Archivos mensuales: Octubre 2008

 

"Apocalypse now", de Ford Coppola es una reinterpretación del "Corazón de las tinieblas"

"Apocalypse now", de Ford Coppola es una reinterpretación del "Corazón de las tinieblas"

Comencemos con “Los motivos del lobo” de Darío. El lobo acecha al hombre. Francisco de Asís va en pos del animal. Según explica el lobo el hambre y la brutalidad de la naturaleza le obligan a recurrir a la violencia. Los motivos del título del poema establecen la sutil diferencia con el hombre:

 

“En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace, viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura…”

que tiene elección y se decide por la maleficencia. Francisco consigue moderar los apetitos de ambas bestias. El lobo es aceptado y convive entre los hombres que le proveen su sustento. Pero cuando el místico se ausenta todo tiende hacia el mal -la verdadera pulsión positiva, dixit Schopenhauer- y los hombres se comportan más brutalmente que el animal que no tiene otra elección que escapar para que le dejemos “en el monte, en el risco, en (su) libertad”. Francisco lo encuentra y le increpa. Y el lobo replica algo así como conociendo al hombre prefiero seguir siendo lobo, al menos yo no disimulo.

“Como en sora lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
-”Hermano Francisco, no te acerques mucho…
” (“Los motivos del lobo”, Rubén Darío)

Una idea afín aparece en “Colmillo blanco” de London. Un elemento es interesante: Vemos la historia desde la perspectiva del perro, que es mitad perro y mitad lobo. Hay quien ve a Colmillo como trasunto del propio London, un inadaptado obligado a buscarse la vida, un gran provocador que sugiere la causa del comportamiento equívoco de la humanidad:

“Si el lobezno hubiera discurrido del modo que suelen hacerlo los hombres, podía haber sacado la conclusión de que en la vida no hay más que voraz apetito. Se persigue o se es perseguido, se caza o se es cazado, se come o se es comido. Y todo en medio de la mayor confusión y ceguedad, violenta y desordenadamente, constituyendo un caos de glotonería y de matanzas, que procede al azar, sin piedad, sin plan, indefinidamente.

Pero el cachorro no pensaba como piensan los hombres. No podía abarcar amplios conjuntos. Tampoco era capaz de tener al mismo tiempo más de una idea o un deseo. Además de la ley de la carne, había miles y
miles de leyes de menor importancia que tenía que aprender también y obedecer”
.

Sin duda no hay límite para la violencia del hombre con su prójimo, como nos dice Hobbes citando a Plauto:

“Homo homini lupus” (“El hombre es lobo del hombre”)

Ni mayor ironía que ese acto violento:

…próximo
algunas veces lejanísimo prójimo
” (“Próximo prójimo”, Mario Benedetti)

y una extensión de todo esto es patente en el viaje de Kurtz, el colonialista británico protagonista de “El corazón de las tinieblas” (Conrad). La posibilidad de iluminar esas tinieblas es una mentira del intelecto, mera justificación del expolio: el viaje al mal absoluto representado por la otredad (bárbaros, salvajes, moros, etc. y sus dominios) conduce a la alienación irreversible del personaje.

Louis Ferdinand Céline

Louis Ferdinand Céline

En Céline (“Viaje al fin de la noche”) encontramos páginas memorables y sombrías –o memorablemente sombrías- sobre la experiencia de vivir en el extranjero. LF ignora la posibilidad de adaptarse y , a la manera de Alejandro, desata el nudo Gordiano violenta y eficazmente. Uno de sus biógrafos (Vitoux) sugiere sus motivos: aventura, belleza, eroticismo, humor y transgresión como medios para la liberación definitiva de las ataduras (frialdad, gravedad, prejuicios, miedo del escándalo, propiedades burguesas y obligaciones sociales). Pero lo que realmente emprende es una revolución desde la burguesía y no como el lumpen proletario opuesto a ella que nos ofrece en el personaje de Bardamu: su mito es impersonar a este alter ego. La novela está dedicada a Elisabeth Craig, su musa y verdadera piedra de toque. No obstante todo en Bardamu (¿y en Céline?) es fallido: su existencia está señalada por el miedo a la muerte, la enfermedad, el desencanto de la humanidad y la incapacidad para cualquier compromiso. De ahí que el viaje sea tan importante en el relato, o como nos dice que sea “útil” , “ejercite la imaginación” y “todo lo demás sea desencanto y fatiga” (…) “Nuestro viaje es enteramente imaginario. Esa es su fortaleza. Va de la vida a la muerte. Gente, animales, ciudades, cosas, todo es imaginado…”

 

“Esto es el exilio, el extranjero, esa inexorable observación de la inexistencia, tal como es de verdad, durante esas largas horas lúcidas, excepcionales, en la trama del tiempo humano, en que las costumbres del país procedente te abandonan sin que las otras, las nuevas te hayan embrutecido aún lo suficiente” (…) “Todo en esos momentos viene a sumarse a tu inmundo desamparo para forzarte, impotente, a discernir las cosas, las personas y el porvenir tales como son, simples nulidades, que, sin embargo, deberás amar, querer, defender, animar, como si existieran”

Creo haber sido víctima de esa lucidez y discernimiento de las cosas.

Curiosamente leo esto cuando pienso en la migración y en el nexo con el país de origen. Para Kundera el regreso es imposible, la nostalgia es un engaño sostenido por la distancia (me refiero a su libro “La ignorancia”). Mejor si se asumen costumbres, si el pensamiento cambia. En contraste para Bardamu -y Céline- una ficción que repudia sustituye a otra temporalmente. Kundera construye personajes que mal que bien han conseguido adaptarse, Céline teje vidas de parias que deben fluir hasta fundirse con el siniestro discurrir de la noche.

En el siglo 41 la humanidad, por absurdo que parezca, ha dejado de lado el uso de las armas que ahora están confinadas a los museos (pero a diferencia de la bomba postapocalíptica de la secuela del planeta de los simios el arma no es objeto de culto). No recuerdo cual era la amenaza pero como ocurre en el género eso siempre es lo de menos. Vemos al presidente de mirada lujuriosa que habla con la Fonda, es decir con la mítica Barbarella, que muy poco antes, etérea y coincidiendo con los créditos flota en el interior sinuoso de su nave espacial, y le suplica que acuda al rescate de la civilización…una vez que se vista. 

¡A los pies de su majestad Barbarella!
¡A los pies de su majestad Barbarella! (Barbarella – La reina del espacio, 1968)

 

 

Una heroína singular

Una heroína singular

 

Para conjurar el peligro nuestra heroína de mirada inocente y grititos furtivos debe encontrar al científico Duran Duran y su maligna creación: el rayo positrónico. Tras accidentado viaje Barbarella llega al planeta Lythion y en particular a la ciudad de SoGo (Sodoma-Gomorra) donde luego de peripecias variopintas es capturada y atormentada ni más ni menos que por Marcel Marceu (como el profesor Ping) con un gadget digno del escoptofílico activo más irredento del universo, la genial “máquina excesiva” (por eso odiamos a los mimos). 

Para dar una idea general de lo que completa esta extranísima película mencionemos a algunas de las dramatis personae: Un ángel víctima de las más bajas pasiones (Pygar), un líder revolucionario llamado Dildano, niños con juguetitos monstruosos devoradores de carne humana, una reina lesbiana que materializa sus sueños en una cámara (la gran tirana o reina negra). En fin, elementos afines los veremos en Conan el bárbaro y Flash Gordon que comparten a Dino de Laurentis como productor.

¿La razón del disparatado título de este post? Cuando Barbarella está presa en la máquina excesiva el personaje de Marceu debe ejecutar una pieza para activar el mecanismo y ¡adivinaron! es esta dichosa sonata.

¿Leia, Amidala? A no dudarlo, reina una sola: ¡Larga vida a su majestad espacial!

 

El sábado ví el anuncio en rottentomatoes: Esta “lica” (“Let the right one in“) tiene calificación de 100%. Inmediatamente uno se pregunta porque tanta generosidad, pero por algo ha de ser. Y para figurar más trasciende que es una historia de amor entre dos adolescentes, uno de ellos un vampiro. Así de simple: creo que en anime aparecía antes la idea de un (a) vampiro adolescente pero dominaba la sociopatía y abundaba la sangre con un efecto que no era para destacar. Obviamente no he visto la película pero la reseña de los tomatudos me impresiona por la mención de una perpetua adolescencia, la de Eli, que ve “surgir incontrolables sentimientos y emociones confusas” y por la extraña pareja que forma con Oskar, el niño víctima de bullying. ¿De dónde viene todo esto? Pues de la colaboración entre Tomas Alfredson y John Ajvide Lindqvist, uno cineasta y el otro novelista – guionista . Ambos son suecos y la película está basada en el libro “Déjame entrar” (Espasa). El propio Ajvide Lindqvist tiene un aspecto que no desentona con los temas que elige para sus libros (http://img444.imageshack.us/img444/8498/lindqvisthb6.jpg).

Alfredson sugiere que su intención fue “omitir tanto como fuese posible los detalles gráficos del vampirismo (…) y de hacerlo emplear un estilo vago, seco y exiguo” (http://twitchfilm.net/site/view/nifff-2008-let-the-right-one-in-interview/)

Espero que los distribuidores locales se apiaden de nosotros y podamos ver (pronto) que tanto lo ha logrado.

Lo que dicen hoy los periódicos del país (en un orden arbitrario)

Opinión: “Opositores rechazan la propuesta de cortar mandato constitucional”.

El Diario: “Surge principio de acuerdo para el recorte de mandato

La Prensa: “La reelección hunde el acuerdo y Evo encabeza marcha a La Paz

Los Tiempos: “Dialogo se hunde y la marcha llega a La Paz”

El Deber: “Reelección trabó acuerdo y la marcha llega a La Paz”

Correo del Sur: “LA REELECCIÓN HUNDE EL DIÁLOGO Y LA MARCHA ENTRA A LA PAZ”

Qué maneras tenemos para hacer política…