Archivos mensuales: Abril 2009

Sueño dorado de un ateo: ayer, salvo contadas excepciones (catedral, Guadalupe) no hubo misas en todo el DF. Y aún esas misas fueron ante escaso público y a puerta cerrada, lo cual cuesta entender pues a pesar del cubrebocas esa aglomeración supone riesgo para la grey. Pero por lo menos es un avance respecto a aquellos tiempos remotos en los que las misas y los rezos eran parte del corpus en el tratamiento y prevención de enfermedades. Bien dice un filósofo francés (Émile-Auguste Chartier) cuyo libro “Mira a lo lejos” encontré de paseo una noche estival en Mérida: la oración es una instancia en la cual resignamos nuestra racionalidad para acudir a instancias sobrenaturales en busca de resignación, consuelo y favor divino. El mensaje oficial del cese de los oficios religiosos vino acompañado de un mensaje precautorio: los feligreses podían pasar a orar. ¡Faltaba más! Podríamos traducir: deseosos de autoengañarse son bienvenidos.

Siendo tan fácil creer no sorprende lo que se lee en internet. Sin ir lejos, en wordpress. Por ahí ví un post (prometen ser varios) en el que se afirmaba que el virus de influenza porcina había sido “creado en el laboratorio”, que detrás de esto estaba la corporación (Roche) que comercia el Tamiflu y el siniestro Donald Rumsfeld. Según la nota el virus era un híbrido de los virus de influenza humana, porcina y aviar lo cual explicaba su virulencia (agresividad). El autor sostenía que la situación era controlada por los militares y para dar credibilidad a su argumento publicaba una foto con amenazantes uniformados en servicio, armados como si se tratara de un estado de sitio, y claro, con cubrebocas.
Lo lamentable no es que circule tanto sinsentido, porque cada quien puede publicar lo que le plazca, sino que tanta gente dé por buenas cosas así (ayer fue un post destacado). Como sea terminamos postergando el evento del que hablé el sábado (“epidemia”), cerraron los cines, teatros, hubo fútbol a puerta cerrada, cancelaron conciertos, hubo gente que huyó a Morelos, recetaron informativos y entrevistas a médicos hasta en el programa de Chabelo y con un mundo pleno para disfrutar terminamos viendo (es un decir: no veo televisión) una televisión de quinta. Y de último momento, y como dice la frase: “éramos muchos…, y parió la abuela” acaba de temblar y se disparó la alarma antisismo. ¡Ya viene Godzilla!

Epidemia 2.5: Pasamos a fase 4 de nivel de alerta. En El País (28/04/2009 por la zona horaria) explican:

 

“La Fase 4 se caracteriza por la verificación de que un virus de gripe de origen animal o humano y animal se ha transmitido entre personas con la capacidad de provocar brotes localizados. La capacidad del virus de causar brotes sostenidos de la enfermedad en una población marca un cambio significativo en el riesgo de pandemia. Cualquier país que sospecha o ha verificado este hecho debe consultar inmediatamente con la OMS para evaluar la situación de manera conjunta y decidir la implementación de una operación de contención rápida de la pandemia. La fase 4 indica un aumento significativo del riesgo de pandemia pero no significa necesariamente que la pandemia se haya producido”.

 

Los restaurantes abren hasta las 6 pm. Hablé demasiado pronto. Otra vez Milenio publica en primera plana (también ver nota Reuters  y este post que tiene una foto imperdible):

 

“Tres siglos después. Este domingo se realizó alrededor de la catedral una procesión con el Cristo de la Salud, protector ante epidemias; la última vez que salió fue en 1691…”

 

Si orar es un recurso virtual esto de la procesión ¿será un gadget plus ultra del catolicismo? y hablando del nivel de la televisión en México -muy a propósito de esto- para muestra un botón (mucha atención a la voz en off con ese sesudo “En México cada uno tenemos (sic)“):

 

 

 

Hay medicina, hay cura, hay psicosis” titula Milenio. Ya habíamos olvidado por completo lo de la gripe aviar y ahora viene esto de la influenza porcina. Multitudes desesperadas deambulando sin rumbo fijo. Como si se tratara de una secta y sin el humor de los orientales en estos rumbos la gente ostenta desde hace unos días esos poco agraciados cubrebocas. En las noticias dicen que se trata de un virus mutante de influenza porcina. Y si la referencia de cabecera para las multitudes proviene de sustanciosos ejemplos como el cine de desastres o el decadente género de los “game movies” como Resident Evil ya podemos imaginar lo peor. Tanto que ví gente comprando provisiones de emergencia a esas horas de ave nocturna que acostumbro hacer mis compras. Muchos iban de pantuflas y pijama. ¡Qué bueno que esta todavía no es una cultura de las armas! Y ayer en un restaurante ví a una señora que con algo de pudor exhibía su rectángulo azul claro en el cuello. Otros iban perfectamente encerrados en sus vehículos a toda velocidad pero no dejaban de usar esos adminículos sanitarios: la vista perdida, el desinterés de todos los días en esta sociedad que en días deliberados de noviembre tiene el tino de burlarse de la muerte y ahora se rinde al culto de aislamiento con temor medieval que recuerda los tiempos de la peste (y quizá sea menos eficaz que los rezos y otros métodos de sanidad de aquel entonces). Y hablando de eso también ayer alguien del trabajo me llamó preguntando mi opinión experta y si debíamos cancelar un evento programado para dentro de unos días, con lo cual no pude dejar de pensar en El Decamerón (y que bueno que nos dieran diez días para gastar en la campiña de nuestra predilección) sobretodo cuando me dijo que reportes dignos de confianza -obviamente del popular radio pasillo- hablaban de que la capital (aquí señores, México DF) “estaba quedándose vacía”. Terror en los medios: gente absolutamente palacio preguntaba a los gurús radiales si sería conveniente ir a esas concurridas y carísimas ventas nocturnas. Luego supe que el gobierno había decidido suspender las clases hasta nuevo aviso y eso sí me causó gracia pues mi sobrino dijo con el tino que solo dan los 5 años: ¡Otras vacaciones! para enterarse con fastidio que no era prudente que lo lleváramos al parque. Y para colmo daban las cinco y yo comencé a estornudar y a sentir malestar general con dolor muscular y articular pero nada de fiebre. Pero ustedes ya saben que el diablo nunca deja de trabajar…

 

Pánico en la urbe

Pánico en la urbe

Por extrañas razones el magnicidio más famoso parece ser uno que en realidad no ha ocurrido (al menos por ahora). Claro que está lo de Olaf Palme, Kennedy, Somoza, Gandhi, Martin Luther King, el incidente de Sarajevo que dió inicio a la primera guerra mundial (asesinato del archiduque Francisco Fernando) -y quizá en estas latitudes también haya que incluir aquello de Gaitán y Galán en Colombia y por supuesto el caso Colosio en México- pero sobrevivir 638 atentados, comprobados o no, en alrededor de 47 años de gobierno convierte a Fidel Castro en una leyenda que crece animada por versiones como aquella que escuché de visita en Cuba hace algunos años (“¡Fidel tiene un sexto sentido! y de no haber sido por su intervención…” me decía el conductor entre histrionismo y circunspección, “de no haber sido por…, nos lo mataban”) que va en línea con esas pintas callejeras de mi ciudad que decían “¡Qué muera Fidel!…pero de viejo”, sentencia que el barbudo se ha esforzado en cumplir.

Pero no me refiero a ese chico ni a ese comandante. Hablo del que fue adolescente en el Chile de la época del suicidio de Allende, vivió en Hungría, fue corresponsal de guerra en los Balcanes, comandante de una unidad especial de extranjeros peleando contra los serbios para el ejército croata (le concedieron ciudadanía croata y fue dado de baja con el grado de coronel), poeta, actor y cineasta, converso musulmán que murió el 16 de abril pasado en Santa Cruz, Bolivia sitio donde debo decir también nació Eduardo Rózsa Flores (era boliviano – húngaro – croata). Según la versión oficial murió enfrentando al ejército boliviano en compañía de otros extranjeros cuando se supone estaba preparando otro magnicidio: el del señor Evo Morales (ver nota de Reuters). Le decían Chico en alusión al compinche de un personaje de cómic, un tal Zagor, que era famoso en los Balcanes en la época de su participación voluntaria en el conflicto armado. El tal Chico era descrito como “el pequeño, orondo, voraz y simpatiquísimo mexicano Don Chico Felipe Cayetano Lopez y Gonzales“. Ambos personajes fueron creados en 1961 por Sergio Bonelli (ver link).

chico-y-zagor

Don Chico Felipe Cayetano Lopez y Gonzales (sic)

 

El otro "Chico".

El otro "Chico".

Chico también es el título de una película en la que Rózsa Flores relata su vida de trotamundos. 

Sería necio suponer que Rózsa no tenía un propósito extralegal para ingresar al país en compañía de su cuadrilla. Evidentemente no actuaba solo y recibía algún tipo de apoyo local. Si pretendía iniciar la lucha armada “hasta las últimas consecuencias” en defensa de su patria chica (la “nación camba”) o es cierta la versión del presunto atentado es algo que difícilmente podremos saber. Lo peligroso de la situación es imaginar que algunos grupos crean que existe un sustento popular para el conflicto armado. Santa Cruz no es Croacia y aquí no tendría que caber una (nada gloriosa) paz de las armas. 

No paro de preguntarme como fue posible una respuesta tan rápida de parte del gobierno. Como sea eso de tener nueve vidas se les da muy fácilmente a los caudillos bárbaros sean de vertiente tropical o no. Si no que le pregunten a Fidel.

¿Que ha dejado la semana santa? Diría Monsivais “escenas de pudor y liviandad” y yo añadiría lujuria de la fe. Qué triste la vida en este repetirse hasta el infinito. Ayer viernes día de duelo y prohibiciones, hoy sábado de gloria con la mayor parte de la gente en la “gloria” de las vacaciones y para nosotros los que quedamos cuidando la ciudad calles vacías que hacen de este lugar una aldea en la que suelen morar aproximadamente veinte millones de personas. Leo la prensa de ayer y hoy y una insufrible “periodista” elige menudo día para escribir “La intolerancia de Alá” hablando de la condena del islam al homosexualismo, como si en el cristianismo – catolicismo le fuera mejor a los del tercer sexo. Pero nadie que no esté de guasa y quiera obtener risas fáciles es capaz de hablar de la chacra, o como dirían acá del rancho. Sendas lecciones de moralina: no consiguen ver la viga y se deleitan con la paja en el ojo ajeno. Y si en otras ocasiones los grandes periódicos se vuelven pasquines de sesudos editorialistas como el cardenal Rivera (Reforma lo publicó en un editorial no de una ni de dos partes, sino de seis entregas) hoy tampoco se quedan atrás en el desfiguro y un tal Raúl Fuentes Aguilar habla de “José y el doble ciclo solar” (en la surrealista columna “Opinión del experto“) en ese tono de justificación “científica” de los prodigios bíblicos como si al lector mínimanente interesado en afanes científicos le interease el tema o al ferviente devoto de la escritura le importaran justificaciones mundanas del libro. 

Días de guardar” dice la norma, “días de ayuno” (pero no de eludir la gula. Nosotros compensamos el ayuno de carne por la tradicional consumición de doce platillos) recuerdan los mayores. “Días de tormento” aquellos que rememoro en la infancia y adolescencia plagados de mala tele y peores sucesos, como las interminables procesiones y misas. Mucho peores teniendo en cuenta que en aquel entonces no existían las evasiones de ahora (internet, cable ni nada de nada). Y ahora con la noticia de la tragedia italiana y la tragicomedia de un presidente (¿quo vadis Evo?) que por segunda vez en la historia de mi país (el otro Siles Suazo, no me extrañaría que hubiese más) decide hacer huelga de hambre en este caso para cumplir su caprichito de reelegirse como manda la norma chavista. Si todos los demás ya tienen que aguantar el régimen alimenticio oficial que según dicen va a plan de ajo y agua (“A JOder y a AGUAntarse) ¿para qué este nuevo desplante?

Haría falta un poco de cordura, siquiera involuntaria como la que exhibió doña Hillary ante el famosísimo ayate guadalupano al pronunciar “ ¿Quién la pintó?” (¿Quién pintó el ayate de Juan Diego?), interrogante tan inoportuna como en su tiempo debió ser el certero sermón que el 12 de diciembre de 1794 pronunció Fray Servando Teresa de Mier (Apuntes del sermón de 12 de diciembre de 1794) como un intento de desacreditar el milagro del Tepeyac, asunto que tan jacarandosamente describió Reinaldo Arenas en su novela “Un mundo alucinante” y que tan poca gracia debió causarle en lo sucesivo a don Servando ya que le costó un viaje con gastos pagados a España,…cortesía de la Santa Inquisición. No importa, lo ganó la república, aunque en el proceso se esfumó el sacerdote y se consagró la impostura idólatra que dura hasta nuestro tiempo.

Para poder disfrutar más el anterior post…

Poco interesados abstenerse. También va “A felicidade”.

Nada más cómodo que sentarse con amigotes en la tarde generosa que trae algo de brisa. Y si no hay amigotes y uno puede escoger donde estar que mejor que repetir la brisa a la orilla del mar. O por lo menos en un lugar con una gran vista, requisito indispensable porque en mi caso -cínico pero sincero-, puedo decir que ser mirón me ha dado tanto…

Y no precisamente porque yo haya sido mirón, que no lo niego, sino por cosas relacionadas a ese arte. Por ejemplo, cierto capítulo de “La Habana para un Infante difunto”, genialmente titulado “La visión del mirón miope” en el que Cabrera Infante dice con sublime fraseo:

“En esa atalaya amorosa por la noche descubrí el arte de mirar” 

Lo cual sugiere los elementos del oficio del buen mirón: un sitio recóndito e inaccesible en el que el especialista no pueda ser hallado; un momento particular para dedicarse a tales menesteres y una enorme dedicación sensual. Y respecto a esto último me refiero a unos sentidos exaltados y no a lo estrictamente sexual. En cuanto al sitio recóndito e inaccesible: puede ser uno alejado de las miradas aún en medio de infinidad de personas, precisamente por lo gris del protagonista. Por ejemplo, en una esquina estratégica en un restaurante o un café donde todo mundo está divirtiéndose ajeno a nuestras miradas. O en una calle concurrida. Y finalmente hablo del momento particular porque como dice la canción (a veces) (la) tristeza no tiene fin, (la) felicidad sí…  

Ese arte discreto nos ha dejado entre otras cosas una canción porque en cierta ocasión una ondina sutil que enfilaba hacia la playa se dejó ver por dos mirones de excepción. El nombre de esa ninfa es Heloísa Eneida Menezes Paes Pinto. Uno de los afortunados mirones diría:

“Su nombre es Heloísa Eneida Menezes Paes Pinto, pero todos la llaman Helô. Ella pasaba desde hace tres años, en la intersección de Montenegro y Prudente de Morais, rumbo a la playa, y eso nos fascinaba. Desde nuestro puesto de observación, en el Veloso, donde tomábamos nuestra cervecita, Tom y yo enmudecíamos ante su maravillosa presencia. El aire se volvía más volátil como para facilitarle el divino balanceo del andar. Y allá iba ella, toda linda, la garota de Ipanema, desarrollando en su recorrido la geometría espacial de su balanceo casi samba, y cuya fórmula habría eludido al propio Einstein; sería preciso un Antonio Carlos Jobim para pedir al piano, en grande y religiosa intimidad, la revelación de su secreto.

Para ella hicimos, con todo respeto y mudo encantamiento, la samba que la colocó en los titulares del mundo entero e hizo de nuestra querida Ipanema una palabra mágica para los oyentes extranjeros. Para nosotros ella fue el paradigma de lo carioca; la moza dorada, mezcla de flor y sirena, llena de luz y de gracia pero cuya visión es también triste, pues consigo trae, camino del mar, el sentimiento de la juventud que pasa, de la belleza que no es sólo nuestra – y y un don de vida en su lindo y melancólico fluir y refluir constante

 

Helo, minina ¡fica pra mi!

Helo, minina ¡fica pra mi!

Moza de cuerpo dorado

Moza de cuerpo dorado

Esta moza dorada por el sol inspiró a Vinicius de Moraes y a Antonio Carlos Jobim, los parroquianos del Veloso, para componer (letra y música, respectivamente) , obviamente,  ”La garota de Ipanema“  que ha sido interpretada por varios pero entre ellos los más notables han sido Joao y Astrud Gilberto junto con Stan Getz así como el inmortal Frank Sinatra. En mi caso la voz tiplada pero serena de Astrud horada profundo profundo cuando dice:

“Olha que coisa mais linda
Mais cheia de graça
É ela menina
Que vem e que passa
Num doce balanço, a caminho do mar

Moça do corpo dourado
Do sol de Ipanema
O seu balançado é mais que um poema
É a coisa mais linda que eu já vi passar

Ah, porque estou tão sozinho
Ah, porque tudo é tão triste
Ah, a beleza que existe
A beleza que não é só minha
E também passa sozinha

Ah, se ela soubesse
Que quando ela passa
O mundo inteirinho se enche de graça
E fica mais lindo
Por causa do amor”

Que si escuchamos en primer lugar hace pensar que la versión en inglés desmerece…

Partitura de la garota

Partitura de la garota

(nota: “A felicidade” otra obra de la dupla Jobim – De Moraes inicia así: “Tristeza nao tem fim Felicidade, sim…/ A felicidade é como a pluma que o vento vai levando pelo ar / Voa tao leve mas tem a vida breve/ precisa que haja vento sem parar…”)

En mi infancia, tendida a mitad de camino entre Argentina 78 y México 86, disfruté sucesivamente de la bundesliga (desde entonces soy hincha del antaño poderoso Bayern Munich y de la selección alemana) y de las ligas italiana y argentina. Siempre preferí la primera y la última. El calcio y ahora la liga española y la premier league estaban y están plagadas de vedettes. Pero de este lado del mundo y con correosos como Ferro, Newell´s,  Huracán, Independiente y los infaltables Boca y River abundaban las emociones “crioooolllass” y se desmentían verdades “irrefutables” del fútbol contemporáneo como que es imposible jugar siempre al ataque, que si te patean debes ir al suelo y dar infinidad de vueltas esperando la llegada del árbrito (y no pararte en el acto para hacer la guapeada). O que sólo triunfan los que tienen físico de corredor de cien metros o miden más de 1.80 mts, qué es imposible jugar para un solo equipo toda la vida (¿quién aguanta un cañonazo de millones de dólares? -o ahora de euros) y que el enganche, aquella posición que encumbró a Maradona, está destinado a desaparecer. Precisamente Maradona fue, en 1986, y junto a otros diez titulares (algunos muy brilantes) y otros tantos suplentes (al menos uno de ellos genial como veremos),  la cara visible de lo que quiero comentar. 

Diría el Quijote:

“Esta figura que vuesa merced en mí ha visto, por ser tan nueva y fuera de las que comúnmente se usan no me maravillaría yo de que le hubiese maravillado”

Pero también Diego podría pronunciar palabras en ese sentido (y claro, mucho más rústicas pero igualmente pagadas de sí mismo). Siendo él tan grande como se dice que fue (y algunos de nosotros podemos atestiguar sobre esa grandeza) cabe preguntar: Y Maradona, ¿a quién admira? ¿será que en lo suyo alguna vez se sintió sobre los hombros de gigantes? Quizá oriente una anécdota que se cuenta al respecto de ese ídolo juvenil de Maradona. Habla Jorge “El Indio” Solari (1989):

“Fuimos a jugar un amistoso a Pergamino para pagar los trajes que tiene el plantel. Una cancha llena de pozos, cuatro velas como iluminación. No le salió nada en el primer tiempo y entonces empezaron los de Boca, los de River de allá de Pergamino: “Salí, pelado, andá a cuidar los nietos”. Yo dije éste para el segundo tiempo me pide el cambio. Vi a mil estrellas borrarse en casos así. Incluso le pregunté yo si seguía. “Sigo, sigo”, me dijo. Entró y metió tres caños, dos pases de gol y ganamos 3 a 0. Dio vuelta el espectáculo, dio vuelta todo (…) Hasta los mancos aplaudían . Él quiere siempre y no se achica por nada”.

Nada glamoroso el relato. Mas bien bastante pragmático aquello de un amistoso “para pagar los trajes” (¡de un plantel de primera división!). Y ni qué decir de la “cancha llena de pozos, cuatro velas como iluminación” 0 de los antisociales de las gradas que denigraban al diestro de turno, que para colmo estaba quedándose calvo.

Este habilidoso jugador nació en 1954 en Zárate, Argentina. Después de un paso fugaz por el Belgrano de Zárate pasó a Independiente donde debutó como profesional en 1972 enfrentando a River. Nunca cambió de colores, siempre fue diablo rojo. Dicen que no pateaba tiros libres ni penales. No se quejaba de las patadas de los rivales. No era corpulento ni alto, no corría. Era gambetero pero no egoísta. Su nombre es Ricardo Enrique Bochini. Como dirían en lunfardo: “hizo estrellas a todos los muertos que le pusieron como delanteros”. Es decir que con esos pases que daba -pases bochinescos por supuesto- cualquier tronco figuraba como goleador. Hoy que se habla tanto de Boca pocos recuerdan que a principios de los ochenta el xeneize perdía por goleada y parte de su grandeza tal como ha llegado hasta nosotros ahora solo comenzó a adquirirla con la llegada de Maradona. Muchos de esos goles contra los bosteros eran del Bocha o gracias a sus genialidades.

 

Una leyenda del "campeón de copas".

Una leyenda del "campeón de copas".

 

Por algún extraño motivo el Bocha fue ignorado para los mundiales del 78 y el 82 y según se dice Maradona pidió expresamente que fuera incluído en el equipo del 86 aunque en ese mundial solo jugó unos minutos sustituyendo a Burruchaga en la semifinal contra Bélgica. Por unos instantes dos de los más grandes del fútbol gaucho compartieron la cancha y según la crónica de aquella jornada Diego interrumpió un avance para permitir que el Bocha lo alcanzara y recibiera su pase seguido de una solicitud genial. Como pueden imaginar era el “Dibuje, maestro” que titula este post. 

Demostrando humildad Bochini dijo al respecto (El Gráfico, 1986):

“Jugué tan pocos minutos que no puedo sentirme campeón. Eso lo deben sentir los muchachos que jugaron casi todos los partidos y que realmente hicieron méritos para lograr el título”

El tiempo pasa y la fama hace estragos. Maradona (sí, el Maradona bocón que todos conocemos) criticó a Bochini al decir que a pesar de no sentirse campeón el zarateño fue el primero en ir a cobrar el premio de la AFA. E increpado por “el diez” nuestro héroe premaradoniano podría recitar, en relación a su gloria:

 ”A la guerra me lleva / mi necesidad. / Si tuviera dineros, / no fuera, en verdad.”

 

Django, AKA Franco Nero

Django, AKA Franco Nero (1966)

Esta película tiene la misma estructura que “Por un puñado de dólares” (1964, Leone-Morricone-Eastwood-Volontè). Django es un buscavidas que llega a un innombrado (y enfangado) pueblo fronterizo. Como pasa con Eastwood en “Por un puñado…”, Franco Nero (Django) enfrentará a los dos bandos que se pelean la región: los malos del mayor Jackson y los “mexicanos” del general Hugo Rodríguez. La película inicia con la secuencia de Django arrastrando un ataúd. Súbitamente interrumpe su paso al ver que los mexicanos están azotando a María (Loredana Nusciak). Una ráfaga los interrumpe. Entran en escena los hombres de Jackson. Pero en lugar de significar su salvación, para María es como ir entre Escila y Caribdis. Django se entromete y acaba con ellos. En el pueblo Django y María llegan al burdel, donde una de las chicas -que no sabe su nombre- le pregunta “¿Hay alguien dentro del ataúd?”. El forastero contesta: “Sí, su nombre es Django”. Poco después el mayor Jackson decide hacerle una visita de cortesía al hombre acompañado por un ataúd. Lo provoca diciéndole:

“- Debes ser muy listo para cargar contigo tu traje de entierro, (…) podemos usarlo para ponerte dentro en vez de dejar tu cuerpo para envenenar a los buitres como hacemos con los de tu clase”

Una vez que Django le contesta a balazos matando a los cuatro hombres que le acompañan replica:

- Bien mayor, sólo me queda una bala, pero eso sería tomar ventaja … y no sería correcto, ¿cuántos hombres le quedan?… ¿tiene atada la lengua o no quiere decirme?

- Cuarenta y ocho, responde Jackson. Y Django dice:

- Ok, por su protección quiero ver a todos ellos aquí la próxima vez. Entonces usted tendrá la ventaja. Vaya y reúnalos. Estaré esperando...

 

Tengo toda la ayuda que necesito

Tengo toda la ayuda que necesito

 

¿Cuarenta y nueve contra uno? ¿qué se guarda Django? Yo lo sé pero por supuesto no voy a decirlo.

Django es el prototipo del protagonista de los “spaghetti westerns” y muchas secuelas y clones (no autorizados, y según leo hasta hubo japoneses) reciclaron los elementos que está película “pidió prestados” de un gran clásico de Leone. Sin embargo Django ayudó a definir las características de este tipo de “exploitation films”  que de manera general se pueden definir con lo que al respecto postean en el blog “Blog & Cemento” que dejo en el ¿catalán? original:

 

“Exploitation Films

Que són? Ses pelis ‘exploitation’ són un tipus de cine de molt baix pressupost, que pasa de sa qualitat artística de sa producció però que atreu als espectadors brindant sexe prohibit, ús de drogues, freaks, gore, destrucció… Es van fer molt populars durant els 60’s.   

Però lu que realment crida s’atenció de aquest tipus de cinema són els posters de ses pelis, que són autèntiques obres d’art.”

 

Anticipando lo peor hace unos días decidí adelantar el pago de un impuesto (la tenencia). No me arrepiento. El día que vencía el plazo escuché en la radio que cada minuto se recibía un total de 6000 solicitudes de líneas de captura para el pago. Eso por sí pensaba dejar para el último momento ese trámite teniendo en cuenta la “comodidad” que ofrece obtener el comprobante por internet y luego pagar a deshoras en un supermercado. Al parecer tanta demanda del servicio en línea colapsó el sistema de pago y muchos se quedaron con las ganas y… el teclado entre las manos. Cuando a uno le pasan estas cosas la impotencia (y el sentido común) hace pensar en lo injustos que son los impuestos. Y hablando de ellos, Arthur B. Laffer -de quien trataré después- dice, citando un pasaje del libro Muqaddimah de Ibn Khaldun (siglo XIV): ”Debe saberse que al principio de la dinastía, los impuestos confieren una gran ganancia a partir de una tasación limitada. Al final de la dinastía, los impuestos confieren una pequeña ganancia (a pesar de) una gran base taxativa”. Para justificar esta visión Laffer explica que al efecto aritmético de cobrar menos impuestos y obtener menos ganancias (y eso probablemente ya lo entienda mi sobrino de 6 años) se opone el efecto “económico” en virtud del cual la reducción de impuestos es un estímulo para el trabajo, el desempeño y el empleo (y en este último punto, mayor población trabajadora implica mayor recolección de impuestos). En la figura a continuación Laffer y sus acólitos explican que en los extremos impositivos (0% y 100% de impuestos) el gobierno no obtiene ganancia: en el primer caso porque no cobra nada y en el segundo porque al pretender cobrar todas las ganancias la población decide no pagar impuestos. Según esto, cuando el porcentaje tributario aumenta más allá de cierto punto se anula el efecto aritmético porque se ingresa a un rango prohibitivo en el cual comienza a disminuir la población contribuyente. En este rango precisamente -según Laffer- reducir los impuestos podría aumentar las ganancias (mayor información al respecto puede leerse en su artículo The Laffer Curve: Past, Present, and Future)
Explícamelo con chuis

Explícamelo con chuis

 

Pero opinar a favor o en contra de cualquier cosa es complicado. Según Johann Hari (Cooking the books):

“A mediados de los 70, un grupo de personas sin entrenamiento en economía – y, como pasa a menudo, marginalmente locos- emergió en Washington DC e inventó una nueva visión en economía…

Esta novedad puede traducirse como economía por el lado de la oferta (supply side economics) y como leemos en el artículo de Hari sus creadores incluyen al propio Laffer, a Jude Wanniski y a un tal Dick Cheney (Richard B. Cheney) que si el nombre no les suena era el secretario de defensa de Bush padre y vicepresidente de Bush hijo, pero además CEO de Halliburton, figura prominente del “Dark side” y también (¡Qué ternura!) tío lejano de un tal Barack Obama (que a su vez era sobrino décimo de Gerald Ford. Esto puede leerse en muckety). 

Las "ligas" de Dick Cheney

Las "ligas" de Dick Cheney

La economía por el lado de la oferta de estos mandarines está basada en la dichosa curva de Laffer, que en palabras de Cheney era una revelación, ya que presentaba de manera simple y fácilmente digerible el poder mesiánico de los recortes de impuestos” . Dice Hari que Bush padre no pensó así pero Reagan hizo caso de esta política con funestos resultados. Luego Clinton tuvo que subir los impuestos para intentar corregir el problema y finalmente vino Bush hijo que reinstituyó el recorte de impuestos. Debo añadir que este recorte beneficia preferencialmente a los ricos. Como dice Warren Buffet (el tercer hombre más rico del mundo) esas extrañas regulaciones impositivas hacen que el deba pagar un porcentaje de impuestos del 17% de sus ingresos mientras que su secretaria ve como un 60% de sus ganancias se evapora en impuestos. Buffet explica un poco más la situación (leer en extenso): 

(Son) 30 billones de dólares (que se ahorran) anualmente 12000 familias ricas“ 

Y analizando los datos pregunta:

Puedes tomar esos 30 billones y dar 1000 dólares a 30 millones de familias pobres. ¿O debes favorecer a 12000 familias ricas y hacer que 30 millones de familias paguen 1000 dólares extra?”

Así que ya podemos ver de donde sacaba la idea Vicente Fox (con el argumento de alcanzar mayores niveles de competitividad).

Bueno, suficiente de eso. Durante las guerras la forma más dramática de un impuesto es el pago de los “costes de la guerra” obviamente por el bando perdedor. Muchos cruzados liberaron a sus enemigos del Islam previo pago de sendos botines. Algo así pasó en la Inglaterra del siglo XI, cuando el danés Cnut (o si quieren Canuto) invadió el país para reclamar el trono que Ethelreld y luego Edmund Ironside le negaban. Luego de que Cnut venciera a Edmund se acordó cargar a la población con un impuesto (el Danegeld o impuesto danés) como acuerdo de pacificación. Uno de los encargados de cobrar el oneroso Danegeld fue el sajón Leofric, conde de Chester y de Mercia. Dice Roger de Wendower (siglo XIII):

“La santa condesa… deseando liberar al pueblo de Coventry de su gravosa y vergonzosa servidumbre, a menudo solicitaba al conde, su marido, con fervorosas plegarias, liberar al pueblo (…) de su esclavitud” 

Leofric no daba su brazo a torcer y su esposa no cejaba en sus súplicas:

“Sin embargo en su femenina pertinacia exasperaba tanto a su marido con su insistente solicitud (que finalmente) le respondió: ‘Monta tu caballo desnuda’ le dijo  ‘y cabalga a través de la zona del mercado de un lado al otro mientras la gente está congregada, y cuando regreses reclamarás lo que deseas’ 

Añade Roger:

“Cierto día, como estaba dicho, (la condesa) montó su caballo desnuda y soltó su cabello” (…) “finalizado su recorrido, que no fue visto por alma alguna, retornó alegre con su marido, que halló en todo eso un milagro. Entonces Leofric proclamó un decreto liberando a la ciudad de Coventry de su servidumbre y confirmó esta orden con su sello” 

Cabalgando por Coventry

Cabalgando por Coventry

¿Historia o leyenda? 

El nombre de la heroína orienta hacia lo segundo. Se trataba de Lady Godiva, que es latín para “regalo de Dios” (Godgifu en sajón). Es algo similar a lo que pasa con Helena (la de Troya) que quiere decir “destructora de hombres y de naves”. Además tiene antecedentes (en el folklore escandinavo) de heroínas -esposas o doncellas- que satisfacen condiciones aparentemente imposibles como Auslag, que fue retada por Ragnar Lothbrok para que acudiese con él ni vestida ni desnuda, lo que consiguió vistiendo en una red de pesca, o según otras versiones como Godiva, valiéndose de una larga cabellera. Existen relatos similares provenientes de India y Arabia. En el caso de Godiva parece haber llegado a nosotros una versión tamizada por la pudorosa (y proselitista) visión clerical que no me quita la indignación por el expolio.

Ni vestida ni desnuda...

Ni vestida ni desnuda...