno no lo ha hecho quizá ayude un poco de música (malbroug.mid) o quizá pensar en una versión anglófila: “For he is a jolly good fellow” o en “Porque es un buen compañero…y nadie lo puede negar”, como quieran. 

Yo escuché la canción en mi ya remota infancia (en la versión original española del tal Mambrú). Buenos tiempos.

El origen de Mambrú que cantamos y oímos cantar es un embrollo digno de contarse aquí. Para comenzar, los involucrados: Francia (Luis XIV), Gran Bretaña (Anna Estuardo) y España (Carlos II). El escenario: la guerra de sucesión española que duró de 1701 a 1713 (El sacro imperio romano, Austria, Prusia, Inglaterra, Holanda versus Francia y España). El ejército francés era comandado por Villars y los aliados por el duque de Marlborough y el príncipe Eugenio de Savoy.

La batalla de Malplaquet (1709) está directamente relacionada con la historia pues la canción fue compuesta por los franceses (Marlbrough s’en va-t-en guerre) en el supuesto de que Malborough había muerto durante ese conflicto, lo cual no era cierto. 

Marlborough se volvió Marlbrough en francés y Mambrú en español. En las cortes francesa y española se popularizó como canción infantil y los españoles la trajeron consigo al continente.

Y con el paso del tiempo así fue que terminé escuchándola…

Pero eso no es todo:

Sir Winston Churchill

Sir Winston Churchill

 El duque de Marlborough era John Churchill y un famoso familiar suyo no era otro que Sir Winston Churchill que además de hacer todo lo que sabemos que hizo en la guerra de los bóers y las guerras mundiales también resultó electo ganador del premio Nobel de literatura en 1953 entre otras cosas por una biografía  en cuatro tomos… ¡del duque de Marlborough!

Y en cuanto a la canción, que comenzó siendo una burla algo macabra de los franceses hacia el héroe inglés fue apropiada por británicos y  estadounidenses para congratular a una persona en una ocasión  especial.

"El capricho no tiene lugar en el cosmos" (Guillespie)

"El capricho no tiene lugar en el cosmos" (Guillespie)

Se dice de Zeno que alguna vez decidió prestar quinientos dinares a una persona poco confiable: según Séneca su comportamiento estaba justificado porque al tratarse de un préstamo existía base legal para el resarcimiento y, a fin de cuentas, que la suma no era considerable. El proverbio in morbo consumat alude a un monto del cual uno puede disponer por una enfermedad. En nuestra anécdota Zeno hizo algo tonto (confiar en la palabra de un deudor moroso) así que también “pagó” por una debilidad, una manía o cierto “vicio de profusión”, un capricho. Otra vez en términos legales, podemos decir que Zeno comprometió su palabra por un precio caprichosamente razonable.

Para la ciencia el mundo es, sin excepción, un sistema determinístico de causas y efectos. Por ejemplo, en el evolucionismo de Darwin es obligatorio excluir toda teleología o causación final (deliberada). Personalmente he tenido disputas (pacíficas, eso sí) con personas que hallan en esto una limitación de esta teoría pues al parecer niega la posibilidad de las variaciones al azar que pululan en la naturaleza y en buena parte explican su elevada complejidad. Sin duda, la idea cultural y afectivamente asentada de un principio rector que “insufle el espíritu de la vida” anima estas objeciones. Que eso no nos mueva a error: las mutaciones al azar no ocurren sin un propósito determinado, no son contingentes como puede sugerir el término aleatorio, sino que para Darwin solo revelan nuestra “ignorancia de la causa” y “están determinadas por leyes fijas o inmutables”. Para Darwin cualquier capricho en el mundo haría imposible la ciencia.

Sobre la etimología de nuestro capricho vamos a remontarnos a la palabra italiana capriccio (cito del Vocabolario Etimologico della Lingua Italiana di Ottorino Pianigiani) que comienza con:

 

Una idea propia del fantástico o irracional, que nace de modo súbito, por ligereza de natura o por poca reflexión…”

Pero ese es el bla bla característico de cuaquier definición. Lo interesante viene a continuación (las negritas son mías):

 

“Probablemente de la cabra, animal de naturaleza bizarra, cerebro corto, o como si se dijese cosa inesperada que baja del cerebro, casi (un) salto de cabra”

 

Como la cabra...

Como la cabra...

 

Hasta aquí la cosa no pinta muy bien para el capricho y los caprichosos. No obstante, la connotación no siempre es negativa, por lo menos en nuestro idioma ya que desde la tercera edición del “Diccionario de la lengua castellana” (1791) encontramos (con mis negritas):

“2. En las obras de poesía, música y pintura es lo que se executa por la fuerza del ingenio mas que por la observancia de las reglas del arte. HOMBRE DE CAPRICHO. El que tiene ideas singulares, y las dice con novedad y agudeza. Algunas veces se toma por lo mismo que CAPRICHUDO.”

No pasa así con las palabras inglesas whim o caprice (que solo recuerdan la súbita arbitrariedad de la cabra).

Como nota cultural, en la edición más reciente del “Diccionario…” también aparece la acepción 4:

“Mús. Pieza compuesta de forma libre y fantasiosa.”

Históricamente, antes del siglo XVIII, capricho estaba asociado con lo bizarro y lo grotesco, como los ochenta grabados de la colección “Caprichos” de Goya.

 

Francisco de Goya y Lucientes.

Francisco de Goya y Lucientes.

Uno de los Caprichos de Goya

Uno de los Caprichos de Goya

 

También hablar de los caprichos pueden orillarnos a un discurso machista y cínico, como cuando en Rigoletto el duque dispara:

“La donna è mobile
qual piuma al vento
muta d’accento
E di pensiero”

Todavía hay más violencia en Voltaire:

“Las mujeres son como las veletas: sólo se quedan quietas cuando se oxidan”.

Y para explicar estos excesos apropiémonos de lo que responde Mertener en Petrilla (Honore de Balzac, con una traducción deliberadamente literal):

 

“-¡Qué quiere usted! -replicaba el hombre instruido-. Es uno de esos caprichos del capricho…

 

El gran Sam Peckinpah

El gran Sam Peckinpah

David Samuel Peckinpah (1925-1984) es una figura legendaria del cine de Hollywood, meca que lo amó y odió en partes iguales. Calificado como nihilista, misógino y violento su justa dimensión muchas veces tuvo que apreciarse lejos de la cultura WASP. Dos películas fueron cruciales para asentar su fama: The wild bunch (1969) y Straw dogs (1971). 

The wild bunch 

Impactante desde los créditos cuando vemos irrumpir a la cuadrilla salvaje en el pueblo de Starbuck con el score de Jerry Fielding. Holden (Pike), Borgnine (Engstrom) y los suyos cabalgan disfrazados de soldados y pasan al lado de unos niños traviesos que contemplan gozosos la suerte de dos escorpiones que han metido intencionalmente en un hormiguero. Alegoría terrible en la cual los niños, como símiles de una deidad que se regodea, e incluso participa de la violencia, deciden el destino de los predadores entregándolos a la furia incontenible de la multitud lo que a fin de cuentas es algo muy parecido a lo que les ocurre a los miembros de la cuadrilla: son bestias fuera de su elemento. Luego del violento y fallido asalto la pandilla huye hacia México. Un antiguo compañero de Pike, Deke Thornton (Robert Ryan), los sigue al comando de un grupo de cazarecompensas. En México conocen al caricaturesco general Mapache (Emilio Fernández) para quien acceden robar un cargamento de armas gringas. Luego de hacerlo con precisión matemática cruzan otra vez la frontera y antes de entregarlas a Mapache uno de ellos, Angel (Jaime Hernández) cede armas y munición a los villistas. Al enterarse de esto Mapache hace prisionero a Angel y lo tortura. Pike y los suyos exigen que les devuelva a su amigo sin lograrlo. Aparentemente conformes enfilan al burdel. Luego del descanso del guerrero Pike se levanta inesperadamente y lacónico les dice “vamos” a los Gorch (Oates y Johnson). Uno de ellos responde ¿porqué no?. Afuera del burdel se les une Egstrom. Los cuatro caminan -armas en mano- en medio de cientos de federales desconcertados. Finalmente llegan ante Mapache y nuevamente le piden que libere a su amigo. Esta vez no son gentiles. El general parece acceder pero ebrio y envalentonado levanta a Angel, lo limpia, corta sus ataduras y traicioneramente lo mata cortándole el cuello. No vivirá para contarlo. La balacera final inicia. Todos mueren. 

Ejemplo de western crepuscular, Wild Bunch es similar al Unforgiven de Eastwood, cuyo William Munny se ha retirado, ha domado a la bestia y sólo vuelve a las andadas y a la furia obligado por un código de honor irrevocable. Este mismo código anacrónico guía los pasos de la cuadrilla hacia su destrucción. Peckinpah lo explica así:

«… mis héroes son perdedores porque están derrotados por anticipado, lo que constituye uno de los elementos primordiales de la verdadera tragedia. Se han acostumbrado desde hace mucho tiempo a la muerte y a la derrota; en consecuencia, no les queda nada que perder».

La cuadrilla a punto de enfrentar a Mapache

La cuadrilla a punto de enfrentar a Mapache

 

Straw dogs

Perros de paja

Perros de paja

Una variación de la anécdota de Tales de Mileto y el pozo contada por Platón aplica para describir esta película: Tales caminaba absorto mirando las estrellas. A prudente distancia una ignorante fámula tracia lo observaba dirigirse a un pozo del que Tales no se había percatado. La única preocupación de la fámula era juguetear con su cabello. Cuando el astrónomo cayó al interior del pozo la fámula tuvo a bien mofarse de él diciéndole que estaba tan ansioso por conocer lo que pasaba en el cielo que no fue capaz de ver lo que estaba a sus pies. Pues bien, David Summer (Dustin Hoffman) es un matemático gringo casado con Amy (una inglesa interpretada por Susan George) que se toma un año sabático en el pueblo de su esposa. No va ahí para convivir: se pasará el año entero creando teoremas y resolviendo fórmulas. Y sí la distancia mental entre Tales y la fámula es enorme (mucho mayor que la profundidad del pozo) algo similar puede decirse de Summers, que absorto por su trabajo ignora monumentalmente a su esposa. Y ella, buscando atención recurre al grupo de lúmpenes que David ha contratado para unas reparaciones en casa. Poco a poco empieza a coquetear con ellos. El grupo amedrenta a la pareja y cuando Amy le pide a David que los confronte él no es capaz de hacerlo. En lugar de eso David accede a salir a cazar con algunos de ellos lo cual no es más que un pretexto para que Tom Hedden (Peter Vaughan), un antiguo novio de Amy, ingrese a su casa y la viole. Esa escena es la que le ganó fama de misógino, de “cerdo machista” a Peckinpah pues deliberadamente nos muestra a Amy con una actitud ambivalente: primero rechazando y luego accediendo al coito. Lo anómalo ocurre después cuando Tom le cede el turno a uno de sus amigos y él también viola a Amy. Aún más: David no se entera del asunto y esto no tiene que ver con el desenlace violento. Una noche que van de regreso a casa, David embiste al tonto del pueblo (Niles) con su vehículo y para atenderlo lo lleva a su casa. No sabe que este personaje ha matado accidentalmente a una chica del pueblo e inocentemente llama a la taberna para comunicar su paradero. Los parroquianos -entre ellos quienes violaron a Amy- van a la casa de los Summer y comienzan a romper las ventanas con la intención de linchar a Niles. Ni siquiera la presencia de la autoridad los detiene. David entiende que es asunto de vida o muerte y en ese punto se torna medieval. En otra vuelta de tuerca contra la mujer, Peckinpah nos muestra a Amy pidiéndole a su esposo que entregue a Niles y luego tratando de hacer entrar a los malosos. Pero Summers es un tipo muy muy listo y de principios: por diversos, ingeniosos y también desesperados medios cobrará la vida de los invasores de su casa.

 

El pueblo, Amy, David y Tom

El pueblo, Amy, David y Tom

 

Para Rodney Welch algunas cosas están claras:

“Si David es abstracto, Amy es concreta…” (…) “Ella es tonta y juvenil, y aún así conoce y respeta el código provincial de su comunidad, el tipo de código  que su esposo menosprecia. Ella está entrenada y criada en los valores del mundo pueblerino donde las tradiciones de apareamiento están enraizadas” (…) Amy realmente no respeta a un hombre que no pueda tomar el control sobre ella…” 

y finalmente:

“…Ella puede representar la visión Neanderthal que Peckinpah tiene de las mujeres — cachondas, obtusas, destinadas a respetar la dominación masculina…” (…) “… (es alguien) que sólo puede respetar personas que actúan ante problemas reales en lugar de perseguir problemas imaginarios” 

La violación de Amy

La violación de Amy

El trastornado David Summer

El trastornado David Summer

Antes me faltó decir que la fámula era tracia porque los tracios eran conocidos por su el culto obsesivo a múltiples deidades lo cual contribuía al estereotipo hombre de ciencia versus personaje mundano (la razón versus la fe absoluta).

Volviendo a la película de Peckinpah en la secuencia final David lleva a Niles al pueblo. Ha dejado atrás (¿para siempre?) a su mujer y me pregunto si ese no es un guiño más del director pues el tonto le dice a David “No sabía como regresar a casa” a lo que Summers responde con absoluta seguridad “Está bien, yo tampoco lo sabía“.

Los invasores

Los invasores

No me tomen a mal pero no puedo contener decir loado seas Sam Peckinpah…

Perseo vence a la Gorgona

Perseo vence a la Gorgona

En el mito del héroe homérico -y griego en general- el varón célibe o al menos virtuoso, ocasionalmente un semidios, éticamente irreprochable, con voluntad férrea y/o fuerza o inteligencia sobrehumanas está destinado a restaurar el equilibrio o el orden cósmico que los agentes del mal han perturbado, aún cuando en el proceso no halle cabida en la sociedad que beneficia y muchas veces su heroísmo le lleve a la autodestrucción como en el caso de Heracles y Aquiles. Esa grandiosidad restaurada por los héroes hace pensar en un mundo ideal señalado por los dioses (no solo los del Olimpo: ahí tenemos a Sansón) en el que la participación y relevancia del hombre común, de la masa, es insignificante. Y cuando hablamos del antagonista del héroe el estereotipo en el que pensamos está obviamente condicionado culturalmente como la encarnación del mal y su quehacer por el mundo, un ser plagado de vicios, inmoral, réprobo y cobarde. El antihéroe del cómic, que no es otra cosa que un superhéroe que se desvía tampoco nos permite avanzar mucho más.

En el desaforado universo de los héroes míticos es patente la imposibilidad de la negociación o la lucha de parte del hombre común. La impostura radica en el supuesto de que el mundo solo puede volver a ser grandioso e ideal luego de la gesta de los Teseos, Perseos, Odiseos, Jasones y otros personajes similares. Voltaire, que entendía perfectamente esto no en vano decía que “la perfección es enemiga de lo suficientemente bueno”  y esto suficientemente bueno es el mundo en el que vivimos. Su personaje Cándido es un Odiseo a la inversa: no es discreto sino locuaz y no tiene arte para el engaño pues es, como su nombre lo sugiere, un ser “sencillo, sin malicia ni doblez”. Su prosperidad final ocurre en un ámbito campestre alejado de la aventura excelsa y gloriosa. Cándido aprende de una figura humilde las virtudes presentes en el mejor de los mundos posibles:

 

“-Sin duda que tenéis -dijo Cándido al turco- una vasta y magnífica posesión.

-Nada más que veinte fanegas de tierra -respondió el turco- que labro con mis hijos; y el trabajo nos libra de tres insufribles calamidades: el aburrimiento, el vicio y la necesidad.”

Y así comenta con sus amigos:

(…) “-Las grandezas -dijo Pangloss- son muy peligrosas, según opinan todos los filósofos…”

(…) “-Tampoco ignoro yo -dijo Cándido- que es menester cultivar nuestra huerta.

-Razón tienes -dijo Pangloss-; porque cuando fue colocado el hombre en el paraíso del Edén, fue para labrarlo, ut operaretur eum, lo cual prueba que no nació para el sosiego.

-Trabajemos, pues, sin argumentar -dijo Martín- que es el único medio de que sea la vida tolerable.”

Pero eso no quiere decir que Cándido no tenga aventuras:

…Pangloss decía algunas veces a Cándido:

-Todos los sucesos están encadenados en el mejor de los mundos posibles; porque si no te hubieran echado a patadas en el trasero de un magnífico castillo por el amor de Cunegunda, si no te hubieran metido en la Inquisición, si no hubieras andado a pie por las soledades de la América, si no hubieras pegado una buena estocada al barón y si no hubieras perdido todos tus carneros del buen país de El Dorado, no estarías aquí ahora comiendo confite de cidra y pistachos.

-Bien dice usted -respondió Cándido- pero tenemos que cultivar nuestra huerta.”

Dejar de fumar es la excusa del relato en la Conciencia de Zeno

Dejar de fumar es la excusa del relato en la Conciencia de Zeno

Concientes de que el héroe clásico está dépassé apreciemos mejor la figura del antihéroe. Además de Cándido abundan excelentes ejemplos literarios como el Luis Murguía de Baroja (“La sensualidad pervertida”), el hombre subterráneo de Dostoevsky (“Memorias del subsuelo”), Akaky Akakayevich de Gogol (“El abrigo”), el Woyzeck de Büchner (obra homónina), Félicité de Flaubert (“Un corazón simple”) pero sobretodo el genial Zeno Cosini de Italo Svevo (“La conciencia de Zeno”). Al respecto Bioy Casares dice que “ese libro espléndido” le “enseñó a no ser pretencioso” (diario La Nación, 14 de enero de 1996). Zeno Cosini es, como dice Minerbi (Italica, 1971) “un hombre con una preocupación metafísica, infinitamente rico en buenos propósitos pero infinitamente pobre en buenas acciones”. La principal característica de Zeno es la alienación respecto a la sociedad a la cual pertenece. Una alienación muy particular que es aparente desde la elección del nombre: Zeno quiere decir extranjero o ajeno mientras que cosini es una palabra italiana empleada peyorativamente para designar fruslerías y zafios. Así que el personaje es ajeno a las insignificancias de su entorno social a pesar de ser al mismo tiempo integrante de sus convenciones. Zeno está públicamente alienado por su apariencia extraña, sus gestos y su malograda salud. Es ridículo y, lo más importante, no es capaz de hacer entender a otros la verdadera naturaleza de su enfermedad. Todo esto provoca que sea tildado como loco y que al principio de la historia su médico lo interne en un manicomio con la instrucción de relatar su vida como un medio para abandonar el tabaquismo. En la introspección minuciosamente descrita advertimos que Zeno vive angustiado por la temporalidad de la vida. Aún más, que los justificativos que dan seguridad a la mayoría de las personas -una de ellas su esposa- tales como el matrimonio, las posesiones y los distintos niveles de autoridad no son válidos para él. En esa visión solo la muerte es real y esa única certeza atiza su mal. Zeno se ríe de la vida, nos dice que su padre y todas las demás personas se toman muy en serio las cosas de este mundo y alientan -lo cual me parece muy importante- la inmovilidad de las cosas. Y a pesar de ser ajeno, Zeno manifiesta un deseo ferviente de cambiar para encajar en su entorno, es decir alejar al Zeno del cosini. Obviamente no lo logrará y su interés creciente por el ser separará definitivamente esas dos entidades. Ya expresé esta paradoja anteriormente: Zeno es y no es cosini, es un hombre común, plagado de vicios y al mismo tiempo es un ser en continuo diálogo consigo mismo que ve a la vida como una “enorme construcción desprovista de sentido”, “ni bruta ni bella”, un “amasijo de dolor y amor” y como una enfermedad con “crisis y lisis” indefectiblemente mortal. Su visión del hombre no es grandiosa: la malicia no se cura, el desengaño termina en lágrimas, él no es “capaz de saberse esencialmente bueno”. A través de la vida Zeno no triunfa por méritos melifluos y rimbombantes sino por su enorme comprensión intelectual que le hace aceptar su insignificancia. Esto lo separa del insufrible y malhadado personaje de Guido (su cuñado) y lo convierte -para felicidad y gozo incomparables de nosotros los lectores- en el mejor de los hombres de su casa. 

 

Joyce lo convenció para seguir escribiendo

Aron Hector Schmitz - Italo Svevo: Joyce lo convenció para seguir escribiendo

¡Ha llegado al mundo el hermanito de Anna Camila!

¡Ha llegado al mundo el hermanito de Anna Camila!

 

 “Inter faeces et urinam nascimur”

Eso dice San Agustín. Nuestros primeros instantes en el mundo están impregnados de precariedad, de cosa por hacer. Para los que ya estamos de buenas intenciones, de cariño. También de recuerdos: con el tiempo la memoria opera por lapsos, tiende velos y nos emociona. Probablemente también nos engaña pero no sentimos eso como un agravio. Yo recuerdo que pedí fervorosamente, siendo niño, que naciera mi hermano menor. Y en esas empresas uno cerraba los ojos, hacía puños…y se sentaba a esperar. En virtud de una memoria tenue ahora tengo un relato leve sobre esa espera. Y tan breve así ha sido que aquella espera y esta otra parecen una sola. Buen indicio no sentir pesada la vida y que sangre nueva nos anime así ahora. 

El mundo está plagado de horror. Horror natural  nos dicen los autores (y para entenderlo solo hace falta una suscripción al cable o un tiempo prudente de navegación) en contraste al horror artístico (uno que comparte elementos de varios tipos de arte, ya sea como una narración escrita o fílmica o en la pintura, la escultura y/o la música) aunque este término si me pone los pelos de punta con una emoción negativa, no precisamente por un “sentimiento intenso causado por algo terrible y espantoso” sino por la sorpresa y algo de repulsa ante tal desvirtuación hedonística.

Para comenzar aprendo que el horror y el terror no son sinónimos, por lo menos en lo que concierne a terminología fílmica. Ambos géneros provocan miedo o angustia a quien los consume pero la diferencia entre uno y otro es el motivo de esa angustia. En el horror se trata de un evento sobrenatural o propio de la ciencia ficción (pero no toda historia de ciencia ficción pertenece al género del horror, solo hablamos de un subgénero) mientras que en el terror hemos de identificar una exacerbación de fenómenos naturales (como la sociopatía) o una explicación naturalística de lo aparentemente “oculto” como suele ser el caso en lo gótico. Así mucho de lo gore que vemos ahora es terror y no horror en tanto las desdichas de los protagonistas se deban a la participación humana. Las historias con monstruos o seres fantásticos tampoco son estrictamente historias de horror, la diferencia radica en la amenaza que percibimos ante la aparición de seres que se situan por fuera de los límites físicos de nuestra realidad. En la “Historia sin fin” abundan los monstruos pero no todos nos provocan pánico. Para Atreyu (el niño protagonista) es cosa de casi todos los días ver engendros que en el ámbito fantástico son personajes extraordinarios en situaciones ordinarias.

 

En cualquier otro tipo de historia el tiempo narrativo del personaje o personajes es bastante distinto de nuestro tiempo de lectores. La diferencia entre uno y otro puede ser enorme (así pasa en “Guerra y Paz”). En contraste en el horror el tiempo narrativo y el tiempo de lector se funden: seguimos trepidantemente y pendientes de un hilo los eventos. Además la visión del monstruo nos provoca miedo mezclado con repulsión. Este miedo que siente el protagonista y que compartimos proviene de la posibilidad de daño percibido. Sentimos repulsión y repugnancia porque muchas veces el monstruo es sucio, se arrastra, es viscoso o deja un rastro de secreciones que presumimos pestilentes. En fin: la historia de horror exitosa consigue despertar mecanismos psicológicos de verosimilitud.

Escribo esto pensando en La cosa” (película estrenada en 1982, dirigida por Carpenter y protagonizada por Kurt Russell) que ví la semana pasada. Sin duda uno erige templos para honrar la memoria y vuelve a ellos con devoción e ingenuidad pero es evidente que “veinte años no es nada” solo se aplica para el tango.  

Aún así, la película tiene secuencias memorables y una banda sonora compuesta por Morricone a la que se debe buena parte del efecto atemorizante, sobretodo “humanity, part II” (link para descargar).

Es difícil entender porque alguien puede querer consumir emociones negativas, sobretodo tan extremas como ahora se acostumbra. Además, si la posibilidad de verosimilitud es tan difícil de lograr el efecto del horror se presume episódico y ligado a estridencias y sordidez. Quizá algunos temas característicos del horror afinquen con mayor facilidad en ciertas mentalidades propensas al esoterismo pero no es fácil justificar el consumo voluntario del sadismo. Por otra parte, si se asumen las cosas en clave de broma incluso es posible la fusión del horror con el humor como ocurre en Beetlejuice (1988), El joven manos de tijera (1990) u Hombres de negro (2002).

Para Andrade y Cohen (Journal of Consumer Research, 2007) existen tres posibles explicaciones del gusto por el horror:

1) Diferencias en el umbral de “excitación” (el malestar de uno puede ser el bienestar del otro).

2) Enfocarse en el alivio: sufrir con las emociones negativas y luego ser rescatados por el “placer” del bienestar recuperado y

3) La posibilidad de experimentar sentimientos mixtos o coactivación (presenciar horror y sentir placer, como quien dice “tener sentimientos encontrados”).

¡Qué horror!

 

 

 

La portada de Unza unza time (2000)
La portada de Unza unza time (2000)

In the beginning at the boring time 
back in 1999 
The man killed the line 
between punishment and the crime 

On the planet Earth 
there was no more fun 
no sex no drugs no rock’n'roll 
all music turned to a fashion show 

White man had British pop 
and black man had soul 
But no, not a drop of a blood 
’cause video killed the rock’n'roll 

and God said “Oh my God!” 
What’s happened to the human being 
What’s happened to my lovely creatures 
They all become a cold machine 
No more love no more power 
Machine without gasoline 
Wake up Wake up crowd 
Wake up from your boring dream 

There is lighting 

there is thunder 
What’s up with you I wonder 
Lift your shoulders 
stamp your feet 
produce the extra protein 
I’m gonna hit you hit you hit you hit you
hit you with my rythm stick 
So let there be light 
Let there be sound 
let there be a music divine 
It’s Unza Unza Unza Unza time

Así va el upgrade cosmogónico de la polifacética Emir Kusturica & No smoking orchestra en la canción que da nombre a este disco (“Unza unza time”) Link para descargar

¿Porqué Unza unza time? Además de la explicación del Dr. Narele (el vocalista) a continuación:

 

 

“The Unza Unza music is the product of sophisticated, state-of-the-art laboratories where attempts were being made at developing the atom bomb that was meant to protect the Balkan peoples’ integrity and sovereignty. What came out of those labs instead was a music that claimed to be the most effective way of producing extra proteins – those fundamental substances that control the most basic function of any living being: love. The Unza Unza music is a bunch of different musical flowers from the Balkans, bound up in a single rhythm of two quarter notes that is called Unza Unza after the sound of its beat. But, beware: the word Unza must be repeated at least twice, as in Unza Unza. Only by uttering it twice can the production of extra proteins be possible and effective. The results of scientific tests conducted on blood samples taken from people who had seen Emir Kusturica’s film Black Cat, Wild Cat – the first truly Unza Unza movie – have shown that when you listen to this music, the production of extra proteins is increased 7-fold, compared to when you eat, say, a lemon, honey, nuts or garlic, 8.4-fold compared to when you make love, or even 11-fold compared to when you make use of cocaine or other powerful drugs.

 

In their desire to help make it easier for humankind to produce extra proteins, scientists have declared the No Smoking band as the first band truly representative of Unza Unza music and have agreed to recruit them as the greatest generator of extra proteins.

If you want to help yourself or your loved ones, you should play the band’s CD every day and repeat to yourself the Unza Unza syntagma, for this is the best way to produce extra proteins. Your perseverance will be rewarded.

Through their research work, scientists have discovered that you need to dance to the rhythm of this music if you want to improve your production of extra proteins and discover the only truth that matters: “The dance is sex”.

-Dr Nele Karajilic, Institute for extra proteins investigations, Sokolac

encontré otra mucho más convencional sobre lo que significa este unza unza:  al parecer es la designación del estilo que toca la banda según Stribor Kusturica (el hijo de Emir) en alusión al “sonido rítmico de la guitarra cuando toca la danza folklórica Serbia en allegro 2/4 (ver explicación)”. Unza unza conforma, junto con la “versión balcánica de la rumba”, el estilo característico del grupo. Con música que incluye elementos de rock (que se remonta a los tiempos de Tito y la gran Yugoeslavia), jazz, tango, música gitana, pop y techno el arte de No smoking también es fruto de la casualidad, la guerra y la censura. Con miembros que se han separado (como el país), talento nuevo y la imagen mediática de Kusturica uniéndoseles en el camino No smoking pasó de ser un olvidado de la escena musical balcánica a todo un ensemble multicultural que ha conquistado muchos escenarios europeos y en el resto del mundo tal como puede verse en el documental Super 8 stories. Su discografía incluye:

 

El andar gitano y desbordante de No smoking...

El andar gitano y desbordante de No smoking...

 

 

 

 

  Das ist Walter (1984 - Álbum

  Dok èekaš sabah sa šejtanom (1985 - Álbum
  Pozdrav iz zemlje Safari (1987 - Álbum
  Male prièe o velikoj ljubavi (1989 - Álbum
  Ja nisam odavle (1997 - Álbum
  Black Cat White Cat (1998 - Álbum
  Unza Unza Time (2000 - Álbum
  La Vie Est Un Miracle (2004 - Álbum
  Live is a miracle in Buenos Aires (2005 - Live)  
  Opera “Time of the Gypsies” (2007 - DVD + CD)

Cuenta la leyenda que en la asediada Sarajevo la No Smoking sufría por los apagones y eso los obligó a incluir vientos, percusiones y otros intrumentos acústicos en sus ensayos. Sea o no cierto es lo de menos. Lo que importa es el resultado y para muestra un botón: el aire campechano y juguetón de canciones como “Was Romeo really a jerk”, “Pitbull terrier”, “Drang nach osten”, “Bella ciao” y un larguísimo etcétera. Que bueno que nos despertó la varita del ritmo con todo este unza unza unza unza time…

La leyenda de Yamato-takeru

De acuerdo a dos crónicas, Kojiki (712 EC) y Nihonshoki (720 EC), el verdadero nombre de Yamato-takeru era O-usu-no-mikoto. Este personaje era el segundo hijo del décimo segundo emperador, Keikō. El futuro Yamato-takeru descolló desde temprana edad con un hecho de sangre pues a los 16 acabó con la vida de su hermano mayor que se había declarado en rebeldía y -en vista de su fiereza- acto seguido su padre le pidió someter a la tribu Kumaso. Para esto el joven O-usu-no-mikoto se vistió con las ropas de su tía Yamato-hime y enfiló rumbo al escondite de los hermanos que lideraban el clan Kumaso. Se dice que arribó a la guarida en medio de un festejo y debido a sus atributos físicos (¡gulp!) fue invitado (a) a sentarse en medio de los violentos hermanos Kumaso. En el clímax del festejo, O-usu… extrajo la espada que guardaba debajo de su falda y con esa arma eliminó al mayor de los hermanos. Luego persiguió al menor y le dió fin clavándole el arma blanca en el finisterre. Curiosamente su segunda víctima le nombró Yamato-takeru que quiere decir “El bravo Yamato”. No me pregunten porqué. 

Quizá su fama gire en torno a otra de sus aventuras. Junto a otros héroes acometió el reto de liberar a una región remota del reino sometida por déspotas y deidades falsas. Para lograrlo su tía (que era sacerdotisa) le entregó la espada más sagrada y mágica de la tradición japonesa: Kusanagi-no-tsurugi (la “cortadora de hierba”), que fue descubierta por el dios Susano-o en “una de las colas del dragón Yamata no Orochi” (Nihonshoki) y llevada a la tierra por Ninigi el nieto de Amaterasu (la “diosa gloriosa que brilla en el cielo”, es decir la diosa del sol en el shintoísmo) como uno de los tres símbolos imperiales. Yamato-hime también le dió una bolsa con pedernales para hacer fuego y le aconsejó abrirla en caso de emergencia.

Yamato-takeru llegó a Owari donde cortejó a la princesa Miyazu-hime de quien se había enamorado y siguió su viaje luego de prometer desposarla al regresar. En Sagami se libró de morir en un incendio en medio de un pastizal pues con Kusanagi hizo un claro en medio de la llanura cubierta de hierba y con el pedernal procedió a quemar un espacio detrás de sí antes de que lo cercara el frente de las llamas. Luego de una serie de aventuras pudo regresar a Owari y desposar a la princesa pero antes de retornar a Yamato decidió enfrentar -con sus propias manos- a la deidad que habitaba en la cima del monte Ibuki. A la mitad del ascenso apareció ante él un enorme jabalí blanco que Yamato-takeru decidió no atacar suponiendo que se trataba de un mensajero del dios. Sin embargo el jabalí era el dios en persona que empleando una granizada sobrenatural consiguió desplomar a Yamato-takeru provocándole además una enfermedad fatal. La corriente condujo al héroe a la orilla del mar, precisamente al sitio donde Yamato había enterrado su segunda espada. Ahí el príncipe murió luego de confiar su espada a Miyazu-hime. En su honor fue levantado un túmulo. Finalizando su epopeya el alma del Yamato emergió de la tumba adoptando la forma de un ave blanca gigante que sobrevoló por la playa y que en un esfuerzo postrero pudo alcanzar el paraíso. 

 

las 3 regalias imperiales

Espada, espejo, joya: las 3 regalías imperiales

 

Este relato del caballero que recibe dos espadas, una para confirmar su herencia real y vencer a potenciales rivales al trono y otra espada mágica que le confiere un ser místico y con la cual emprende aventuras liderando un grupo de valientes hasta el decadente encuentro final con un ser más poderoso que vence al héroe y provoca su fin -señalado por el hecho de entregar el arma portentosa a una dama a la orilla de un lecho de agua- nos recuerda otra leyenda del canon occidental: la saga de Arturo.

Batraz, el oseto

La similitud entre estas narraciones (Yamato-takeru y Arturo) sugiere un origen o influencia común indo-europea que bien podría ser asociada a los Alanos, uno de los pueblos escitios que tanto interesaron a Herodoto (libro cuarto) si es que fueron capaces de llegar hasta Japón a través de la península coreana. Esto tendría que ver con la elección de las tres regalías imperiales del shintoísmo: la espada, el espejo y la joya que según Georges Dumézil reflejarían tres funciones ideológicas indoeuropeas: soberanía final, proezas físicas y la promoción de la fertilidad de plantas, animales y humanos.

 

Escitia, bisagra de civilizaciones

Escitia, bisagra de civilizaciones

Estos alanos aparecen en Europa provenientes del este con el declive del imperio romano, y según algunas fuentes, son -junto con los Sarmatios- verdaderos “proto-caballeros” medievales pues a diferencia de las legiones romanas ya emplean la caballería, empuñan lanzas y espadas largas y pesadas diseñadas para golpear y cortar. Uno de los pueblos alanos que sobrevive hasta la actualidad es el oseto (¿recuerdan el reciente incidente suroseto, ruso y georgiano?). En el folklore oseto existen sagas que hablan de los héroes nardos, cuyo líder era Batraz. Según estas tradiciones Batraz recibe una espada mágica de su tía, la sacerdotisa Satana (la “madre de cien hijos”). Con el arma prodigiosa el héroe es capaz de vengar la muerte de su padre y emprender diversas aventuras. Sin embargo Batraz se desvía del camino recto y se vuelve un villano. Por eso su dios le castiga con males físicos. Ante esto Batraz decide aceptar el designio divino y solicita a los sobrevivientes de su cuadrilla que le asistan deshaciéndose de su espada (arrojándola al mar), lo cual provocaría su muerte. Pero debido a que hacer eso supondría un esfuerzo mayúsculo -pues la saga dice que solo Batraz era capaz de sostener el arma- sus hombres prefieren esconderla y le dicen que han obrado según su voluntad. Conciente del engaño Batraz los increpa así que los nardos obedecen: el arma se hunde laboriosamente “enturbiando el agua con el color de la sangre” y desatando una tormenta espeluznante. Batraz muere al ver satisfecho su deseo.

Yamato-takeru, Batraz, Arturo… qué más decir: ¡Nada nuevo bajo el sol!

 

Excalibur (1981)

Excalibur (1981)

Para iniciar con propiedad, nada mejor que una canción o mejor aún, un vídeo

Esa sería nuestra primera pieza…

Ahora que nos inundan con bodrios de proporciones sobre la navidad -y me refiero sólo a las películas, pero también por ahí a más de un insípido le da por “cantar” sobre ese tema- creo prudente recordar una de las pocas películas rescatables sobre las fiestas, un clásico disfrutable de principio a fin. Pero primero imaginen el mundillo de Ralphie, el cachetón cuatro ojos que nos relata una navidad muy especial, en la que -todos hemos pasado por esas- uno arde de deseo por un regalo “especial”:

Una historia navideña

Una historia navideña (1983)

Cet obscur objet du désir

La brújula y esa cosa que da la hora

La brújula y esa cosa que da la hora

“Ahí estoy yo con esa cara redonda…y esa gorra estúpida. No me importaba. La Navidad se acercaba. La encantadora, gloriosa Navidad en torno a la cual giraba todo el año. El centro de Hohman estaba listo para su bacanal de paz en la tierra y buena voluntad. 

La esquina de Higbees tenía la mejor vitrina de la temporada previa a la Navidad. La primera noche la gente se apretaba asombrada ante una exhibición de juguetes electrónicos dorados y tintineantes.

¡Ah, ahí está!

El santo grial de los regalos navideños. El rifle de aire de 200 disparos de Red Ryder.

Y ahí está él. Red Ryder en persona. En la mano tenía la caja nudosa del arma más fría y amenazante que he visto en mi vida. 

Durante semanas yo había planeado cómo conseguir esa temible belleza de acero. Mi cerebro estaba enardecido por el esfuerzo de tratar de concebir el plan sutil necesario para implantar el rifle de aire Red Ryder en el subconsciente de mis padres.”

Te sacarás un ojo, toma uno

“La Navidad se estaba acercando. 

Tal vez lo que pasó después fue inevitable.

Ralphie, ¿qué quieres para Navidad? Horrorizado, oí cómo se me salía.

Quiero un rifle de aire Red Ryder, modelo oficial de carabina.

No, te sacarás un ojo. Era el pretexto clásico de una madre. ”Te sacarás un ojo.” Esa frase mortal repetida muchas veces antes por cientos…de madres, no había sido vencida…por ningún niño.

Pero tal era mi manía, mi deseo por un Red Ryder…que de inmediato reconstruí el dique.

Era broma. Aunque a Flick le darán uno.

Quiero unos juguetes de lata. No podía creer lo que dije. Ella nunca lo creería.

Los rifles son peligrosos. No quiero que nadie se saque un ojo.”

Una composición llena de espíritu navideño y te sacaras un ojo, toma dos
 

No digas que no te advertimos Ralphie

No digas que no te advertimos Ralphie

“La señorita Bodkin nos dijo después del recreo: 

“Quiero que todos ustedes escriban una composición…”

¡Una composición!  ¡Una maldita composición antes de Navidad! En algún lado debe haber niños que les fascine escribir composiciones, pero para un chico humano normal que respire aire, escribir composiciones es una tortura afín con la temible quiebra-mandíbulas medieval de fama inquisitoria. ¡Una composición! 

 ”…Titulada “‘Lo que quiero para Navidad,’” concluyó la maestra.

 Las nubes se disiparon. Ví un leve rayo de luz al otro lado de la negra caverna de oscuridad que me había envuelto desde que visité a Santa. Rara vez las palabras habían surgido de mi lápiz  con  una fluidez tan febril. ¡Por fin una composición sobre un tema que más que ningún otro necesitaba tratarse! Al día de hoy recuerdo sus gloriosas frases y ese simbolismo conciso: 

 Lo que quiero para Navidad es un rifle de aire Red Ryder con una brújula en la culata y esa cosa que dice la hora. Creo que todo el mundo debería tener un Red Ryder. Son muy buenos para la Navidad. Una pelota no es un buen regalo. 

Y, por supuesto, vino la respuesta de la Señorita Bodkin: 

“Te sacarás un ojo. Feliz Navidad” 

“Me duele más que a tí, Ralphie” o la letra entra con…¿jabón?

“¿Por qué no le ayudas a tu padre?

¿De veras? ¿Puedo ir?

Cuidado con el tráfico.

Bien. Era la primera vez que se sugería que le ayudara a papá en algo.

-¿Qué haces aquí?

-Mamá dice que te ayude.

Bueno, siéntate ahí. Acuclíllate. Sí, así es. Aquí. Toma esto. No, no de esa manera. Vamos, tómalo así.

-¿Cómo?

-Así. Quiero poner los tornillos adentro. Así está bien. Hay cuatro de ellos. ¡ Lo logramos! Ahí está.

Oh, ese pendejo. Me voy a ensuciar…

Brevemente vi los pernos…proyectados contra la luz. Luego desaparecieron.

¡Oh, …uta!

No dije ”fruta”. Dije la verdadera palabra. La fuerte. La reina madre de las malas palabras. La palabra con ”P”.

¿Qué dijiste?… Eso creí que habías dicho. Sube al auto. Anda.

Era mi fin, iba a morir. ¿Cómo sucedería? ¿En la guillotina? ¿La horca? ¿La silla? ¿La tortura de agua china? Eso no era nada comparado con lo que me esperaba.

¿Todo salió bien?

Ocho minutos.

-¿Sabes qué dijo tu hijo?

-No. ¿Qué?

Te diré lo que dijo.

Con los años llegué a ser experto en jabones. Prefiero el Lux, pero el Palmolive me pareció…que tenía un sabor estimulante y agradable con un toque de suavidad.

Por otra parte, el ”Lifebouy”…”

“Quiero hablar con el jefe”, te sacarás un ojo: toma tres

“Me gusta Papá Noel. Digamos la verdad. La mayoría éramos escépticos. Pero antes de la hora cero no podía arriesgarme.”

(…)

“Súbete encima de Papá Noel. Hay uno mojado. ¿Cómo te llamas, niño?

Billy.

Vamos, Randy. ¿Qué quieres para Navidad? ¿ Un camión de juguete? ¡ Bájalo! 

¡ Rápido! ¡Trae una toalla! Odio el olor a tapioca.

¡Atención! Son las nueve y nuestra tienda va a cerrar.

¡ Las nueve! ¡Van a cerrar la tienda!

¡ No hagas esperar a Papá Noel! Súbete sobre Papá Noel. ¡Muévete, niño!

Deja de arrastrar los pies. Sácalo de aquí.

Vamos, niño. ¿Cómo te llamas, pequeño?

¡Apresúrate!

¡Ya van a cerrar la tienda! Oye, niño. Hay mucha gente esperando. ¡Apresúrate!

¿Qué quieres para Navidad, pequeño?

Tenía la mente en blanco. Traté de recordar lo que quería. No lo lograba.

¿Qué te parece una pelota de fútbol?

¿ Una pelota de fútbol?

¿Qué es eso?

Sin quererlo, mi voz chilló…

…una pelota de fútbol.

Sáquenlo de aquí.

¡ Una pelota de fútbol! ¿Qué estaba haciendo? ¡ Despierta, estúpido!

Quiero un rifle de aire Red Ryder…

…tipo carabina de 200 tiros.

Te sacarás un ojo, niño. Feliz Navidad.”

De no ser por los lentes... ¡adiós ojo!

De no ser por los lentes... ¡adiós ojo!

Huelga decir que Ralphie sí recibió su Red Ryder y que en el trance de probarlo ¿Adivinan? casi se saca un ojo. Mamá sabe lo que dice.

Un brindis por todos esos buenos -y también los otros- recuerdos. ¡Felices fiestas! 


¡Púdrete, David Vincent!

¡Púdrete, David Vincent!

Pensaba escribir la sección “a cerca de…” pero recibí un correo de mi hermano y creo que es mejor que lean su material, así que los invito a dar click donde antes se leía “About” en la página principal y ahora aparece “Motivos profesionales“. 

aqui

Basada en "Q and A", de Vikas Swarup

Basada en "Q and A", de Vikas Swarup

Del mismo país que nos ofrece películas en las que destacan coreografías interminables plagadas de mujeres misteriosas y exóticas que bailan al son de una música incomparable y hablan uno de al menos dieciséis dialectos y más propiamente de la región que acaba de estremecernos con aquellos desmanes terroristas -es decir de Mumbai- viene una película (“Slumdog millionaire”, 2008) que ha sorprendido a propios y extraños por igual. Esta meca de la industria fílmica de India recibe el nombre coloquial de Bollywood (un híbrido de Bombay y Hollywood). Para que se den una idea de como va el género les sugiero que vean el siguiente vídeo 

El trailer nos dice “Jamal está a una pregunta de ganar 20 millones de rupias… ¿cómo lo hizo?”. Para respondernos Danny Boyle (“Trainspotting”, “La Playa”, “28 días despúes”, “Sunshine”, etc.) agarró sus cosas y se fue a trabajar directamente a Mumbai. No quiso repetir la experiencia de “La Playa” y sin duda Dev Patel (Jamal Malik, el protagonista) no es una versión india del personaje de Di Caprio: es lumpen y no quiere vivir experiencias límite ni hallar el sitio perfecto para que su alma se libere. En Slumdog tampoco veremos un choque de civilizaciones con saldo dramático o trágico. Físicamente Jamal no corresponde con el estereotipo clásico del protagonista según Bollywood (algo así como un Kalimán en distintas variaciones de lo cursi). Mas bien es esmirriado y huesudo. Jamal ha probado el bocado sutil de la marginalidad, el vicio y el crimen. Es un “perro de arrabal” como advierte el título. Aquí tendríamos que parar las orejas porque la combinación a priori no luce favorable: director europeo, marginalidad tercermundista, posibilidad de melodrama, estereotipo y final feliz. Probablemente David Cornelius, crítico que escribió “Lo que una historia como esta requiere es una sutileza gentil, pero Boyle ciertamente no es gentil y dista mucho de ser sutil”  habría querido que la historia se atascara en ese fango meloso, predecible y condescendiente. Pero como Boyle no es Aronofsky afortunadamente no pasó así y tras una serie de aventuras contadas en flashback vemos el desenlace de la historia de Jamal en el mentado concurso televisivo, navegando pregunta a pregunta por su vida y conociendo su insospechado método para contestar exitosamente. Y además de su método está el porqué Jamal insiste en seguir aún arriesgando el físico. Baste decir: cherchez la femme.

La banda sonora de AR Rahman enlaza muy bien con la cinta y destacan temas como Millionaire, Gansta blues y paper planes.

Un dato interesante: ¿Saben cómo  termina Slumdog…? Boyle da un guiño pintoresco y siguiendo el refrán “donde fueres haz lo que vieres” inserta un final afín al de Zatoichi de Beat Takeshi (otro día hablaremos de esa historia) pero mil por ciento Bollywood. 

Jamal busca a Latika (Freida Pinto)

Jamal busca a Latika (Freida Pinto)

 

Jonathan Littell

Jonathan Littell

El libro de Littell (“Las benévolas”) ha causado revuelo. Su estilo ha sido tildado de anacrónico, le han considerado un ladrillo “impregnado” de Tolstoi y Grossman, “carente de pacto de ficcionalidad”, hijo pródigo de “Shoah”, y otras especies dotadas del sempiterno tufillo de los especialistas. Causa malestar lo periférico, como su arrogante postura ante la asignación del Goncourt (que no quiso recibir) o su conducta tajante ante las entrevistas, pero suele decirse poco de su texto y lo más importante, de sus motivos para escribir. Francés (gringo nacionalizado francés para ser exactos), políglota, joven, neurótico, obsesivamente documentado, nihilista y ajeno al stablishment: Voilà, avoir un enfant terrible!

 

"Les Bienveillantes" (Gallimard, 2006)

"Les Bienveillantes" (Gallimard, 2006)

Al parecer Littell realizó una investigación multidisciplinaria (historia, cine, linguística, musical, etc.) durante algunos años pero la escritura le ha tomado cosa de meses. Prodigioso. Y lo mismo puede decirse de algunas partes del libro que he disfrutado releyendo: sus puntos fuertes suelen ser variados. En contraste, cuando el andar se hace lento también suele tropezar en digresiones similares matizadas por la neurastenia -habitualmente diarreica- y el lirismo onírico. ¿Podía esperarse algo distinto teniendo en cuenta que Las Benévolas fue escrito como el blitzkrieg? Quizá la extensión es otro argumento estilístico que ayuda a poblar el universo de maldad del ostfront sin decirnos nada directamente sobre cosas concretas pues el drama crece en interés supratextual. Inadmisible entonces el prejuicio de identificar cháchara en la voz de un effete (aunque Littell dice “no estar seguro de que Aue sea homosexual”) que sale de la masa de personas normales, ciudadanos de bien de la correctísima Alemania de posguerra y abraza la ideología desmesurada de los nacionalsocialistas para verse inmiscuido en la solución final al problema de los judíos, la Endlösung der Judenfrage. ¿Puede algo preparar a una persona por muy normal y culta que sea para ese horror incomparable? Y más importante todavía: una vez involucrado ¿quien puede ser capaz de tolerar la cotidianeidad: el amor, la belleza, las artes, aspiraciones sociales, cualquier trato humano, etc.? En buena parte del libro ese dilema le pasa factura a Aue y vemos el inicio del exterminio como si se tratase de un drama fársico o una máquina imperfecta. Me refiero a las descripciones de la matanza previas a la fase de la gasificación, aquellas con gran participación directa -artesanal podríamos decir- de la tropa. Las consecuencias en Aue y en los otros a los ojos de Aue son un logro de proporciones del relato como lo es la transformación que sufren los descampados y los bosques donde los bandos -regulares o no- se ven obligados a “sembrar” cadáveres. Debemos coincidir con el autor que esa máquina variopinta está destinada a fallar, que sus piezas son solo eso en las manos de una mano ejecutora inclemente, feroz y metódica que actúa según argumentos éticamente reprobables, pero argumentos al fin. Y Littell – Aue se mete en el alma del monstruo explicándonos el orden de ideas que ha llevado a la barbarie. También -sobretodo en “Alemandas”- el relato épico del teatro de operaciones logra convencer. El relato ocurre mucho después de los eventos por lo que vemos que Aue no está arrepentido. Las voces disonantes a su ideología -como las de su hermana y su cuñado- plantean un argumento que ha sido tachado de revisionista y simplista: en un pasaje memorable Una dice que los alemanes deciden exterminar a los judíos para acabar con el judío que tienen dentro, que los judíos -pueblo que ha representado al otro por excelencia- solo habían tratado de parecerse a sus huéspedes germánicos y ese error fatal resultó intolerable. Aue no opina lo mismo y sin embargo tiene visiones del Fuhrer ataviado como askenazi.

Un argumento histórico coherente que debemos seguir con interés es el de la razón de estado: aplica con Stalin, Hitler y otros tantos líderes entre los que cabría incluir a los primeros ministros de Israel. La moral es una construcción arbitraria y convencional, hipócrita donde las haya. Una nación cualquiera puede propagar la versión de que encarna la libertad, la democracia y la sujeción al derecho pero si algo amenaza sus intereses el crimen de estado surge como una opción plausible y deseable. Y entonces se pulverizan sin más los derechos humanos, el respeto a las fronteras y todos esos valores que suelen henchir las velas del contrato social en tiempo de paz. Además “más vale un pésimo conciudadano que un excelente enemigo”. Y al hablar de eso Littell no quiere absolver a los nazis si no recordarnos una verdad inobjetable y universal.

Cuando Aue termina fugando a Francia en detrimento de Thomas su cínico compañero de armas ya sabemos perfectamente que no es un ser sin fisuras en su nacionalsocialismo, capaz no obstante de cumplir su tarea puntillosamente -o por lo menos de intentarlo enfrentando el laberinto burocrático del Reich decadente- y que su respuesta violenta es evidentemente instintiva y propia del animal amenazado. Apolo y Atenea han intercedido por él. Las Erinias se han tornado en Euménides.

 

Realmente el año no ha comenzado. Por lo menos aquí que queda por celebrar reyes (al menos por triplicado, con rosca, chocolate, cartita y regalos) y ya vueltos magnánimos nos tomaremos las cosas con calma hasta la fiesta de la candelaria. Así que no hace mal divertirse un poco. Propongo un programa musical (aplica para hoy, luego cada quien verá…)
1) Nuevos shophetim: al parecer ha comenzado la ofensiva terrestre de Israel en la franja de Gaza (Ver nota). ¿Aparecerán los neo-Gideones, Joabs, Deborahs, Saúles y demás “héroes” del asediado y eternamente doliente Israel? ¿Quien contendrá su furia? Ya lo dice el tango:
Que el mundo fue y será
una porquería, ya lo sé.
En el quinientos seis
y en el dos mil, también.
(…)
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
                                    (Fragmento del tango “Cambalache”, de Enrique Santos Discépolo – 1935)
2) Mefistófeles desencadenado: demostrando que no existen Robin Hoods y menos en asuntos financieros viene el señor Madoff a dar cátedra a los especuladores (Spielberg, uno de los engañados, afirma que filmará su historia: la zorra y las uvas -verdes, por cierto). La codicia no tiene llenadero. Madoff sin duda es parte de ese poder que quiere el mal, y constantemente hace el bien…
Alta suciedad! (basura de la alta suciedad)
no se puede confiar en nadie más
alta suciedad! (basura de la alta suciedad)
no se puede confiar en nadie más.           

Señor banquero
devuélvame el dinero
por ahora es lo único que quiero
estoy cansado de los que vienen de amigos
y sólo quieren rellenarme el agujero
por ahora no les debo ni la hora
cool, baby, me dice mi abogada
que por ahora no ha pasado nada.

                                     (“Alta suciedad”, Calamaro -1997)
3) Pedro -sin el lobo- dice que ya vienen los bárbaros: bueno, no es -no era- Pedro. Mas bien Samuel Huntington, uno de los ideólogos de esa sanguinaria empresa que, como un cirque du soleil pero más chic y con mucho mejor presupuesto defenderá la “cultura occidental” del pecado capital de la disensión por razones milenarias, “originarias” (¡cómo pesa el eufemismo!). Y aunque de mortuis nil nisi bonum:
Diciembre me gustó pa’ que te vayas;
que sea tu cruel adiós mi navidad.
                                    (“Amarga navidad”, JA Jimenez)

Imaginen un europeo, polaco para precisar el dato, que decide acompañar a un amigo en un viaje trasatlántico hacia Argentina. En la víspera se dirije a la oficina consular para conseguir un visado. Llega tarde por unos minutos y la oficina ya está cerrada. La casualidad le asiste: la llegada en tropel de un equipo de fútbol que solicita el trámite le anima a probar suerte otra vez, esta vez con éxito. Así este individuo, cuyo nombre de pila es Witold consiguió viajar a Argentina. Si el incidente que acabo de contar resulta una afortunada pero intrascendente anécdota no aplica lo mismo para la fecha de arribo a Buenos Aires: 22 de agosto de 1939, ¡Unos días antes del inicio de hostilidades de la segunda guerra mundial, precisamente contra Polonia! Y en Argentina este involuntario exiliado polaco vivirá durante 23 años.

Witold Gombrowicz escribe sobre la inmadurez y la forma: Puesto que “la forma es algo en lo que nos refugiamos para esconder nuestra desnudez” con esa apariencia convencional de absoluto y perfección tratamos de ocupar el lugar de lo inmaduro que no queremos admitir, lo parcial… o como dice en Ferdydurke, la obra que con un grupo de amigos tradujo en Buenos Aires:

“…¿Quien de nosotros sabría admirar a los grandes genios si en la escuela no se le hubiese puesto bien en la cabeza que son grandes genios?”

“¡Por la repetición, por la repetición se crea la mitología!”

“…¿Decidme como pensáis? ¿acaso según vuestra opinión el lector no asimila sólo partes y sólo en partes? Lee, digamos una parte o un pedazo e interrumpe, para, dentro de algún tiempo, leer otro pedazo; y a menudo ocurre que empieza desde el medio o, aún desde el final, prosiguiendo desde atrás hacia el principio”

“Mas preguntemos todavía si aquella obra vuestra, única, excepcional y tan trabajada, no constituye solo una partícula de treinta mil obras, también únicas y excepcionales que aparecen en el transcurso del año ¡Malditas y terribles partes! ¡Para eso, pues, construimos el todo: para que una partícula de la parte del lector asimile una partícula de la parte de la obra y sólo en parte”

“…aquellos cánones y principios de la construcción que nos esclavizan tanto son también producto de una parte solamente (…) y de una parte por cierto insignificante”

“¿Acaso no veis, entonces, cuántos diversos y a menudo extraestéticos factores (…) se reúnen en la grandeza de nuestros maestros y en esta semioscura, turbia y fragmentaria convivencia nuestra con el arte que ingenuamente definís con esta frase: que el Poeta, inspirado, canta y el oyente, encantado, oye?”

“¡Oh, poder de la forma! Por ella perecen las naciones. Ella origina guerras. Ella origina que entre nosotros nazcan cosas que no son de nosotros. Sin ella no alcanzaréis a comprender la tontería ni el mal, ni el crimen. Ella rige nuestros más minúsculos reflejos. Ella está en la base de toda nuestra vida colectiva”

Con esas credenciales no extraña el exabrupto mutuo con Borges: él tilda de abstracta la obra del autor de Ficciones, (tal) “como corresponde a la condición de un ciego”. Y Borges afirma que Gombrowicz no es otra cosa que “un invento de Mastronardi”, “un histrión” que a pesar de portarse a veces conciliador “…Aprecio a este escritor, pero confieso que pertenecemos a mundos muy diferentes“  según cuenta la leyenda al momento de abandonar definitivamente Argentina gritó a los cuatro vientos una sentencia “¡Maten a Borges!” que “lamentablemente” no cumplieron sus acólitos.

Y hablando de Borges, en su “Historia del guerrero y la cautiva” (El Aleph, 1949) las identidades se intercambian, el bárbaro termina fascinado por la civilización y por ella da su vida mientras que la inglesa cautiva de los indios se vuelve una india más y repudia la civilización. Curioso que la vida del histrión polaco también haya sido una transfiguración, una contradictoria y parcial -no podía ser de otra manera- y no absoluta como ocurre con los personajes de Borges:

“Cómo habrá sido este asunto de partir… fue como si una gigantesca mano me hubiese tomado del cuello de la camisa para sacarme de Polonia y arrojarme en esta tierra perdida en el medio del océano –perdida pero europea… apenas un mes antes de la guerra. Me pregunto porqué  aquella mano no me puso en Europa occidental. Porque, supongo, hubiese terminado en París. Si no hubiera dejado Europa hubiese vivido en París después de la guerra, casi con seguridad. Pero la mano no pareció quererlo así porque, a la larga, París me hubiese convertido en un parisino. Y sentía el deber de ser anti-parisino. Es que, por esos tiempos, no estaba lo suficientemente inmunizado. Mi destino era pasar muchos más, largos años en los bordes de Europa, lejos de sus capitales, y lejos de sus aparatos literarios, escribiendo, como dicen hoy en Polonia, ‘para los cajones de escritorio’. Miren el mapa. Sería difícil elegir mejor lugar que Buenos Aires. La Argentina es un país europeo. Uno siente allí la presencia de Europa, aun más fuertemente que en la propia Europa, pero al mismo tiempo uno está fuera de Europa –y además, en aquel país ganadero, no se aprecia la literatura. 
Magia. Una casi preconcebida forma de vida. Cuanto más nos alejamos de la Forma, más nos sometemos a su poder. Misteriosas contradicciones, contrastes…” 

(traducción de Ernesto Resnik de W.Gombrowicz – “A kind of testament” – 1973)

Ahora que hemos decidido aceptar que la recesión del vecino del norte es cosa seria y que vale la pena parar las orejas, “tomar medidas”, “fortalecer el peso” y todo eso que dicen ahora los señores políticos es momento de ver el asunto en una dimensión que no imaginábamos. Los bancos y hace poco la industria automotriz solicitaron auxilios financieros multimillonarios para proteger las inversiones, salvar a industrias legendarias -como General Motors- y proteger miles de empleos. Surgió la genial observación de que el paladín del libre mercado (el tío Sam) se comportaba otra vez (en eso Bush ha dado cátedra) como país bananero proteccionista. Como sea, el asalariado que mantiene una familia no se ha de tocar el corazón sobre la licitud de entregar o no el dinero a ejecutivos irresponsables cuando las papas queman. Incluso podríamos decir que la administración Bush se apuntó un éxito al decidir intervenir porque cuidar las fuentes de trabajo de miles de personas (en la industria automotriz) y los activos de la banca parecen medidas estratégicas con efectos locales y globales. Tanto que tímidamente se ha seguido su ejemplo en otras partes del mundo. A todos nos mueven las gestas: el argumento a la culpa o la solidaridad ha sido tradicionalmente exitoso (pero insufrible) por ejemplo cuando piden dinero para el Teletón. Decidir quien es bueno y malo es el deporte favorito de las mayorías y eso no toma mucho tiempo. Se sataniza demasiado y a la luz de exitosas campañas mediáticas también se idealiza sin medida ni clemencia. Con el asunto del zapatazo todos -me incluyo por supuesto- utilizamos más la tripa, esa consejera tan señera, y para nada nos pusimos a pensar en el imperio de la ley y en la ética que como reportero tendría que observar Muntazer al-Zaidi. Después de todo el afectado no goza de mucha predilección en el mundo. Pero ¿y si le hubieran lanzado un proyectil a Lula, Fidel, el papa, Bachelet o Calderón? Activados ciertos gatillos emocionales y subjetivos que nos hacen admirar o detestar las cosas cambian radicalmente. 

Ayer circuló una noticia que bien podría haber sido titular de ocho columnas el 28 de diciembre. Después de una rápida consulta mental (fecha, fuente, estilo) puedo concluir que la nota no es de guasa: pero si somos correctos es mejor dudar hasta que alguien con evidencia irrefutable nos saque autoritariamente del error, no sea como aquella otra información sobre el estado mental de Vicente Fox (que habría impedido sus nupcias religiosas con Martita). Resulta que siguiendo el ejemplo de otros respetados miembros de la grey el señor Larry Flint -número uno de Hustler- tocó las puertas de la administración para pedir otro rescate millonario de 5000 millones de dólares para blindar a la industria del porno ante cualquier eventualidad. Y si los responsables de asignar el dinero se atienen al argumento económico y social (generación de divisas y empleos involucrados) hay razones de sobra para apoyar la “inyección”: el cine XXX genera más recursos anualmente que todo Hollywood (60000 milllones de dólares en 2006). Y por supuesto ni siquiera tengo que hablar de esas almitas descarriadas que podrían perder su modus vivendi: ¡Es demasiado know how desperdiciado! Claro que como buenos conservadores no es posible apoyar a Sodoma y Gomorra, así que el dilema se pone serio. En todo caso no creo que el argumento de Flint y sus huestes pese pero lo reproduzco porque es una gloriosa expresión del american way of life:

Tanto Francis como Flynt reconocieron enseguida que su sector no se encuentra en peligro financieramente, sino que se trata más bien de “la necesidad de una nación“. Flynt explicó que las personas están demasiado deprimidas para estar sexualmente activas. “Es tiempo de que el Congreso refresque el apetito sexual de Estados Unidos. El único camino hacia ello es apoyar la industria pornográfica, y rápidamente”. 

Supongamos que hayas resuelto el enigma del universo, ¿cuál es tu 

destino? Supongamos que hayas arrancado a la verdad todos sus 

velos, ¿cuál es tu destino? Supongamos que hayas vivido feliz cien 

años, y vayas a vivir aún cien años más, ¿cuál es tu destino?

(Cuarteto XVII, Rubaiyyat – Omar Khayyam)

 

Edgar Fitzgerald escribe en la introducción de su versión inglesa de los Rubaiyyat que tres ilustres persas coincidieron en su juventud en la ciudad de Naishapur bajo la tutela del Imán Mowaffak, famoso por la creencia de que estudiar con él deparaba el honor y la felicidad. Sabemos esto por el wasiyat (testamento) de uno ellos: el visir Nizam ul mulk, puntal del imperio selyúcida. Sus famosos condiscípulos no son otros que Hakim Omar Khayyam y Hassan Sabbah. Este último pronunció -según nos dice Nizam ul mulk a través de Fitzgerald:

 “Es una creencia popular que los pupilos del imán Mowaffak alcanzarán la fortuna. Ahora, aún si no todos la alcanzamos, sin duda uno de nosotros lo hará; ¿cuál será entonces nuestro mutuo compromiso y obligación? “Nosotros respondimos –añade el visir- “Sea como te place” Y el dijo “Bien, hagamos una promesa, que aquel a quien premiase la fortuna, la compartirá por igual con el resto sin reservar preeminencia para el mismo”. “Así sea” replicamos, y en esos términos comprometimos nuestras palabras…”

Evidentemente el agraciado por la fortuna fue Nizam y mucho tiempo después -de acuerdo a lo convenido- sus antiguos condiscípulos le solicitaron que cumpliera su promesa. Eso sí de manera muy dispar: Hassan Sabbah pidió un puesto en el gobierno lo cual le fue concedido por intercesión del visir ante el propio sultán. Sin embargo la “ambición oriental” selló su desgracia pues al intentar suplantar a su benefactor y amigo mediante intrigas Hassan fue defenestrado y exiliado. Con el tiempo se convirtió en líder de la secta de los ismaelitas y mítico señor de Alamut, la inexpugnable fortaleza de los Asesinos. Desde Alamut -la “lección del águila”- Hassan sembraría el terror por todo el islam : entre sus víctimas figuraría el propio Nizam ul mulk.

Muy distinto proceder el de Omar. Dice Nizam:

Omar Khayyam también acudió con el visir, pero no para pedir título u oficio. “La mayor bendición que puedes conferirme, le dijo, es dejarme vivir en una esquina bajo la sombra de tu fortuna, para diseminar las ventajas de la Ciencia, y orar por tu larga vida y prosperidad” 

Así el poeta-astrónomo y matemático cuyo apellido significa “constructor de tiendas” (esa era su ocupación antes de ser favorecido por Nizam) vivió en Naishapur bajo la protección del visir, escribiendo cuartetos (rubaiyyat) que tratan de la vida, o como diría Byron Forbush (The Biblical World, 1905): 

“…(sin) visión (de) idealista, siempre sonriendo, vago, voluble; sino con la de aquel que no parpadea ni es ciego, que no se interesa por la tradición ni la autoridad; “demasiado sabio”, como ha dicho John Hay, “para ser absolutamente poetas, y aún así ciertamente muy poetas para ser implacablemente sabios.”

Forbush y Hay hablan en plural pues comparan a Omar con el Koheleth -la voz que nos relata el libro que conocemos como Eclesiastés. Juzguen ustedes si está justificada la comparación o si aplica mejor algún otro epíteto como librepensador, vividor, bohemio, genio, hombre de ciencia, sofista, cínico…,etc.

 

Cuando vaciles bajo el peso del dolor, y estén ya secas las fuentes de 

tu llanto, piensa en el césped que brilla tras la lluvia; cuando el 

resplandor del día te exaspere, y llegues a desear que una noche sin 

aurora se abata sobre el mundo, piensa en el despertar de un niño.

(VIII)


 

Puesto que ignoras lo que te reserva el mañana, procura ser feliz 

hoy. Coge un ánfora de vino, siéntate a la luz de la luna y bebe, 

mientras te dices que quizás mañana te busque, en vano, el astro de 

la noche. (XI)

 

Bien sabes que no tienes ningún poder sobre el destino, ¿por qué la 

incertidumbre del mañana motiva tu ansiedad? Si eres prudente, 

goza el momento que pasa; lo futuro, ¿qué encerrará? (XIII)


Caeremos en la ruta del amor, y nos pisoteará el destino. ¡Oh, mi 

pequeñuela! ¡Oh, mi preciosa copa! Levántate, y dame tus labios, 

antes de que me convierta en polvo. (XIV)

 

Todo el mundo quisiera marchar por la senda del conocimiento. 

Unos la buscan afanosamente; otros dicen haberla encontrado ya. 

Mas un día una voz clamará: “No hay ruta ni sendero.” (XIX)

 

El vasto mundo: un grano de polvo en el espacio. La vana ciencia de 

los hombres: palabras. Los pueblos, las bestias y las flores de los 

siete climas: sombras. El fruto de tu continua meditación: nada. (XX)

 

Gira la ruleta, indiferente al cálculo de los sabios. Renuncia al 

esfuerzo vano de contar las estrellas. Medita más bien en esta 

verdad: habrás de morir, no soñarás más, y los gusanos de la 

tumba, o los perros vagabundos se disputarán tus despojos. (XXII)

 

No trates de encontrar amigos en la mundana feria que atraviesas;

no busques más un asilo seguro. Soporta con entereza el dolor y no

suspires por un remedio que no has de hallar. Sonríe en el 

infortunio y no esperes de nadie una sonrisa: perderías el tiempo. (XL)

 

¡Qué mezquino el corazón que no sabe amar! Si no estás enamorado, 

¿cómo puedes gozar con la deslumbrante luz del sol o la suave 

claridad de la luna? (LVII)




 

Alfredo Bryce Echenique

Alfredo Bryce Echenique

Es bastante conocida la sentencia “las excusas son como el culo…” pero para excusas dignas de museo me quedo con las de Bryce Echenique. Quizá alguna vez uno pueda excederse con las citas, intentar colgarse al estilo de otra persona, copiar por el gusto de copiar y celebrar el pecadillo sin comillas ni sic o dixit, pero hacerlo descaradamente en dieciséis ocasiones y a texto completo, incluído el título (obra maestra del copy-paste, técnica de tanto predicamento entre muchos estudiantes y aspirantes antaño buenos capitanes ahora meros ganapanes: gracias, Machado) es, por decirlo suave, inaudito. Y este hermano fatuo de Charly García sale al ruedo y presuroso responde en pésima faena pura utilería y salvas pero eso sí, muy torero. Transcribo la nota de Efe tomada de “La Prensa” (La Paz, 10 de enero del 2009):

 

“Según Indecopi, los textos copiados son Potencias sin poder y La nueva amenaza nuclear, del embajador peruano Oswaldo de Rivero, que fueron publicados en mayo de 2005 en la revista peruana Quehacer

Del diario La Vanguardia, de Barcelona, Bryce Echenique tomó los textos Uso social del tabaco, de Eulalia Solé; Londres busca detectives, de Carlos Sentís; Cómo combatir el terrorismo, de Joseph María Puigjaner, y Ségolene, de corazón, de Francesc-Marc Alvaro. 

De la revista Anuies, de México, el escritor se apropió de William Blake y los proverbios del infierno, de Jorge de la Paz. 

Del Periódico de Extremadura, el autor de Un mundo para Julius tomó el artículo La leyenda de John Lennon genera cerca de 19 millones de euros al año, de Nacho Para. 

El Indecopi expresa que la revista Jano, de España, fue la que más plagios sufrió por parte de Bryce Echenique, quien tomó de esa publicación los textos La estupidez perjudica seriamente la salud, de Jordi Cebri Andreu, y Estrellas médicas, de Sergi Pámies. 

De esa misma publicación, Echenique plagió La angustia de Kafka y John Steinbeck, un novelista de los oprimidos, del autor Juan Carlos Ponce; John Ford, la épica del Western, de Blas Gil Extremera, El psicoanálisis de Woody Allen, de Benjamín Herreros, Cultura y civilizaciones, de Cristóbal Pera, y La enfermedad de la nostalgia, de Luis M. Iruela.”

Bryce manda a su abogado que declara: “si ellos han sido publicados, niega haber autorizado su publicación” (Efe). Y no contento con ese desborde de genialidad, retórica y argumento el autor del Rimac añade: 

“Mis allegados conocen mis técnicas de escritura. La realidad debe plagiarse y las letras son una forma de plagio de la realidad. Yo no incumplí ninguna falta contra la literatura, tal vez sí con la realidad.”

(…) “La literatura o los escritos literarios no pueden ser plagios, porque son universales”.

¡Caso de corte compañero!

El autor sugiere que ese celo excesivo de una institución pública (peruana) por inculparlo es sospechoso. Apunta directamente al entorno del ex presidente Alberto Fujimori y supone un ajuste de cuentas por oponerse a ese siniestro político. Tendría que añadir que “está dispuesto a ir hasta las últimas consecuencias para proteger la verdad y para lavar su honra…”. En fin, uno ya sabe aquello del “miente…que algo queda”.

Tenía que ser un gran cínico (Francois de la Rochefoucauld; “Máximas”) quien nos explique:

El amor propio es más listo que el hombre más listo del mundo”

“Es prerrogativa de los grandes hombres solo tener grandes defectos”

Y probablemente esta frase sería del agrado de Echenique:

“Las únicas buenas copias son aquellas que exhiben los defectos de los originales”


 

“…The brightest flame burns quickest” (“Mamma said”, Metallica)

Iba a escribir sobre “El luchador”, la película de Aronofsky protagonizada por Mickey Rourke a pesar de tenerle mala fe al primero desde tiempos de “Requiém por un sueño“. Rourke parece buen tipo y me cae bien aunque la verdad no he visto sus películas previas. De Luchador se ha dicho mucho y a pesar de que en esta película literalmente Rourke escupe el bofe interpretando un Randy Ram quien-sabe-qué como soy de la época en que aparecieron películas como “El campeón” (Voight – Zefirelli), “Rocky” (Stallone – Avildsen) y por supuesto “Toro Salvaje” (De Niro – Scorsese) siento que debe haber algo más para que el asunto pegue. Si se va a hablar de la gesta del hombre común, del amor de un padre a su hijo, de un milagro, de vivir a mil por hora y dilapidar el éxito por el miedo a triunfar perfecto pero si no es así el spandex, la melena teñida de rubio, las vendas, botas y llaves junto con el tongo terminan irremediablemente en el melodrama y del tema ni quien se acuerde. A fin de cuentas es otro crowdpleaser. Pero se supone que no voy a hablar de esa película. Bueno, un poco. Prefiero tratar algo afín a un tema que toman los Illya Kuryaki & Valderramas en su canción “Abismo”: Quien nos guía hacia el abismo/sabe que quiero, sabe que busco el abismo…

Mucho antes de entender el significado de la palabra inexorable me inquietaba ver una película en la que el protagonista -por ejemplo, James Dean- mostrara absoluto desprecio por las normas, ferocidad e inadaptación además de ese efecto de rey Midas a la inversa que hacía imposible la redención. A veces surgían variantes y se trataba de un personaje de la vida real, uno exitoso que llegaba de la nada y proclamaba vine, ví y vencí apenas con el tiempo suficiente para disfrutar su gloria por un instante efímero antes de revelarse como ángel caído, a veces Icaro, a veces Caín.

El fútbol nos ha dotado de ejemplos notables de estos personajes. Dejando de lado a uno que incluso es cabeza involuntaria de una iglesia y que todavía puede dar mucho de que hablar podemos mencionar a Mané Garrincha, sujeto de quien dice esto Wikipedia:

“Garrincha nació Zambo, es decir, que tenía los pies girados 80 grados hacia adentro, su pierna derecha era 6 cm más larga que la otra, además tenía la columna vertebral torcida y sus problemas se agravaron por una severa poliomielitis. De pequeño lo operaron para curarle la anormalidad de las piernas, pero no quedó bien, y esas mismas piernas le sirvieron para confundir a sus rivales, amagando jugar para un lado e irse para el otro. Además de todo, cabe destacar que era adicto al tabaco desde los diez años.

A pesar de que los médicos no le diagnosticaron un buen futuro deportivo, aprendió a jugar al fútbol y esa se convirtió en su mayor virtud. El psicólogo del seleccionado brasileño, el profesor Joao de Carvalahaes, consideraba que Garrincha era “un débil mental no apto para desenvolverse en un juego colectivo”.

El propio Garrincha dijo alguna vez: “La diferencia con Pelé es que yo apenas supe driblar los problemas con los pies”. Virtuoso incomparable en las canchas no supo prosperar fuera de ellas: murió pobre y abandonado a los 49 años. Una serie de excesos, sobretodo el alcohol, lo llevaron a eso. Veamos lo único bueno que ha dado la extrema derecha al mundo:

George Best -el quinto Beatle- también tuvo lo suyo:

Y ni qué decir del Gazza, Paul Gascoigne:

    

Escuchado en la radio: “…los ángeles nos recuerdan cariñosamente a la infancia”. Una experta e “investigadora” sobre los ángeles y su presencia en el mundo (pero que además posee una tienda con más de 5000 versiones de esos seres alados) le explica a la conductora del programa radial que las ventajas de tener figuras de ángeles en casa son innumerables. Sus sesudas conclusiones van sustentadas por una amplia experiencia de primera mano en el asunto y una serie de testimonios de personas que “han sentido la presencia benéfica de los ángeles”. Realmente la reacción trabaja afanosamente y es prudente valernos de argumentos irrefutables para enfrentarla. No es casual la sugerencia a la infancia porque bien dice alguien por ahí cuando era niño pensaba como niño. Pero si ahora -ya grandes física y mentalmente- nos preguntaran ¿cuántos ángeles caben en la punta de un alfiler? ni siquiera tendríamos que pensar para responder “tantos como podamos hallar y poner…en la punta de un alfiler”. Bien, solo tenemos que pedir a nuestra experta que nos provea de algunos ángeles (pero no de figuras), ponerlos en fila y equilibrarlos o pedirles -gentilmente de ser posible- que se equilibren sobre nuestro alfiler experimental. 

Esos matrimonios forzados de la razón y la creencia tienen origen medieval -escolástico- y están ideados para justificar la “realidad de lo no visto” que poco a poco ha derivado en la adopción de “valores espirituales” como los que propone en este caso la experta angelóloga. Cuando conviene quien defiende esos valores alude a la fe, pero si el argumento no prospera también es lícito caminar por el terreno incierto pero ampliamente mutable de la seudociencia.

 

 

La preciosa ciudad de Bogotá

La preciosa ciudad de Bogotá

Arrastramos el mal tiempo con nosotros: nubes, frío, lluvia. Un libro me sustrajo de una conversación por ratos odiosa. Según mi marco de correferencia arribamos a un valle alto, húmedo y verde. Hubo algo de turbulencia. Nuestra relación con la tecnología depende de vaguedades: si crees a pie juntillas que es prácticamente imposible que el avión caiga todo va bien. Pero eso es demasiado condescendiente con el hombre. Después de todo no fue tan grave. Tras cuatro horas y media de viaje llegamos al aeropuerto del Dorado, en Bogotá Colombia. Pasamos rápidamente por migración y nos dirigimos al hotel. Ese trayecto ya reveló una ciudad limpia y verde. Más tarde fuimos a pasear: si buscamos un epíteto para calificar Bogotá podríamos decir que la ciudad es roja. Aquí usan mucho eso que en mi tierra conocen como ladrillo visto, lo cual combinado con el gris del cielo nublado, el verde exuberante y las calles vacías de un domingo familiar amplían el disfrute y le confieren una emblemática distinción.  El camino hacia el centro estuvo plagado de imágenes de belleza. Una vez en el centro decidimos no caminar porque era un poco tarde así que en el taxi bordeamos la falda de los cerros que vigilan el valle. Monserrate y Guadalupe lucían imponentes pero por el tiempo no era posible apreciar sus encantos a plenitud. Enfilamos a la famosa zona T que está rumbo al noroeste de la ciudad. Tenía el dato de un restaurante de comida típica, un lugar llamado Club Colombia, al cual entramos para reponer fuerzas. En mi caso las especialidades locales constituían un redescubrimiento y para quienes me acompañaban todo o casi todo era nuevo. Comimos con fruición. Luego caminamos por la zona: la gente es amable y alegre. Te cuentan por todo lo triste que ha pasado esta ciudad tan bella: bombazos, narco, violencia. Queda la experiencia de la seguridad que no deja resquicios. No obstante no siento la amenaza constante de ciertos lugares en México. Quizá no soy capaz de ver lo negativo porque esta tierra fue por un tiempo el hogar de mis padres y todo me recuerda eso afectuosamente: el acento de los rolos (así les dicen a los capitalinos) y los paisas (los sureños), la comida, la música, el café, la visión del valle desde Monserrate en una mañana grata y sobretodo a solas, la sabana en torno a la ciudad, el portentoso museo del oro, la atestada plaza de Bolívar y la quinta del libertador donde me dejo atrapar por el sueño de la Gran Colombia que pensó Don Simón, un sueño como él mismo: impetuoso, bien intencionado pero breve y trágicamente enfermo.

Jueves 22 cerca al mediodía. Fugado en Bogotá luego de un recorrido largo entre Monserrate y la quinta de Bolívar paso por las atestadas calles que conducen al centro. Obviamente voy atento a la gente, los escaparates, cosas nuevas. En una esquina cualquiera (no me he familiarizado con los nombres de las calles -con numerales por cierto) leo “Empanadas mexicanas”. ¿Serán los localísimos pastes de Pachuca y alrededores o sus primos menos famosos, los volovanes del puerto de Veracruz?. Porque no creo que sean las empanadas de pascua u otras parecidas que son todo menos populares en un país (México) que no se precia por sus empanadas. Pero aquí reinterpretan algo que alguien comió por allá como nosotros hicimos con las (empanadas) tucumanas o en México con el spaghetti aunque quizá tendría que escribir espageti porque no es al dente ni a las finas hierbas o marinara. Nein. Es muy mexicano y habría que buscarle un nombre alternativo porque me recuerda la anécdota de quien conoce a alguien primero por la voz, de la cual se enamora y luego de cierto tiempo toca conocer físicamente a esa persona y las cosas no cuadran. 

Pero para evitar esa polución de cosas falsas estando aquí no trato de comer farofa ni ir a un rodizzio o deleitarme comiendo hamburguesas porque estoy en la tierra del ajiaco bogotano, la yuca frita, los patacones, las arepas y la bandeja paisa.

A propósito: en mi ciudad McDonalds quebró porque los gringos difícilmente podrían enseñarnos the real thing muchos menos pensando que en mi  rancho se puede perder un amigo pero no quedarse con hambre. Y puede ser que allá en mi tierra existan buenos rodizzios pero -Dios me salve- yo no voy a un lugar de esos por la barra de ensaladas. Y sí, los rodizzios son buenos pero no son plus ultra en cuanto a carne y creo que para tener una emoción gastronómica-chovinista hace falta ser un poco provinciano y visceral. Tal como uno de mis acompañantes en este viaje que afanoso con la realidad y el orgullo patriotero tuvo la genial ocurrencia de desayunar cereal con leche (¡yo no sabía que en su país inventaron los corn flakes!) y preferir la dudosa búsqueda de “un restaurante de espadas” en pleno Bogotá, que es como ir en busca Del Dorado por la avenida El Dorado, a un recorrido turístico planeado con anticipación. ¡La tripa es primero! o como diría la copla: Hay que vendaval / líbranos señora…/ ¡De este tremendo animal!

Afortunadamente como dije estuve fugado y no fracasé en la épica diligencia pantagruélica.

Anoto entonces otras tantas cosas falsas: el arrepentimiento de los jefes y los poderosos, el rodizzio perfecto, la cortesía profesional y el número telefónico que le apunté a una señora que me tomó una instantánea en la plaza de Bolívar cuando sugirió que quería devolverme la visita en México y que sería bueno tener un contacto y que mejor que yo y esos ojos tan serenos que me gasto. Bien decían mis ancestros: cuándo la limosna es grande hasta el santo desconfía.

 

Segunda parte de la trilogia "El declive del estado de bienestar"

Segunda parte de la trilogía "El declive del estado del bienestar"

Los setenta. El libro tiene un inicio Bond: secuencia de acción que nos describe el ataque terrorista a la embajada alemana en Estocolmo por el grupo Baader-Meinhof, probablemente aparición -en este caso nada rutilante- del protagonista seguida de explicación pormenorizada de los sucedido. Terminada la primera parte da la impresión de que hay un asunto no resuelto que será investigado mucho tiempo después. Inicia la segunda parte a finales de los noventa y vamos por otro derrotero: un asesinato pone en escena otra vez al investigador y protagonista, Bo Jarnebring y su compañera Ana Holt. La víctima, un tal Eriksson, ha sido hallado muerto en su departamento. Ignoramos el móvil. La vida de Eriksson, funcionario de medio pelo, es un misterio. Se sabe que fue próspero, probablemente por especulación financiera. Bäckstrom, el investigador a cargo,  supone que el asesinato fue motivado por un asunto pasional pero no aporta pruebas concretas para sustentar esa creencia. Cuando la investigación parece estancarse un policía involucrado tangencialmente en el incidente setentero con el que comienza el libro, un tal Stridh, aborda un día a Jarnebring con una sugerencia alocada: los dos casos están relacionados. Un nuevo salto y ahora estamos en marzo del 2000. Johannson, el mejor amigo de Jarnebring y jefe de la policía de seguridad sueca es informado de la existencia de cuatro colaboradores suecos en el incidente terrorista en la embajada alemana: Eriksson es uno de ellos. Sus únicas amistades conocidas, unos tales Welander y Tischler también figuran en la lista. Se desconoce la identidad del cuarto personaje involucrado y resulta que el predecesor de Johannson, Erik Berg, fue quien filtró la información sobre el cuarteto. No obstante Berg no está disponible y Johannson tiene que hablar con un individuo llamado Persson, un expolicía y antiguo colaborador de Berg que confirma la sospecha sobre Eriksson y además le explica a Johannson que nunca fue fichado porque trabajaba como informante para la policía. El encuentro entre Persson y Johannson termina con un dato interesante: podrá conocer la identidad del cuarto hombre visitando a Stridh, el don nadie que sugirió a Jarnebring la relación de los dos casos. Precisamente Stridh identifica el “cuarto hombre” que en realidad es mujer y para complicar las cosas un pez gordo del gobierno.

Johannson decide reabrir la investigación cuando faltan unos días para la prescripción del crimen de Eriksson. Por todo lo que está en juego él mismo advierte a su grupo que realmente no están tratando con un caso de homicidio.

Leif GW Persson

Leif GW Persson

 

Otro tiempo, otra vida (Leif GW Persson) es la segunda parte de la trilogía llamada “El declive del estado del bienestar” que está centrada en torno a los sucesos del asesinato no resuelto del primer ministro sueco Olof Palme el 28 de febrero de 1986. Otro tiempo… es un libro ágil que nos va contando lo sucedido en entregas. Persson emplea un amplio repertorio de recursos para hacernos participar de la investigación. Por ejemplo nos permite saber lo que están pensando los protagonistas, que afortunadamente no sólo tiene que ver con el misterio a resolver. Su experiencia de primera mano en criminología también colabora en el éxito del libro para transmitirnos verosimilitud. Encontré este libro durante una tarde de paseo en Bogotá y la verdad espero poder conseguir los otros dos integrantes de la trilogía: “Entre la promesa del verano y el frío del invierno” y “En caída libre, como en un sueño”. No es curioso que siendo sandwich me haya topado con el ídem de la colección.

El estado de bienestar aludido consiste en (la) 

“provisión y satisfacción de ciertas necesidades consideradas básicas de carácter económico, educativo, sanitario, etc., sancionadas por las sociedades modernas desde instancias diversas, así privadas como públicas, al amparo del Estado como garante y regulador” (http://www.educajob.com/xmoned/temarios_elaborados/filosofia/El%20Estado%20de%20bienestar.htm)

Los creadores del estado de bienestar reconocieron que la acumulación capitalista de riqueza por los propietarios implica el empobrecimiento de los no propietarios. La intención de las medidas sociales no es eliminar ese fenómeno de desigualdad sino limitar sus efectos mediante una redistribución menos discriminatoria de la riqueza producida. Sin duda el declive del subtítulo nos confronta con muy malas noticias que entendemos en una dimensión totalmente diferente ante la crisis mundial actual. 

 

Fincher, Roth, Pitt, Blanchett

Fincher, Roth, Pitt, Blanchett

El relato “The Curious Case of Benjamin Button” de F. Scott Fitzgerald publicado en Tales of the Jazz Age (1922) dió lugar al libreto de la película homónima. En el original al señor Button le presentan a su hijo recién nacido, un amasijo de piel y huesos con la apariencia de un anciano de setenta años que le pregunta: ¿tú eres mi padre?. Button responde: “¿De dónde en el nombre del Señor vienes tú? ¿Quién eres tú? y Button junior dice: “No puedo decirte exactamente quien soy yo” (…) “porque he nacido hace unas pocas horas – pero mi apellido es ciertamente Button”. Como puede verse Benjamín Button no nace siendo precisamente un bebé. En la parte siguiente del relato el señor Button viste a su hijo que mide poco menos de 175 cm. Este último le pregunta cuál irá a ser su nombre y Button padre contesta: “…pienso que te llamaremos Matusalén”. Afortunadamente desiste de esa intención y se lo lleva a casa. Para él Benjamín es un bebé así que decide tratarlo como tal. Pero Benjamín tiene pensadas otras cosas: come pan con mantequilla, no se interesa por los juguetes, fuma e incluso lee la Enciclopedia Británica. La sociedad de Baltimore -no la New Orleans del libreto y la película- acepta al retoño de los Button. Sus maneras no son las de un niño:

“…Lo juntaron con varios niños, y él pasó una tarde aburrida tratando de interesarse con las canicas -incluso consiguió, accidentalmente, romper una ventana de la cocina con una piedra usando una resortera, una proeza que secretamente encantó a su padre. Así que Benjamin trató de romper algo todos los días, pero sólo hacía estas cosas porque era lo que se esperaba de él, y porque estaba naturalmente obligado a hacerlo.

Cuando se disipó el antagonismo inicial de su abuelo, Benjamin y ese caballero  disfrutaron mucho uno en compañia del otro. Podían sentarse por horas (…) y como compinches de toda la vida, discutir con monotonía incansable los lentos eventos del día” 

En contraste el libreto de Eric Roth hace nacer a Benjamín con las dimensiones de un bebé que tiene facies de anciano y es incapaz de hablar. Fitzgerald puntualiza que Benjamín tiene conocimiento -pero no es capaz de explicar el porqué- de la avanzada edad de su cuerpo y mente al momento de nacer. Roth sitúa al Benjamín fílmico en un hogar de adopción y le concede poder leer unas cuantas palabras vacilantes rumbo a la primera década de vida. En el relato el asunto del rejuvenecimiento es advertido por Benjamín alrededor de los doce años. Su intuición excepcional le hace preguntarse “¿será posible?”.

Fitzgerald resuelve con ironía los años de la medianía entre los doce y veintiuno cuando aclara: “Suficiente registrar que fueron años de decrecimiento normal”. En este período Benjamín intenta matricularse en Yale lo cual no es posible pues no consigue convencer a maestros y alumnos de que realmente tiene dieciocho años. Poco después comienza a frecuentar el círculo de su padre y una tarde en la que este último se siente melancólico le dice a Benjamín: 

“El negocio de los textiles tiene un gran futuro”. Fitzgerald añade: (Button) no era un hombre espiritual – su sentido estético era rudimentario. 

Y como evidencia de esa precariedad Fitzgerald escribe (habla Button):

“Los viejos como yo no pueden aprender nuevos trucos,” observó él profundamente. “Son ustedes los jóvenes con energía y vitalidad que tienen el futuro ante sí”

¿”Jóvenes” con energía y vitalidad como Benjamín?

Benjamín conoce  a Hildegarde, su “amor a primera vista” y futura esposa (de quien Fitzgerald escribe que era “bella como el pecado”). A ella sus contemporáneos le parecen frívolos y sólo Benjamín, que aparenta cincuenta, está “justo en la edad romántica”. En este punto el relato difiere del libreto fílmico porque no se trata de una historia de amor “para toda la vida”: Fitzgerald dice descarnadamente que tras cierto tiempo de continuo decrecimiento a Benjamín solo le preocupaba una cosa: A los treinta y cinco “su mujer había dejado de gustarle”. Los encantos de la adorable Hildegarde no tardaron en desvanecerse, ella se tornó “muy asentada, muy plácida, muy conforme, muy anémica en sus emociones y de un gusto muy sobrio”. Esto provoca la ruptura definitiva. Su agitado y gozoso estilo de vida dificulta el cumplimiento de sus deberes laborales y familiares. Su hijo le suplanta a cargo del negocio familiar. Finalmente llegan los años inciertos de la juventud, la adolescencia, la niñez. Benjamín juega con su nieto, requiere niñera y alimentación especial. Las cosas dejan de tener significado concreto, gradualmente pierde todos sus recuerdos, su mundo se reduce a lo mínimo, las sensaciones se tornan vagas. Eventualmente la oscuridad suplanta todo.

Y en la película vemos un desfile de anécdotas a manera de parches para llenar la vida de un sujeto destinado a que no le pase nada. Trasplantado al siglo XX Benjamín Button conoce ancianos impactados por rayos, sopranos, pigmeos buscavidas, capitanes, esposas-sonámbulas-de-diplomáticos, algunas mujeres (a estas últimas podríamos decir que biblicamente), a su padre y su abolengo. Se hace a la mar, sufre en carne propia la guerra y se torna un vagabundo. Todo esto como un requisito para no caer en cuenta de las casi tres horas de proyección…

El original nos habla de la insustancialidad de la vida y aquí Roth trata de hacernos creer que no es así, que algo queda, o como dice la meliflua Daisy (alter ego de Hildegarde): “(que) algunas cosas perduran”.  

Por eso, sobre original y versión libre, sigo prefiriendo aquel relato de Alejo Carpentier: 

“Hambre, sed, calor, dolor, frío. Apenas Marcial redujo su percepción a la de estas realidades esenciales, renunció a la luz que ya le era accesoria. Ignoraba su nombre. Retirado el bautismo, con su sal desagradable, no quiso ya el olfato, ni el oído, ni siquiera la vista. Sus manos rozaban formas placenteras. Era un ser totalmente sensible y táctil. El universo le entraba por todos los poros. Entonces cerró los ojos que sólo divisaban gigantes nebulosos y penetró en un cuerpo caliente, húmedo, lleno de tinieblas, que moría. El cuerpo, al sentirlo arrebozado con su propia sustancia, resbaló hacia la vida.” (Viaje a la semilla – 1944)

 

 

Alejo Carpentier

Alejo Carpentier

 

Povoa de Varzim

Póvoa de Varzim.

Teodoro, fracasado y contrahecho funcionario del gobierno portugués, lee lo siguiente en un antiguo libro deslomado (yo pongo las negritas):

«En el fondo de la China existe un Mandarín más rico que todos los reyes de que nos habla la Fábula o la Historia. De él nada conoces, ni el nombre, ni el semblante, ni la seda de que se viste. Para que tú heredes sus bienes inenarrables, basta con que toques esa campanilla, puesta a tu lado, sobre un libro. El exhalará entonces un suspiro, en los lejanos confines de la Mongolia. Será un cadáver: y tú verás a tus pies más oro del que puede soñar la ambición de un avaro. Tú, que me lees y eres hombre mortal, ¿tocarás la campanilla

Este es un pasaje del libro “El mandarín” que José Maria Eça de Queirós (Póvoa de Varzim, 25 de noviembre de 1845 – París, 16 de agosto de 1900) publicó en 1880. Y a propósito de la tentación, John Adams (The Psychology of temptation, 1906) dice que “el tentador exitoso es alguien familiar con el pasado de la persona tentada, (alguien) que conoce el contenido del alma de esa persona“. Estoy de acuerdo con el motivo del éxito del tentador pero no pretendo meterme en honduras místicas. La tentación viene de uno mismo, ese conocido con información privilegiada del tentado, y sí ponemos “naturaleza“, “escrúpulos“, “ética” e inclusive “conciencia” en lugar de la malograda “alma” que emplea Adams toda la frase adquiere sentido. Nuestra relación con los “estímulos económicos” -que bien pueden tentarnos- ha sido idealizada por algunos autores como Posner (“The jurisprudence of greed”, 2003) que describe:

“(una figura de) temperamento moderado, con cierta simpatía por sus amigos y otras personas; previsor pero no taimado; codicioso y probablemente amante del placer pero no autoindulgente y ciertamente no desvergonzado”

Este homo economicus es definido mucho más sucintamente como un egoísta racional que aprovecha todas las oportunidades. Según Osner su codicia no es inmoral porque “recuerda más a Antonio -el mercader de Venecia- que a Shylock“: Para la doctrina liberal las decisiones del homo economicus, al ser racionales, no pueden tomar en cuenta aspectos morales (que son preceptos convencionales).

Volviendo a Teodoro, la intervención de un personaje sobrenatural sospechosamente siniestro le orilla a tocar la dichosa campanilla que -efectivamente- ha aparecido a su lado. Gracias a ese gesto su vida modesta y apretada cambia radicalmente pues de la noche a la manaña se vuelve el propietario del legendario oro del Mandarín. ¡Por fin podía gozar del favor de la hipócrita sociedad que hasta entonces lo menospreciaba!

Teodoro, que curiosamente quiere decir “regalo de Dios”, dice:

“Yo nunca creí en el diablo, como nunca tuve fe en Dios. Jamás lo dije en voz alta ni lo escribí en los periódicos para no descontentar a los Poderes públicos encargados de mantener el respeto hacia tales entidades: mas yo nunca creí que existiesen estos dos personajes, viejos como la substancia, rivales bonachones, que se pasan la vida haciéndose mútuas y amables perrerías, uno de barbas nevadas y túnica azul, vestido como el antiguo Júpiter y habitando las alturas luminosas, en medio de una corte más complicada que la de Luis XIV; y el otro malhumorado y mañoso, ornado de cuernos, viviendo entre las llamas, imitación ridícula y burguesa del pintoresco Plutón. ¡No, no creo! Cielo e infierno son concepciones sociales para uso de la plebe, y yo pertenezco a la clase media.”

Y aunque no cree en Dios no duda en confesar cierta inquietud mística emparejada con algo de “egoísmo racional oportunista”:

“Rezo, es verdad, a Nuestra Señora de los Dolores, porque, así como pedí una recomendación para licenciarme; así como, para obtener mis veinticinco duros, imploré la benevolencia del diputado; igualmente, para sustraerme de la tisis, de las anginas, de la navaja del chulo, de la cáscara de naranja escurridiza donde puede uno resbalar y romperse una pierna y de otros accidentes, necesito tener una protección sobrehumana. El hombre prudente debe ir haciendo una serie de sabias adulaciones desde la Universidad hasta el paraíso. Con un compadre en el barrio, y una comadre mística en las alturas, el porvenir del licenciado está seguro.”

Si al momento de decidir tocar o no la campanilla Teodoro toma en cuenta la razón, virtud asépticamente lejana de la moral como nos dice el liberalismo, lo que le ocurre después tiene que ver con  los irreversibles efectos colaterales de su decisión:

“¿De qué me servían por fin tantos millones, sino para traerme, día por día, la desoladora afirmación de la vileza humana?

¡Y así, al choque de tanto oro iba desapareciendo ante mis ojos, como humo, la belleza moral del Universo! Se apoderó de mí una inmensa tristeza mística. Caí sobre una silla, y con el rostro, entre las manos, lloré copiosamente.”

Efectos que incluyen el desengaño amoroso:

“Arranqué aquel amor de mi pecho como una planta venenosa. Descreí para siempre de los ángeles rubios, que conservan en su mirar azul el reflejo de los cielos que atravesaron: desde lo alto de mi oro, arrojé sobre la inocencia, el pudor, y otras idealizaciones funestas, la diabólica carcajada de Mefistófeles y organicé fríamente una existencia animal, grandiosa y cínica.”

El mandarín (Eca de Queirós)

El mandarín (Eca de Queirós)

En el relato el difunto Mandarín ( Ti Chin Fu) se le aparecía a Teodoro dondequiera que fuera o tratara de evitarlo: ni siquiera la contrición sacramental, los rezos, misas ni obras piadosas -y otras artes de su repertorio místico y mundano- alejaban al espectro que lo acechaba insistentemente. Para mal de Teodoro el mudo Mandarín Ti Chin Fu no lo abandonará ni en los remotos confines del Imperio del Medio, sitio donde prolonga su desventura. Al regresar a Portugal nos dice amargamente:

“…¡Sólo sabe bien el pan que diariamente ganan nuestras manos; nunca matéis al Mandarín!”

Pero más que ese consejo que le habría hecho tanto bien seguir a Bernie Madoff y a (ni tan) Santos Ramírez -y pensando de soslayo en el homo economicus- analicemos el remate del libro que me parece brutalmente honesto:

“Y, todavía al morir, me consuela prodigiosamente esta idea: que de Norte a Sur, de Oeste a Este, desde la Gran Muralla de Tartaria hasta las ondas del mar Amarillo; en todo el vasto imperio de la China, ningún mandarín quedaría vivo, si tú, tan fácilmente como yo, lo pudieras suprimir y heredar sus millones, ¡oh, lector! criatura improvisada por Dios, obra mala de mala arcilla, mi semejante, y mi hermano.”

La búsqueda de fuentes alternativas de energía no es más una divagación de la futurología. No solo la necesidad de sustituir combustibles fósiles, sino la preocupación por el impacto ambiental derivado de su uso así como los complejos intereses geopolíticos y económicos asociados con su explotación y comercio entran en juego. Los biocombustibles y el empleo de electricidad como fuentes propulsoras son realidades concretas.  Y contrario a lo que podríamos pensar los vehículos eléctricos no son invenciones recientes pues sus orígenes se remontan al siglo XIX. El almacenamiento de energía es crucial para su funcionamiento y en ese sentido las baterías de litio iónico son las que ofrecen la mejor relación de densidad energética respecto al peso (casi el doble de la ofrecida por las baterías de niquel) lo que permitiría autonomías superiores a doscientas millas por carga. Pero para darnos una idea de lo que representaría reemplazar el consumo energético basado en gasolina con electricidad es interesante lo que escribe Jeff Wilson en “Planet better place” (link) que nos dice que el consumo anual neto de gasolina en los EEUU equivale a 5200 billones de Kilowatt-hora. Este autor añade algo muy relevante: la eficiencia energética del vehículo a gasolina es del 15% y la del vehículo eléctrico es aproximadamente 60%, por lo que el consumo energético anual de EEUU realmente equivaldría a 1300 billones de Kilowatt – hora ¡O una cuarta parte del gasto energético en hidrocarburos!

Sin embargo en los costos finales habría que tener en cuenta la inversión requerida para producir energía eléctrica con la cual recargar las portentosas baterias de litio u otros minerales. Además en la actualidad la forma más rentable para generar energía eléctrica es recurrir a combustibles fósiles (carbón, gas, petróleo, etc.) lo que también implica un significativo daño al medio ambiente.

La zona de salares entre Oruro y Potosi
La zona de salares entre Oruro y Potosí
Uyuni, Empexa y Coipasa
Uyuni, Empexa y Coipasa

Pero volviendo al litio (del griego lithos, piedra) , ese es el nombre de un mineral alcalino descubierto en 1817 por el sueco Johan Augustus Arfvedson que desde hace más de 50 años es empleado para controlar los síntomas del trastorno bipolar. El litio se obtiene por la evaporación de salmueras o a partir de rocas ígneas, sobretodo una llamada espomudeno. Actualmente el mayor productor mundial de litio es China, lo cual le permite fabricar 19 billones de piezas anuales de baterías con litio proveniente del Tíbet (link). Sin embargo una vez que se comercializen más vehículos eléctricos es de esperar que la demanda mundial de este mineral aumente considerablemente. Según voceros de Mitsubishi esta demanda acabaría con las reservas mundiales en diez años (link). Y de acuerdo a la Encuesta Geológica de los Estados Unidos aproximadamente el 50% de la reserva mundial de litio se encuentra en un lejano confín del altiplano sudamericano: ni más ni menos que en el salar de Uyuni (Potosí, Bolivia), que con sus 12000 km² es el mayor desierto de sal del mundo y un importante atractivo turístico boliviano (si lo dudan vean las fotos disponibles en Flickr). 

Pero como ahora Bolivia es un país “socialista comunitario plurinacional enfrentado al imperio” y opuesto al “modelo neoliberal y la globalización” esta opción de convertirse en una Arabia Saudita del futuro, como sugieren algunos optimistas, está puesta en entredicho. 

Visión impresionante en el salar de Uyuni
Visión impresionante en el salar de Uyuni
Explotación de sal
Explotación de sal

No todo tiempo pasado fue mejor aunque Manrique diga lo contrario. En otros lares y otros tiempos, teníamos un término genérico para esas técnicas subrepticias e ilegales destinadas a no reprobar los exámenes: el chanchullo. Verdaderos artistas de la miniaturización a manera de monjes trabajando en sus scriptorium arruinaban su visión e invertían tiempo “resumiendo”  las lecciones. Algunos incluso inventaban mecanismos ingeniosos para aprovechar al máximo el espacio de sus folios (incluso ví un dispositivo rotatorio para cargar y pasar varias páginas). Otros usaban reglas, gomas de borrar, la piel del antebrazo o las piernas aunque esto lo sepa por comentario de amigas ya que siempre estudié en “colegio de varones”.  Todo con tal de no machacar la memoria. Y eso hay que admitirlo, nuestra educación fue un paseo memorístico más que verdadera dotación de aptitudes. Por ejemplo me pregunto que utilidad podría tener hoy -muchos años después- que yo recordara uno a uno los hitos de la extensísima frontera con Brasil o la sucesión de fechas de la historia propia o de otras naciones que arbitrariamente los historiadores consideraron relevantes. No interesaban tanto los conceptos como los datos. Y eso terminó por pasarnos factura pues las pocas cosas que aprendimos “para la posteridad” no tenían que ser memorizadas y a veces implicaban poco esfuerzo de nuestra parte pues aprender -y ahí  sí cabe usar esa palabra- resultaba divertido.

Veo que en España dicen chuleta en lugar de nuestro castizo chanchullo para referirse a -como reza el diccionario de la RAE: ”(…) papel pequeño con fórmulas u otros apuntes que se lleva oculto para usarlo disimuladamente en los exámenes.”. Si no me equivoco también en México se utiliza la palabra chanchullo. Sin embargo no sé si aquí también significa lo mismo que la chuleta española o si con aquella palabra se alude en general a trampas o cosas “hechas en lo oscurito” como por ejemplo el quehacer de los políticos.

Buscando datos para un post anterior descubrí un sitio que me sorprendió. Se trata de www.xuletas.es que se pronuncia “chuletas-punto-es”. Acabo de decir lo que significa esa palabra y los autores del sitio definen su labor de la siguiente manera:

“Xuletas es una herramienta online gratuita para la creación sencilla de “chuletas”, apuntes y trabajos. Su principal fuerte es la opción de la búsqueda en nuestra base de datos, donde tendrás acceso a miles de documentos subidos y creados por otros usuarios. Otras de sus características más importantes son:

  • Creación rápida y sencilla de documentos
  • Clasificación por asignaturas y cursos
  • Posibilidad de guardar los documentos en formato de Word o del programa Chuletas
  • Perfiles para usuarios
  • Grupos de chuletas
  • Foro donde consultar dudas y exponer todo lo que se quiera

Y como la cosa va en serio hasta ofrecen un programa, obviamente llamado “Chuletas 2.0″ que según dicen estos amigos

“permite editar y crear documentos y chuletas con gran multitud de opciones y características, y que además es totalmente compatible con la web: desde él podrás realizar búsquedas en nuestra base de datos o insertar chuletas rápidamente”.

El logotipo de los xuletos

El logotipo de los xuletos

Pensando que lo había visto todo hice click en la sección “Trucos” del menú principal. Menuda sorpresa me llevé al encontrar un vídeo con una técnica digna de “Misión imposible” (la serie, no la peli con Tom Cruise). Lo pueden ver aquí (el de Coca-Cola).

Existen otros ejemplos de la disciplina del mínimo esfuerzo: está vagos.es e infinidad de sitios que incluyen monografías, reseñas y diversos trabajos a los cuales solo hay que cambiarles el nombre para lucirse. Tanto así que ahora los maestros acostumbran pasar los trabajos “originales” de sus pupilos light de la generación RBD por el filtro imperturbable de google.com 

Pues sí, se requiere mucho aplomo para utilizar estas técnicas. Yo, que sólo soy capaz de arriesgarme inconscientemente, he tenido que confiar en mi memoria, esforzarme y -a veces, habitualmente por mi cuenta- aprender alguna que otra cosa.

José Luis Tejada Sorzano (1882- 1938 ) fue el trigésimo noveno presidente de Bolivia entre 1934 y 1936. Inició su mandato luego de la renuncia forzosa de Daniel Salamanca por efecto del así llamado “Corralito de Villamontes” un incidente ocurrido -o fraguado- durante la guerra del Chaco con Paraguay (1932-1935). El 27 de noviembre de 1934 los militares apresaron a Salamanca en esa población obligándolo a dimitir. Tejada Sorzano asumió constitucionalmente pues era vicepresidente. El interés de los militares se alejaba de las élites políticas por el desastroso manejo del conflicto (demagogia patriotera, improvisación, asignación del comando a un alemán -Hans Kundt- y deseo de operar en el frente con una guerra lo más “económica” posible: es decir movilizando contingentes reducidos de soldados lo que llevó a que en ocasiones la relación con las tropas guaraníes fuese de 3 a 1). La guerra fue declarada “Sin vencidos ni vencedores” luego de arbitraje internacional. Eso sí, tuvo muchos muertos (¿cien mil?) y la suposición que dió origen al conflicto, que el Chaco Boreal, una extensa zona entre Brasil, Bolivia, Argentina y Paraguay tenía recursos petroleros resultó ser falsa. Conflicto plagado de dolorosos recuerdos, anécdotas inverosímiles como aquella de que el ejército boliviano introdujo los carros de combate por primera vez al subcontinente pero que los perdió con los paraguayos y que uno de ellos fue vendido a los republicanos españoles para servir en la guerra civil o aquella otra historia del primer combate aéreo en América (Benítez Vera versus Pabón, 4 de diciembre de 1932) que nuestros milicos entienden como una gesta  ”gloriosa y trascendental” (hay que ser militar para tener ese pensamiento tan obtuso): Cuentan los cronistas que Pabón, nuestro “as”, se sintió intensamente conmovido por haber derribado a los aviadores militares paraguayos y que dió constancia de esto en el sepelio al decir:

“Caballeros del aire, víctimas de vuestro propio heroísmo, valientes de vuestro pueblo: habéis caído en combate noble y valeroso, el destino me hizo vuestro vencedor,…pero ante la muerte no hay vencedores ni vencidos. Vuestros restos descansarán en tierra boliviana, aureolados del respeto y la admiración de vuestros connacionales”

La contienda por el Chaco (nuestro “infierno verde”) fue estéril. Enfrentó a las dos naciones más pobres de la región, que históricamente no tenían conflictos ni resentimientos entre sí (dice Carlos Mesa, expresidente e historiador -lo preferimos en ese papel-: “…una guerra entre dos países que no se conocían, que no se conocieron entonces y que siguen pendientes de conocerse“)  y se podría decir que los eternos beneficiados fueron los oligarcas de ambos bandos. En Bolivia el mito épico del guerrero defensor de la civilización y sus riquezas nos trajo a las huestes de Toro, Busch y la herencia del nacionalismo revolucionario con sus ideólogos que terminaron vaciándonos el coco al hacernos creer en una gesta contra los intereses de las transnacionales cuando la realidad era parecida al empeño militarista argentino durante la guerra de las Malvinas. 

Paz a los caídos, y entre ellos a uno de mis bisabuelos…

 

Excombatientes de la Guerra del Chaco

Excombatientes de la Guerra del Chaco

 

Escribo esto a propósito del vídeo “yutubero” de Rick Tejada Flores, gringo “progre” y nieto de Tejada Sorzano. Rick acepta con hidalgía algunas de las fechorías de su familia (esclavistas, terratenientes, encubridores del nazi Klaus Barbie) y viaja a la subtropical Chulumani, el feudo de los Tejada, para emprender el proceso de entender o recuperar sus raíces. 

 

Ay mamá, ¡porqué me hiciste así!

Que lujo poder decir:

“Por esa boquita mentirooooooosita me estás perdiendo poco a poco…/ni en la punta del tata Sajama encontrarás otro Cocani”

La amenaza suena mejor -claro- si una siniestra morena te ha robado el corazón (Doy fe) y se pronuncia lentamente, mirando a la susodicha a los ojos y bailando como el borrachito cadencioso que reta a la gravedad que nos ofrece el maestro Gerardo Arias en su performance. Quisiéramos decir: “anda ve, ¡mujer sórdida! y sube de rodillas los 6520 metros del Sajama” pero esto suena mejor. Paso a paso el baile parece decir ya me voy, ya me estoy yendo (¡no! eso es otra cosa) y cuando lo veo quiero reír pero solo atino a llorar. No soy oruco pero parezco. ¡Y de tierra adentro!

“Coca no es cocaína, coca no es cocaína / coca es la hoja sagrada, ¡jallalla Bolivia! ¡jallalla Oruro! / soy de los Cocanis, alma, vida y corazón”

Les ofrezco esta otra versión para el ojo:

Y también está aquello otro que dice:

“China morenita linda, mantilla, flor de vicuña / yo te quiero desde al alba aaaay linda Cocani (bis) / cuando yo me vaya te acordarás de este negro bandido / al año que viene te robará a los Yungas, a Chulumani…”

Y yo, como avezado bailarín teórico, sueno la matraca virtual a más de cinco mil kilómetros que son nada y le hago caso a Gerardo que me recomienda “Sereno… moreno” pensando en los amores dudosos de un negro y una china morena morrocotuda de piernas infinitas. ¡Viva el carnaval!

(Nota: Las canciones son “Mentirosita” y “Mantilla de Vicuña“, ambas morenadas interpretadas por Savia Andina. Cuando digo “ya me voy, ya me estoy yendo” me refiero a la cueca “Bolivianita“. El verso culmina así: “Sabe Dios si volveré / a cumplir lo que te juré (bis todo)” ).

Afortunadamente la convicción de que el lenguaje es prelógico me defiende del engaño de quien pretende una defensa ferviente del concepto -y la necesidad de ser- radical. Una persona que aprecio justifica con sospechosa precisión que radical es quien decide ir a la raíz (curiosa deformación coloquial para dar a entender que alguien es o hace algo fundamental) cuando también podría atender a aquella otra acepción del término que reza “partidario de reformas extremas, especialmente en sentido democrático” (las cursivas son mías) lo cual estaría muy bien dicho de nuestros líderes-caudillos de no ser por la segunda parte del enunciado porque atenerse al mandato democrático es diluir demasiado una gesta enjundiosa y visionaria, o como quien dice “radical”.  Las leyes estorban y solo vale atenerse a ellas cuando uno es el supuesto afectado porque caso contrario fácilmente se pronuncian enardecidos alegatos para suprimir las leyes en su conjunto. En los titulares que la prensa de mi país publica hoy destaca el asunto de las detenciones en el norteño departamento de Pando. Ayer un grupo de doce personas aparentemente involucradas en la matanza de partidarios del gobierno fueron apresadas ilegalmente: la detención la llevó a cabo el ejército y no la policía, entre los detenidos figuran menores de edad, no existió apego al Código de Procedimiento Penal en cuanto a citaciones previas y horario recomendado para ejecución de arresto. Además algunas de estas personas fueran trasladadas indebidamente hacia el departamento de La Paz sin respetar la jurisdicción de autoridades locales. Finalmente, al parecer esto ocurrió con uso excesivo de fuerza imitando los modos de gobiernos totalitarios. ¿Ese es el cambio que propugna el MAS?

Intuitivamente los populistas radicales solo me provocan repulsa porque encarnan un grupo de aprovechados que explotan una renta social en beneficio propio (tal como demuestran los recientes casos de corrupción y de manera un poco más sutil con el exabrupto continuista de Chávez) usando consignas que simplifican la realidad en base a intransigencia y caudillismo, dos mecanismos de control por los que nuestros pobres pueblos demuestran una debilidad aterradora. Para mí queda claro que una defensa cientificista de lo radical y los radicales resulta contradictoria e impractible a la luz del comportamiento de estos especímenes de la fauna latinoamericana.  

(MAS es la sigla del Movimiento Al Socialismo de Evo Morales y su confundador, el impresentable Santos Ramírez. Circula la broma que MAS en realidad significa “Movimiento Asaltante Sindical”)

La leyenda de MemphisLa leyenda de Memphis

En el principio existió el folklore. En el ocaso del siglo pasado trató de suplantarle un contendiente, el faxlore. Luego de una victoria pírrica de este último ambos fueron reemplazados por el netlore.

Si Elvis no hubiese sido tan Elvis difícilmente se diría todo lo que se dice de él. Un congénere suyo, el “old blue eyes” Frank Sinatra también gozó de fama legendaria. Fama que le relaciona con un relato macabro que Mario Puzo incluyó en su libro “El Padrino”. En la película Coppola y Puzo nos explican pedagógicamente que Don Vito -el Padrino- intercede por su ahijado, un cantante venido a menos (alter ego de Sinatra), para conseguirle una audición a fin de conseguir un estelar. El ejecutivo del estudio no accede a la petición de Don Corleone que tiene que recurrir a “una oferta imposible de rechazar” (la cabeza de su caballo campeón de carreras apilada sobre su propia cama).  

El cine también ha dado guiños sobre el “rey”. Como ejemplos podemos mencionar “Forrest Gump” y “3000 miles to Graceland” aunque presumo que deben haber otros. Las así llamadas leyendas urbanas no son otra cosa que relatos del folklore de la sociedad moderna. El término probablemente haya sido acuñado por el folklorista Jan Harold Brunvand a partir del descriptivo “cuentos de creencias urbanas” (link a su página web). A pesar de que estas historias siempre le pasan a individuos no identificados (¿o alguien conoce a quien asegura haber avistado por primera vez al chupacabras?), a veces entrañan sucesos horrendos (extirpación de órganos, abducción), tienen origen misterioso, surgen como explicaciones sobrenaturales o simplistas de fenómenos poco comprendidos o son derivaciones arbitrarias de eventos reales y parecen haber surgido con el internet y crecer en los fértiles terrenos del correo electrónico no son más que expresiones del vigoroso y ferviente “saber popular”. Sabiduría popular que es todo menos eso y mucho menos es privativa de nuestro siglo. Durante la primera guerra mundial muchos periódicos británicos publicaron relatos de visiones de ángeles armados que luchaban del lado de los aliados en la guerra de trincheras (“Los ángeles de Mons” -link). A propósito de esto David Clarke escribe en Folklore (2002):

“…esta creencia del siglo veinte emergió de un trasfondo de tradiciones religiosas y marciales que tienen su origen final en la Edad Media. San Jorge, de quien se dice apareció para liderar a las tropas que peleaban en Mons, era tradicionalmente considerado como el patrono de los hombres de armas ingleses. (Anteriormente) San Jorge había sido invocado durante las Cruzadas y en el campo de Agincourt (…) (tal como) los franceses habían visto una visión de Juana de Arco y San Miguel, mientras que la infantería rusa había sido conducida por su propio héroe nacional, el general Skobeleff”

 

"Los arqueros" de Machen

"Los arqueros" de Machen

 

Según Arthur Machen el origen de la leyenda de los ángeles de Mons surge de uno de sus relatos literarios publicado en la prensa inglesa primero como ficción y luego como suceso sobrenatural y luego transmitido de boca en boca como suceso real.  Así que una mentalidad mágico religiosa parece ser un elemento importante para la perpetuación de estos “folk-tales” que ahora también han migrado a otras plataformas (radio, televisión e internet). Un interesante alegato titulado “REFLEXIONES ACERCA DE LA PERSISTENCIA DEL PENSAMIENTO MÁGICO – RELIGIOSO EN LAS SOCIEDADES AVANZADAS” aclara con propiedad que:

“El desarrollo del pensamiento racional parece presentar dificultades especiales para ser aceptado por la gente si lo comparamos con cambios ideológicos de otra clase. Por ejemplo, la mayor parte de las personas han aceptado y asumido, fácilmente y sin reparos, el paso desde una moral religiosa hasta otra moral laica, basada en los valores propios de las sociedades civiles maduras (democracia, tolerancia, respeto de las libertades individuales y de los derechos humanos). Mientras, son todavía pocos los que rechazan creencias erróneas basadas en mitos, supersticiones y prejuicios religiosos.”  

Es evidente que no solo las personas religiosas corren el riesgo de ser crédulas. Como dice Eco citando a Chesterton: “cuando la gente deja de creer en Dios, no es que no crea en nada, sino que empieza a creer en todo“. Lamentablemente los simples (no me juzguen, el término es de Eco -pero lo refrendo) abundan en la grey como fuera de ella a la hora de enfrentarse a historias de pies grandes, chupacabras, fantasmas autoestopistas que se dirigen a Memphis, productos milagro, siniestros usos y riesgos de la Coca cola, correos electrónicos con cadenas macabras, poemas agónicos de García Márquez, horóscopos, numerología y un muy largo etcétera.

 

 

Simples, pero no forzosamente malos. Incontinentes verbales o traviesos verbales como dice Alan García. Expertos dirimiendo el sexo de las piedras y otras especies similares. En sus ratos libres caudillos revolucionarios bolivarianos, dirigentes cocaleros de tiempo completo, hombres orquestas, huele moles como dirían acá, cómicos involuntarios, yatiris (chamanes), reinvicadores de whipalas (banderas andinas), comandantes supremos de ponchos rojos (las milicias aymaras). Presidentes. Utilizo el plural porque a más de uno le queda el currículo.

 

¿La whipala es un símbolo aymara?

¿La whipala es un símbolo aymara?

Y ahora que uno espera respuestas de estadista ante un caso de corrupción en la empresa estrella (Yacimientos), la crisis, la epidemia de dengue, la pérdida de ATPDEA (preferencias arancelarias para exportación a Estados Unidos) y la cuenta del milenio (un fondo de ayuda a naciones que demuestren resultados en la lucha contra la pobreza) o la negociación con la comunidad europea para convenios comerciales (Bolivia se resiste a firmar tratados de libre comercio) ¿qué vemos? Pues maravillas como esta que publica la prensa nacional:

Evo Morales culpa a la CIA por hechos de corrupción en YPFB” (Los Tiempos, 21/02/2009) 

Dice Evo: 

“Esta madrugada estaba revisando algunos datos en La Paz y lamentablemente ha habido presencia de la CIA en YPFB y algunos de nuestros compañeros han sido atrapados por esa infiltración externa” (…) “El Presidente no dio muchos detalles de esta acusación, pero explicó que “estaba en Gabinete y yo decía, después de que fracasaron en sacarnos del Palacio, mediante el voto, mediante un golpe de Estado Civil ahora vienen con el sector de Yacimientos, con el sector petróleo. No me equivoqué, pero yo había pensado que iba a haber un paro de los petroleros para dejarnos contra la pared y contra el pueblo boliviano. No había sido esa sino otra forma. Cualquier momento vamos a denunciar nombres”

Entonces los corruptos, la gente de confianza del propio Evo, que vale la pena recordar que son políticos designados ”a dedo” para la estatal petrolera y no tecnócratas, son en realidad agentes del imperio infiltrados en el partido. Ya sabemos que en tiempo de campañas electorales todo vale. Pero lo que es peor es que ya imagino las huestes de compatriotas que darán por bueno este argumento y lo defenderán a capa y espada.   Eso sí, ¡Hasta que pase el carnaval! (¿o Evo lo habrá dicho de guasa pensando en las fiestas?)

 


Susan Greenfield

Susan Greenfield

Según Susan Greenfield:

“Los sitios de redes sociales amenazan (con) infantilizar la mente de mitad del siglo 21, dejándola caracterizada por breves lapsos de atención, sensacionalismo, incapacidad para identificarse y un inestable sentido de identidad…”

¿Quién es este personaje?

Para comenzar la baronesa Greenfield (sí, tiene título nobiliario)  es miembro de la cámara de los lores, profesora de farmacología en Oxford y directora de la Royal Institution of Great Britain (donde ha tenido predecesores famosos como el conde Rumford, Humpry Davy, Thomas Young y Michael Faraday). El sitio web de esta institución dice:

“…donde la ciencia se encuentra con el mundo (…) “somos un museo, un espacio de eventos, un lugar para comer y beber, y mucho más

En la página de inicio también figuran enlaces como “cesto de compras” y “juegos” (de divulgación científica).

La baronesa es autora de éxitos de ventas sobre su especialidad (la fisiología cerebral), conferencista de alto impacto mediático (y no carente de humor: con retórica minuciosa sugiere que es la décimo cuarta mujer más influyente del mundo según divulga una encuesta para añadir, luego de un breve período en silencio como golpe de efecto, que en esa misma encuesta la  cantante de country Dolly Parton quedó novena). A este palmarés añade el haber sido figura de la portada de la versión inglesa de la revista HOLA. Su probable postulación como miembro de la Royal Society (la academia nacional de ciencia del Reino Unido) ha desatado disputas dignas de la controversia entre apocalípticos e integrados del universo Eco. Curioso entonces que sea ella quien diga que las experiencias de los niños en estas redes sociales están

desprovistas de cohesividad narrativa y significado a largo plazo“.

 

Dolly Parton

Dolly Parton

 

Para Greenfield la celeridad de los eventos digitales en sitios como Facebook, Bebo (Blog Early Blog Often), hi5 o Twitter puede

acostumbrar al cerebro de los jóvenes a operar por lapsos muy cortos de acción y reacción” (que semejen) “comportamientos que llamamos desorden por déficit de atención“.

¿Emite Greenfield un juicio de valor o plantea una hipótesis?

“Tenía quince. Estaba regresando a casa de la escuela. Me estaba sintiendo mal…y una mujer me ayudó”

Michael Berg (David Kross) es el lector

Michael Berg (David Kross) es el lector

Así termina “El lector” (Winslet, Kross, Fiennes, Daldry). Esa descripción también sirve para explicar cómo Michael Berg (Kross) conoce a Hanna Schmitz (Winslet) en la Alemania de posguerra. La gratitud da lugar a la pasión entre el quinceañero y la mujer que -al menos- le duplica la edad. Un aspecto que los une y lo hará después aunque en circunstancias diferentes es que Michael lee en voz alta para Hanna. Luego de una breve relación ella desaparece sin más. Tiempo después Michael es un estudiante de Derecho en Heidelberg. Entonces vuelve a ver a Hanna, que junto a otras cinco mujeres SS es acusada de asesinar a 300 personas durante la guerra. La publicidad nos dice: ¿Qué tan lejos irías para proteger un secreto? y es que Hanna es implicada por las otras acusadas como la principal responsable. Una de las pruebas en su contra es la autoría de una orden escrita, algo que no desmiente. Pero eso es imposible pues como ella misma sabe y Michael descubre en ese momento Hanna no sabe leer. 

Al ver “El lector” podemos asistir a un sólido duelo de personajes taciturnos y miradas tristes (Kross y Fiennes), una interpretación soberbia de parte de la Winslet (mejor actriz) y la aparición siempre interesante de Hugo Bruno Ganz (“Pan y tulipanes”, “La caída”).

"El lector" ( 2008 )

"El lector" ( 2008 )

Hanna dice “no importa lo que pienso, lo que siento”  y ese parece ser el corolario que explica su extraña decisión y la culpa de todo un pueblo. Les recomiendo que además de ver esta cinta consigan la banda sonora, siéntense en un lugar tranquilo y escúchenla  atentamente. Sobretodo “Who was she”.

Y a propósito de “Pan y tulipanes”: sí, doy mi brazo a torcer, a veces el ánimo nos hace ver las cosas distintas.

 
Ganadora del Oscar a mejor película (1967)

Ganadora del Oscar a mejor película (1967)

Un tren llega pasada la medianoche a Esparta, Mississipi en una calurosa noche de verano. Poco después el comisario Sam Wood (Warren Oates) hace su ronda nocturna y todo luce tan pacífico como siempre hasta que en una calle oscura descubre el cuerpo sin vida de un empresario blanco. Lo han asesinado. El jefe de policía Bill Gillespie (Rod Steiger) inicia la investigación. En la estación de trenes Wood encuentra a un forastero que viste de traje. El hecho de que es negro y lleva consigo un puñado de dólares lo hace inmediatamente sospechoso. Cuando lo llevan a la estación de policía nos enteramos que el extraño es ni más ni menos un policía de Filadelfia de viaje en Mississipi y, para colmo de sus racistas y simplones colegas de Esparta, experto en homicidios. Gillespie encuentra gracioso su nombre de pila -Virgil- y cuando le pregunta al detective como le dicen él responde con la ya clásica frase: “Me llaman señor Tibbs“. El jefe de Tibbs sugiere que Virgil puede ayudar con la investigación lo cual es aceptado a regañadientes por el jefe Gillespie. Sin embargo a la mañana  siguiente Gillespie pilla a un lumpen sospechoso en posesión de la billetera de la víctima y orgulloso le deja saber a Virgil que puede prescindir de sus servicios. Pero Tibbs le dice tajantemente que de acuerdo a sus investigaciones forenses tiene al hombre equivocado. Gillespie no tiene otra que cambiar el cargo contra el prisionero por el de robo.   

Sidney Poitier
Virgil Tibss es interpretado por el gran Sidney Poitier

Cuando la viuda de la víctima amenaza con suspender una obra que pondría en riesgo el empleo de varios pobladores de Esparta si es que no dejan que Tibbs conduzca la investigación Gillespie debe bajar el tono y pedirle “amablemente” al detective que colabore. Le dice:

“¡Tú eres demasiado listo! Eres más listo que cualquier hombre blanco. Y vas a quedarte a demostrárnoslo. Eres tan terco que no podrías soportarte a menos que nos avergüenzes a todos… No pienso que seas capaz de dejar pasar una oportunidad como ésta.”

Y no solo eso. Gillespie tiene que volverse la niñera de Tibbs para evitar que la airada comunidad blanca de su pueblo lo mate por el simple hecho de ser el negro más listo que hayan visto en su vida. Mientras tanto Tibbs sigue investigando y dejando a Gillespie sin sospechosos. En una escena memorable debe interrogar a un rico propietario y rival de la víctima, un tal Eric Endicott, que ofendido por la idea de ser considerado sospechoso y recordando un pasado esclavista le propina una bofetada a Tibbs. Para su sorpresa Virgil le devuelve el favor y a Endicott solo le queda rumiar su dolor físico y moral ante la inacción del atónito Gillespie. 

La forzada relación entre los policías, inicialmente obligados a trabajar el uno con el otro, va adquiriendo otros matices. En una escena crucial Gillespie debe informar al alcalde del incidente con Endicott. El alcalde le pregunta ”¿Qué hizo que cambiaras de opinión sobre Tibbs?” para luego sugerir que antaño una osadía como esa le habría costado recibir un balazo alegando defensa propia. Al oír eso Gillespie comienza a cambiar su inicial aversión racista por respeto al camarada y hacia el final de la cinta por un comportamiento abiertamente amistoso. En la intimidad nos enteramos que son dos solitarios empedernidos como deja entrever la lacónica respuesta de Tibbs (G: Gillespie, T: Tibbs):

G: Perteneces a una minoría selecta.

T: ¿Y eso?

G: Eres el primer ser humano que viene a esta casa.

T: Toda prudencia es poca.

G: Sabes muchas cosas, ¿no es así? ¿ Qué sabes del insomnio?

T: Que el bourbon no Io cura.

G: De eso no hay duda. No tengo ni mujer ni hijos. Tengo un pueblo que no me quiere. Tengo aire acondicionado del que me tengo que encargar yo mismo y un escritorio con una pata coja, y encima tengo…esta casa.¿No crees que eso puede empujar a un hombre a darse a la bebida? Te voy a decir un secreto. Aquí no viene nadie. Nunca.

G: ¿Estás casado?

T: No.

G: ¿Lo estuviste?

T: No.

G (suspirando y triste): ¿Alguna vez estuviste a punto de casarte?

T (reclinándose, más triste y pensando en lo que va a decir): A punto…

G: ¿No te sientes un poco solo?

T: No más que tú.

G: No te hagas el listo, negro.

 

En el calor de la noche” ganó el Oscar a mejor película de 1967. Rod Steiger fue premiado (el 10 de abril de 1968) como mejor actor en perjuicio de Poitier, que ya había recibido esa distinción en 1964 por los “Lirios del valle” y podía haber repetido por las míticas “Adivina quien viene a cenar” y “Al maestro con cariño” lo cual es mucho decir en una época en la que era impensable hablar de un presidente negro, no existían actores como Washington (Denzel), Freeman (Morgan), Whitaker (Forest), etc. y teniendo en cuenta que acababan de matar a Martin Luther King Jr. (4 de abril de 1968). Para concluir les dejo un vídeo en el que pueden disfrutar el tema principal de la banda sonora (“In the heat of the night”) compuesto por Quincy Jones e interpretado por Ray Charles

Un par de amigos siempre terminaban enfrascados en una conversación parecida a lo que sigue:

Habitualmente yo mencionaba un libro y mi amigo A decía:

- ¿Quién lo publica?

- ¿Y eso que tiene de importante? -respondía mi amigo B.

- Mucho, ¡eso es lo máááááááááááááás importante…! -replicaba A (sin explicar bajo ninguna circunstancia porqué era así).

Y B siempre se burlaba en el mismo tono por la debilidad del argumento que trataba de sostener A, lo cual daba pie a pensar que A era uno de esos (y todos lo somos en ocasiones) lectores teóricos capaces de hablar de Flammarion, Anagrama, Gouncourt, etc. sin haber tenido uno de sus productos entre las manos y mucho menos tomarse la molestia de leerlos. Pero retomando la preocupación de B la editorial no solo importa por el acabado del libro (tapa dura, ilustraciones, encuadernado) que en parte determinará la duración del producto, lo cual no es poca cosa aunque como leí en algún foro (quizá) sea más importante el contenido. Y en ese punto añadiría : claro, sí pudiésemos estar completamente seguros que el contenido es el correcto. Si el libro es en español que un grupo editorial nos ofrezca una versión “recortada” para satisfacer por ejemplo la denominación “de bolsillo” sería simplemente un crimen. Y ese crimen lamentablemente hace cultura porque como puedo constatar las dichosas “ediciones juveniles” pichicatean mucho más de lo que educan (en el colegio nos hacían leer unas versiones resumidas, tristísimas, de “La Odisea” y “La Ilíada” y conozco a alguien que afirma haber memorizado “La República”). Y si el libro ha sido escrito en otros idiomas el problema se torna mayúsculo. Como dice Eduardo Robredo Zugasti (“Peligrosas traducciones“):

“No cabe estancarse en la mística del lenguaje “original”: traducir no sólo es necesario sino que es posible: no pensamos en imágenes, ni siquiera en palabras, sino en ideas. Los límites de nuestro lenguaje no son los límites de nuestro mundo intelectual

Pero la multiplicación de publicaciones puede mermar demasiado la calidad de las traduccciones, sobre todo si los lectores carecen de capacidad crítica y no denuncian los malos trabajos”

En la primera parte Robredo señala con lucidez la trascendencia de la transmisión de ideas. Lo que leía en aquellas versiones juveniles era divertido a secas y daba una idea general. Lo que fuí a encontrar en el texto homérico era -y es- sobresaliente por el mérito artístico y el goce estético. En el segundo enunciado Robredo parece querer referirse, con aquello de la “multiplicación de publicaciones”, a cierta trivialización del contenido y, lo que es peor, a una evidente puerilización del lector. “Cultura light” dicen ahora o como escribe Marcelo Colussi (leer aquí el texto completo):

“…individualismo exacerbado, búsqueda inmediata de la satisfacción – con la contraparte de despreocupación/desprecio por el otro-, escasa profundidad en el abordamiento de cualquier tema, superficialidad, falta de compromiso social o incluso humano, banalidad, liviandad. Todo ello marcado por un culto a las apariencias…”

 

(La frase que marco con negritas es la que más me interesa de esa definición: muchas de las otras cosas de las que trata Colussi, como lo que llama “revolución Bolivariana” (sic), me parecen más ideológicas que racionales).

 

 

 

 


 

En radio y televisión es frecuente escuchar especies como: “Le traemos la noticia tal cual es, Ud. opina”. Habitualmente las opciones se reducen artificialmente a blanco o negro: ¿Está a favor o en contra de la pena de muerte, del aborto, de la reelección del presidente, de la venta de un recurso estratégico, de la elección de X futbolista para la selección, etc. etc.?

Sobre la opinión escribe  Vincent Potter mencionando a Kant (Readings in Epistemology, 1993):

“Sostener que algo es verdadero es una ocurrencia en nuestra comprensión la cual, a pesar de que puede reposar en aspectos objetivos, también requiere causas subjetivas en la mente del individuo que hace el juicio” 

Según Potter cuando sostenemos que algo es verdadero, es decir la validez subjetiva del juicio, en su relación a la convicción (el proceso tiene) los siguientes niveles: opinar, creer y saber. Cuando opinamos entendemos que un juicio es concientemente insuficiente tanto objetiva como subjetivamente. El creer surge de un juicio subjetivamente suficiente pero objetivamente insuficiente. Finalmente, sabemos algo cuando las valoraciones objetiva y subjetiva son suficientes.

Asunto peligroso este de opinar, aunque no piensen lo mismo los creadores del sitio web Jyte.com que saludan a los miembros de su red social diciendo “afirma algo y comparte la popularidad” (el American Heritage Dictionary of the English Language define la expresión idiomática street cred como aceptabilidad o popularidad). Los miembros afirman algo, lo que sea, como invita el sitio y la comunidad vota a favor o en contra comentando las razones para inclinarse a favor de una u otra opción. 

La página de inicio de Jyte.com

La página de inicio de Jyte.com

Hice una búsqueda sobre aborto y estos fueron los primeros resultados: 

Resultado típico de búsqueda en "Jyte" (tema: aborto)

Resultado típico de búsqueda en "Jyte" (tema: aborto)

 

Es notorio el énfasis en la convicción (lo que basta para mí porque yo creo en eso) en lugar de la certeza ( lo que debe satisfacer objetivamente a cualquiera atendiendo a la razón) como es evidente en este otro ejemplo:

"La ciencia es una amenaza a la religión basada en la fe" (¡ughhh!)

"La ciencia es una amenaza a la religión basada en la fe" (¡ughhh!)

Yo para no equivocarme respondo lo mismo que le dije a una familia amiga que opinaba de oficio sobre el nombre que debía tener una niña (nieta / sobrina de esos amigos) porque los papás tardaban en decidir. Y puesto que la numerosa familia tampoco alcanzaba un consenso y yo estaba ahí alguien no tardó en preguntar: ¿Y tú que opinas? A lo cual respondí sesudamente: “Mi sincera opinión, en base a los elementos de juicio que me ofrecen… ¡Es que no puedo tener opinión alguna! ”  

Y a propósito de esto aprovecho lo que hoy me escribe mi hermano con esa glosa suya tan característica:

«Te doy una frase en latín, que siempre produce sonrisas en los necios.

Veritas est in puteo”

 


(no lo decía Juan Gabriel, sino Demócrito). “La verdad está en lo profundo” »

Anticipando lo peor hace unos días decidí adelantar el pago de un impuesto (la tenencia). No me arrepiento. El día que vencía el plazo escuché en la radio que cada minuto se recibía un total de 6000 solicitudes de líneas de captura para el pago. Eso por sí pensaba dejar para el último momento ese trámite teniendo en cuenta la “comodidad” que ofrece obtener el comprobante por internet y luego pagar a deshoras en un supermercado. Al parecer tanta demanda del servicio en línea colapsó el sistema de pago y muchos se quedaron con las ganas y… el teclado entre las manos. Cuando a uno le pasan estas cosas la impotencia (y el sentido común) hace pensar en lo injustos que son los impuestos. Y hablando de ellos, Arthur B. Laffer -de quien trataré después- dice, citando un pasaje del libro Muqaddimah de Ibn Khaldun (siglo XIV): ”Debe saberse que al principio de la dinastía, los impuestos confieren una gran ganancia a partir de una tasación limitada. Al final de la dinastía, los impuestos confieren una pequeña ganancia (a pesar de) una gran base taxativa”. Para justificar esta visión Laffer explica que al efecto aritmético de cobrar menos impuestos y obtener menos ganancias (y eso probablemente ya lo entienda mi sobrino de 6 años) se opone el efecto “económico” en virtud del cual la reducción de impuestos es un estímulo para el trabajo, el desempeño y el empleo (y en este último punto, mayor población trabajadora implica mayor recolección de impuestos). En la figura a continuación Laffer y sus acólitos explican que en los extremos impositivos (0% y 100% de impuestos) el gobierno no obtiene ganancia: en el primer caso porque no cobra nada y en el segundo porque al pretender cobrar todas las ganancias la población decide no pagar impuestos. Según esto, cuando el porcentaje tributario aumenta más allá de cierto punto se anula el efecto aritmético porque se ingresa a un rango prohibitivo en el cual comienza a disminuir la población contribuyente. En este rango precisamente -según Laffer- reducir los impuestos podría aumentar las ganancias (mayor información al respecto puede leerse en su artículo The Laffer Curve: Past, Present, and Future)
Explícamelo con chuis

Explícamelo con chuis

 

Pero opinar a favor o en contra de cualquier cosa es complicado. Según Johann Hari (Cooking the books):

“A mediados de los 70, un grupo de personas sin entrenamiento en economía – y, como pasa a menudo, marginalmente locos- emergió en Washington DC e inventó una nueva visión en economía…

Esta novedad puede traducirse como economía por el lado de la oferta (supply side economics) y como leemos en el artículo de Hari sus creadores incluyen al propio Laffer, a Jude Wanniski y a un tal Dick Cheney (Richard B. Cheney) que si el nombre no les suena era el secretario de defensa de Bush padre y vicepresidente de Bush hijo, pero además CEO de Halliburton, figura prominente del “Dark side” y también (¡Qué ternura!) tío lejano de un tal Barack Obama (que a su vez era sobrino décimo de Gerald Ford. Esto puede leerse en muckety). 

Las "ligas" de Dick Cheney

Las "ligas" de Dick Cheney

La economía por el lado de la oferta de estos mandarines está basada en la dichosa curva de Laffer, que en palabras de Cheney era una revelación, ya que presentaba de manera simple y fácilmente digerible el poder mesiánico de los recortes de impuestos” . Dice Hari que Bush padre no pensó así pero Reagan hizo caso de esta política con funestos resultados. Luego Clinton tuvo que subir los impuestos para intentar corregir el problema y finalmente vino Bush hijo que reinstituyó el recorte de impuestos. Debo añadir que este recorte beneficia preferencialmente a los ricos. Como dice Warren Buffet (el tercer hombre más rico del mundo) esas extrañas regulaciones impositivas hacen que el deba pagar un porcentaje de impuestos del 17% de sus ingresos mientras que su secretaria ve como un 60% de sus ganancias se evapora en impuestos. Buffet explica un poco más la situación (leer en extenso): 

(Son) 30 billones de dólares (que se ahorran) anualmente 12000 familias ricas“ 

Y analizando los datos pregunta:

Puedes tomar esos 30 billones y dar 1000 dólares a 30 millones de familias pobres. ¿O debes favorecer a 12000 familias ricas y hacer que 30 millones de familias paguen 1000 dólares extra?”

Así que ya podemos ver de donde sacaba la idea Vicente Fox (con el argumento de alcanzar mayores niveles de competitividad).

Bueno, suficiente de eso. Durante las guerras la forma más dramática de un impuesto es el pago de los “costes de la guerra” obviamente por el bando perdedor. Muchos cruzados liberaron a sus enemigos del Islam previo pago de sendos botines. Algo así pasó en la Inglaterra del siglo XI, cuando el danés Cnut (o si quieren Canuto) invadió el país para reclamar el trono que Ethelreld y luego Edmund Ironside le negaban. Luego de que Cnut venciera a Edmund se acordó cargar a la población con un impuesto (el Danegeld o impuesto danés) como acuerdo de pacificación. Uno de los encargados de cobrar el oneroso Danegeld fue el sajón Leofric, conde de Chester y de Mercia. Dice Roger de Wendower (siglo XIII):

“La santa condesa… deseando liberar al pueblo de Coventry de su gravosa y vergonzosa servidumbre, a menudo solicitaba al conde, su marido, con fervorosas plegarias, liberar al pueblo (…) de su esclavitud” 

Leofric no daba su brazo a torcer y su esposa no cejaba en sus súplicas:

“Sin embargo en su femenina pertinacia exasperaba tanto a su marido con su insistente solicitud (que finalmente) le respondió: ‘Monta tu caballo desnuda’ le dijo  ‘y cabalga a través de la zona del mercado de un lado al otro mientras la gente está congregada, y cuando regreses reclamarás lo que deseas’ 

Añade Roger:

“Cierto día, como estaba dicho, (la condesa) montó su caballo desnuda y soltó su cabello” (…) “finalizado su recorrido, que no fue visto por alma alguna, retornó alegre con su marido, que halló en todo eso un milagro. Entonces Leofric proclamó un decreto liberando a la ciudad de Coventry de su servidumbre y confirmó esta orden con su sello” 

Cabalgando por Coventry

Cabalgando por Coventry

¿Historia o leyenda? 

El nombre de la heroína orienta hacia lo segundo. Se trataba de Lady Godiva, que es latín para “regalo de Dios” (Godgifu en sajón). Es algo similar a lo que pasa con Helena (la de Troya) que quiere decir “destructora de hombres y de naves”. Además tiene antecedentes (en el folklore escandinavo) de heroínas -esposas o doncellas- que satisfacen condiciones aparentemente imposibles como Auslag, que fue retada por Ragnar Lothbrok para que acudiese con él ni vestida ni desnuda, lo que consiguió vistiendo en una red de pesca, o según otras versiones como Godiva, valiéndose de una larga cabellera. Existen relatos similares provenientes de India y Arabia. En el caso de Godiva parece haber llegado a nosotros una versión tamizada por la pudorosa (y proselitista) visión clerical que no me quita la indignación por el expolio.

Ni vestida ni desnuda...

Ni vestida ni desnuda...

Django, AKA Franco Nero

Django, AKA Franco Nero (1966)

Esta película tiene la misma estructura que “Por un puñado de dólares” (1964, Leone-Morricone-Eastwood-Volontè). Django es un buscavidas que llega a un innombrado (y enfangado) pueblo fronterizo. Como pasa con Eastwood en “Por un puñado…”, Franco Nero (Django) enfrentará a los dos bandos que se pelean la región: los malos del mayor Jackson y los “mexicanos” del general Hugo Rodríguez. La película inicia con la secuencia de Django arrastrando un ataúd. Súbitamente interrumpe su paso al ver que los mexicanos están azotando a María (Loredana Nusciak). Una ráfaga los interrumpe. Entran en escena los hombres de Jackson. Pero en lugar de significar su salvación, para María es como ir entre Escila y Caribdis. Django se entromete y acaba con ellos. En el pueblo Django y María llegan al burdel, donde una de las chicas -que no sabe su nombre- le pregunta “¿Hay alguien dentro del ataúd?”. El forastero contesta: “Sí, su nombre es Django”. Poco después el mayor Jackson decide hacerle una visita de cortesía al hombre acompañado por un ataúd. Lo provoca diciéndole:

“- Debes ser muy listo para cargar contigo tu traje de entierro, (…) podemos usarlo para ponerte dentro en vez de dejar tu cuerpo para envenenar a los buitres como hacemos con los de tu clase”

Una vez que Django le contesta a balazos matando a los cuatro hombres que le acompañan replica:

- Bien mayor, sólo me queda una bala, pero eso sería tomar ventaja … y no sería correcto, ¿cuántos hombres le quedan?… ¿tiene atada la lengua o no quiere decirme?

- Cuarenta y ocho, responde Jackson. Y Django dice:

- Ok, por su protección quiero ver a todos ellos aquí la próxima vez. Entonces usted tendrá la ventaja. Vaya y reúnalos. Estaré esperando...

 

Tengo toda la ayuda que necesito

Tengo toda la ayuda que necesito

 

¿Cuarenta y nueve contra uno? ¿qué se guarda Django? Yo lo sé pero por supuesto no voy a decirlo.

Django es el prototipo del protagonista de los “spaghetti westerns” y muchas secuelas y clones (no autorizados, y según leo hasta hubo japoneses) reciclaron los elementos que está película “pidió prestados” de un gran clásico de Leone. Sin embargo Django ayudó a definir las características de este tipo de “exploitation films”  que de manera general se pueden definir con lo que al respecto postean en el blog “Blog & Cemento” que dejo en el ¿catalán? original:

 

“Exploitation Films

Que són? Ses pelis ‘exploitation’ són un tipus de cine de molt baix pressupost, que pasa de sa qualitat artística de sa producció però que atreu als espectadors brindant sexe prohibit, ús de drogues, freaks, gore, destrucció… Es van fer molt populars durant els 60’s.   

Però lu que realment crida s’atenció de aquest tipus de cinema són els posters de ses pelis, que són autèntiques obres d’art.”

 

En mi infancia, tendida a mitad de camino entre Argentina 78 y México 86, disfruté sucesivamente de la bundesliga (desde entonces soy hincha del antaño poderoso Bayern Munich y de la selección alemana) y de las ligas italiana y argentina. Siempre preferí la primera y la última. El calcio y ahora la liga española y la premier league estaban y están plagadas de vedettes. Pero de este lado del mundo y con correosos como Ferro, Newell´s,  Huracán, Independiente y los infaltables Boca y River abundaban las emociones “crioooolllass” y se desmentían verdades “irrefutables” del fútbol contemporáneo como que es imposible jugar siempre al ataque, que si te patean debes ir al suelo y dar infinidad de vueltas esperando la llegada del árbrito (y no pararte en el acto para hacer la guapeada). O que sólo triunfan los que tienen físico de corredor de cien metros o miden más de 1.80 mts, qué es imposible jugar para un solo equipo toda la vida (¿quién aguanta un cañonazo de millones de dólares? -o ahora de euros) y que el enganche, aquella posición que encumbró a Maradona, está destinado a desaparecer. Precisamente Maradona fue, en 1986, y junto a otros diez titulares (algunos muy brilantes) y otros tantos suplentes (al menos uno de ellos genial como veremos),  la cara visible de lo que quiero comentar. 

Diría el Quijote:

“Esta figura que vuesa merced en mí ha visto, por ser tan nueva y fuera de las que comúnmente se usan no me maravillaría yo de que le hubiese maravillado”

Pero también Diego podría pronunciar palabras en ese sentido (y claro, mucho más rústicas pero igualmente pagadas de sí mismo). Siendo él tan grande como se dice que fue (y algunos de nosotros podemos atestiguar sobre esa grandeza) cabe preguntar: Y Maradona, ¿a quién admira? ¿será que en lo suyo alguna vez se sintió sobre los hombros de gigantes? Quizá oriente una anécdota que se cuenta al respecto de ese ídolo juvenil de Maradona. Habla Jorge “El Indio” Solari (1989):

“Fuimos a jugar un amistoso a Pergamino para pagar los trajes que tiene el plantel. Una cancha llena de pozos, cuatro velas como iluminación. No le salió nada en el primer tiempo y entonces empezaron los de Boca, los de River de allá de Pergamino: “Salí, pelado, andá a cuidar los nietos”. Yo dije éste para el segundo tiempo me pide el cambio. Vi a mil estrellas borrarse en casos así. Incluso le pregunté yo si seguía. “Sigo, sigo”, me dijo. Entró y metió tres caños, dos pases de gol y ganamos 3 a 0. Dio vuelta el espectáculo, dio vuelta todo (…) Hasta los mancos aplaudían . Él quiere siempre y no se achica por nada”.

Nada glamoroso el relato. Mas bien bastante pragmático aquello de un amistoso “para pagar los trajes” (¡de un plantel de primera división!). Y ni qué decir de la “cancha llena de pozos, cuatro velas como iluminación” 0 de los antisociales de las gradas que denigraban al diestro de turno, que para colmo estaba quedándose calvo.

Este habilidoso jugador nació en 1954 en Zárate, Argentina. Después de un paso fugaz por el Belgrano de Zárate pasó a Independiente donde debutó como profesional en 1972 enfrentando a River. Nunca cambió de colores, siempre fue diablo rojo. Dicen que no pateaba tiros libres ni penales. No se quejaba de las patadas de los rivales. No era corpulento ni alto, no corría. Era gambetero pero no egoísta. Su nombre es Ricardo Enrique Bochini. Como dirían en lunfardo: “hizo estrellas a todos los muertos que le pusieron como delanteros”. Es decir que con esos pases que daba -pases bochinescos por supuesto- cualquier tronco figuraba como goleador. Hoy que se habla tanto de Boca pocos recuerdan que a principios de los ochenta el xeneize perdía por goleada y parte de su grandeza tal como ha llegado hasta nosotros ahora solo comenzó a adquirirla con la llegada de Maradona. Muchos de esos goles contra los bosteros eran del Bocha o gracias a sus genialidades.

 

Una leyenda del "campeón de copas".

Una leyenda del "campeón de copas".

 

Por algún extraño motivo el Bocha fue ignorado para los mundiales del 78 y el 82 y según se dice Maradona pidió expresamente que fuera incluído en el equipo del 86 aunque en ese mundial solo jugó unos minutos sustituyendo a Burruchaga en la semifinal contra Bélgica. Por unos instantes dos de los más grandes del fútbol gaucho compartieron la cancha y según la crónica de aquella jornada Diego interrumpió un avance para permitir que el Bocha lo alcanzara y recibiera su pase seguido de una solicitud genial. Como pueden imaginar era el “Dibuje, maestro” que titula este post. 

Demostrando humildad Bochini dijo al respecto (El Gráfico, 1986):

“Jugué tan pocos minutos que no puedo sentirme campeón. Eso lo deben sentir los muchachos que jugaron casi todos los partidos y que realmente hicieron méritos para lograr el título”

El tiempo pasa y la fama hace estragos. Maradona (sí, el Maradona bocón que todos conocemos) criticó a Bochini al decir que a pesar de no sentirse campeón el zarateño fue el primero en ir a cobrar el premio de la AFA. E increpado por “el diez” nuestro héroe premaradoniano podría recitar, en relación a su gloria:

 ”A la guerra me lleva / mi necesidad. / Si tuviera dineros, / no fuera, en verdad.”

 

Nada más cómodo que sentarse con amigotes en la tarde generosa que trae algo de brisa. Y si no hay amigotes y uno puede escoger donde estar que mejor que repetir la brisa a la orilla del mar. O por lo menos en un lugar con una gran vista, requisito indispensable porque en mi caso -cínico pero sincero-, puedo decir que ser mirón me ha dado tanto…

Y no precisamente porque yo haya sido mirón, que no lo niego, sino por cosas relacionadas a ese arte. Por ejemplo, cierto capítulo de “La Habana para un Infante difunto”, genialmente titulado “La visión del mirón miope” en el que Cabrera Infante dice con sublime fraseo:

“En esa atalaya amorosa por la noche descubrí el arte de mirar” 

Lo cual sugiere los elementos del oficio del buen mirón: un sitio recóndito e inaccesible en el que el especialista no pueda ser hallado; un momento particular para dedicarse a tales menesteres y una enorme dedicación sensual. Y respecto a esto último me refiero a unos sentidos exaltados y no a lo estrictamente sexual. En cuanto al sitio recóndito e inaccesible: puede ser uno alejado de las miradas aún en medio de infinidad de personas, precisamente por lo gris del protagonista. Por ejemplo, en una esquina estratégica en un restaurante o un café donde todo mundo está divirtiéndose ajeno a nuestras miradas. O en una calle concurrida. Y finalmente hablo del momento particular porque como dice la canción (a veces) (la) tristeza no tiene fin, (la) felicidad sí…  

Ese arte discreto nos ha dejado entre otras cosas una canción porque en cierta ocasión una ondina sutil que enfilaba hacia la playa se dejó ver por dos mirones de excepción. El nombre de esa ninfa es Heloísa Eneida Menezes Paes Pinto. Uno de los afortunados mirones diría:

“Su nombre es Heloísa Eneida Menezes Paes Pinto, pero todos la llaman Helô. Ella pasaba desde hace tres años, en la intersección de Montenegro y Prudente de Morais, rumbo a la playa, y eso nos fascinaba. Desde nuestro puesto de observación, en el Veloso, donde tomábamos nuestra cervecita, Tom y yo enmudecíamos ante su maravillosa presencia. El aire se volvía más volátil como para facilitarle el divino balanceo del andar. Y allá iba ella, toda linda, la garota de Ipanema, desarrollando en su recorrido la geometría espacial de su balanceo casi samba, y cuya fórmula habría eludido al propio Einstein; sería preciso un Antonio Carlos Jobim para pedir al piano, en grande y religiosa intimidad, la revelación de su secreto.

Para ella hicimos, con todo respeto y mudo encantamiento, la samba que la colocó en los titulares del mundo entero e hizo de nuestra querida Ipanema una palabra mágica para los oyentes extranjeros. Para nosotros ella fue el paradigma de lo carioca; la moza dorada, mezcla de flor y sirena, llena de luz y de gracia pero cuya visión es también triste, pues consigo trae, camino del mar, el sentimiento de la juventud que pasa, de la belleza que no es sólo nuestra – y y un don de vida en su lindo y melancólico fluir y refluir constante

 

Helo, minina ¡fica pra mi!

Helo, minina ¡fica pra mi!

Moza de cuerpo dorado

Moza de cuerpo dorado

Esta moza dorada por el sol inspiró a Vinicius de Moraes y a Antonio Carlos Jobim, los parroquianos del Veloso, para componer (letra y música, respectivamente) , obviamente,  ”La garota de Ipanema“  que ha sido interpretada por varios pero entre ellos los más notables han sido Joao y Astrud Gilberto junto con Stan Getz así como el inmortal Frank Sinatra. En mi caso la voz tiplada pero serena de Astrud horada profundo profundo cuando dice:

“Olha que coisa mais linda
Mais cheia de graça
É ela menina
Que vem e que passa
Num doce balanço, a caminho do mar

Moça do corpo dourado
Do sol de Ipanema
O seu balançado é mais que um poema
É a coisa mais linda que eu já vi passar

Ah, porque estou tão sozinho
Ah, porque tudo é tão triste
Ah, a beleza que existe
A beleza que não é só minha
E também passa sozinha

Ah, se ela soubesse
Que quando ela passa
O mundo inteirinho se enche de graça
E fica mais lindo
Por causa do amor”

Que si escuchamos en primer lugar hace pensar que la versión en inglés desmerece…

Partitura de la garota

Partitura de la garota

(nota: “A felicidade” otra obra de la dupla Jobim – De Moraes inicia así: “Tristeza nao tem fim Felicidade, sim…/ A felicidade é como a pluma que o vento vai levando pelo ar / Voa tao leve mas tem a vida breve/ precisa que haja vento sem parar…”)

Para poder disfrutar más el anterior post…

Poco interesados abstenerse. También va “A felicidade”.

¿Que ha dejado la semana santa? Diría Monsivais “escenas de pudor y liviandad” y yo añadiría lujuria de la fe. Qué triste la vida en este repetirse hasta el infinito. Ayer viernes día de duelo y prohibiciones, hoy sábado de gloria con la mayor parte de la gente en la “gloria” de las vacaciones y para nosotros los que quedamos cuidando la ciudad calles vacías que hacen de este lugar una aldea en la que suelen morar aproximadamente veinte millones de personas. Leo la prensa de ayer y hoy y una insufrible “periodista” elige menudo día para escribir “La intolerancia de Alá” hablando de la condena del islam al homosexualismo, como si en el cristianismo – catolicismo le fuera mejor a los del tercer sexo. Pero nadie que no esté de guasa y quiera obtener risas fáciles es capaz de hablar de la chacra, o como dirían acá del rancho. Sendas lecciones de moralina: no consiguen ver la viga y se deleitan con la paja en el ojo ajeno. Y si en otras ocasiones los grandes periódicos se vuelven pasquines de sesudos editorialistas como el cardenal Rivera (Reforma lo publicó en un editorial no de una ni de dos partes, sino de seis entregas) hoy tampoco se quedan atrás en el desfiguro y un tal Raúl Fuentes Aguilar habla de “José y el doble ciclo solar” (en la surrealista columna “Opinión del experto“) en ese tono de justificación “científica” de los prodigios bíblicos como si al lector mínimanente interesado en afanes científicos le interease el tema o al ferviente devoto de la escritura le importaran justificaciones mundanas del libro. 

Días de guardar” dice la norma, “días de ayuno” (pero no de eludir la gula. Nosotros compensamos el ayuno de carne por la tradicional consumición de doce platillos) recuerdan los mayores. “Días de tormento” aquellos que rememoro en la infancia y adolescencia plagados de mala tele y peores sucesos, como las interminables procesiones y misas. Mucho peores teniendo en cuenta que en aquel entonces no existían las evasiones de ahora (internet, cable ni nada de nada). Y ahora con la noticia de la tragedia italiana y la tragicomedia de un presidente (¿quo vadis Evo?) que por segunda vez en la historia de mi país (el otro Siles Suazo, no me extrañaría que hubiese más) decide hacer huelga de hambre en este caso para cumplir su caprichito de reelegirse como manda la norma chavista. Si todos los demás ya tienen que aguantar el régimen alimenticio oficial que según dicen va a plan de ajo y agua (“A JOder y a AGUAntarse) ¿para qué este nuevo desplante?

Haría falta un poco de cordura, siquiera involuntaria como la que exhibió doña Hillary ante el famosísimo ayate guadalupano al pronunciar “ ¿Quién la pintó?” (¿Quién pintó el ayate de Juan Diego?), interrogante tan inoportuna como en su tiempo debió ser el certero sermón que el 12 de diciembre de 1794 pronunció Fray Servando Teresa de Mier (Apuntes del sermón de 12 de diciembre de 1794) como un intento de desacreditar el milagro del Tepeyac, asunto que tan jacarandosamente describió Reinaldo Arenas en su novela “Un mundo alucinante” y que tan poca gracia debió causarle en lo sucesivo a don Servando ya que le costó un viaje con gastos pagados a España,…cortesía de la Santa Inquisición. No importa, lo ganó la república, aunque en el proceso se esfumó el sacerdote y se consagró la impostura idólatra que dura hasta nuestro tiempo.

Por extrañas razones el magnicidio más famoso parece ser uno que en realidad no ha ocurrido (al menos por ahora). Claro que está lo de Olaf Palme, Kennedy, Somoza, Gandhi, Martin Luther King, el incidente de Sarajevo que dió inicio a la primera guerra mundial (asesinato del archiduque Francisco Fernando) -y quizá en estas latitudes también haya que incluir aquello de Gaitán y Galán en Colombia y por supuesto el caso Colosio en México- pero sobrevivir 638 atentados, comprobados o no, en alrededor de 47 años de gobierno convierte a Fidel Castro en una leyenda que crece animada por versiones como aquella que escuché de visita en Cuba hace algunos años (“¡Fidel tiene un sexto sentido! y de no haber sido por su intervención…” me decía el conductor entre histrionismo y circunspección, “de no haber sido por…, nos lo mataban”) que va en línea con esas pintas callejeras de mi ciudad que decían “¡Qué muera Fidel!…pero de viejo”, sentencia que el barbudo se ha esforzado en cumplir.

Pero no me refiero a ese chico ni a ese comandante. Hablo del que fue adolescente en el Chile de la época del suicidio de Allende, vivió en Hungría, fue corresponsal de guerra en los Balcanes, comandante de una unidad especial de extranjeros peleando contra los serbios para el ejército croata (le concedieron ciudadanía croata y fue dado de baja con el grado de coronel), poeta, actor y cineasta, converso musulmán que murió el 16 de abril pasado en Santa Cruz, Bolivia sitio donde debo decir también nació Eduardo Rózsa Flores (era boliviano – húngaro – croata). Según la versión oficial murió enfrentando al ejército boliviano en compañía de otros extranjeros cuando se supone estaba preparando otro magnicidio: el del señor Evo Morales (ver nota de Reuters). Le decían Chico en alusión al compinche de un personaje de cómic, un tal Zagor, que era famoso en los Balcanes en la época de su participación voluntaria en el conflicto armado. El tal Chico era descrito como “el pequeño, orondo, voraz y simpatiquísimo mexicano Don Chico Felipe Cayetano Lopez y Gonzales“. Ambos personajes fueron creados en 1961 por Sergio Bonelli (ver link).

chico-y-zagor

Don Chico Felipe Cayetano Lopez y Gonzales (sic)

 

El otro "Chico".

El otro "Chico".

Chico también es el título de una película en la que Rózsa Flores relata su vida de trotamundos. 

Sería necio suponer que Rózsa no tenía un propósito extralegal para ingresar al país en compañía de su cuadrilla. Evidentemente no actuaba solo y recibía algún tipo de apoyo local. Si pretendía iniciar la lucha armada “hasta las últimas consecuencias” en defensa de su patria chica (la “nación camba”) o es cierta la versión del presunto atentado es algo que difícilmente podremos saber. Lo peligroso de la situación es imaginar que algunos grupos crean que existe un sustento popular para el conflicto armado. Santa Cruz no es Croacia y aquí no tendría que caber una (nada gloriosa) paz de las armas. 

No paro de preguntarme como fue posible una respuesta tan rápida de parte del gobierno. Como sea eso de tener nueve vidas se les da muy fácilmente a los caudillos bárbaros sean de vertiente tropical o no. Si no que le pregunten a Fidel.

Hay medicina, hay cura, hay psicosis” titula Milenio. Ya habíamos olvidado por completo lo de la gripe aviar y ahora viene esto de la influenza porcina. Multitudes desesperadas deambulando sin rumbo fijo. Como si se tratara de una secta y sin el humor de los orientales en estos rumbos la gente ostenta desde hace unos días esos poco agraciados cubrebocas. En las noticias dicen que se trata de un virus mutante de influenza porcina. Y si la referencia de cabecera para las multitudes proviene de sustanciosos ejemplos como el cine de desastres o el decadente género de los “game movies” como Resident Evil ya podemos imaginar lo peor. Tanto que ví gente comprando provisiones de emergencia a esas horas de ave nocturna que acostumbro hacer mis compras. Muchos iban de pantuflas y pijama. ¡Qué bueno que esta todavía no es una cultura de las armas! Y ayer en un restaurante ví a una señora que con algo de pudor exhibía su rectángulo azul claro en el cuello. Otros iban perfectamente encerrados en sus vehículos a toda velocidad pero no dejaban de usar esos adminículos sanitarios: la vista perdida, el desinterés de todos los días en esta sociedad que en días deliberados de noviembre tiene el tino de burlarse de la muerte y ahora se rinde al culto de aislamiento con temor medieval que recuerda los tiempos de la peste (y quizá sea menos eficaz que los rezos y otros métodos de sanidad de aquel entonces). Y hablando de eso también ayer alguien del trabajo me llamó preguntando mi opinión experta y si debíamos cancelar un evento programado para dentro de unos días, con lo cual no pude dejar de pensar en El Decamerón (y que bueno que nos dieran diez días para gastar en la campiña de nuestra predilección) sobretodo cuando me dijo que reportes dignos de confianza -obviamente del popular radio pasillo- hablaban de que la capital (aquí señores, México DF) “estaba quedándose vacía”. Terror en los medios: gente absolutamente palacio preguntaba a los gurús radiales si sería conveniente ir a esas concurridas y carísimas ventas nocturnas. Luego supe que el gobierno había decidido suspender las clases hasta nuevo aviso y eso sí me causó gracia pues mi sobrino dijo con el tino que solo dan los 5 años: ¡Otras vacaciones! para enterarse con fastidio que no era prudente que lo lleváramos al parque. Y para colmo daban las cinco y yo comencé a estornudar y a sentir malestar general con dolor muscular y articular pero nada de fiebre. Pero ustedes ya saben que el diablo nunca deja de trabajar…

 

Pánico en la urbe

Pánico en la urbe

Sueño dorado de un ateo: ayer, salvo contadas excepciones (catedral, Guadalupe) no hubo misas en todo el DF. Y aún esas misas fueron ante escaso público y a puerta cerrada, lo cual cuesta entender pues a pesar del cubrebocas esa aglomeración supone riesgo para la grey. Pero por lo menos es un avance respecto a aquellos tiempos remotos en los que las misas y los rezos eran parte del corpus en el tratamiento y prevención de enfermedades. Bien dice un filósofo francés (Émile-Auguste Chartier) cuyo libro “Mira a lo lejos” encontré de paseo una noche estival en Mérida: la oración es una instancia en la cual resignamos nuestra racionalidad para acudir a instancias sobrenaturales en busca de resignación, consuelo y favor divino. El mensaje oficial del cese de los oficios religiosos vino acompañado de un mensaje precautorio: los feligreses podían pasar a orar. ¡Faltaba más! Podríamos traducir: deseosos de autoengañarse son bienvenidos.

Siendo tan fácil creer no sorprende lo que se lee en internet. Sin ir lejos, en wordpress. Por ahí ví un post (prometen ser varios) en el que se afirmaba que el virus de influenza porcina había sido “creado en el laboratorio”, que detrás de esto estaba la corporación (Roche) que comercia el Tamiflu y el siniestro Donald Rumsfeld. Según la nota el virus era un híbrido de los virus de influenza humana, porcina y aviar lo cual explicaba su virulencia (agresividad). El autor sostenía que la situación era controlada por los militares y para dar credibilidad a su argumento publicaba una foto con amenazantes uniformados en servicio, armados como si se tratara de un estado de sitio, y claro, con cubrebocas.
Lo lamentable no es que circule tanto sinsentido, porque cada quien puede publicar lo que le plazca, sino que tanta gente dé por buenas cosas así (ayer fue un post destacado). Como sea terminamos postergando el evento del que hablé el sábado (“epidemia”), cerraron los cines, teatros, hubo fútbol a puerta cerrada, cancelaron conciertos, hubo gente que huyó a Morelos, recetaron informativos y entrevistas a médicos hasta en el programa de Chabelo y con un mundo pleno para disfrutar terminamos viendo (es un decir: no veo televisión) una televisión de quinta. Y de último momento, y como dice la frase: “éramos muchos…, y parió la abuela” acaba de temblar y se disparó la alarma antisismo. ¡Ya viene Godzilla!

Epidemia 2.5: Pasamos a fase 4 de nivel de alerta. En El País (28/04/2009 por la zona horaria) explican:

 

“La Fase 4 se caracteriza por la verificación de que un virus de gripe de origen animal o humano y animal se ha transmitido entre personas con la capacidad de provocar brotes localizados. La capacidad del virus de causar brotes sostenidos de la enfermedad en una población marca un cambio significativo en el riesgo de pandemia. Cualquier país que sospecha o ha verificado este hecho debe consultar inmediatamente con la OMS para evaluar la situación de manera conjunta y decidir la implementación de una operación de contención rápida de la pandemia. La fase 4 indica un aumento significativo del riesgo de pandemia pero no significa necesariamente que la pandemia se haya producido”.

 

Los restaurantes abren hasta las 6 pm. Hablé demasiado pronto. Otra vez Milenio publica en primera plana (también ver nota Reuters  y este post que tiene una foto imperdible):

 

“Tres siglos después. Este domingo se realizó alrededor de la catedral una procesión con el Cristo de la Salud, protector ante epidemias; la última vez que salió fue en 1691…”

 

Si orar es un recurso virtual esto de la procesión ¿será un gadget plus ultra del catolicismo? y hablando del nivel de la televisión en México -muy a propósito de esto- para muestra un botón (mucha atención a la voz en off con ese sesudo “En México cada uno tenemos (sic)“):

 

 

 

Como suele suceder en estos casos nadie sabe precisar de donde llegó el nombre. Y como vemos no llegó para quedarse: por sugerencia de la OMS la “influenza porcina” pasará a llamarse influenza humana AH1N1. La FAO demostró más cordura al sugerir la enmienda porque al no existir evidencia científica del origen porcino del virus esa designación solo satanizaba a este tipo de artiodáctilos (ver nota) y puesto que en México el consumo es tradicional y altísimo (no en vano las carnitas se venden por kilos) a pesar de esa máxima que hipócritamente reza el cerdo es malo (lo cual me recuerda a un escuálido amigo de mi abuelo -ahora centenario- que ya se veía senil y de salud precaria en mi infancia pero que comía el triple que el común de los cristianos a pesar de decir que si era posible le sirvieran “una nadita”) el resultado es la contracción de las ventas para los porcicultores y en otras partes del mundo la prohibición de las importaciones de carne de cerdo (sobretodo proveniente de México) o en caso extremo la decisión de sacrificar a estos animales (como en Egipto). Esto demuestra como una comunicación deficiente de parte de las autoridades hacia nosotros puede derivar en un ambiente de desconfianza propicio para la especulación y la paranoia. Hoy por ejemplo los gobiernos federal, del distrito federal y del estado de México presentaron datos de la epidemia en sendas conferencias de prensa. No solo preocupa que las cifras de unos y otros sean diferentes sino que las autoridades afirmen que hablan de casos confirmados cuando se supone que todas las muestras sospechosas son canalizadas por salubridad para ser analizadas en Estados Unidos lo cual haría imposible pensar en discordancias de los datos: sin embargo (la cosa) se mueve. Y para colmo de males la OMS también presenta cifras que son absolutamente incompatibles con cualquiera de los reportes locales. Así que saber como estamos, algo que intuitivamente parece esencial, es lamentablemente imposible a menos que tomemos por buenos los datos de la OMS (lo cual es muy razonable):

 

“Influenza A(H1N1) – update 8.1

1 May 2009 – The situation continues to evolve. As of 23:30 GMT, 1 May 2009, 13 countries have officially reported 367 cases of influenza A(H1N1) infection.

The United States Government has reported 141 laboratory confirmed human cases, including one death. Mexico has reported 156 confirmed human cases of infection, including nine deaths.

The following countries have reported laboratory confirmed cases with no deaths – Austria (1), Canada (34), China, Hong Kong, Special Administrative Region (1), Denmark (1), Germany (4), Israel (2), Netherlands (1), New Zealand (4), Spain (13), Switzerland (1) and the United Kingdom (8).” 

 

Casos totales en el mundo: 367 y en México 156 (y nueve muertes confirmadas). 

Pero lo que nadie comenta es que existen reportes inusitadamente elevados de brotes de influenza A y B a partir de febrero 2009 (comparados con años precedentes). En estos casos las autoridades sanitarias no registraron defunciones. Tres reportes llaman la atención en el grupo: aquellos del INER, Mexicali y San Luis Potosí. Esos parecen los focos de lo que ahora llamamos influenza AH1N1. 

 

Brotes de influenza

Brotes de influenza

El brote del 2009

El brote del 2009

 

Esto puede leerse en el siguiente documento: “Intensificación
 de 
la
Vigilancia 
Epidemiológica 
ante
 el
 aumento 
en 
la 
transmisión 
de
 influenza
 estacional
 con 
presencia 
de 
casos 
de 
neumonía
 grave 
de 
rápida 
evolución 
en 
México
”

 Acabamos de ver una sucesión de hongos nucleares. Por toda explicación recibimos tres frases y mucho humor negro:

 

La cuarta guerra mundial duró cinco días.

 

Los políticos finalmente resolvieron el problema del deterioro urbano.

 

2024 DC.

 

Basada en la novela homónima de Harlan Ellison “A Boy and his dog“  (LQ Jones) es una película de 1975 que relata la vida de Vic (Don Johnson, sí: el de Miami Vice) y su perro Blood (Tiger) en un escenario postapocalíptico provocado por la tercera ¡y la cuarta! guerras mundiales. En una de las primeras escenas y en medio del desierto Vic está caminando y conversando con alguien que no vemos en dirección a un refugio. Tienen la siguiente conversación:

(Habla Vic) - La tercera guerra mundial. Caliente y frío. Duró de…

- Espera. Mujer. Una pandilla la tiene, 114 metros. Uno más, esperando a moverse, a 68 metros.

(una mujer grita: ¡No!…¡apestosos! ¡aléjense de mí!, ¡No!… ¡Ayúdenme!, ¡ayúdenme!)

(a lo lejos hablan unos desconocidos: -Sí, sí. Hey, ¿viste como se sacudió cuando la corté?)

(Vic hace el ademán de dirigirse al refugio. Lo interrumpe “la voz”):

- Espera, uno más.

(efectivamente el último de los asaltantes sale del refugio. Por fin vemos a quien corresponde “la voz”)

- Estás continuamente reaccionando de más. No tengo la menor idea de como he conseguido mantenerte vivo tanto tiempo.

 

Si no lo han adivinado la voz paternal y cantante por supuesto corresponde a Blood, el perro. Como explica Joanna Russ (ATENCIÓN: El artículo tiene spoilers):

 

“Vic, el chico, sobrevive (con la ayuda de Blood, su perro telepático) en una América arruinada, estéril y devastada por la guerra en la cual la violación y el asesinato son comunes”

 

Blood y Vic

Blood y Vic

En la superficie de este mundo postapocalíptico las mujeres son un bien de consumo. La relación de Vic y Blood está basada en una especie de trueque: Vic consigue comida y Blood olfatea mujeres para el muchacho. Vic no planea ni vislumbra nada mejor en el horizonte que el siguiente revolcón. En contraste, Blood, que es probablemente el ser vivo más inteligente e instruido de todos los vistos en la película, piensa en un lugar -mítico quizá- “más allá de las montañas” donde la pareja de amigos debería dirigirse. Los impulsos sexuales de Vic le provocan una enorme repulsa. Por ejemplo se refiere a él de la siguiente manera:

 

(Blood “hablando” consigo mismo) - El muy cerdo. No presta la menor atención a mis indicaciones.

(Y con Vic) – Alguna veces eres tan ignorante como cualquier vagabundo. La mínima señal de una hembra y dejas la precaución al viento, tus ojos se ponen vidriosos, las glándulas se hinchan y el cerebro se congela.

(…)

- Eres muy gracioso cuando estás sexualmente frustrado.

 

Cierto día en el que Vic roba alimento a un grupo de merodeadores consigue llamar la atención de tres extraños que lo observan diciendo “Ese es nuestro muchacho. Pongan el queso“.

El queso para este ratón hipersexuado no podía ser otro que una fémina que Blood “huele” en medio de una multitud que asiste a una especie de cine que proyecta películas snuff. Esta mujer pasa desapercibida pues está disfrazada como un varón. Cuando acaba la función el perro y su amigo la siguen a un edificio en ruinas. Ahí Blood se queda vigilando en la entrada y Vic ingresa buscando a su presa. Tras contemplarla cambiándose se abalanza sobre ella. Cuando está preparándose para poseerla ella lo mira fijamente y le pregunta “¿Cómo te llamas?” y él responde “Vic” como un adolescente primerizo. Incapaz de reaccionar de otra manera Vic responde a esa mirada que lo desconcierta con furia y tras amenazarla sin convicción comienza a envolverse en las redes que el queso le ha tendido. Le pregunta:

- ¿Cuál es tu nombre?

- Quilla June Holmes.

La irrupción de Blood interrumpe el momento. Una pandilla tiene rodeado el edificio. Vic decide enfrentarlos en lugar de entregar a la chica y huir. Cuando logra alejarlos va en pos de Quilla que inesperadamente consiente en acostarse con él. En completo dominio de la situación Quilla le propone que la acompañe al “mundo inferior” donde ella habita -obviamente dejando atrás a Blood. Airado Vic sugiere que los tres sigan en la superficie. Para Blood la sola mención de que la intrusa se les una es una estupidez. Cuando Vic regresa con Quilla ella lo golpea en la cabeza y huye. Pero Quilla ha dejado atrás algo que el sagaz Blood identifica como una tarjeta para ingresar al “mundo inferior”. Blood intenta convencer a Vic de que no siga a Quilla pero la propuesta es demasiado tentadora como para no aceptarla. A pesar de la oposición de Blood los amigos se separan.

 

Lo que Quilla dejó tras de sí

Lo que Quilla dejó tras de sí

 

La vía de entrada al mundo inferior

La vía de entrada al mundo inferior

Vic, voy a extrañarte mucho...

Vic, voy a extrañarte mucho...

¿Qué encontrará Vic en el “mundo inferior”? Yo prefiero repetir lo que dice Andrei Bitov (“El profesor de simetría”):

 

“En todo caso ahí va mi consejo: no acepte jamás propuestas atractivas (…) porque usted considera todas las propuestas como un regalo, como una aventura o como el destino (…) Rechace cualquier propuesta: Siempre es diabólica. Por ello, éste es el cielo de la auténtica Troya“.

Luego de una estancia más o menos prolongada y azarosa Vic y Quilla emergen del mundo inferior. Blood sigue esperando pero desfallece porque no ha comido en todo ese tiempo. Vic propone ir al pueblo a robar o comprar comida para salvar a su amigo. Blood responde que no es posible porque los merodeadores han tomado el pueblo. Le sugiere que lo abandonen y hallen un lugar donde permanecer vivos. Quilla trata de convencer a Vic de que eso es lo correcto. Le susurra que lo ama, que deben dejar a Blood. La escena se funde en la mirada vacía del muchacho que se debate entre la espada y la pared. El subtítulo de la película dice “Una retorcida historia de supervivencia”. ¿Pueden estos seres en guerra permitirse el lujo de amar?

 ¡Vean esta película! (Pueden hacerlo en línea -no se preocupen por el “copyright”: ya es de dominio público- en http://www.archive.org/details/A_Boy_and_His_Dog

El antropólogo Richard Wrangham (currículo) dice en edge.org (“The Edge Annual Question 2008“) en respuesta a la pregunta que podríamos traducir así: “¿De qué manera los hallazgos o argumentos científicos han cambiado su opinión?

“Como la gente aún antes de Darwin, yo solía pensar que los orígenes de los humanos eran explicados por el consumo de carne. Pero tres epifanías han cambiado mi visión. Ahora yo pienso que cocinar fue el principal avance que nos hizo humanos

Las epifanías a las que se refiere Wrangham son las siguientes:

1) El consumo de carne es un evento demasiado temprano como para explicar los orígenes humanos (data de hace 2.6 millones de años y el Homo erectus apareció hace aproximadamente 1.6 millones de años).

2) Los humanos están biológicamente adaptados para comer dietas cocinadas, y los signos de adaptación comienzan con el Homo erectus (dientes pequeños, intestinos de menor magnitud que otros homínidos).

3) Predominancia de la “evidencia biológica” de que el control del fuego data de una época anterior al límite propuesto por la arqueología (250 mil a 500 mil años).

Esta teoría surgió de observaciones que Wrangham llevó a cabo luego de dos décadas de investigación en Uganda. En Scientific American (“Cocinando cerebros más grandes” – Enero 2008, Vol. 298 (1): 102-105) afirma, luego de consumir él mismo la dieta típica de los chimpancés:

“La fruta típica (que consumen los chimpancés) es muy indigesta, poco dulce (…), fibrosa y muy amarga. Algunas provocan arcadas”

Lo que le llevó a concluir que:

“Ningún humano podría sobrevivir mucho siguiendo esa dieta. Además del sabor, nuestras mandíbulas débiles, dientes pequeños e intestinos poco desarrollados habrían sido incapaces de machacar y procesar suficientes calorías a partir de las frutas para mantener nuestros grandes cuerpos”

Lecturas muy interesantes al respecto pueden hallarse en la literatura científica. Para muestra un botón:

Nutrition for the selfish gene(2009) Trends in Food Science & Technology Accepted Manuscript

“Cooking as a biological trait” Comparative Biochemistry and Physiology Part A 136 (2003) 35–46

“Great apes prefer cooked food” J Hum Evol. 2008 Aug;55(2):340-8. Epub 2008 May 16.

Les dejo un vídeo con información al respecto:

more about “¿Ancestros cocineros?“, posted with vodpod

No soy de La Paz pero me rindo ante esta canción del maestro Néstor Portocarrero que he debido escuchar mil veces desde la infancia ya sea cantada por doña Gladys Moreno, por algún cantante argentino cuyo nombre ahora no recuerdo y por supuesto por amigos (y con cervezas como dice la canción) que seguro todavía la tienen a buen recaudo en el repertorio. Esta versión del trío Oscar Grageda me parece absolutamente digna de compartir. Va la letra para que se entonen con esa “Tierra mía” que no es tan mía pero casi…

Tierra mía, mi canción como un lamento
va en las noches desde ignota lejanía
y en sus versos el recuerdo hecho armonía
sollozando por el monte lleva el viento.

En tu cielo de un azul inmaculado
son tus flores de un perfume sin igual,
desde el lago Titicaca te han cantado
mil sirenas con sus voces de cristal.

Sopocachi...de mis sueños juveniles
quince abriles, quién volviera hoy a tener.
Miraflores, mi refugio dominguero
sólo espero a tu regazo volver.

Y cantar mi serenata bajo tu luna de plata
cerca del amanecer
y entre amigos con cerveza disipar esta tristeza
y una nueva vida hacer.

more about “Illimani Tango by Oscar Grageda Trio“, posted with vodpod
Star Trek: la primera película basada en la serie televisiva

Star Trek: la primera película basada en la serie televisiva

Mi primer contacto con el universo trekkie fue penoso. En los ochentas mi madre nos llevó a ver Star Trek (que data de 1979 pero en aquel entonces yo creo que no había “estrenos mundiales” por la sencilla razón de que no existía la piratería) y ciertamente mi hermano y yo no soportamos las truculentas secuencias de la película. Por lo menos eso pensó mamá que nos sacó de la sala. Una vez  afuera nos contentó con unos helados fenomenales como todo lo que tiene que ver con la infancia. Lo peor de todo es que la fuente del terror fuera el impasible señor Spock y sus temibles rasgos orientales (después de todo esto está hecho por gringos y para gringos, ¿no?). Por suerte tiempo después pude disfrutar de la serie de tv y me hice fanático de la maniobra vulcana, de los fazers, de la teletransportación, el viaje warp y de ir a donde nadie jamás ha llegado. Para cuando llegó La Ira de Khan era un devoto en regla. Después de todo solo esta franquicia era capaz de hacer frente al universo Star Wars con decencia (sí, la Battlestar Galactica original quedaba muy por detrás de ambas). La debacle comenzó cuando el tiempo hizo ver a Shatner cada vez menos Kirk (creo que al resto de la tripulación los años no los trataron tan mal) y cada vez más apto para “Boston Legal” (donde hasta pasa por un poquito cucú). Luego vino lo de Next Generation y Deep space nine y cuando en Star Wars Lucas empezaba a contar al revés con sus decepcionantes Episodios I, II y III pensábamos que por lo menos no se enfangaba la tradición de la saga de Roddenberry con “precuelas” o spin offs al estilo OC (léase ou-zi) o si quieren al estilo 90210 para los que ubican una época previa. Pero entonces llegó el JJ Abrams de Lost, Misión Imposible II, Cloverfield y otras series y películas con la complicada misión de dirigir Star Trek XI pero sobretodo “resucitar la franquicia” con la osada decisión de retratar a los personajes antes de los famosos cinco años de misión estelar del Enterprise original. En otras palabras con los Kirk, Spock y demás de “jovencitos”. No he visto la película (ni siquiera una de esas versiones de producciones Barbarroja) entre otras cosas porque con la contingencia sanitaria cerraron los cines y retrasaron los estrenos del verano. Por eso no puedo pronunciarme al respecto y de momento es mejor dejar hablar al entusiasta: los vecinos del norte, que tienen nombre para todo, hablan de la no winning situation que ocurre por ejemplo cuando Rick Blaine (Humprey Bogart) hace lo que hace para permitir que su Ilsa Lund (Ingrid Bergman) huya de Casablanca: si se va con ella pierde (moralmente), si se queda pierde (físicamente). Así que Rick pierde. A kiss is just a kiss…  

 

No, no, no. Rick no sabe ganar.

No, no, no. Rick no sabe ganar.

Y en el universo trekkie la no winning situation tiene nombre propio, que como imaginarán es Kobayashi Maru (algo así como “barco o nave de madera”) y es el nombre de una prueba de entrenamiento para cadetes en la Academia de la flota estelar como vemos en Star Trek II (una nave en desgracia varada en una zona neutral emite una señal de auxilio que el comandante a prueba deberá decidir si acepta o no) y parece ser crucial para el desarrollo de la cinta de Abrams porque precisamente Kirk se hace famoso como el único capaz de superar la Kobayashi empleando una técnica singular. Como nos dice:

“Reprogramé la simulación de manera que fuese posible rescatar a la nave” (…) ¡No me gusta perder! (…) “No creo en un escenario sin victoria”   

Pero también JJ -un reconocido trekkie- rompe las reglas en su propia Koyabashi: La nueva Star Trek no se parece a Star Trek.


La extinción de dominio es, a decir de María Eloísa Quintero, (enlace)

“…una herramienta jurídica que se implementa contra ciertos bienes, por revestir éstos características especiales; consiste en la pérdida absoluta del dominio que tenía el particular sobre el bien, y su aplicación a favor del Estado (…) en una acción (de) carácter jurisdiccional, el Estado evalúa la situación de los bienes cuando existen sospechas fundadas que señalan que éstos provienen directa o indirectamente de actividades ilícitas,(o si han) sido utilizados como medio o instrumento para la comisión, o son el fruto o el resultado de la enajenación de bienes que tienen origen en actividades ilícitas.”

La experta añade que en la legislación colombiana la figura existe como una ley (la 793) y que es de carácter real patrimonial. Resume:

“En pocas palabras, la Extinción de dominio: 1) no es una pena; 2) tampoco el procedimiento es de carácter penal; 3) la acción es patrimonial; 4) dicha acción tiene por objeto el bien mismo y no el sujeto titular del bien; y 5) recae sobre la cosa, por lo que su naturaleza es real.”

(Aquí aclaro que derecho real implica el poder sobre una cosa).

Pues bien, Evo Morales ha promulgado un decreto (DS138) que autoriza la confiscación de bienes de aquellos involucrados con el terrorismo y la secesión (enlace). Después de batallar un poco lo he hallado en línea. En esencia se refiere a lo siguiente:

a) ARTÍCULO 3 (Ámbito de aplicación): “…el patrimonio, medios e instrumentos para la comisión o financiamiento que pertenecieren a los imputados, o posibles instigadores y cómplices de las conductas calificadas por el fiscal como terrorismo, sedición o alzamientos armados contra la seguridad y la soberanía del Estado, desde la medianoche del momento del hecho delictivo.”

b) ARTÍCULO 4 (Aplicación de medidas cautelares de carácter real) I. “…   por la supuesta comisión del delito o ante la flagrancia (la autoridad competente) requerirá ante el Juez de Instrucción, la incautación del patrimonio, medios e instrumentos que pertenecieran a los imputados, y posibles instigadores y cómplices de las conductas calificadas como terrorismo, sedición o alzamientos armados contra la seguridad y soberanía del Estado.

(…)

III. El Fiscal podrá requerir la retención de fondos de los imputados y posibles instigadores y cómplices ante el sistema bancario y de entidades financieras a través de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero. La incautación se aplicará aunque los fondos de recursos financieros no hayan sido usados efectivamente o no se hayan llegado a producir los actos de terrorismo, sedición o alzamientos armados contra la seguridad y soberanía del Estado.

c) ARTÍCULO 5 (Procedimiento para la aplicación de medidas cautelares de carácter real) I. El o la Fiscal (…) solicitará al Juez o la Jueza de la Instrucción la incautación de bienes sujetos a confiscación (…)

II. Resolución de incautación. El Juez o la Jueza de Instrucción Penal (…) dispondrá:

a) La incautación de los bienes inmuebles, valores y dineros que hayan podido servir a la comisión de los delitos de terrorismo, sedición o alzamientos armados contra la seguridad y soberanía del Estado.

(…)

d) Si luego de celebrado el juicio se determina la sentencia condenatoria y aquélla adquiere ejecutoría, los bienes incautados pasarán a la categoría de confiscados y pasarán a propiedad del Estado, sin derecho a indemnización alguna.”

Es natural que el estado proceda con todos los medios legales a su disposición en contra de los criminales y quienes atenten contra la soberanía. Estados Unidos hizo algo así después de los sucesos del 11 de Septiembre. Pero si el marco legal está viciado (como ocurre en nuestro caso con aquello de la justicia comunitaria que reconoce la nueva constitucìón) veo muy cercanos en el horizonte actos de represalia contra los partidarios de la oposición, de manera que a la agresión física en los casos Cárdenas y Fabricano (enlace 1 y enlace 2) puede sumarse una confiscación por “mandato popular” orquestada desde el estado y disfrazada de extinción de dominio. José Gregorio Hernández Galindo, expresidente de la corte constitucional de Colombia, advierte la diferencia entre ambas figuras (enlace):

“La confiscación, que es otra figura completamente diferente, está prohibida en nuestro ordenamiento jurídico, en el artículo 34 de la Constitución. La confiscación implica despojo absoluto de los bienes de una persona sobre su patrimonio, a título de sanción penal y a título de pena. Esa confiscación es altamente lesiva de los derechos humanos, como lo manifiestan los tratados internacionales, es lesiva a nuestro reconocimiento de los derechos básicos de una persona, plasmados en la Constitución”

 Lamentablemente el gobierno sienta las bases para una situación muy precaria y que puede llevar a mayor conflicto. ¿Será que realmente Evo pretende provocar una guerra civil?  


Mientras en Cannes llama la atención la “Inglourious basterds” de Tarantino voy terminando de ver una película de 1977 que fue dirigida por un tal Enzo G. Castellari. Este director fue famoso por una serie de espaghetti westerns sesenteros -que sin duda infundieron vigor al género- como Go Kill and Come BackSeven Winchesters for a Massacre y Go Kill Everybody and Come Back Alone. Castellari siguió con la racha exitosa en los setentas con su Keoma (1976), que obviamente también era de vaqueros. Pero hablo de esto no como una reacción hiperviolenta (con Winchesters y Colts) contra el cine bélico ni las extravagancias de Tarantino (Además la Basterds se verá por estos lados en Agosto y eso si bien nos va).

Sobre la película que ví les voy a dar una pista: ¿Qué podrían hacer juntos un actor sueco emigrado a Estados Unidos, PhD en metafísica y exalumno de UCLA junto con un negro exjugador de fútbol, arquitecto y luego actor de cine de acción? 

Respuesta: ¡Una película grindhouse!

Pero no cualquier película grindhouse, sino una muy especial…

Ustedes ya saben que hay nazis, balazos, operaciones encubiertas, unos cuantos desnudos que no vienen al caso y que cualquier parecido con “Los doce del patíbulo” (The dirty dozen – 1967)  es mera coincidencia.

También conocida como GI Bro (Por Fred Williamson)

También conocida como GI Bro (Por Fred Williamson)

 

El título italiano de la película

El título italiano de la película

Así fue distribuída en EEUU

Así fue distribuída en EEUU

Dicen que los pósters deben ser mejores que la película

Dicen que los pósters deben ser mejores que la película

 

Yeager, Canfield, Tony, Nick y Berle -los Bastardos sin gloria de Castellari- casi inauguran un subgénero: el espaghetti-bélico. Casi lo lograron. Casi. ¡De no haber sido por aquel maldito tren blindado!

Si un día despierto y todo está inusualmente tranquilo y silencioso, sin nada que perturbe la mañana salvo unas columnas de humo elevándose en la lejanía, todos los perros de la zona ladrando como poseídos y el cielo se observa plagado de ceniza no perderé el tiempo encendiendo el radio o buscando una explicación en internet. Tampoco me apresuraré rumbo al aeropuerto o hacia una de las salidas de la ciudad. Mucho menos pensaré en asegurar mi posición o subir a la azotea. Inmediatamente saldré hacia la casa del único par de personas que conozco están preparadas para enfrentar este tipo especial de contingencias. Una vez ahí estaré a salvo. Mansamente dejaré que ellos se encarguen de la situación -que ya tienen mucho tiempo esperando- y si se puede trataré de seguir sus pasos, intentaré dominarme y no estorbar sus movimientos. Imagino que tendré que recargar sus armas, alinear ordenadamente sus molotovs, sacar filo a sus hachas, aceitar sus motosierras y todas esas cosas que mi sobrino de seis años puede hacer mucho mejor que yo desde que ya no va al kinder. Toda precaución es poca, diría mi hermano al respecto. Si surgen dudas y entre oleada y oleada podré encontrar la información requerida en su extensa biblioteca. Claro que no tendré el aplomo necesario para hacer pasar las horas muertas como lo harían ellos: Es decir viendo “Los Simpsons” o “Dexter” o esa mentada versión del director de “Ichi the killer” que tanto disfruta mi cuñada. Quizá ahí su perro -tan ajeno a todo eso como yo- sea mi mejor compañía mirándome desde su escondite debajo de la mesa. Sobretodo mientras trato de recordar que hacer si una de las defensas que tan meticulosamente han preparado mis familiares cae. O revisando la bitácora y al preparar los víveres (“raciones del ejército y licuados de proteínas de alto valor biológico” me corregirá tajante mi hermano. Despúes de todo es por mi bien) o al disfrutar de las últimas reservas de coca cola light a kilómetros a la redonda mientras mi cuñada indica el límite derecho del perímetro donde una vez más se nota movimiento lo cual es algo que mi hermano dice que no esperaba sin cambiar ni siquiera un poco su expresión de deportista concentrándose para la prueba máxima. Y luego de limpiarse las manos en los pantalones y correr la ventanilla de observación apunta fijamente teniendo en cuenta el viento y la reducción de la velocidad del proyectil sin que transcurran más que dos segundos. Y para cuando puedo asimilar lo que está pasando la desaforada risa de mi cuñada me aterra más que todo lo que he visto y oído en los últimos días. Sponky -el perro- se ha calmado y se dispone a dormir una vez más.

Días despúes estamos todos sentados mirándonos desde las esquinas. Sería mejor decir que ellos me están mirando a mí. No puedo dormir, no aguanto la comida, tiemblo como junkie que no ha conseguido dosis y he terminado por hacerme sangrar los dedos de tanto intentar comerme las uñas. Está decidido: debemos ir hacia el otro refugio. Pero primero necesitamos provisiones. Mi hermano y su esposa disputan sobre la velocidad que esas cosas alcanzan y cuanto hay que correr para llegar a salvo al depósito, sobre que distracción usar para pasar por el flanco menos protegido y como usar los lanzallamas para mantenerlos a raya. “Una vez que estemos en la entrada del túnel es pan comido. Ellos no tienen cerebro” dice R, mi cuñada. Cuando menos lo esperan los interrumpe mi voz: He leído que solo son capaces de oler grupos de más de tres personas. Estaba en tus anotaciones- le digo a mi hermano. Un instante de duda flota en medio de nosotros. El baja la cabeza y no es capaz de pronunciar palabra. R se acerca y le acaricia el rostro. Mientras tanto mi sobrino termina de raparse, junta delante de sí el montoncito de cabello y se sienta en posición de loto al lado de ellos. Mira con cariño a su padre y luego a mí con algo de odio. En un instante les expongo el conocimiento que he adquirido sobre el tema (que no es moco de pavo). No les sorprende que sugiera un plan alternativo.

Así que una vez que cronometramos relojes soy yo el que sale rumbo al depósito. A última hora convencí a mi hermano que no necesitaba los lentes de visión nocturna. Nunca he usado lentes a pesar de tener un astigmatismo que podríamos denominar como “psicológico”. Además conozco la zona perfectamente y sé que puedo moverme lentamente sin correr el menor riesgo, llegar al edificio correcto, correr la trampilla, hacer pie dentro y cargar las bolsas que tengo preparadas. No tomaré mucho, sólo lo necesario para tres días de viaje. Eso es lo convenido.

Afuera hace frío. Es una noche sin luna. Cuento los cien pasos que me separan de la cisterna. Me detengo donde mi sobrino y yo solíamos jugar. Eran buenos tiempos. De aquí en adelante es mejor seguir a rastras. Antes de dar vuelta hacia el tramo más concurrido (desechos, mugre, brazos, piernas: lo usual) me doy vuelta e informo de mi posición con el apuntador láser que me ha dado mi hermano. No espero respuesta. Avanzo unos veinte minutos destrozándome las rodillas. Me pongo de pie y voy tanteando la pared. Algo viscoso y fresco me impregna los dedos. De momento no lo considero un mal indicio. Tal como me han indicado pronto encuentro la depresión que abre la trampilla. Luego de despejar la entrada me deslizo al interior. Me duelen los dedos como siempre que hay humedad en el ambiente y me cuesta llegar al segundo nivel del depósito. Una vez ahí reviso que mi ridícula arma siga en posición. Una precaución inútil porque nunca seré capaz de utilizarla. De todas maneras la pongo encima de la caja que tengo enfrente y por fin enciendo la luz tipo minero que llevo en el casco. El paraíso se extiende delante de mí. O al menos mi versión no patentada del paraíso con torres y torres de provisiones y mucha Coca Cola. Absorto por este último detalle apenas recuerdo sacar mis instrucciones escritas en una Moleskine color rojo. Como reza la cuidadosa letra de mi hermano abro el primer cajón de la izquierda, me pongo los audífonos y enciendo el ipod. Mientras espero el start up e instintivamente bajo un poco la luz dando unos sorbos largos de mi bebida favorita entiendo el secreto del mantra: la palabra es un acto, un ejercicio de poder. Voy reuniendo las cosas de aquí para allá y escucho, escucho lo que mi hermano ha tenido el cuidado de grabar:


“Todos los ejércitos humanos necesitan provisiones, este ejército no necesita comida, munición, combustible, ¡Ni siquiera agua para beber o aire para respirar! No existen líneas logísticas que cortar, ni depósitos que destruir. No puedes rodearlos y matarlos de hambre , o dejarlos “marchitar en la vid”. Encierra cien de ellos en una habitación y tres años después ellos saldrán tan mortales como siempre. Es irónico que la única manera de matar un zombie sea destruir su cerebro, porque como grupo, no tienen un cerebro colectivo del cual hablar. No existe el liderazgo, ni cadena de mando, comunicación o cooperación de nivel alguno. No hay un presidente al cual asesinar, ni búnker de comando que puedas atacar quirúrgicamente. Cada zombie es su propia unidad autocontenida, automática, y esta ventaja final es lo que realmente encapsula todo el conflicto.

 

 

Tú has escuchado la expresión “guerra total”; es bastante común a lo largo de la historia de la humanidad. Casi en cada generación algún bocón gusta decir como su pueblo ha declarado la “guerra total” contra un enemigo, lo que significa que cada hombre, mujer y niño en su nación empeñaba cada segundo de sus vidas a la victoria. Eso es una mierda en dos niveles básicos. Primero que nada, ningún país o grupo está jamás cien por ciento dedicado a la guerra; eso es simplemente físicamente imposible. Puedes tener un porcentaje alto, de manera que mucha gente se parta el culo por un buen tiempo, ¿pero toda la gente y todo el tiempo?

¿Y qué con los mañosos, o los objetores de conciencia? ¿Qué con los enfermos, los heridos, los viejos, los niños? ¿Qué pasa cuando estás durmiendo, bañándote o descargando la tripa? ¿Es una “descarga por la victoria?

Es la primera razón por la cual la guerra total es imposible para los humanos. La segunda es que todas las naciones tienen sus límites. Pueden existir individuos en un grupo dispuestos a sacrificar sus vidas; incluso puede existir un número relativamente alto para la población, pero la población como un todo eventualmente alcanzará su punto de quiebre emocional y fisiológico. Los japoneses alcanzaron el suyo con un par de bombas atómicas. Los vietnamitas podrian haber alcanzado el suyo si hubiésemos tirado un par más, pero gracias al Santísimo Cristo, nuestra voluntad se quebró antes de llegar a eso. Esa es la naturaleza de la guerra humana, dos lados tratando de empujar al otro más allá de su límite de resistencia, y no importa cuanto nos guste hablar de la guerra total, ese límite siempre está ahí… a menos que tú seas uno de los muertos vivientes.

Por primera vez en la historia, enfrentamos un enemigo que estaba activamente librando una guerra total. Ellos no tenían límites de resistencia. Ellos nunca negociarían ni se rendirían. Y lucharían hasta el verdadero fin porque, a diferencia de nosotros, cada uno de ellos, cada segundo de cada día, estaba dedicado a consumir toda la vida en la Tierra. Esa es la clase de enemigo que estaba esperando por nosotros detrás de las Rocallosas. Esa es la clase de guerra que tenemos que luchar.”

Inmediatamente pienso “disco 5, Guerra Mundial Z” y veo el botón rojo que tintinea debajo de la consola, al tiempo que escucho el eco de los ruidos que hago, y de enormes puertas cerrándose por todos lados en el edificio y entiendo que no tengo otra opción que decir “objetivo cumplido” y derrumbarme cuando veo mi rostro moviéndose en el centro de la pantalla del ipod pues alguien me graba. Alguien que a lo lejos dice “Roger” y que nunca más volveré a ver o escuchar. O quien sabe.

"Guerra mundial Z" (Max Brooks)

"Guerra mundial Z" (Max Brooks)


 

 

 

 

 

 

Por primera vez en la historia, enfrentamos un enemigo que estaba activamente librando una guerra total. Ellos no tenían límites de resistencia. Ellos nunca negociarían ni se rendirían. Y lucharían hasta el verdadero fin porque, a diferencia de nosotros, cada uno de ellos, cada segundo de cada día, estaba dedicado a consumir toda la vida en la Tierra. Esa es la clase de enemigo que estaba esperando por nosotros detrás de las Rocallosas. Esas es la clase de guerra que tenemos que luchar.Por primera vez en la historia, enfrentamos un enemigo que estaba activamente librando una guerra total. Ellos no tenían límites de resistencia. Ellos nunca negociarían ni se rendirían. Y lucharían hasta el verdadero fin porque, a diferencia de nosotros, cada uno de ellos, cada segundo de cada día, estaba dedicado a consumir toda la vida en la Tierra. Esa es la clase de enemigo que estaba esperando por nosotros detrás de las Rocallosas. Esas es la clase de guerra que tenemos que luchar.No food, no ammo, no fuel, not

even water to drink or air to breathe! There were no logistics lines to sever, no
depots to destroy. You couldn’t just surround and starve them out, or let them
“wither on the vine.” Lock a hundred of them in a room and three years later
they’ll come out just as deadly
It’s ironic that the only way to kill a zombie is to destroy its brain, because, as a
group, they have no collective brain to speak of. There was no leadership, no chain
of command, no communication or cooperation on any level. There was no
president to assassinate, no HQ bunker to surgically strike. Each zombie is its
own, self-contained, automated unit, and this last advantage is what truly
encapsulates the entire conflict.
You’ve heard the expression “total war”; it’s pretty common throughout human
history. Every generation or so, some gasbag likes to spout about how his people
have declared “total war” against an enemy, meaning that
every man, woman, and child within his nation was committing every second of
their lives to victory. That is bullshit on two basic levels. First of all, no country or
group is ever 100 percent committed to war; it’s just not physically possible. You
can have a high percentage, so many people working so hard for so long, but all of
the people, all of the time? What about the malingerers, or the conscientious
objectors? What about the sick, the injured, the very old, the very young? What
about when you’re sleeping, eating, taking a shower, or taking a dump? Is that a

Para entender la magnitud de la depreciación de los activos de GM y su contexto es muy relevador el texto que apareció el 13 de mayo pasado en “The Daily Reckoning” (enlace). En esencia el reporte señala que ante evidentes signos de recuperación financiera (el Dow Jones subió 50 puntos, el petróleo alcanzó 60 dólares el barril, …¡hasta el dólar subió su cotización respecto al euro!) como pesados animales migratorios dirigiéndose a zonas menos afectadas por la sequía dos connotadas bestias iban a contracorriente: una de esas bestias económicas era -evidentemente- GM, cuyas acciones se vendían (en esa época de mayo) en 1.15 dólares la unidad o un costo total de 700 millones de dólares (para dar una idea, en 1996 una empresa italiana que ahora forma parte de Telecom, adquirió el 50% del paquete accionario de la telefónica nacional de Bolivia, nuestra querida ENTEL, en 610 millones de dólares menos depreciados que los 700 millones que hora vale la GM. Y eso que hablamos de la mitad del valor de ENTEL). Lo peor es que la otra bestia que va en sentido contrario y desbocándose mucho más rápidamente que la propia GM es Estados Unidos que -según el Reckoning- gasta dos dólares por cada dólar que ingresa a sus arcas. Otro animal mastodóntico unido a esta troupe suicida es la mastodóntica California, que según leo va a quedarse sin dinerito para julio a pesar de los mejores esfuerzos del gobernator. Bill Bonner, el autor del artículo titulado “GM and US going broke” señala que en los negocios y el poder imperial siempre se llega a un punto de quiebre en el cual una serie de errores forzosos llevan a la debacle. “Con el tiempo todas las empresas quiebran” dice. Y hablando de los poderes imperiales y parafraseando a una amiga (también) a cada cerdo le llega su sábado. Sino que los estadounidenses revisen la historia y piensen en el destino de armadas invencibles, en Waterloos y Ostfronts.

 

No creo que sea para tanto...

No creo que sea para tanto...

Y la cosa se mueve: veo en el novísimo Google finance (novísimo al menos para mí) que cada acción de GM ahora cuesta 0.494 dólares. Pero para seguir el pulso segundo a segundo les sugiero que entren al siguiente enlace.

En una jornada inusualmente activa Xavier Velasco escribe una columna “Un poco de idiología” (Milenio 6/06/2009) que va como anillo al dedo ante mi duda de porque somos como somos. Velasco escribe:

“Hay cuando menos dos clases de idiota: el que es y el que está. En términos prosaicos (gracias Xavier), quien así ha sido siempre y quien así se pone”

Y antes de seguir con eso debo mencionar un tipo especialmente virulento de idiotez que lista el señor Velasco: la idiotez ideológica.

Si uno abre el periódico estos días o ve la televisión o escucha en la radio una noticia que habla de un país lejano, aislado, con una economía perpetuamente en crisis, gobernado por un fanático que con los ojos inyectados de odio llama a las masas a apoyar sus designios y luego otros representantes “populares” mucho más fanáticos hacen eco de ese llamado y prestos y ansiosos de sangre claman por expulsar del territorio a personas de un país limítrofe en represalia a la presencia incómoda de un gobernante ajeno a la “ideología” del líder local. Y si como excusa se plantea que el vecino se opone a entregar a unos asilados políticos juzgados de antemano en su país de origen “por el mandato popular” -y el dedo flamígero del líder, que además insiste en atacar no solo a su rival sino que se excede en los comentarios adversos sobre asuntos que solo competen al vecino uno puede pensar que se trata de esas zonas en el mundo donde abunda el fanatismo religioso y que esa noticia trata de mullahs, fatwas, yihads, muyahidines y especies similares. Pero no…

El entrometido en cuestión es Evo Morales. Los agraviados son Perú y Alan García. En ese orden. García no es de mi agrado pero debo reconocer que se ha portado como se espera de un mandatario, sin golpes bajos ni cotilleo. Y puesto que primero se pretende ofender no a la persona del presidente sino al ciudadano Alan García, cuyas ideas son precisamente opuestas a las ciudadano Evo Morales, el presidente García decide -en buena hora- no responder las chicanerías del extraviado presidente que tenemos. Y ni siquiera Evo es original en su pleito de barrio con Perú, porque esto recuerda sospechosamente el conflicto Chávez contra Uribe aunque es preciso reconocer que el troglodita venezolano es de otra categoría en cuanto a dislates. Doblemente sospechoso es que Chávez comenzara las agresiones anticolombianas precisamente en vísperas de elecciones tal como ha hecho su acólito cocalero (en diciembre votamos pase lo que pase).

Hoy escuché radio Panamericana de La Paz y un miembro de la bancada oficialista hablaba de consecuencia ideológica como el argumento que justificaba los desvaríos de Evo y el llamado a las armas para expulsar a los peruanos en El Alto. ¡Ahora sí que ya somos como Irán! (¿y Evo es nuestro ayatollah?)

Vale la pena corregir, siguiendo el texto de Velasco, que lo de Evo y su gente es consecuencia con (una) idiotez ideológica. Ni más ni menos. Y respecto a la taxonomía de esa “consecuencia” mejor que cada quien responda a la pregunta: ¿Es de SER, o es de ESTAR?

Fábula: El ceñudo Carl Fredicksen, antiguo vendedor de globos y entusiasta de la aventura, acaba de quedarse viudo a los 78 años. No ha podido satisfacer el deseo de visitar una sudamérica soñada junto con Ellie, su difunta esposa. Su casita multicolor comienza a resultarle insoportablemente grande. Además el tranquilo barrio de los suburbios donde vive está siendo sustituido por rascacielos. Un día pierde los papeles con un obrero que accidentalmente le rompe el buzón -un objeto plagado de recuerdos- y no tardan en declararlo peligroso para la sociedad: tanto que un juez resuelve mandarlo a un asilo. El día que van a buscarlo un resignado Fredicksen pide que le permitan entrar para ver por última vez su casa. Los enfermeros aceptan pensando en el enésimo adulto mayor melancólico. Poco después los sorprende un estruendo: La casa se eleva ante sus ojos propulsada por miles de

globos

Y la casa vuela y vuela y el triunfante Carl está cómodamente sentado en su comodísima poltrona mientras suena un alegre dadadadá dadadadá tururu

que súbitamente es interrumpido por un anticlimático golpeteo a la puerta . ¿Quien toca al número 18? Vean a continuación

Claro, el que toca es Russell, su compañero de viaje.

Al principio de la película una pletórica y chimuela Ellie le muestra al jovencísimo Carl su libro de aventuras que tiene reservada toda una sección en blanco para las “cosas a hacer” una vez alcanzado el destino soñado de la aventura, que es donde finalmente arriba el jubilado Carl. Pero su premio no está en una circunstancial cascada Paraíso. El premio para los protagonistas (Carl, Russell, Kevin y Dug) y para nosotros es encontrarse, es la vida y vale -no me cabe la menor duda- una corcholata de refresco de uva.

Los protagonistas

Los protagonistas

La insignia de Ellie

La insignia de Ellie

Philip Roth según Frances Belleville

Philip Roth según France Belleville

"Nuestra pandilla" (Mondadori 2008)

"Nuestra pandilla" (Mondadori 2008)

El 7 de Noviembre del 71 Dwight McDonald (NY Times) escribió:

Nuestra pandilla” es una sátira política que he hallado rebuscada, injusta, de mal gusto, perturbadora, lógica, tosca y muy graciosa – Me reí ruidosamente 16 veces y dentro de mí una cantidad estadisticamente inverificable. Dicho brevemente, (es) una obra maestra. Las hipótesis más fantásticas -fantasías que, por desgracia, leemos diariamente en los periódicos y vemos en la TV nocturna- son desarrolladas con la lunática lógica de la “Modesta propuesta para prevenir que los niños de la gente pobre de Irlanda sean una carga para sus padres y el país”  de Swift (es decir, engordándolos para consumo como tocino del desayuno inglés). ¿Qué tan injusto se puede ser? “Nuestra pandilla” es un sólido segundo lugar. Como un inveterado americano, estoy encantado con la manera como las más extremas divagaciones satíricas de Roth -como aquellas de Mark Twain, Ring Lardner y Nathaniel West–tomadas de una base sólida de conocimiento volkische (popular);  nuestra jerga; y el carácter nacional que expresa, parecen alarmarlo tanto como lo han hecho con ellos y conmigo”

Inspirada en la escandalosa administración Nixon esta sátira política no deja títere con cabeza. El relato superlativo parte de un dislate verbal del trigésimo séptimo presidente de los vecinos del norte, pero podría ser parte de un manual de procedimientos para una caterva de políticos (Bush hijo, Berlusconi, Fox, etc.):

“POR CREENCIAS PERSONALES Y RELIGIOSAS CONSIDERO QUE LOS ABORTOS SON FORMAS INACEPTABLES DE CONTROL POBLACIONAL. AÚN MÁS, LAS POLÍTICAS IRRESTRICTAS DE ABORTO, O EL ABORTO A DEMANDA NO COINCIDEN CON MI CREENCIA PERSONAL EN LA SANTIDAD DE LA VIDA HUMANA – INCLUYENDO LA VIDA DE LOS NONATOS. PORQUE, SEGURAMENTE, LOS NONATOS TAMBIÉN TIENEN DERECHOS, RECONOCIDOS EN LA LEY, RECONOCIDOS AÚN EN PRINCIPIOS EXPUESTOS POR LAS NACIONES UNIDAS”

Con esta declaración “filosófica” -como dice McDonald- el protagonista Trick E. Dixon (Tricky para los amigos), se granjea el odio combativo de un violento grupo de radicales: los boy scouts, que fieles a su puritanismo, consideran la frase de Tricky un apoyo implícito al “intercurso sexual”. Y el líder enfrenta esta crisis provocada por la ignorancia de la única manera que conocen las personas de su clase: unos cuantos muertos locales (los gandules de la flor de Liz), difamación y chivos expiatorios. Además el Tricky literario emplea una estrategia que también capitalizó en nuestra época George Walker Bush: la invasión preventiva. En este caso contra la república pro-pornografía de Dinamarca (profiriendo un genial “algo huele mal en el estado de Dinamarca” como arenga).

Como el Nixon de la vida real Tricky solo fue presidente de un mandato. Si la historia condenó al primero a una especie de muerte política Roth no se toca el corazón y hace que alguien asesine a Tricky. Esto me resultó inesperado luego de una primera parte un poco excesiva y esquemática. No imaginaba las torcidas intenciones de Roth y eso puso de campanillas el remate de la novela o como diría McDonald citando a Jules Feiffer:

“…(eso) extendió lógicamente la premisa a su conclusión totalmente demente provocando de parte de la audiencia cierta apreciación inesperada

Luego de unas exequias relatadas con maestría Roth hace llegar a Tricky al mismísimo infierno, donde -no podía ser de otra manera- compite con Satanás por la presidencia del averno y en un giro de tuerca que contrasta con el debate de la vida real entre Nixon y Kennedy (1960) el experimentado Satanás es puesto contra las cuerdas por la “sangre nueva” de Tricky que muy en lo suyo saca de contexto “declaraciones” del innombrable contenidas en un irrefutable libro de pruebas. Dice:

“Este documento que estoy sosteniendo en mi garra es la Sagrada Escritura. No miente. Es ni más ni menos la Biblia de nuestros enemigos”.

Específicamente Tricky asesta una seguidilla de golpes bajos empleando el Libro de Job y haciendo ver al villano por excelencia como todo un perrito faldero de Dios. Irónicamente también dice la verdad y eso es de lo mejor de este libro porque esa parte me congeló la sangre pensando en que los políticos siguieran ese ejemplo y dijeran algo como:

“Y pueden responder, “Eso está muy bien, Señor Presidente, ¿Pero con qué preparación cuenta para presentarse al puesto de Diablo responsable?”

(…)

Para citar una nota personal, ustedes saben que yo nací oportunista, allá en California, y durante mis años en la vida pública tuve el privilegio de hacer una serie de tejemanejes con con otros oportunistas. Y pienso que hablo por todos los oportunistas cuando digo que Satanás ha sido una constante fuente de inspiración para nosotros desde tiempos inmemoriales, en las buenas y en las malas. Y quiero que él comprenda a todo lo largo de esta campaña, que respeto no solo la tenacidad con la cual él miente, sino que también su sinceridad al mentir.

(…)

Pero quiero dejar algo perfectamente claro. Por mucho que respete y admire sus mentiras, no creo que las mentiras sean algo en lo cual mantenerse. Mas bien son algo para construir (…) (nadie) puede confiar en las mentiras que ha dicho en el pasado (…) para distorsionar las realidades de hoy (…). Mi propia experiencia ha demostrado que las mentiras del ayer no van a confundir los problemas de hoy en día (…). Y ese el porqué, con todo el respeto para la experiencia de mi oponente, digo que necesitamos una nueva administración en el Infierno, una administración con nuevos cuernos, nuevas verdades a medias, nuevos horrores y nuevas hipocresías…”

Es decir la verdad y nada más que la verdad…

Torpemente llamada "A bullet for the general" en los EEUU

Torpemente llamada "A bullet for the general" en los EEUU

Un tema recurrente de los spaghetti westerns es la revolución mexicana. En 1966 Damiano Damiani dirigió a Gian Maria Volonte, Lou Castel y Klaus Kinski (entre otros) en una película llamada “¿Quien sabe?”. El tema principal (“Ya me voy“, cantado por Ramón Mereles) que además acompaña el inicio de la película pueden escucharlo a partir del minuto y 27 segundos (1:27) en el vídeo a continuación

Otro gran hit es “Grand duel (parte prima)” que muchos piensan fue compuesto para Kill Bill vol. 1 pero como su nombre sugiere también proviene del spaghetti western (1972). Es imposible no trasladarse a un rincón polvoriento del imaginario oeste gringo (ambientado en Almería, España) y ver llegar al héroe -Lee van Cleef- vestido de negro y dispuesto a enfrentar a los villanos porque el sheriff Clayton “vió quien mató al viejo Saxon”:

ENLACE para Grand Duel

Y esta otra joya que es una SORPRESA

En 1994 Mario Ruoppolo nos decía, gracias a Antonio Skármeta y Michael Radford, que era hombre, comunista y poeta

Mar y tango

Mar y tango

Y aunque en el OST también estaba Madreselva con Gardel cantando pian pianito el tema principal arrasaba:

Luis Enríquez Bacalov dice que le pidieron el tema de “¿Quién sabe?” porque era argentino y seguro sabía “historias de mexicanos”. Y seguro algo sabía pues su “Ya me voy” no desmerece. Ni qué decir de sus piezas para westerns (de las que Grand duel y Django solo son pequeñas muestras). Pero zapatero a tus zapatos, porque en Grand duel parece que fuera a arrancar una zamba que se va quedando y el rumbo se retoma con autoridad en Il Postino ¡A punta de piano y bandoneón!

Del fandango, a la zamacueca, a la cueca y la marinera

Del fandango, a la zamacueca, a la cueca y la marinera

En Perú le dicen marinera. En Chile usan el mismo término que nosotros: cueca. En todos los casos se trata de un ritmo bailable. Nadie puede afirmar que alguna sea mejor o peor. Todas tienen origen español tal como sugiere el cuadro de Pérgamo y cols. que emparenta nuestros bailes nacionales (argentinos, bolivianos, chilenos y peruanos -en estricto orden alfabético) con el fandango, lo cual es difícil de imaginar sobretodo si escuchamos una obra maestra del barroco, como el “Fandango del padre Antonio Soler”, que personalmente me recuerda más a la marinera que a sus otros primos latinoamericanos

Precisamente la zamacueca peruana fue introducida a Chile en la segunda década del siglo XIX. Y tuvo tanta aceptación que en el propio Perú -según dice Abelardo Gamarra (link)- comenzaron a conocer ese ritmo como “chilena”. Y como en el 79 tuvimos una guerra que nos enfrentó (la del pacífico) surgió la necesidad de cambiarle el nombre al baile aprovechando la saga del buque “monitor Huáscar” y su valerosa tripulación (otra vez Gamarra, 1899):

“…fuimos nosotros los que una vez declarada la guerra entre el Perú y Chile creímos impropio mantener en boca del pueblo y en sus momentos de expansión semejante título; y sin acuerdo de ningún consejo de Ministros, y después de meditar en el presente título, resolvimos sustituir el nombre de chilena por el de marinera; tanto por que en aquel entonces la marina peruana llamaba la atención del mundo entero, y el pueblo se hallaba vivamente preocupado por las heroicidades del Huáscar, cuanto por que el balance, movimiento de popa, etc. etc., de una nave gallarda, dice mucho con el contoneo y lisura de quien sabe bailar, como se debe, el baile nacional. Marinera le pusimos, y marinera se quedó…”

Pero no pretendo seguir hablando de la marinera ni de la cueca chilena: por obvias razones puedo y debo hablar de la cueca boliviana, que aunque se baila yo diría que más se siente y se vive. No me atrevo a decir que sea nuestro ritmo nacional pero sí que es único. Tanto que una especie de segundo himno boliviano es precisamente una cueca, que le canta a nuestra idiosincrasia y es el son de nuestras tristezas y alegrías, como debe ser toda buena cueca. Me refiero a “Viva mi patria Bolivia” que les presento a continuación en la versión más conocida cantada por Pepe Murillo y Luis Rico (entre otros) y con el charango insuperable del maestro Ernesto Cavour

Y también con banda -o mejor dicho, con todas las bandas orureñas

O en esta extraña pero valiosa versión folk de Joan Baez y Mimi Farina

Y aunque habría miles de ejemplos (nada más para comenzar dejo arrinconadas “Tanto te amé“, “El regreso“ / “El regreso (otra versión) e “Infierno Verde“) creo que con lo que sigue quedará claro lo que no consigo decir y sí logran con creces las voces de Jenny Cárdenas ["No le digas"] y el charango del maestro William Ernesto Centellas ["Soledad"]

“Soledad, soledad…
esta noche estoy muy triste
se me ha ocultado la luna
y no cabe duda alguna
que
se fue porque te fuiste. (Bis)
Soledad, soledad…
en la soledad de mi alma
lloraré mi desventura
si el orgullo me da calma
que se acabe mi amargura.

Si solo estoy aquí

sin tu querer mi bien

-si algún día tú volvieras

a devolverme la calma (bis)”

Confieso que he sido tímido. Pero mis escarceos con la timidez -o si se quiere con su grado extremo, con la fobia social- no han dejado secuelas. En todo caso no algunas de las cuales quisiera deshacerme. O dicho de una manera más drástica, “curarme” como sugiere la prensa siempre a la pesca de ese tipo de noticias (“Un spray nasal contra la timidez“).

Mis ataques agudos de timidez, como los de cualquier otra persona no tan pagada de sí, pueden describirse mejor si revisamos algunos sinónimos como retraimiento (sí, pero selectivo), cobardía (quizá, ¿quién no lo ha sido alguna vez?), apocamiento (en ocasiones), falta de arresto (no sistemático), azoramiento (episódico), ñoñería (definitivamente no), poquedad (para nada), pusilanimidad (tampoco, por suerte) y turbación (extraña, pero intensamente emocional).

Si son tímidos hagan algo así y verán que revelador es…

Dan McGuire comenta (Science news, 1975)

“(que) sería interesante ver estadísticas de cuantas personas tímidas inician guerras, cometen crímenes y violencia y agreden a otros imponiéndoles sus opiniones.”

“Sospecho –añade McGuire- que muchos, si no la mayoría de las personas tímidas lo son sólo en presencia de personas agresivas y se comportan más relajados y seguros de sí mismos con gente de una naturaleza similar. La gente tímida es manipulada para pensar que ellos deben cambiar porque ellos no son como la gente agresiva o extrovertida, y (los tímidos) temen defender sus creencias frente a los más agresivos. ¡Nada más piensen que pacífico sería el mundo si los que tuviesen que cambiar fuesen los individuos agresivos!

¿Cuánto poder cerebral, creatividad, cuántas buenas cosas se han perdido a lo largo de los siglos porque la gente carece de la sensibilidad para escuchar a, o de preguntar las opiniones de la gente tímida?”

Un pensamiento similar me obliga a suponer que los tímidos pueden devenir en autoritarios, pervertidos y criminales llanos. Leo -con horror de quien puede dar un buen puñado de ejemplos de ese tipo de especímenes- a Cioran que dice:

“Cuanto menos te interesan los hombres, más tímido te vuelves delante de ellos, y cuando llegas a despreciarlos, te pones a balbucear…” (“El Ocaso del pensamiento“)

“Más que una reacción de defensa, la timidez es una técnica, perfeccionada sin cesar por la megalomanía de los incomprendidos” (“Silogismos de la amargura“)

Por eso cosas casuales -que los tímidos saludan con devoción- hacen que agarren confianza. Mucha confianza. Incluso confianza que involucra madres e hijas. Y que digan cosas como “Hola oscuridad, mi vieja amiga. He venido a hablar contigo otra vez…”

Como dirían los españoles: ¡Tío, la timidez mola!

Pero también la timidez extrema puede hacer que el siguiente texto sobre agresividad, que aplica para perros (enlace) también sea conveniente a (ciertos) congéneres:

“El animal se comporta como si estuviese en estado salvaje y atacará al verse acorralado huyendo tras la agresión. El principal motivador de este tipo de agresividad es el miedo y se deriva de un mal periodo de socialización.”

Al respecto, hay quien opina que los hijos de padres autoritarios que imponen reglas estrictas sin mucho espacio para la negociación y el consenso generan “niños ordenados y eficientes, pero también muy tímidos y dependientes” (Burgess, 2001). Lo cual me recuerda otra película: “Das Experiment” (El experimento, 2001) en la cual dos grupos de voluntarios simulan ser presos y guardias, pero sobretodo se trata de la confrontación directa del rebelde y creativo Tarek Fahd (Moritz Bleibtreu) y de Berus, el “jefe” de los guardias (Justus Von Dohnànyi) empleado de una línea aérea muy “ordenado y eficiente” -seguramente un pusilánime en las situaciones más triviales de la vida diaria- pero insospechadamente agresivo en la situación anómala que plantea la película.

Hay países cuyas sociedades brindan grandes aportaciones a la historia de la humanidad, a los derechos civiles, a la gestión de la cosa pública. Otros son plusmarquistas en asonadas y golpes de estado. ¿En qué tipo de país vivimos? ¿Estará completamente desterrado el militarismo represor de los ochentas?  Y lo que es más importante, ¿cuál es nuestra percepción de la realidad? (¿y qué tan libre de manipulación está?)

Tengo varios amigos hondureños y mantengo contacto relativamente frecuente con tres de ellos. A los tres les pregunté:

“Me gustaría saber si Uds. me pueden explicar que fue lo que pasó, si se trató de golpe o fue una decisión constitucional (y legal) del congreso ante la extralegalidad de Zelaya.”

Uno -llamado Edy- vive en México, está nacionalizado y la verdad parece querer dejar atrás sus raíces catrachas. Sin embargo el corazón lo traiciona y yo puedo entender eso. De manera tajante me dijo que repudiaba “los desplantes de Zelaya” que era un candidato de la derecha pero que una vez en el poder “le entró al socialismo y la izquierda” (sic) instruído por Chávez y sus secuaces. Le parecía correcto lo que hicieron Micheletti y su gente. Mencionaba que el pronunciamiento del cardenal en contra de Zelaya era clara evidencia del sentimiento popular. Un sentimiento popular del que tirios y troyanos parecen hacer caso omiso pues el anunciado y fallido retorno de Zelaya ha costado dos muertos. Mi aversión por el clero -y un poco de sentido común- impide que tome por buena esta versión.

Ovidio, amigo que vive y trabaja en Honduras me dice al respecto:

“HOLA EN EFECTO ES UN GOLPE DE ESTADO PERPETRADO POR EL MISMO PARTIDO DE GOBIERNO Y ACUERPADO POR LOS MILITARES QUE FUERON DESLEALES AL PRESIDENTE QUE FUE ELECTO POR NOSOTROS Y AL CUAL QUEREMOS QUE REGRESEN Y ELLOS NO LO PERMITEN PORQUE SABEN QUE VIOLARON LA CONSTITUCION Y POR LO TANTO LES CAE CARCEL POR TRAICION A LA PATRIA, ESTE PAIS RETROCEDE UNOS 50 AÑOS, ME AVERGUENZA ESTE PAIS, POR ELLO ES UNO DE LOS TRES MAS MISERABLES DE LA TIERRA Y AHORA SERA PEOR, SI SUPIERAS LOS HOSPITALES QUE LOS POLITICOS LE HAN DADO A LA POBLACION TE ASUSTARIAS, LA POBLACION NO TIENE CULPA CADA 4 AÑOS SAQUEAN AL PAIS LA GENTE YA ESTA HARTA, SI YO PUDIERA IRME A OTRO PAIS LO HARIA PERO NO ES FACIL, NOS TENDREMOS QUE HACER DE LA VISTA GORDA, NO ESCUCHAR NI OPINAR PORQUE ES PELIGROSO, CUIDATE Y ESTAREMOS EN CONTACTO, UN ABRAZO”

Dos visiones opuestas del mismo asunto. Quizá tendría mayores luces si también me contestara Rocío, la amiga que completa el trío (o probablemente mis dudas crecerían hasta el infinito). Pero de momento (ya van 7 días de mi pregunta) no sé nada de ella. Esto me recuerda el contraste de ideas de un corto del Instituto Federal Electoral (IFE) mexicano, que apareció luego del incidente de las elecciones de 2006, en el que dos grupos en discordia se enfrentan entonando sendos “No queremos” y “Sí queremos”. Viendo las cosas un poco más profundamente ninguna de las dos facciones explica porqué ni para que estar a favor o en contra de algo. Y me parece que de todas maneras los dados están cargados con el sí queremos gubernamental. Valdría la pena añadir un tercer bando y luego seguir así hasta cubrir de todos los matices posibles el espectro de opiniones que personas y mentes “bien intencionadas” quieren limitar arbitrariamente con los inamovibles blanco y negro del cuento para dormir niños poco preguntones. Para dar el ejemplo propongo que ese hipotético tercer bando tenga un eslogan que provoque por igual pavor a la reacción y a los caudillos bárbaros contemporáneos. ¿Qué les parece si contestamos esos sospechosísimos y devaluados “sí queremos” y “no queremos” con un mesurado -y científico- “NO SABEMOS“? (porque no nos dicen la verdad, porque no quieren decirnos la verdad, porque no les conviene decirnos la verdad).

Elecciones. Dicen que a los políticos y a los pañales hay que cambiarlos seguido…y por las mismas razones. Y que la única vez que los políticos dicen la verdad es cuando afirman que sus contrincantes están equivocados. Pero como dice Thomas Sowell, no hay nada tan malo así como para que los políticos no puedan empeorarlo. Nuestra aversión contra la “clase política” obliga a que los “creativos” de publicidad inventen que los responsables de la enorme separación entre la sociedad y la política son los partidos tradicionales y sus actores de toda la vida. Identificados los culpables se tiene la base para promover un producto (que eso son los partidos políticos y sus representantes) valiéndose del facelift, la liposucción, el crossover. Es decir con arreglos cosméticos se pretende dar pan con lo mismo.

En el siglo pasado surgieron caudillos por toda latinoamérica. En torno a ellos se congregaban instituciones como el peronismo argentino, el APRA peruano, el PRI mexicano, el MNR boliviano -entre otros- y la solvencia popular, el carisma del “líder”, debía ser suficiente para que las masas votaran uniformemente por la sigla en cuestión. Recuerdo que nuestro Paz Estenssoro (MNR) solo tenía que aparecer en pantalla sin decir ni mu y esa era la manera estándar de promocionar a su partido: alentando la fe ciega en el gran hombre.

El partido no existía sin el caudillo. En los ochentas y noventas otras siglas (ADN, MIR, CONDEPA, UCS) replicaron el modelo. Cuando Evo aparece él y su “movimiento” no hacen otra cosa que canalizar el descontento, que en la vertiente nacional sí se tornó violento (guerra del agua, guerra del gas) semejando lo ocurrido en otros lugares (Argentina y Ecuador por ejemplo). Ese descontento, surgido de agravios similares -y algunas veces peores- tiene que ver con iniciativas como la que ahora cobra fuerza en México. Me refiero a la promoción del voto nulo.  A propósito es interesante lo que comenta Rodrigo Salazar:

“El voto nulo es un ejercicio moral válido que no le hace daño a nadie. Constitucional y legalmente es una opción. Lo que sí creo es que, como mensaje, no va a servir de mucho. Es decir, si un partido no gana ni pierde nada, no va a reaccionar, incluso aunque fuese un alto porcentaje de nulidad como en el caso sin precedente de Argentina, donde fue del 20 por ciento. Y sin embargo no pasó nada, la clase política sigue siendo la misma.

El voto nulo es importante expresivamente; es ser consecuente con nosotros mismos, pero no tiene ninguna otra repercusión.”

Es revelador que todos los frentes políticos y que la máxima expresión del conservadurismo -la iglesia católica- rechacen unánimemente la anulación del voto (Iglesia católica contra el voto nulo). ¿Será por miedo al fin de los privilegios? No quiero pecar de inocente. No me refiero a la posibilidad de “cambio”. Aludo mas bien al fin del monopolio político, a las candidaturas ciudadanas.

Como ha pasado con internet (web 2.0) vemos la transición de la política 1.0 (caudillismo, partidos tradicionales, sacralización de la figura “presidencial” y otras instituciones -que como el papado católico presumen de infalibles) a una política 2.0 que curiosamente comparte el interés “social, real y participativo” de su contraparte digital. Los verdes ecologistas mexicanos por ejemplo al carecer de figuras destacables o por lo menos mínimamente presentables (su presidente nacional es un tránsfuga, ex boxeador de marras, socialité y chico big brother) utilizan a dos “actores” de telenovelas (aquí queda mejor el término español: culebrones) para dar a conocer sus propuestas:

Otra agrupación llamada Convergencia no se queda atrás (con una señora Andere que no tenía el disgusto de conocer):

Y el PRD, entendiendo que ahora no existes si no superas la centena de contactos en Facebook, recluta a tres candidatas taquilleras: la velocista Ana Gabriela Guevara y las escritoras light Guadalupe Loaeza y Laura Esquivel.

Suficiente. No me quiero enfangar más con lo que hacen otros partidos como el PAN o el PRI (que también tienen una enorme cola que pisar). Una lectura cuidadosa de la cita de Salazar sobre el voto nulo aplica a toda esta triste realidad de la política mexicana (y por extensión a la política latinoamericana) y en particular a las campañas políticas : todo esto se ve bonito, es válido, no hace daño. Constituye una opción. (Pero) no va a servir de mucho. ¡Viva la política 2.0!

“Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón.” (Jorge Luis Borges – Fragmentos de un Evangelio Apócrifo – fragmento 27)

Dejando para después un tema tan sustancioso como la venganza quiero proponer algo no definitivo, bilioso y absolutamente inmoral. Con ustedes y por única ocasión una colección de artículos y astucias para desquitarse de aquel ser odiado tan a la mano:

1) El Annoy-a-tron (o mejor dicho, el fabuloso molesta-tron): Con sencilla malignidad los diseñadores describen este adminículo como “capaz de molestar a ese compadre en el departamento de ventas o a tu “amigo” de al lado” (…). Esta delgada maravillla provista de un imán genera un breve pero muy molesto bip de 2 o 12 kHz a intervalos variables (entre 2 a 8 minutos). Quienes lo venden dicen que el sonido de 2 kHz es “genéricamente bastante molesto, pero si tú realmente deseas hostigar a alguien selecciona el sonido de 12 kHz…”. Viene con baterías incluídas.

Ya ordené tres

Ya ordené tres

2) CD de venganza (y tapones para los oídos): originalmente pensé que era una colección de hits navideños de Luis Miguel, Enrique Iglesias sinfónico o el remix extendido de “You are beautiful” cantado por Alvin y las ardillas (sorpresas tiene la vida) pero algo así no lo permitiría la convención de Ginebra. Esto es para desquitarse de aquellos vecinos ruidosos e incluye tracks como:

Producto importado de Francia

Producto importado de Francia

Taladrando

Fiesta (Al menos 200 personas)

Orgasmo (¡”El” orgasmo!)

Tren

Tambor (tocado por un niño)

Gritos inhumanos

Caminando (con tacones altos)

Pelea doméstica

Puertas azotándose

3) Casi me siento mal con lo que sigue, pero si ustedes entran a este ENLACE podrán hacer una llamada en broma a dos números gratis (en este caso con una frase pegadora de la película “El aro“. Y en siete días ¡CAPUT!)

www.prankdial.com

www.prankdial.com

4) Humor australiano: Lean la siguiente nota de prensa

Hoy me siento Mad Max

Hoy me siento Mad Max

5) Para hacer proselitismo en el sentido correcto empleando el vehículo de su vecino fundamentalista: a) Tome el símbolo de la derecha, b) Sustitúyalo por el símbolo de la izquierda. Cocine a fuego lento.

Combina muy bien con el vehículo de un ministro

Disponible en varios colores

6) El apretador de teclas versión 2.0: Diabólico juguete que aleatoriamente activa las mayúsculas, teclea incoherencias y mueve arbitrariamente el mouse. Se conecta al puerto USB. Ideal para el jefe anancástico que desea revisar todo personalmente.

Nadie sabe, nadie supo

Nadie sabe, nadie supo

Mi más sentido homenaje a todos esos malqueridos nuestros que nos cantan “Ódiame por piedad yo te lo pido / ódiame sin medida ni clemencia/ odio quiero más que indiferencia/porque el rencor hiere menos que el olvido /Si tú me odias quedaré yo convencido…

En el ambiente conservador en el que realicé mi posgrado abundaban las alusiones a “pertenecer a un grupo selecto”, “la perfección”, “la mística (¿?)de la institución” y cosas por el estilo. Pósters con un diseño similar al de los que siguen eran utilizados como refuerzos visuales de esas consignas. Hubiera preferido estos mensajes (FUENTE) a aquellos otros:

teamwork

unique

violence

Atheism

Ignorance

perception

adorable

bc

pic_11972608599883

binary

potential 02

chaotic_evil1

Retirement - Buy it from Despair.com and stop asking me!

epic_fail

cosplay

The Internet - Pointing out uncomfy things since 1996

paladins

black_sheep

pic_11978454859659

knowing

motivational-posters-funny-01

pic_12014567019975

Siempre que llegan estas épocas vemos con asombro los desplantes de los sanfermines. Sus tonterías nos llenan el ojo a pesar de ser precisamente eso: tonterías de las muchas que se hacen en el nombre de la tradición. O en este caso como relataba mi hermano por el mero hecho de poder hacerlo (retar a la muerte) pero con la certeza subterránea de que el desenlace fatal solo le puede ocurrir al de al lado. De niño creo haber visto un documental en el que -quiero creer- con cierto grado de humor se decía que en la encerrona se había roto alguna vez el récord (o la plusmarca si quieren) de la milla. Como digo mi hermano lo intentó, es decir correr en la fiesta (no romper el registro de la milla), y gracias a unas destrezas que le explicaron sobre la marcha (girar para pegarse a la pared) pudo superar la prueba. Hecho eso no tardó en atravesar el charco de regreso y seguramente todavía con el recuerdo de ese rito iniciático decidió “morder el polvo” nupcial. Hoy es un feliz esposo y padre de un niño que es mi debilidad. Precisamente eso sugiere que hacer algo nada más porque es factible hacerlo no constituye un comportamiento juicioso y antes de que me acusen aclaro que me refiero a empamplonarse. O quizá es necesario hacer muchas tonterías para por fin, en una de esas extrañas iluminaciones, en un estado de gracia… dar el sí y palmar, digo atinar.

No te viene a saludar

No te viene a saludar

Mi padre es fanático de la fiesta brava. Yo soy de esos que piensan que no es otra cosa que un grotesco espectáculo en el que a veces muere un animal y en el que por lo general se sacrifica un toro. Pero de gustos y colores no han escrito los autores…

Si Elvis hubiese nacido español ¿habría sido torero? ¿cantaría acaso como Peret?

Nada de love me tender, solo “un borriquito como tú…”

¡Salud por mi último sábado de solterío!

Dos curiosas noticias aparecieron recientemente en los medios nacionales e internacionales. En la primera el titular reza: “Viceministro dice que el 62.2% de los bolivianos acullica coca“. El término acullicar requiere una explicación adicional. Implica masticar o más propiamente aplicar contra el carrillo un amasijo de hojas de coca tratadas con un agente caústico (llujt’a) que promueve la absorción de algunos de los constituyentes químicos del vegetal. En mi adolescencia fui instruido sobre la técnica del acullico precisamente en el corazón del conflicto cocalero: en una región del oriente de mi departamento llamada Chapare. Mi experiencia con esa “costumbre ancestral” no pasó del experimento burdo. Y aunque esa vez ví a mis padres y a mi hermano mayor seguir la tradición puedo atestiguar que ninguno de nosotros acostumbramos acullicar coca. No es que simplemente nos sentemos y abramos nuestra bolsita de hojas de coca y dediquemos unas horas a esa práctica teniendo en mente un esfuerzo sobrehumano (como trabajar en la mina) o queriendo paliar la sensación de frío, el sorojchi (mal de altura) ni el hambre. Ni siquiera que hagamos eso por socializar. Y como tampoco conocemos parientes o amigos que aculliquen rutinariamente creo que para dar mérito de ciertas a las cifras del viceministro solo resta entender que pertenezco a una parte poco representativa de la población. Lo curioso es que ese porcentaje y “el persistente incremento del consumo tradicional” se arguyen como la justificación oficial para elevar el límite de hectáreas permitidas de 12 mil a 20 mil. Si como digo damos por ciertas las cifras todavía queda un pero: el consumo de coca es un sustituto absolutamente tercermundista de la satisfacción de necesidades vitales como alimento apropiado, abrigo, sueño, medicinas, etc. Por otra parte es un medio de elusión de la realidad (parecido al alcohol o el cigarrillo). Entonces: ¿Qué clase de gobierno es este que quiere solucionar problemas reales con cristalitos? Lo que no se dice es que la mayor parte del excedente que actualmente existe y que dentro de poco no será ni siquiera ilegal está destinado a la producción de cocaína. La coca boliviana se cultiva en Los Yungas (La Paz) y en el Chapare (Cochabamba). Según un dirigente paceño solo la coca yungueña es apta para el acullico (ver nota). Si eso es cierto ¿para que insistir en el libre cultivo de la hoja chapareña si no es útil para el uso “tradicional”? No hace falta ser un genio para responder a esa última pegunta. Pero si queda alguna duda vale la pena recordar quien es el máximo dirigente de las seis federaciones de productores de coca del trópico de Cochabamba (y al mismo tiempo presidente de la república, o ahora “estado plurinacional”) y leer con algo de malicia la nota del periódico español ABC (“Los cocaleros financian con 20 toneladas de coca la campaña electoral de Evo Morales“) que en su parte saliente dice:

“El presidente de Bolivia, Evo Morales, financiará parte de su campaña electoral con algo más de 20 toneladas de hoja de coca, que serán entregadas por 40.000 productores del departamento Cochabamba, en el centro del país. Las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, sindicato del que Morales es el principal dirigente, decidió el pasado fin de semana que todos sus afiliados deberán entregar una libra -450 gramos- de hoja para la campaña. Así, para que su líder sea reelegido en los comicios del próximo 6 de diciembre, los cocaleros aportarán 20.430 kilos, cuyo valor en el mercado es de unos 60.000 euros.”

¿Quién extraña a las roscas y lobbistas de antaño? Bolivia cambia, Evo cumple.

Las vacaciones nunca duran lo suficiente. Sobretodo si uno va a casa, donde todo tiene un significado especial y casi todo se disfruta. Tanto cariño te deja siempre con sabor a poco y caminar por esas nuestras calles (que algún cronista describió como diseñadas para velocidad de marcha fúnebre) y oír, ver y oler todo lo que la ciudad ofrece es empaparse de mucha vitalidad y un ritmo que no se encuentra en parte alguna como sugiere Gao Xingjian en su “Montaña del alma”. Es un viaje a un lugar recóndito protegido por nuestros recuerdos y alegrías. Un sitio al cual uno va animoso y que te acompaña en el retorno.

Poco antes de llegar a casa

Poco antes de llegar a casa

Aterrizando en la llajta

Aterrizando en la llajta

La imagen que domina toda la ciudad

La imagen que domina toda la ciudad

Acabo de ver “Hundan al Bismarck” (1960) y “Midway” (1976). Esta última para avanzar en la filmografía de Charlton Heston. Y aprovechando voy revisando algunos títulos de los clásicos absolutos del género confirmando que películas como “Apocalypse now”  (1979), “Gallipoli” (1981), “Todo tranquilo en el frente del oeste” (1930), “Das boot” (1981), “A bridge too far” (1977), “El puente sobre el río Kwai” (1957), “Dirty dozen” (1967), “Platoon” (1986), “Full metal jacket” (1987) y un largo etcétera apuntalan mi absoluta devoción por el cine. Con un poco de maldad compruebo también que recientemente no se han sumado muchos títulos a esa lista. Me refiero a películas de los noventas y de la década presente. Hay quien menciona “La delgada línea roja” (1998) y “Black hawk down” (2001) y algunos títulos, sin duda menores, sobre el conflicto en Irak (por ejemplo “Jarhead” (2005)) y por ahí también aparece “Letters from Iwojima” (2006) [mejor no hablemos de "Flags of our fathers" (2006)]. Tampoco creo que la “Inglorious basterds” de Tarantino vaya a cambiar mucho las cosas, pero el tiempo dirá. De todas maneras el énfasis en la acción machacona, patriotera (gringa -por supuesto- en bazofias como “Fuimos héroes” (2002)) y absolutamente dependiente de CGI ha arruinado el cine bélico. Pienso en como algunas películas conseguían mantenernos al filo del asiento y absolutamente en vilo con un mínimo de elementos visuales, pero agilidad narrativa y la dosis adecuada de tensión psicológica generalmente gracias a la maestría de las interpretaciones, la música y algo así como un cierto sentido moral -a veces- o instintivo (aquí pienso en la presencia de un enemigo avasallador, que ataca con la perfección de una máquina y es detenido in extremis por el esfuerzo enajenado de un puñado de hombres o la participación de lo inesperado) ligado al “arte” de partirle la crisma al prójimo. En fin, en honor a esos tiempos idos (y) jamás volvidos termino con unos cuantos de esos momentos gloriosos

No, no voy a hablar de Anakin Skywalker. En mi tierra dicen que si instalas un negocio que resulta ser exitoso alguien seguramente te hará la competencia en la acera del frente. No dudes que no será uno solo el que te imite y es probable que ni siquiera tus competidores tengan el pudor de situarse en el otro extremo de la ciudad: por una perversa ley no escrita de la mentalidad colla tanto más cerca mucho mejor. Pero nosotros somos unos aprendices en esto de la copia. Al otro lado del mundo, donde se fabrica casi todo y se imita mucho mejor (de ahí vienen los productos Sonny, por ejemplo) hay un clon para cada sitio exitoso punto-com de la web 2.0 (facebook, twitter, hi5, myspace, clickr, etc.). Un caso especial el de youtube.com, que además de tener que competir con sitios legales como dailymotion, veoh y megavideo debe hacer frente a toda una horda de contendientes chinos que además de repetir el modelo yutubiano de “grabe sus estupideces con la peor calidad posible y compártalas con el mundo” transmiten capítulos de series televisivas, películas completas, documentales, anime y todo el contenido imaginable que sea susceptible de ser pirateado. Personalmente ver a los tipos duros del stardoom gringo (como John Wayne) entrar a cuadro para retar a los malos hablando un chino estridente (¡Ni hao!) es toda una experiencia (solo superada por un western con doblaje en francés). Y aunque abundan ejemplos youku.com, tudou.com y 56.com parecen dominar el horizonte.

Un favorito personal

Un favorito personal

En línea desde 2005

En línea desde 2005

Sorprendentemente uno puede comprobar que la mayoría de estos sitios son mucho más rápidos que el favorito sentimental de occidente (youtube). En las siguientes direcciones (1 y 2) podemos encontrar información adicional como una lista de los principales clones yutuberos y algunos datos que comparan cabeza a cabeza a siete de los más prominentes. Curiosamente la existencia de estos emblemáticos sitios chinos pasa desapercibida porque si uno busca videos en google, bing o yahoo (como suele hacerse por estos lares) los resultados principales no enlazan a direcciones como youku.com o tudou.com (de momento tampoco lo hace baidu.com, el clon chino de google). Así que mientras vamos aprendiendo chino simplificado vale la pena hacer unas pruebas con los buscadores de estos sitios que habitualmente son cumplidores.

Recuerdo a un mucho mejor Charly, aquel del famoso “desenchufao” para MTV. Aquel del símbolo de paz, del chipi chipi, ese que dice que reza por vos, que se pone “Fanky” o que canta cosas como:

Pero ahora, hace unos días para ser exactos en las versiones “preliminares” de la web y la “oficial” de ayer Charly anuncia nuevo disco con una grabación inédita llamada “Deberías saber porqué”.

Habrá que esperar para ver el resultado del disco, pero como se las gasta el porteño no extrañaría que le dé por “demoler hoteles” y mande al diablo todo el proyecto.

Vagamundo, golfo, linyera.

“…linyera soy
corro el mundo y no sé a dónde voy
linyera soy
lo que gano lo gasto, lo doy
no sé llorar
ni en la vida deseo triunfar
no tengo norte
no tengo guía
para mí todo es igual”

Yo también soy un linyera

Yo también soy un linyera

Linyera. Como Diógenes. O su amigo. Pero nada famoso (que grave debe ser (estar) desarrapado…y (ser) famoso: Guinzburg, ¿porqué tuviste que morirte?). Extraño, pero recuerdo aquello que dice:

“Serán las miradas/De tu piel el vicio…”

Pero mejor ellos que yo

Linyera, con vida de artista (impago), mil usos (potenciales), diletante perpetuo. Tango: ¡vení!, quedate conmigo a tomar el sol. Y la murga que se burla de mí -pero a veces también me respeta- dirá:

“El día que te encuentre tirado en un camino,
dormido para siempre,
mudo tu corazón,
una sed de esas lluvias
y una magnolia seca,
de tu andar errrabundo dirá la sinrazón;
de una paisanita trotamundo salve te bendecirá.
Y el alba poeta sonará en la noche
la agreste siringa de algún cañadón
cantando la estrofa que en los polvorientes
caminos pampianos (sic)
tu loca quimera silente grabó:
“No se llorar, ni en la vida deseo triunfar…
No tengo norte,
no tengo guía…
para mí, todo es igual… “

¡Gracias, maestro Torno!

Clint Eastwood es Jonathan Hemlock, profesor de arte, ex montañista y antiguo asesino al servicio del espionaje norteamericano en “The Eiger sanction (1975)” . Recordé esta película al ver el inicio de la zaparrastrosa Cliffhanger (1993) de Stallone. Ambas difieren en el hecho de que uno de los escaladores (Eastwood) es un “ser crepuscular” que debe sudar (literalmente) la gota gorda para poder realizar las proezas que habitualmente se esperan de un héroe de acción. Obviamente no recordaba el título pero con un poco de paciencia dí con el dato. Curioso que en español le hayan puesto eso de “Licencia para matar” perdiendo el eufemismo de la “sanción” del título original.  El autor de la novela (y del guión fílmico) es un tal Trevanian (aka Rodney Whitaker) que fue famoso en los 70s por sus libros de espionaje. Whitaker parece haber escrito sus obras medio en serio medio en broma. Muestra de ello es la elección de los nombres para sus personajes: El villano es un tal Urassis Dragon (léase en inglés y sustituyendo dragon por dragging). Las mujeres de la obra son un caso a parte. Tiene una Ann Bidet (Ana Bidé), una Randi Knickers (Randi Bragas) y hasta una Jemina Brown (que no precisamente se dedica a hacer panqueques). Ni siquiera el protagonista se salva: “Hemlock” quiere decir cicuta así que el título podría ser un suceso chapucero de cierta filmografía de quinta, algo así como “El profesor Cicuta va a la montaña“. Porque eso sí, el Eiger no es de utilería:

El pico de las sanciones del doctor Cicuta

El pico de las sanciones del doctor Cicuta

Revisando la novela hay una frase que es involuntariamente graciosa, casi teatral. Dragon dice “come in, Hemlock” (“Entra, Cicuta”) y puedo imaginar a un Sócrates bebiendo la ponzoña. ¡Porque Cicuta mata!

De cualquier manera “The Eiger…” cumple como película de acción. No puedo separar el ser fan de Clinty pero me pasé las más de dos horas de duración de la película en un hilo con todo el intríngulis de la intriga internacional de altos vuelos (a pesar de que era más que evidente quien era el asesino).

"The Eiger Sanction" (1975. Eastwood, Kennedy)

"The Eiger Sanction" (1975. Eastwood, Kennedy)

Ví esta película (Distrito 9, 2009) motivado por las credenciales de la gente detrás del proyecto. De entrada se agradece al productor (Peter Jackson) no haber recurrido a uno de los habituales del star-doom como protagonista ni haber situado a la maléfica nave invasora en el cielo de Manhattan. La elección de Johannesburgo como escenario de la “llegada” de los alienígenas no parece casual. En una escena pintoresca se puede ver el sórdido interior de la nave lo cual me hizo pensar en el posible aspecto de una embarcación de trata de esclavos: Probablemente eso eran los extraterrestres varados en el espacio aéreo sudafricano. Y digo que la elección de la ciudad no es casual porque a esos visitantes del espacio exterior les toca vivir en un ghetto en la nación que hizo normas legales para justificar la separación de las razas: El apartheid. Abundan los ejemplos de intolerancia: uno muy pintoresco incluye a una mujer negra (nada de eufemismos como “mujer de color”) que se queja con vehemencia de la decisión gubernamental de dar dinero a esa nueva e incómoda minoría.  Pero el giro de tuerca que hace realmente subyugante la historia es la ideología de Multi-National United (MNU), el organismo encargado de lidiar con los invitados no humanos del distrito 9. MNU es una corporación privada que “vigila” a los alienígenas. Esa vigilancia de tanto en tanto se torna abusiva tal como lo demuestra Wikus van de Merwe (Sharlto Copley) que nos recuerda que a veces un burócrata es el tipo más eficiente de persona intolerante que existe (para muestra un botón: favor dirigirse a cualquier oficina de gobierno para realizar un trámite odioso. Para garantizar que la prueba controlada tenga al espécimen en su elemento asegurarse de no llevar todos los requisitos). El señor van de Merwe es un petimetre recién ascendido a jefe de la sección de relocalización de extraterrestres y la principal fortaleza de su currículo es ser yerno del mandón de MNU.

Wikus haciendo el trabajo sucio de MNU

Wikus haciendo el trabajo sucio de MNU

Aquí en un momento muy importante de la trama

Aquí en un momento muy importante de la trama

Wikus no tiene que ser tolerante. Solo tiene que cumplir su deber y lo hace puntillosamente ya sea notificando a los pobladores del distrito 9 de su inminente relocalización o realizando muy quitado de la pena un acto de control de la natalidad cuando encuentra una colonia -ilegal, por supuesto- de embriones de alien. No es mal tipo. Solo tiene eso que Jorge Gómez Barata mordazmente describe así (con mis negritas):

“Parece como si la intolerancia fuera parte del pecado original, mácula que nos hace juzgar implacablemente a lo distinto y a los otros. La arrogancia impide percibir que la otredad es una ruta de dos vías, en la que los papeles se cambian constantemente y que somos respecto a los otros, lo mismo que ellos con relación a nosotros.”

Y si el canon recomienda dar la otra mejilla, amar al prójimo como a uno mismo y, a fin de cuentas, consustanciarse con el otro, en la historia el buen Wikus está a punto de entender en carne propia esos conceptos.

Cuando apareció el tráiler de esta película hubo quien dijo que revelaba mucho de la historia.  Nada más falso. Y qué bueno por la mancuerna Jackson – Blomkamp.

Encontré este sitio fabuloso (Copy Cats) rondando por el universo de Tumblr. Lo recomiendo fervorosamente. ¿De qué se trata? La sucinta bienvenida dice “cover songs, remixes, mashups & nothing else”. Garantizo que eso asegura al menos unos minutos de diversión.

El Folsom prison blues y los covers de Cash

Los medios reportaron la noticia desde las 14:40 hrs.: El vuelo 576 de Aeroméxico en ruta de Cancún a México DF había sido secuestrado. Noticieros radiales informaron que se trataba de al menos 3 personas y que una de ellas era un boliviano. Se decía que este grupo de terroristas amenazaba con hacer explotar el avión en caso de no poder hablar con el presidente Calderón. Los reporteros mencionaban una solicitud de asilo político. Posteriormente el grupo de aeropiratas permitió que tanto mujeres y niños, y luego el resto de los pasajeros, abandonaran la nave (un Boeing 737). Poco después los terroristas también salieron del avión y fueron detenidos. Se habla de 6 personas. Las autoridades descartaron la presencia de explosivos en el interior del Boeing. No se sabe a ciencia cierta cuantos de ellos son de origen boliviano.

Aunque es muy pronto para las preguntas: ¿Tendrá que ver algo de esto con nuestro agitado proceso electoral? ¿Será factible alguna relación con el caso Rosza? ¿Quién aprovechará esto? (¿El MAS o sus contrincantes?).

Nada ocurre sin un motivo, menos si recordamos que “quien lobos anda (Chávez, Fidel, etc)…”

El “iluminado” Josmar Flores Pereira, pastor evangélico y compatriota boliviano que secuestró el vuelo 576 de Aeroméxico en ruta de Cancún a México DF no podrá ser jamás el “enemigo público número uno”. No en el México nada cabalístico del 09/09/09. Primero porque como esto ocurre un día después del impuestazo del gobierno hay quien piensa que se trata de una “cortina de humo” para distraer la atención y para muestra un botón (ver comentarios a la nota de Milenio). Ni modo. Adios a sus quince minutos de gloria. Pero lo realmente importante para desacreditarlo es el disparate que soltó cuando lo presentaron las autoridades:
José Marc Flores Pereira dispuesto a salvar a México (foto Milenio)

Josmar Flores Pereira dispuesto a salvar a México (foto Milenio)

Sus cómplices eran “el padre, el hijo y el espíritu santo”.
Puesto que el día de hoy “visto al revés” es 6-6-6 eso lo motivó por señal del alto cielo (alto, muuuuuy alto) a advertir a los mexicanos del riesgo inminente de sufrir algo peor que lo del 11 de septiembre o un terremoto como nunca antes se ha visto.
Pero este señor Flores Pereira no está solo en el selecto grupo de bolivianos tristemente célebres. Recuerdo nítidamente la historia de otro desaforado. Un tal Benjamín Mendoza y Amor hizo algo que lo impulsó hacia la fama el 27 de noviembre de 1970. Como dice Time (7 de diciembre de 1970):
Poco después de que el cardenal Giovanni Battista Montini se volviese el papa Paulo VI en 1963, él dejó claro que iba a ser un papa viajero (…) (y desde entonces) ha cumplido su promesa (…): ocho viajes totalizando 41000 millas. Su noveno viaje, que comenzó esta semana (…), (entre) Australia y Samoa – ha sido el más largo hasta ahora y, por lo que se ve, el más peligroso. En Manila, el papa Paulo VI ha estado más cerca que ningún papa en varios siglos de ser asesinado”
A partir de ese punto la narración se pone interesante:
“El ataque ocurrió poco después de que el pontífice descendió del chárter DC-8 de Alitalia hacia el brillante sol del aeropuerto de Manila. A medida que Paulo y el presidente de Filipinas Ferdinand E. Marcos pasaban en medio de una multitud de admiradores, un hombre con el cabello cortado al ras, vestido con un hábito clerical de color gris y sosteniendo un crucifijo se le abalanzó. Súbitamente deslizó una daga malaya de un pie de largo desde el interior de su manga y con ella apuñaló al papa. Hombres de la iglesia en torno a Paulo VI bloquearon al asaltante, y personal de seguridad lo sacó rápidamente del camino.”
Todo el incidente fue filmado en vivo:
Benjamín Mendoza y Amor en la actualidad

Benjamín Mendoza y Amor en una foto reciente

En aquel entonces se mencionó que el atentado ocurrió como un acto publicitario. Quien sabe. Al ser entrevistado Mendoza contestó que quería matar al papa para “salvar al mundo de la hipocresía y de la superstición”. Tremenda inocencia -¡y descaro!-. Sin embargo me detengo un poco a pensar en sus palabras: Hipocresía y superstición. Precisamente la suerte de cosas que animan a este otro, el desconocido que ha puesto de cabeza a todo México. O como diría el mayor Clipton en el final del “Puente sobre el río Kwai“: “¡Locura!, ¡locura!

Qué tiempos aquellos en los que se podía leer a Cormac MacCarthy en paz. Yo comencé hace algunos años con un absoluto desconocido suyo (por estos lares), su libro “Meridiano de sangre” (Blood Meridian or the Evening Redness in the West). Luego corrió el rumor de que Ridley Scott lo haría película y que sería un western duro y sin concesiones. Entrevistado el sir Scott se atrevió a decir “Necesitas violencia para hacerla (la película) adecuadamente“. Y hablando del origen de esa violencia me era difícil pensar en la caracterización de uno de los personajes del libro, el juez Holden, de quien tiene algo que decir Harold Bloom:

“The first time I read Blood Meridian, I was so appalled that while I was held, I gave up after about 60 pages. I don’t think I was feeling very well then anyway; my health was going through a bad time, and it was more than I could take. But it intrigued me, because there was no question about the quality of the writing, which is stunning. So I went back a second time, and I got, I don’t remember… 140, 150 pages, and then, I think it was the Judge who got me. He was beginning to give me nightmares just as he gives the kid nightmares (…)

…Oh, no, no. The violence is the book. The Judge is the book, and the Judge is, short of Moby Dick, the most monstrous apparition in all of American literature. The Judge is violence incarnate. The Judge stands for incessant warfare for its own sake.”

Bloom añade en esa entrevista que Meridiano… es el western definitivo pues “culmina todo el potencial que la ficción del Oeste puede tener“.

Dicho eso pienso que el director ideal de este western definitivo tendría que haber sido un especialista en lo inevitable como Peckinpah. Pero ahora IMDB afirma que lo de Scott no va más y será otro (Todd Field) el que dirija el proyecto (y además escriba el screenplay). Así que a esperar (la verdad sin mucho ánimo) hasta el 2011.

Pero mientras tanto tenemos otros referentes fílmicos del trabajo de McCarthy: por ejemplo “All the pretty horses” (2000) que pasó sin pena ni gloria (gracias a Matt Damon y Penélope Cruz) a pesar de ser lo mejorcito de la trilogía de la frontera del autor estadounidense. Y claro, ya todos sabemos lo que pasó con el “No country for old men” de los Coen, que es una excéntrica forma de arte como otras tantas expresiones de ese par de hijos de Minnesota y se basa -si tomamos por buenas las reflexiones de Horace Engdahl a nombre de la Academia Sueca- en una literatura provinciana e ignorante de la cual McCarthy ni siquiera ocupa la primera línea:

“Los escritores estadunidenses son demasiado sensibles a las propias tendencias de su cultura de masas, lo cual arrastra consigo la calidad de su trabajo. Ese país está demasiado aislado, es demasiado insular. No traducen lo suficiente y no participan realmente en el gran diálogo de la literatura. Esa ignorancia les limita. Por supuesto, hay una literatura poderosa en todas las grandes culturas, pero no se puede soslayar el hecho de que Europa es el centro del mundo literario… no Estados Unidos” (AP)

Pues por una vez que bueno que la cultura de masas y la “alta cultura literaria” no caminen juntas, pues de haber sido así no habríamos tenido nunca películas como “El Padrino” ni “El Bueno, el malo y el feo” solo por mencionar algunos ejemplos. Y por otra parte hay mucho Le Clézio para quien quiera disfrutarlo.

Y volviendo al tema de este post, este año estrenan “The Road” (Ignoro el título en español, ¿será “En el camino”?), película basada en el libro homónimo de McCarthy. Tanto el tráiler como los datos de producción revelan que hay algunas sorpresas a priori desagradables. Por ejemplo, se antoja que los guionistas intentaron explicar un poco el porqué del “futuro apocalíptico y distópico” con recursos que mas bien corresponden al cine de catástrofe y sus excesos de CGI. No en vano Borges proponía “narrar los hechos como si (uno) no los entendiese del todo“. Además aparece la figura de la “esposa” (Charlize Theron) del ignoto protagonista (Viggo Mortensen)  lo cual luce arriesgado teniendo en cuenta que un punto fuerte del libro es la relación entre padre e hijo. Pero mejor no adelantarnos y esperar teniendo en cuenta que la crítica ha alabado (¡una vez más!) el trabajo de Mortensen y que el director (John Hillcoat) brilló en producciones como “The proposition” (un western australiano altamente recomendable). Veamos:

“Desgraciado el país que necesita héroes” - Bertholt Brecht

bal

Pensando en un post sobre la paciencia ayer leí un artículo sobre el contraste entre cobardía – paciencia y valentía – impaciencia. Hoy que quería seguir sobre esa línea argumental todo se vino abajo por el horror natural de las noticias. Ya hemos olvidado completamente el desaguisado de Josmar Flores Pereira sin tomar en cuenta lo realmente crítico de la situación que es esa “lujuria de la fe” detrás del acto criminal y terrorista y ayer sucede algo peor: un desconocido armado comienza a pegar tiros en uno de los vagones de la línea 3 del metro cuando atraviesa la estación Balderas. Pronuncia que su acción no es contra el pueblo sino contra el gobierno. Luego añade: “Esto es en nombre de Dios” (Nota y nota 2). Al intentar contenerlo mueren un policía y un civil. Al menos otras cinco personas resultan heridas. Hoy que veo el vídeo de la balacera imagino que esos segundos han debido parecer eternos para todos los involucrados, pero en especial para las dos personas que este animal asesinó a sangre fría. De uno de ellos, identificado como Esteban Cervantes Barrera, dice la crónica de La Jornada:

“Cervantes Barrera –quien viajaba en el vagón– al percatarse de la situación no se intimidó. Tras escuchar la detonación se fue sobre el homicida. Buscó someterlo y estuvo a punto de derribarlo. Sin embargo, la embestida no fue suficiente y Hernández Castillo mantuvo la vertical y el control del revólver.

Cervantes Barrera no reculó y lo volvió a intentar. En por lo menos cinco ocasiones, el pasajero se levantó del suelo e insistió en el embate. Quien sí retrocedió fue el homicida, revólver en mano. Luego de largos 11 segundos, Hernández Castillo le disparó a la cabeza.”
Fue profundo el malestar que sentí durante esos once segundos televisivos. Neil Postman diría -y ahora lo entiendo a plenitud- “¿Qué podría ser más metafísicamente desconcertante…?“. Desconcertante -horripilante-, pero no tanto como que esta violencia se vuelva parte de nuestra realidad.