Archivos mensuales: Diciembre 2008

 

Jonathan Littell

Jonathan Littell

El libro de Littell (“Las benévolas”) ha causado revuelo. Su estilo ha sido tildado de anacrónico, le han considerado un ladrillo “impregnado” de Tolstoi y Grossman, “carente de pacto de ficcionalidad”, hijo pródigo de “Shoah”, y otras especies dotadas del sempiterno tufillo de los especialistas. Causa malestar lo periférico, como su arrogante postura ante la asignación del Goncourt (que no quiso recibir) o su conducta tajante ante las entrevistas, pero suele decirse poco de su texto y lo más importante, de sus motivos para escribir. Francés (gringo nacionalizado francés para ser exactos), políglota, joven, neurótico, obsesivamente documentado, nihilista y ajeno al stablishment: Voilà, avoir un enfant terrible!

 

"Les Bienveillantes" (Gallimard, 2006)

"Les Bienveillantes" (Gallimard, 2006)

Al parecer Littell realizó una investigación multidisciplinaria (historia, cine, linguística, musical, etc.) durante algunos años pero la escritura le ha tomado cosa de meses. Prodigioso. Y lo mismo puede decirse de algunas partes del libro que he disfrutado releyendo: sus puntos fuertes suelen ser variados. En contraste, cuando el andar se hace lento también suele tropezar en digresiones similares matizadas por la neurastenia -habitualmente diarreica- y el lirismo onírico. ¿Podía esperarse algo distinto teniendo en cuenta que Las Benévolas fue escrito como el blitzkrieg? Quizá la extensión es otro argumento estilístico que ayuda a poblar el universo de maldad del ostfront sin decirnos nada directamente sobre cosas concretas pues el drama crece en interés supratextual. Inadmisible entonces el prejuicio de identificar cháchara en la voz de un effete (aunque Littell dice “no estar seguro de que Aue sea homosexual”) que sale de la masa de personas normales, ciudadanos de bien de la correctísima Alemania de posguerra y abraza la ideología desmesurada de los nacionalsocialistas para verse inmiscuido en la solución final al problema de los judíos, la Endlösung der Judenfrage. ¿Puede algo preparar a una persona por muy normal y culta que sea para ese horror incomparable? Y más importante todavía: una vez involucrado ¿quien puede ser capaz de tolerar la cotidianeidad: el amor, la belleza, las artes, aspiraciones sociales, cualquier trato humano, etc.? En buena parte del libro ese dilema le pasa factura a Aue y vemos el inicio del exterminio como si se tratase de un drama fársico o una máquina imperfecta. Me refiero a las descripciones de la matanza previas a la fase de la gasificación, aquellas con gran participación directa -artesanal podríamos decir- de la tropa. Las consecuencias en Aue y en los otros a los ojos de Aue son un logro de proporciones del relato como lo es la transformación que sufren los descampados y los bosques donde los bandos -regulares o no- se ven obligados a “sembrar” cadáveres. Debemos coincidir con el autor que esa máquina variopinta está destinada a fallar, que sus piezas son solo eso en las manos de una mano ejecutora inclemente, feroz y metódica que actúa según argumentos éticamente reprobables, pero argumentos al fin. Y Littell – Aue se mete en el alma del monstruo explicándonos el orden de ideas que ha llevado a la barbarie. También -sobretodo en “Alemandas”- el relato épico del teatro de operaciones logra convencer. El relato ocurre mucho después de los eventos por lo que vemos que Aue no está arrepentido. Las voces disonantes a su ideología -como las de su hermana y su cuñado- plantean un argumento que ha sido tachado de revisionista y simplista: en un pasaje memorable Una dice que los alemanes deciden exterminar a los judíos para acabar con el judío que tienen dentro, que los judíos -pueblo que ha representado al otro por excelencia- solo habían tratado de parecerse a sus huéspedes germánicos y ese error fatal resultó intolerable. Aue no opina lo mismo y sin embargo tiene visiones del Fuhrer ataviado como askenazi.

Un argumento histórico coherente que debemos seguir con interés es el de la razón de estado: aplica con Stalin, Hitler y otros tantos líderes entre los que cabría incluir a los primeros ministros de Israel. La moral es una construcción arbitraria y convencional, hipócrita donde las haya. Una nación cualquiera puede propagar la versión de que encarna la libertad, la democracia y la sujeción al derecho pero si algo amenaza sus intereses el crimen de estado surge como una opción plausible y deseable. Y entonces se pulverizan sin más los derechos humanos, el respeto a las fronteras y todos esos valores que suelen henchir las velas del contrato social en tiempo de paz. Además “más vale un pésimo conciudadano que un excelente enemigo”. Y al hablar de eso Littell no quiere absolver a los nazis si no recordarnos una verdad inobjetable y universal.

Cuando Aue termina fugando a Francia en detrimento de Thomas su cínico compañero de armas ya sabemos perfectamente que no es un ser sin fisuras en su nacionalsocialismo, capaz no obstante de cumplir su tarea puntillosamente -o por lo menos de intentarlo enfrentando el laberinto burocrático del Reich decadente- y que su respuesta violenta es evidentemente instintiva y propia del animal amenazado. Apolo y Atenea han intercedido por él. Las Erinias se han tornado en Euménides.

 

Basada en "Q and A", de Vikas Swarup

Basada en "Q and A", de Vikas Swarup

Del mismo país que nos ofrece películas en las que destacan coreografías interminables plagadas de mujeres misteriosas y exóticas que bailan al son de una música incomparable y hablan uno de al menos dieciséis dialectos y más propiamente de la región que acaba de estremecernos con aquellos desmanes terroristas -es decir de Mumbai- viene una película (“Slumdog millionaire”, 2008) que ha sorprendido a propios y extraños por igual. Esta meca de la industria fílmica de India recibe el nombre coloquial de Bollywood (un híbrido de Bombay y Hollywood). Para que se den una idea de como va el género les sugiero que vean el siguiente vídeo 

El trailer nos dice “Jamal está a una pregunta de ganar 20 millones de rupias… ¿cómo lo hizo?”. Para respondernos Danny Boyle (“Trainspotting”, “La Playa”, “28 días despúes”, “Sunshine”, etc.) agarró sus cosas y se fue a trabajar directamente a Mumbai. No quiso repetir la experiencia de “La Playa” y sin duda Dev Patel (Jamal Malik, el protagonista) no es una versión india del personaje de Di Caprio: es lumpen y no quiere vivir experiencias límite ni hallar el sitio perfecto para que su alma se libere. En Slumdog tampoco veremos un choque de civilizaciones con saldo dramático o trágico. Físicamente Jamal no corresponde con el estereotipo clásico del protagonista según Bollywood (algo así como un Kalimán en distintas variaciones de lo cursi). Mas bien es esmirriado y huesudo. Jamal ha probado el bocado sutil de la marginalidad, el vicio y el crimen. Es un “perro de arrabal” como advierte el título. Aquí tendríamos que parar las orejas porque la combinación a priori no luce favorable: director europeo, marginalidad tercermundista, posibilidad de melodrama, estereotipo y final feliz. Probablemente David Cornelius, crítico que escribió “Lo que una historia como esta requiere es una sutileza gentil, pero Boyle ciertamente no es gentil y dista mucho de ser sutil”  habría querido que la historia se atascara en ese fango meloso, predecible y condescendiente. Pero como Boyle no es Aronofsky afortunadamente no pasó así y tras una serie de aventuras contadas en flashback vemos el desenlace de la historia de Jamal en el mentado concurso televisivo, navegando pregunta a pregunta por su vida y conociendo su insospechado método para contestar exitosamente. Y además de su método está el porqué Jamal insiste en seguir aún arriesgando el físico. Baste decir: cherchez la femme.

La banda sonora de AR Rahman enlaza muy bien con la cinta y destacan temas como Millionaire, Gansta blues y paper planes.

Un dato interesante: ¿Saben cómo  termina Slumdog…? Boyle da un guiño pintoresco y siguiendo el refrán “donde fueres haz lo que vieres” inserta un final afín al de Zatoichi de Beat Takeshi (otro día hablaremos de esa historia) pero mil por ciento Bollywood. 

Jamal busca a Latika (Freida Pinto)

Jamal busca a Latika (Freida Pinto)

La leyenda de Yamato-takeru

De acuerdo a dos crónicas, Kojiki (712 EC) y Nihonshoki (720 EC), el verdadero nombre de Yamato-takeru era O-usu-no-mikoto. Este personaje era el segundo hijo del décimo segundo emperador, Keikō. El futuro Yamato-takeru descolló desde temprana edad con un hecho de sangre pues a los 16 acabó con la vida de su hermano mayor que se había declarado en rebeldía y -en vista de su fiereza- acto seguido su padre le pidió someter a la tribu Kumaso. Para esto el joven O-usu-no-mikoto se vistió con las ropas de su tía Yamato-hime y enfiló rumbo al escondite de los hermanos que lideraban el clan Kumaso. Se dice que arribó a la guarida en medio de un festejo y debido a sus atributos físicos (¡gulp!) fue invitado (a) a sentarse en medio de los violentos hermanos Kumaso. En el clímax del festejo, O-usu… extrajo la espada que guardaba debajo de su falda y con esa arma eliminó al mayor de los hermanos. Luego persiguió al menor y le dió fin clavándole el arma blanca en el finisterre. Curiosamente su segunda víctima le nombró Yamato-takeru que quiere decir “El bravo Yamato”. No me pregunten porqué. 

Quizá su fama gire en torno a otra de sus aventuras. Junto a otros héroes acometió el reto de liberar a una región remota del reino sometida por déspotas y deidades falsas. Para lograrlo su tía (que era sacerdotisa) le entregó la espada más sagrada y mágica de la tradición japonesa: Kusanagi-no-tsurugi (la “cortadora de hierba”), que fue descubierta por el dios Susano-o en “una de las colas del dragón Yamata no Orochi” (Nihonshoki) y llevada a la tierra por Ninigi el nieto de Amaterasu (la “diosa gloriosa que brilla en el cielo”, es decir la diosa del sol en el shintoísmo) como uno de los tres símbolos imperiales. Yamato-hime también le dió una bolsa con pedernales para hacer fuego y le aconsejó abrirla en caso de emergencia.

Yamato-takeru llegó a Owari donde cortejó a la princesa Miyazu-hime de quien se había enamorado y siguió su viaje luego de prometer desposarla al regresar. En Sagami se libró de morir en un incendio en medio de un pastizal pues con Kusanagi hizo un claro en medio de la llanura cubierta de hierba y con el pedernal procedió a quemar un espacio detrás de sí antes de que lo cercara el frente de las llamas. Luego de una serie de aventuras pudo regresar a Owari y desposar a la princesa pero antes de retornar a Yamato decidió enfrentar -con sus propias manos- a la deidad que habitaba en la cima del monte Ibuki. A la mitad del ascenso apareció ante él un enorme jabalí blanco que Yamato-takeru decidió no atacar suponiendo que se trataba de un mensajero del dios. Sin embargo el jabalí era el dios en persona que empleando una granizada sobrenatural consiguió desplomar a Yamato-takeru provocándole además una enfermedad fatal. La corriente condujo al héroe a la orilla del mar, precisamente al sitio donde Yamato había enterrado su segunda espada. Ahí el príncipe murió luego de confiar su espada a Miyazu-hime. En su honor fue levantado un túmulo. Finalizando su epopeya el alma del Yamato emergió de la tumba adoptando la forma de un ave blanca gigante que sobrevoló por la playa y que en un esfuerzo postrero pudo alcanzar el paraíso. 

 

las 3 regalias imperiales

Espada, espejo, joya: las 3 regalías imperiales

 

Este relato del caballero que recibe dos espadas, una para confirmar su herencia real y vencer a potenciales rivales al trono y otra espada mágica que le confiere un ser místico y con la cual emprende aventuras liderando un grupo de valientes hasta el decadente encuentro final con un ser más poderoso que vence al héroe y provoca su fin -señalado por el hecho de entregar el arma portentosa a una dama a la orilla de un lecho de agua- nos recuerda otra leyenda del canon occidental: la saga de Arturo.

Batraz, el oseto

La similitud entre estas narraciones (Yamato-takeru y Arturo) sugiere un origen o influencia común indo-europea que bien podría ser asociada a los Alanos, uno de los pueblos escitios que tanto interesaron a Herodoto (libro cuarto) si es que fueron capaces de llegar hasta Japón a través de la península coreana. Esto tendría que ver con la elección de las tres regalías imperiales del shintoísmo: la espada, el espejo y la joya que según Georges Dumézil reflejarían tres funciones ideológicas indoeuropeas: soberanía final, proezas físicas y la promoción de la fertilidad de plantas, animales y humanos.

 

Escitia, bisagra de civilizaciones

Escitia, bisagra de civilizaciones

Estos alanos aparecen en Europa provenientes del este con el declive del imperio romano, y según algunas fuentes, son -junto con los Sarmatios- verdaderos “proto-caballeros” medievales pues a diferencia de las legiones romanas ya emplean la caballería, empuñan lanzas y espadas largas y pesadas diseñadas para golpear y cortar. Uno de los pueblos alanos que sobrevive hasta la actualidad es el oseto (¿recuerdan el reciente incidente suroseto, ruso y georgiano?). En el folklore oseto existen sagas que hablan de los héroes nardos, cuyo líder era Batraz. Según estas tradiciones Batraz recibe una espada mágica de su tía, la sacerdotisa Satana (la “madre de cien hijos”). Con el arma prodigiosa el héroe es capaz de vengar la muerte de su padre y emprender diversas aventuras. Sin embargo Batraz se desvía del camino recto y se vuelve un villano. Por eso su dios le castiga con males físicos. Ante esto Batraz decide aceptar el designio divino y solicita a los sobrevivientes de su cuadrilla que le asistan deshaciéndose de su espada (arrojándola al mar), lo cual provocaría su muerte. Pero debido a que hacer eso supondría un esfuerzo mayúsculo -pues la saga dice que solo Batraz era capaz de sostener el arma- sus hombres prefieren esconderla y le dicen que han obrado según su voluntad. Conciente del engaño Batraz los increpa así que los nardos obedecen: el arma se hunde laboriosamente “enturbiando el agua con el color de la sangre” y desatando una tormenta espeluznante. Batraz muere al ver satisfecho su deseo.

Yamato-takeru, Batraz, Arturo… qué más decir: ¡Nada nuevo bajo el sol!

 

Excalibur (1981)

Excalibur (1981)

¡Púdrete, David Vincent!

¡Púdrete, David Vincent!

Pensaba escribir la sección “a cerca de…” pero recibí un correo de mi hermano y creo que es mejor que lean su material, así que los invito a dar click donde antes se leía “About” en la página principal y ahora aparece “Motivos profesionales“. 

aqui

Para iniciar con propiedad, nada mejor que una canción o mejor aún, un vídeo

Esa sería nuestra primera pieza…

Ahora que nos inundan con bodrios de proporciones sobre la navidad -y me refiero sólo a las películas, pero también por ahí a más de un insípido le da por “cantar” sobre ese tema- creo prudente recordar una de las pocas películas rescatables sobre las fiestas, un clásico disfrutable de principio a fin. Pero primero imaginen el mundillo de Ralphie, el cachetón cuatro ojos que nos relata una navidad muy especial, en la que -todos hemos pasado por esas- uno arde de deseo por un regalo “especial”:

Una historia navideña

Una historia navideña (1983)

Cet obscur objet du désir

La brújula y esa cosa que da la hora

La brújula y esa cosa que da la hora

“Ahí estoy yo con esa cara redonda…y esa gorra estúpida. No me importaba. La Navidad se acercaba. La encantadora, gloriosa Navidad en torno a la cual giraba todo el año. El centro de Hohman estaba listo para su bacanal de paz en la tierra y buena voluntad. 

La esquina de Higbees tenía la mejor vitrina de la temporada previa a la Navidad. La primera noche la gente se apretaba asombrada ante una exhibición de juguetes electrónicos dorados y tintineantes.

¡Ah, ahí está!

El santo grial de los regalos navideños. El rifle de aire de 200 disparos de Red Ryder.

Y ahí está él. Red Ryder en persona. En la mano tenía la caja nudosa del arma más fría y amenazante que he visto en mi vida. 

Durante semanas yo había planeado cómo conseguir esa temible belleza de acero. Mi cerebro estaba enardecido por el esfuerzo de tratar de concebir el plan sutil necesario para implantar el rifle de aire Red Ryder en el subconsciente de mis padres.”

Te sacarás un ojo, toma uno

“La Navidad se estaba acercando. 

Tal vez lo que pasó después fue inevitable.

Ralphie, ¿qué quieres para Navidad? Horrorizado, oí cómo se me salía.

Quiero un rifle de aire Red Ryder, modelo oficial de carabina.

No, te sacarás un ojo. Era el pretexto clásico de una madre. ”Te sacarás un ojo.” Esa frase mortal repetida muchas veces antes por cientos…de madres, no había sido vencida…por ningún niño.

Pero tal era mi manía, mi deseo por un Red Ryder…que de inmediato reconstruí el dique.

Era broma. Aunque a Flick le darán uno.

Quiero unos juguetes de lata. No podía creer lo que dije. Ella nunca lo creería.

Los rifles son peligrosos. No quiero que nadie se saque un ojo.”

Una composición llena de espíritu navideño y te sacaras un ojo, toma dos
 

No digas que no te advertimos Ralphie

No digas que no te advertimos Ralphie

“La señorita Bodkin nos dijo después del recreo: 

“Quiero que todos ustedes escriban una composición…”

¡Una composición!  ¡Una maldita composición antes de Navidad! En algún lado debe haber niños que les fascine escribir composiciones, pero para un chico humano normal que respire aire, escribir composiciones es una tortura afín con la temible quiebra-mandíbulas medieval de fama inquisitoria. ¡Una composición! 

 ”…Titulada “‘Lo que quiero para Navidad,’” concluyó la maestra.

 Las nubes se disiparon. Ví un leve rayo de luz al otro lado de la negra caverna de oscuridad que me había envuelto desde que visité a Santa. Rara vez las palabras habían surgido de mi lápiz  con  una fluidez tan febril. ¡Por fin una composición sobre un tema que más que ningún otro necesitaba tratarse! Al día de hoy recuerdo sus gloriosas frases y ese simbolismo conciso: 

 Lo que quiero para Navidad es un rifle de aire Red Ryder con una brújula en la culata y esa cosa que dice la hora. Creo que todo el mundo debería tener un Red Ryder. Son muy buenos para la Navidad. Una pelota no es un buen regalo. 

Y, por supuesto, vino la respuesta de la Señorita Bodkin: 

“Te sacarás un ojo. Feliz Navidad” 

“Me duele más que a tí, Ralphie” o la letra entra con…¿jabón?

“¿Por qué no le ayudas a tu padre?

¿De veras? ¿Puedo ir?

Cuidado con el tráfico.

Bien. Era la primera vez que se sugería que le ayudara a papá en algo.

-¿Qué haces aquí?

-Mamá dice que te ayude.

Bueno, siéntate ahí. Acuclíllate. Sí, así es. Aquí. Toma esto. No, no de esa manera. Vamos, tómalo así.

-¿Cómo?

-Así. Quiero poner los tornillos adentro. Así está bien. Hay cuatro de ellos. ¡ Lo logramos! Ahí está.

Oh, ese pendejo. Me voy a ensuciar…

Brevemente vi los pernos…proyectados contra la luz. Luego desaparecieron.

¡Oh, …uta!

No dije ”fruta”. Dije la verdadera palabra. La fuerte. La reina madre de las malas palabras. La palabra con ”P”.

¿Qué dijiste?… Eso creí que habías dicho. Sube al auto. Anda.

Era mi fin, iba a morir. ¿Cómo sucedería? ¿En la guillotina? ¿La horca? ¿La silla? ¿La tortura de agua china? Eso no era nada comparado con lo que me esperaba.

¿Todo salió bien?

Ocho minutos.

-¿Sabes qué dijo tu hijo?

-No. ¿Qué?

Te diré lo que dijo.

Con los años llegué a ser experto en jabones. Prefiero el Lux, pero el Palmolive me pareció…que tenía un sabor estimulante y agradable con un toque de suavidad.

Por otra parte, el ”Lifebouy”…”

“Quiero hablar con el jefe”, te sacarás un ojo: toma tres

“Me gusta Papá Noel. Digamos la verdad. La mayoría éramos escépticos. Pero antes de la hora cero no podía arriesgarme.”

(…)

“Súbete encima de Papá Noel. Hay uno mojado. ¿Cómo te llamas, niño?

Billy.

Vamos, Randy. ¿Qué quieres para Navidad? ¿ Un camión de juguete? ¡ Bájalo! 

¡ Rápido! ¡Trae una toalla! Odio el olor a tapioca.

¡Atención! Son las nueve y nuestra tienda va a cerrar.

¡ Las nueve! ¡Van a cerrar la tienda!

¡ No hagas esperar a Papá Noel! Súbete sobre Papá Noel. ¡Muévete, niño!

Deja de arrastrar los pies. Sácalo de aquí.

Vamos, niño. ¿Cómo te llamas, pequeño?

¡Apresúrate!

¡Ya van a cerrar la tienda! Oye, niño. Hay mucha gente esperando. ¡Apresúrate!

¿Qué quieres para Navidad, pequeño?

Tenía la mente en blanco. Traté de recordar lo que quería. No lo lograba.

¿Qué te parece una pelota de fútbol?

¿ Una pelota de fútbol?

¿Qué es eso?

Sin quererlo, mi voz chilló…

…una pelota de fútbol.

Sáquenlo de aquí.

¡ Una pelota de fútbol! ¿Qué estaba haciendo? ¡ Despierta, estúpido!

Quiero un rifle de aire Red Ryder…

…tipo carabina de 200 tiros.

Te sacarás un ojo, niño. Feliz Navidad.”

De no ser por los lentes... ¡adiós ojo!

De no ser por los lentes... ¡adiós ojo!

Huelga decir que Ralphie sí recibió su Red Ryder y que en el trance de probarlo ¿Adivinan? casi se saca un ojo. Mamá sabe lo que dice.

Un brindis por todos esos buenos -y también los otros- recuerdos. ¡Felices fiestas! 


 

Odiseo escucha el canto de las sirenas

Odiseo escucha el canto de las sirenas

Según un artículo anónimo de articleworld.org un sex symbol es “una persona famosa públicamente reconocida por su atractivo sexual”. Creo que todos podemos reconocer un espécimen así y, en el caso de los varones heterosexuales, en lo único que podríamos diferir es en “cuántos kilos de cadera son cadera” lo que a fin de cuentas importa poco. Mujeres guapas, voluptuosas, bien proporcionadas o mórbidamente desproporcionadas, blancas, negras, amarillas, etc.: todo vale, pero como dije no todo es importante. Dos relatos pueden ayudar a entender de que estoy hablando:

 

 

“Cuando el rabino Elimelech de Lizensk era todavía un hombre joven, permanecía todo el día en la casa de estudio, y de noche caminaba a casa a través del bosque, siempre tomando el mismo camino. Una noche, cuando se dirigía a su hogar, vió una luz brillando en la distancia. Curioso por saber de dónde venía, abandonó el camino y la siguió. Poco después apreció que provenía de una cabaña, una que nunca antes había visto en el bosque. Al acercarse observó a través de la ventana y ahí vió una mujer con cabello largo y oscuro que estaba vestida con una muy delgada bata.

Al ver esto, Elimelech supo que no pertenecía ahí y se dio vuelta para irse. En ese preciso momento se abrió la puerta de la cabaña, y la mujer le dijo: “¡Reb Melech, espera! Por favor, pasa”. Así que Reb Elimelech entró. Y la mujer cerró la puerta, se plantó delante de él y dijo: “Reb Melech, te he visto pasar a través del bosque muchas veces, y a menudo he deseado que me visitaras. Tú sabes, hoy me he bañado en el riachuelo, así que estoy limpia. El pecado será leve, pero el placer será abundante”. Dicho esto dejó caer su bata.

Reb Elimelech la contempló y luchó consigo mismo, como Jacob hizo con el ángel. Al final pronunció agitadamente la palabra “¡No!”. Y en ese instante la mujer se desvaneció, la cabaña desapareció ante sus ojos y Reb Elimelech se halló solo en el bosque. Solo quedaban gusanos a sus pies. (Schwartz, Howard. Reimagining the Bible: The Storytelling of the Rabbis, New York Oxford University Press (US), 1998 )

El otro relato no tiene esa intención moral, pero gana en carácter épico. Dice Circe:

Oye ahora lo que voy a decir y un dios en persona te lo recordará más tarde. Llegarás primero a las sirenas, que encantan a cuantos hombres van a su encuentro. Aquel que imprudentemente se acerca a ellas y oye su voz, ya no vuelve a ver a su esposa ni a sus hijos pequeñuelos rodeándole, llenos de júbilo, cuando torna a sus hogares; sino que le hechizan las sirenas con el sonoro canto, sentadas en una pradera y teniendo a su alrededor enorme montón de huesos de hombres putrefactos cuya piel se va consumiendo. Pasa de largo y tapa las orejas de tus compañeros con cera blanda, previamente adelgazada, a fin de que ninguno las oiga; mas si tú desearas oírlas, haz que te aten en la velera embarcación de pies y manos, derecho y arrimado a la parte inferior del mástil, y que las sogas se liguen al mismo; y así podrás deleitarte escuchando a las sirenas. Y caso de que supliques o mandes a los compañeros que te suelten, átente con más lazos todavía.” (La Odisea, canto XII)

Tanto Reb Elimelech como Odiseo superan in extremis a la adversidad, al mal encarnado en lo femenino. Elimelech no solo enfrenta a su lujuria sino que se le opone la inteligencia de la innombrada Lilith, la subversora que resultó demasiada pieza para el edulcorado Adán. Con premonición y algo de sentido común la narración identifica la inclinación al mal presente en todos los hombres, inclusive los buenos a priori como el rabino. Esa inclinación en una vertiente deliberadamente sensual le hace plantear la estratagema del mástil a Odiseo. He encontrado un prodigio hermenéutico que identifica el pasaje como una escisión de la persona de Odiseo: los marinos son el cuerpo, carnal, débil y sujeto al encanto de las sirenas. Como tal deben tomarse previsiones para evitar el desastre. La mente es el propio Odiseo atado al mástil, capaz de ver y oír, “pero se ha aferrado por propia voluntad a la determinación de llegar a destino”. Moralina pura: Odiseo puede ver y oír, porque quiere hacerlo, porque los encantos de las sirenas, como los de Lilith, son una mezcla encantadora y feroz. Feroz como lo que describe Eduardo García Aguilar (Entrada sobre BB):

Lilith según Collier

Lilith según Collier

“…¿Qué tenía esa mujer? Un cuerpo y una gestualidad únicas para romper con las tradiciones en boga en los años 50, cuando emergió en las pantallas del mundo. Poseía un rostro inolvidable y perverso, una sonrisa tierna y pulposa como ninguna otra y una gracia de gestualidades que la hacía brillar aunque fuera pésima actriz y cantante. Todos los hombres y las lesbianas del mundo soñaron con ella, pues era sexo y deseo puros, ángel total independiente y rebelde de cuyos labios y ojos emanaba la fertilidad hormonal nunca soñada por el Marqués de Sade, Georges Bataille, Alain Robe-Grillet y Charles Bukowski juntos. Tenía los labios más carnosos de la historia, ventosas del mal y el bien y su rostro realzado por el rímel, el maquillaje y el lápiz labial era tentación y ejemplo para las Lolitas de su tiempo. Ninguna, ni Marylin Monroe, a quien admiraba, o Catherine Deneuve, que pretendió emularla infructuosamente, lograron superarla en la leyenda del ser oscuro objeto del deseo mundial de mujeres y hombres.”

Esto dice respecto a la inconmensurable Brigitte Bardot. Con poco que añadir les dejo un fragmento de la abominable letra de “Initials BB” de Serge Gainsbourg, pajarillo vicioso, venial a la doctrina BB y una (triste) “víctima más de sus vilezas”: 

…Jusques en haut des cuisses / Hasta lo alto de sus muslos
Elle est bottée /lleva las botas
Et c’est comme un calice /Ella es como un cáliz
A sa beauté / A su belleza
Elle ne porte rien / No le añade nada
D’autre qu’un peu / salvo un poco
D’essence de Guerlain / De esencia de Guerlain
Dans les cheveux / En los cabellos 

B Initials /Iniciales B
B Initals /Iniciales B
B Initials / Iniciales B

    B.B. / B.B…” 

La portada de Unza unza time (2000)
La portada de Unza unza time (2000)

In the beginning at the boring time 
back in 1999 
The man killed the line 
between punishment and the crime 

On the planet Earth 
there was no more fun 
no sex no drugs no rock’n'roll 
all music turned to a fashion show 

White man had British pop 
and black man had soul 
But no, not a drop of a blood 
’cause video killed the rock’n'roll 

and God said “Oh my God!” 
What’s happened to the human being 
What’s happened to my lovely creatures 
They all become a cold machine 
No more love no more power 
Machine without gasoline 
Wake up Wake up crowd 
Wake up from your boring dream 

There is lighting 

there is thunder 
What’s up with you I wonder 
Lift your shoulders 
stamp your feet 
produce the extra protein 
I’m gonna hit you hit you hit you hit you
hit you with my rythm stick 
So let there be light 
Let there be sound 
let there be a music divine 
It’s Unza Unza Unza Unza time

Así va el upgrade cosmogónico de la polifacética Emir Kusturica & No smoking orchestra en la canción que da nombre a este disco (“Unza unza time”) Link para descargar

¿Porqué Unza unza time? Además de la explicación del Dr. Narele (el vocalista) a continuación:

 

 

“The Unza Unza music is the product of sophisticated, state-of-the-art laboratories where attempts were being made at developing the atom bomb that was meant to protect the Balkan peoples’ integrity and sovereignty. What came out of those labs instead was a music that claimed to be the most effective way of producing extra proteins – those fundamental substances that control the most basic function of any living being: love. The Unza Unza music is a bunch of different musical flowers from the Balkans, bound up in a single rhythm of two quarter notes that is called Unza Unza after the sound of its beat. But, beware: the word Unza must be repeated at least twice, as in Unza Unza. Only by uttering it twice can the production of extra proteins be possible and effective. The results of scientific tests conducted on blood samples taken from people who had seen Emir Kusturica’s film Black Cat, Wild Cat – the first truly Unza Unza movie – have shown that when you listen to this music, the production of extra proteins is increased 7-fold, compared to when you eat, say, a lemon, honey, nuts or garlic, 8.4-fold compared to when you make love, or even 11-fold compared to when you make use of cocaine or other powerful drugs.

 

In their desire to help make it easier for humankind to produce extra proteins, scientists have declared the No Smoking band as the first band truly representative of Unza Unza music and have agreed to recruit them as the greatest generator of extra proteins.

If you want to help yourself or your loved ones, you should play the band’s CD every day and repeat to yourself the Unza Unza syntagma, for this is the best way to produce extra proteins. Your perseverance will be rewarded.

Through their research work, scientists have discovered that you need to dance to the rhythm of this music if you want to improve your production of extra proteins and discover the only truth that matters: “The dance is sex”.

-Dr Nele Karajilic, Institute for extra proteins investigations, Sokolac

encontré otra mucho más convencional sobre lo que significa este unza unza:  al parecer es la designación del estilo que toca la banda según Stribor Kusturica (el hijo de Emir) en alusión al “sonido rítmico de la guitarra cuando toca la danza folklórica Serbia en allegro 2/4 (ver explicación)”. Unza unza conforma, junto con la “versión balcánica de la rumba”, el estilo característico del grupo. Con música que incluye elementos de rock (que se remonta a los tiempos de Tito y la gran Yugoeslavia), jazz, tango, música gitana, pop y techno el arte de No smoking también es fruto de la casualidad, la guerra y la censura. Con miembros que se han separado (como el país), talento nuevo y la imagen mediática de Kusturica uniéndoseles en el camino No smoking pasó de ser un olvidado de la escena musical balcánica a todo un ensemble multicultural que ha conquistado muchos escenarios europeos y en el resto del mundo tal como puede verse en el documental Super 8 stories. Su discografía incluye:

 

El andar gitano y desbordante de No smoking...

El andar gitano y desbordante de No smoking...

 

 

 

 

  Das ist Walter (1984 - Álbum

  Dok èekaš sabah sa šejtanom (1985 - Álbum
  Pozdrav iz zemlje Safari (1987 - Álbum
  Male prièe o velikoj ljubavi (1989 - Álbum
  Ja nisam odavle (1997 - Álbum
  Black Cat White Cat (1998 - Álbum
  Unza Unza Time (2000 - Álbum
  La Vie Est Un Miracle (2004 - Álbum
  Live is a miracle in Buenos Aires (2005 - Live)  
  Opera “Time of the Gypsies” (2007 - DVD + CD)

Cuenta la leyenda que en la asediada Sarajevo la No Smoking sufría por los apagones y eso los obligó a incluir vientos, percusiones y otros intrumentos acústicos en sus ensayos. Sea o no cierto es lo de menos. Lo que importa es el resultado y para muestra un botón: el aire campechano y juguetón de canciones como “Was Romeo really a jerk”, “Pitbull terrier”, “Drang nach osten”, “Bella ciao” y un larguísimo etcétera. Que bueno que nos despertó la varita del ritmo con todo este unza unza unza unza time…