Archivos mensuales: Mayo 2009

Si un día despierto y todo está inusualmente tranquilo y silencioso, sin nada que perturbe la mañana salvo unas columnas de humo elevándose en la lejanía, todos los perros de la zona ladrando como poseídos y el cielo se observa plagado de ceniza no perderé el tiempo encendiendo el radio o buscando una explicación en internet. Tampoco me apresuraré rumbo al aeropuerto o hacia una de las salidas de la ciudad. Mucho menos pensaré en asegurar mi posición o subir a la azotea. Inmediatamente saldré hacia la casa del único par de personas que conozco están preparadas para enfrentar este tipo especial de contingencias. Una vez ahí estaré a salvo. Mansamente dejaré que ellos se encarguen de la situación -que ya tienen mucho tiempo esperando- y si se puede trataré de seguir sus pasos, intentaré dominarme y no estorbar sus movimientos. Imagino que tendré que recargar sus armas, alinear ordenadamente sus molotovs, sacar filo a sus hachas, aceitar sus motosierras y todas esas cosas que mi sobrino de seis años puede hacer mucho mejor que yo desde que ya no va al kinder. Toda precaución es poca, diría mi hermano al respecto. Si surgen dudas y entre oleada y oleada podré encontrar la información requerida en su extensa biblioteca. Claro que no tendré el aplomo necesario para hacer pasar las horas muertas como lo harían ellos: Es decir viendo “Los Simpsons” o “Dexter” o esa mentada versión del director de “Ichi the killer” que tanto disfruta mi cuñada. Quizá ahí su perro -tan ajeno a todo eso como yo- sea mi mejor compañía mirándome desde su escondite debajo de la mesa. Sobretodo mientras trato de recordar que hacer si una de las defensas que tan meticulosamente han preparado mis familiares cae. O revisando la bitácora y al preparar los víveres (“raciones del ejército y licuados de proteínas de alto valor biológico” me corregirá tajante mi hermano. Despúes de todo es por mi bien) o al disfrutar de las últimas reservas de coca cola light a kilómetros a la redonda mientras mi cuñada indica el límite derecho del perímetro donde una vez más se nota movimiento lo cual es algo que mi hermano dice que no esperaba sin cambiar ni siquiera un poco su expresión de deportista concentrándose para la prueba máxima. Y luego de limpiarse las manos en los pantalones y correr la ventanilla de observación apunta fijamente teniendo en cuenta el viento y la reducción de la velocidad del proyectil sin que transcurran más que dos segundos. Y para cuando puedo asimilar lo que está pasando la desaforada risa de mi cuñada me aterra más que todo lo que he visto y oído en los últimos días. Sponky -el perro- se ha calmado y se dispone a dormir una vez más.

Días despúes estamos todos sentados mirándonos desde las esquinas. Sería mejor decir que ellos me están mirando a mí. No puedo dormir, no aguanto la comida, tiemblo como junkie que no ha conseguido dosis y he terminado por hacerme sangrar los dedos de tanto intentar comerme las uñas. Está decidido: debemos ir hacia el otro refugio. Pero primero necesitamos provisiones. Mi hermano y su esposa disputan sobre la velocidad que esas cosas alcanzan y cuanto hay que correr para llegar a salvo al depósito, sobre que distracción usar para pasar por el flanco menos protegido y como usar los lanzallamas para mantenerlos a raya. “Una vez que estemos en la entrada del túnel es pan comido. Ellos no tienen cerebro” dice R, mi cuñada. Cuando menos lo esperan los interrumpe mi voz: He leído que solo son capaces de oler grupos de más de tres personas. Estaba en tus anotaciones- le digo a mi hermano. Un instante de duda flota en medio de nosotros. El baja la cabeza y no es capaz de pronunciar palabra. R se acerca y le acaricia el rostro. Mientras tanto mi sobrino termina de raparse, junta delante de sí el montoncito de cabello y se sienta en posición de loto al lado de ellos. Mira con cariño a su padre y luego a mí con algo de odio. En un instante les expongo el conocimiento que he adquirido sobre el tema (que no es moco de pavo). No les sorprende que sugiera un plan alternativo.

Así que una vez que cronometramos relojes soy yo el que sale rumbo al depósito. A última hora convencí a mi hermano que no necesitaba los lentes de visión nocturna. Nunca he usado lentes a pesar de tener un astigmatismo que podríamos denominar como “psicológico”. Además conozco la zona perfectamente y sé que puedo moverme lentamente sin correr el menor riesgo, llegar al edificio correcto, correr la trampilla, hacer pie dentro y cargar las bolsas que tengo preparadas. No tomaré mucho, sólo lo necesario para tres días de viaje. Eso es lo convenido.

Afuera hace frío. Es una noche sin luna. Cuento los cien pasos que me separan de la cisterna. Me detengo donde mi sobrino y yo solíamos jugar. Eran buenos tiempos. De aquí en adelante es mejor seguir a rastras. Antes de dar vuelta hacia el tramo más concurrido (desechos, mugre, brazos, piernas: lo usual) me doy vuelta e informo de mi posición con el apuntador láser que me ha dado mi hermano. No espero respuesta. Avanzo unos veinte minutos destrozándome las rodillas. Me pongo de pie y voy tanteando la pared. Algo viscoso y fresco me impregna los dedos. De momento no lo considero un mal indicio. Tal como me han indicado pronto encuentro la depresión que abre la trampilla. Luego de despejar la entrada me deslizo al interior. Me duelen los dedos como siempre que hay humedad en el ambiente y me cuesta llegar al segundo nivel del depósito. Una vez ahí reviso que mi ridícula arma siga en posición. Una precaución inútil porque nunca seré capaz de utilizarla. De todas maneras la pongo encima de la caja que tengo enfrente y por fin enciendo la luz tipo minero que llevo en el casco. El paraíso se extiende delante de mí. O al menos mi versión no patentada del paraíso con torres y torres de provisiones y mucha Coca Cola. Absorto por este último detalle apenas recuerdo sacar mis instrucciones escritas en una Moleskine color rojo. Como reza la cuidadosa letra de mi hermano abro el primer cajón de la izquierda, me pongo los audífonos y enciendo el ipod. Mientras espero el start up e instintivamente bajo un poco la luz dando unos sorbos largos de mi bebida favorita entiendo el secreto del mantra: la palabra es un acto, un ejercicio de poder. Voy reuniendo las cosas de aquí para allá y escucho, escucho lo que mi hermano ha tenido el cuidado de grabar:


“Todos los ejércitos humanos necesitan provisiones, este ejército no necesita comida, munición, combustible, ¡Ni siquiera agua para beber o aire para respirar! No existen líneas logísticas que cortar, ni depósitos que destruir. No puedes rodearlos y matarlos de hambre , o dejarlos “marchitar en la vid”. Encierra cien de ellos en una habitación y tres años después ellos saldrán tan mortales como siempre. Es irónico que la única manera de matar un zombie sea destruir su cerebro, porque como grupo, no tienen un cerebro colectivo del cual hablar. No existe el liderazgo, ni cadena de mando, comunicación o cooperación de nivel alguno. No hay un presidente al cual asesinar, ni búnker de comando que puedas atacar quirúrgicamente. Cada zombie es su propia unidad autocontenida, automática, y esta ventaja final es lo que realmente encapsula todo el conflicto.

 

 

Tú has escuchado la expresión “guerra total”; es bastante común a lo largo de la historia de la humanidad. Casi en cada generación algún bocón gusta decir como su pueblo ha declarado la “guerra total” contra un enemigo, lo que significa que cada hombre, mujer y niño en su nación empeñaba cada segundo de sus vidas a la victoria. Eso es una mierda en dos niveles básicos. Primero que nada, ningún país o grupo está jamás cien por ciento dedicado a la guerra; eso es simplemente físicamente imposible. Puedes tener un porcentaje alto, de manera que mucha gente se parta el culo por un buen tiempo, ¿pero toda la gente y todo el tiempo?

¿Y qué con los mañosos, o los objetores de conciencia? ¿Qué con los enfermos, los heridos, los viejos, los niños? ¿Qué pasa cuando estás durmiendo, bañándote o descargando la tripa? ¿Es una “descarga por la victoria?

Es la primera razón por la cual la guerra total es imposible para los humanos. La segunda es que todas las naciones tienen sus límites. Pueden existir individuos en un grupo dispuestos a sacrificar sus vidas; incluso puede existir un número relativamente alto para la población, pero la población como un todo eventualmente alcanzará su punto de quiebre emocional y fisiológico. Los japoneses alcanzaron el suyo con un par de bombas atómicas. Los vietnamitas podrian haber alcanzado el suyo si hubiésemos tirado un par más, pero gracias al Santísimo Cristo, nuestra voluntad se quebró antes de llegar a eso. Esa es la naturaleza de la guerra humana, dos lados tratando de empujar al otro más allá de su límite de resistencia, y no importa cuanto nos guste hablar de la guerra total, ese límite siempre está ahí… a menos que tú seas uno de los muertos vivientes.

Por primera vez en la historia, enfrentamos un enemigo que estaba activamente librando una guerra total. Ellos no tenían límites de resistencia. Ellos nunca negociarían ni se rendirían. Y lucharían hasta el verdadero fin porque, a diferencia de nosotros, cada uno de ellos, cada segundo de cada día, estaba dedicado a consumir toda la vida en la Tierra. Esa es la clase de enemigo que estaba esperando por nosotros detrás de las Rocallosas. Esa es la clase de guerra que tenemos que luchar.”

Inmediatamente pienso “disco 5, Guerra Mundial Z” y veo el botón rojo que tintinea debajo de la consola, al tiempo que escucho el eco de los ruidos que hago, y de enormes puertas cerrándose por todos lados en el edificio y entiendo que no tengo otra opción que decir “objetivo cumplido” y derrumbarme cuando veo mi rostro moviéndose en el centro de la pantalla del ipod pues alguien me graba. Alguien que a lo lejos dice “Roger” y que nunca más volveré a ver o escuchar. O quien sabe.

"Guerra mundial Z" (Max Brooks)

"Guerra mundial Z" (Max Brooks)


 

 

 

 

 

 

Por primera vez en la historia, enfrentamos un enemigo que estaba activamente librando una guerra total. Ellos no tenían límites de resistencia. Ellos nunca negociarían ni se rendirían. Y lucharían hasta el verdadero fin porque, a diferencia de nosotros, cada uno de ellos, cada segundo de cada día, estaba dedicado a consumir toda la vida en la Tierra. Esa es la clase de enemigo que estaba esperando por nosotros detrás de las Rocallosas. Esas es la clase de guerra que tenemos que luchar.Por primera vez en la historia, enfrentamos un enemigo que estaba activamente librando una guerra total. Ellos no tenían límites de resistencia. Ellos nunca negociarían ni se rendirían. Y lucharían hasta el verdadero fin porque, a diferencia de nosotros, cada uno de ellos, cada segundo de cada día, estaba dedicado a consumir toda la vida en la Tierra. Esa es la clase de enemigo que estaba esperando por nosotros detrás de las Rocallosas. Esas es la clase de guerra que tenemos que luchar.No food, no ammo, no fuel, not

even water to drink or air to breathe! There were no logistics lines to sever, no
depots to destroy. You couldn’t just surround and starve them out, or let them
“wither on the vine.” Lock a hundred of them in a room and three years later
they’ll come out just as deadly
It’s ironic that the only way to kill a zombie is to destroy its brain, because, as a
group, they have no collective brain to speak of. There was no leadership, no chain
of command, no communication or cooperation on any level. There was no
president to assassinate, no HQ bunker to surgically strike. Each zombie is its
own, self-contained, automated unit, and this last advantage is what truly
encapsulates the entire conflict.
You’ve heard the expression “total war”; it’s pretty common throughout human
history. Every generation or so, some gasbag likes to spout about how his people
have declared “total war” against an enemy, meaning that
every man, woman, and child within his nation was committing every second of
their lives to victory. That is bullshit on two basic levels. First of all, no country or
group is ever 100 percent committed to war; it’s just not physically possible. You
can have a high percentage, so many people working so hard for so long, but all of
the people, all of the time? What about the malingerers, or the conscientious
objectors? What about the sick, the injured, the very old, the very young? What
about when you’re sleeping, eating, taking a shower, or taking a dump? Is that a

Mientras en Cannes llama la atención la “Inglourious basterds” de Tarantino voy terminando de ver una película de 1977 que fue dirigida por un tal Enzo G. Castellari. Este director fue famoso por una serie de espaghetti westerns sesenteros -que sin duda infundieron vigor al género- como Go Kill and Come BackSeven Winchesters for a Massacre y Go Kill Everybody and Come Back Alone. Castellari siguió con la racha exitosa en los setentas con su Keoma (1976), que obviamente también era de vaqueros. Pero hablo de esto no como una reacción hiperviolenta (con Winchesters y Colts) contra el cine bélico ni las extravagancias de Tarantino (Además la Basterds se verá por estos lados en Agosto y eso si bien nos va).

Sobre la película que ví les voy a dar una pista: ¿Qué podrían hacer juntos un actor sueco emigrado a Estados Unidos, PhD en metafísica y exalumno de UCLA junto con un negro exjugador de fútbol, arquitecto y luego actor de cine de acción? 

Respuesta: ¡Una película grindhouse!

Pero no cualquier película grindhouse, sino una muy especial…

Ustedes ya saben que hay nazis, balazos, operaciones encubiertas, unos cuantos desnudos que no vienen al caso y que cualquier parecido con “Los doce del patíbulo” (The dirty dozen – 1967)  es mera coincidencia.

También conocida como GI Bro (Por Fred Williamson)

También conocida como GI Bro (Por Fred Williamson)

 

El título italiano de la película

El título italiano de la película

Así fue distribuída en EEUU

Así fue distribuída en EEUU

Dicen que los pósters deben ser mejores que la película

Dicen que los pósters deben ser mejores que la película

 

Yeager, Canfield, Tony, Nick y Berle -los Bastardos sin gloria de Castellari- casi inauguran un subgénero: el espaghetti-bélico. Casi lo lograron. Casi. ¡De no haber sido por aquel maldito tren blindado!

La extinción de dominio es, a decir de María Eloísa Quintero, (enlace)

“…una herramienta jurídica que se implementa contra ciertos bienes, por revestir éstos características especiales; consiste en la pérdida absoluta del dominio que tenía el particular sobre el bien, y su aplicación a favor del Estado (…) en una acción (de) carácter jurisdiccional, el Estado evalúa la situación de los bienes cuando existen sospechas fundadas que señalan que éstos provienen directa o indirectamente de actividades ilícitas,(o si han) sido utilizados como medio o instrumento para la comisión, o son el fruto o el resultado de la enajenación de bienes que tienen origen en actividades ilícitas.”

La experta añade que en la legislación colombiana la figura existe como una ley (la 793) y que es de carácter real patrimonial. Resume:

“En pocas palabras, la Extinción de dominio: 1) no es una pena; 2) tampoco el procedimiento es de carácter penal; 3) la acción es patrimonial; 4) dicha acción tiene por objeto el bien mismo y no el sujeto titular del bien; y 5) recae sobre la cosa, por lo que su naturaleza es real.”

(Aquí aclaro que derecho real implica el poder sobre una cosa).

Pues bien, Evo Morales ha promulgado un decreto (DS138) que autoriza la confiscación de bienes de aquellos involucrados con el terrorismo y la secesión (enlace). Después de batallar un poco lo he hallado en línea. En esencia se refiere a lo siguiente:

a) ARTÍCULO 3 (Ámbito de aplicación): “…el patrimonio, medios e instrumentos para la comisión o financiamiento que pertenecieren a los imputados, o posibles instigadores y cómplices de las conductas calificadas por el fiscal como terrorismo, sedición o alzamientos armados contra la seguridad y la soberanía del Estado, desde la medianoche del momento del hecho delictivo.”

b) ARTÍCULO 4 (Aplicación de medidas cautelares de carácter real) I. “…   por la supuesta comisión del delito o ante la flagrancia (la autoridad competente) requerirá ante el Juez de Instrucción, la incautación del patrimonio, medios e instrumentos que pertenecieran a los imputados, y posibles instigadores y cómplices de las conductas calificadas como terrorismo, sedición o alzamientos armados contra la seguridad y soberanía del Estado.

(…)

III. El Fiscal podrá requerir la retención de fondos de los imputados y posibles instigadores y cómplices ante el sistema bancario y de entidades financieras a través de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero. La incautación se aplicará aunque los fondos de recursos financieros no hayan sido usados efectivamente o no se hayan llegado a producir los actos de terrorismo, sedición o alzamientos armados contra la seguridad y soberanía del Estado.

c) ARTÍCULO 5 (Procedimiento para la aplicación de medidas cautelares de carácter real) I. El o la Fiscal (…) solicitará al Juez o la Jueza de la Instrucción la incautación de bienes sujetos a confiscación (…)

II. Resolución de incautación. El Juez o la Jueza de Instrucción Penal (…) dispondrá:

a) La incautación de los bienes inmuebles, valores y dineros que hayan podido servir a la comisión de los delitos de terrorismo, sedición o alzamientos armados contra la seguridad y soberanía del Estado.

(…)

d) Si luego de celebrado el juicio se determina la sentencia condenatoria y aquélla adquiere ejecutoría, los bienes incautados pasarán a la categoría de confiscados y pasarán a propiedad del Estado, sin derecho a indemnización alguna.”

Es natural que el estado proceda con todos los medios legales a su disposición en contra de los criminales y quienes atenten contra la soberanía. Estados Unidos hizo algo así después de los sucesos del 11 de Septiembre. Pero si el marco legal está viciado (como ocurre en nuestro caso con aquello de la justicia comunitaria que reconoce la nueva constitucìón) veo muy cercanos en el horizonte actos de represalia contra los partidarios de la oposición, de manera que a la agresión física en los casos Cárdenas y Fabricano (enlace 1 y enlace 2) puede sumarse una confiscación por “mandato popular” orquestada desde el estado y disfrazada de extinción de dominio. José Gregorio Hernández Galindo, expresidente de la corte constitucional de Colombia, advierte la diferencia entre ambas figuras (enlace):

“La confiscación, que es otra figura completamente diferente, está prohibida en nuestro ordenamiento jurídico, en el artículo 34 de la Constitución. La confiscación implica despojo absoluto de los bienes de una persona sobre su patrimonio, a título de sanción penal y a título de pena. Esa confiscación es altamente lesiva de los derechos humanos, como lo manifiestan los tratados internacionales, es lesiva a nuestro reconocimiento de los derechos básicos de una persona, plasmados en la Constitución”

 Lamentablemente el gobierno sienta las bases para una situación muy precaria y que puede llevar a mayor conflicto. ¿Será que realmente Evo pretende provocar una guerra civil?  


Star Trek: la primera película basada en la serie televisiva

Star Trek: la primera película basada en la serie televisiva

Mi primer contacto con el universo trekkie fue penoso. En los ochentas mi madre nos llevó a ver Star Trek (que data de 1979 pero en aquel entonces yo creo que no había “estrenos mundiales” por la sencilla razón de que no existía la piratería) y ciertamente mi hermano y yo no soportamos las truculentas secuencias de la película. Por lo menos eso pensó mamá que nos sacó de la sala. Una vez  afuera nos contentó con unos helados fenomenales como todo lo que tiene que ver con la infancia. Lo peor de todo es que la fuente del terror fuera el impasible señor Spock y sus temibles rasgos orientales (después de todo esto está hecho por gringos y para gringos, ¿no?). Por suerte tiempo después pude disfrutar de la serie de tv y me hice fanático de la maniobra vulcana, de los fazers, de la teletransportación, el viaje warp y de ir a donde nadie jamás ha llegado. Para cuando llegó La Ira de Khan era un devoto en regla. Después de todo solo esta franquicia era capaz de hacer frente al universo Star Wars con decencia (sí, la Battlestar Galactica original quedaba muy por detrás de ambas). La debacle comenzó cuando el tiempo hizo ver a Shatner cada vez menos Kirk (creo que al resto de la tripulación los años no los trataron tan mal) y cada vez más apto para “Boston Legal” (donde hasta pasa por un poquito cucú). Luego vino lo de Next Generation y Deep space nine y cuando en Star Wars Lucas empezaba a contar al revés con sus decepcionantes Episodios I, II y III pensábamos que por lo menos no se enfangaba la tradición de la saga de Roddenberry con “precuelas” o spin offs al estilo OC (léase ou-zi) o si quieren al estilo 90210 para los que ubican una época previa. Pero entonces llegó el JJ Abrams de Lost, Misión Imposible II, Cloverfield y otras series y películas con la complicada misión de dirigir Star Trek XI pero sobretodo “resucitar la franquicia” con la osada decisión de retratar a los personajes antes de los famosos cinco años de misión estelar del Enterprise original. En otras palabras con los Kirk, Spock y demás de “jovencitos”. No he visto la película (ni siquiera una de esas versiones de producciones Barbarroja) entre otras cosas porque con la contingencia sanitaria cerraron los cines y retrasaron los estrenos del verano. Por eso no puedo pronunciarme al respecto y de momento es mejor dejar hablar al entusiasta: los vecinos del norte, que tienen nombre para todo, hablan de la no winning situation que ocurre por ejemplo cuando Rick Blaine (Humprey Bogart) hace lo que hace para permitir que su Ilsa Lund (Ingrid Bergman) huya de Casablanca: si se va con ella pierde (moralmente), si se queda pierde (físicamente). Así que Rick pierde. A kiss is just a kiss…  

 

No, no, no. Rick no sabe ganar.

No, no, no. Rick no sabe ganar.

Y en el universo trekkie la no winning situation tiene nombre propio, que como imaginarán es Kobayashi Maru (algo así como “barco o nave de madera”) y es el nombre de una prueba de entrenamiento para cadetes en la Academia de la flota estelar como vemos en Star Trek II (una nave en desgracia varada en una zona neutral emite una señal de auxilio que el comandante a prueba deberá decidir si acepta o no) y parece ser crucial para el desarrollo de la cinta de Abrams porque precisamente Kirk se hace famoso como el único capaz de superar la Kobayashi empleando una técnica singular. Como nos dice:

“Reprogramé la simulación de manera que fuese posible rescatar a la nave” (…) ¡No me gusta perder! (…) “No creo en un escenario sin victoria”   

Pero también JJ -un reconocido trekkie- rompe las reglas en su propia Koyabashi: La nueva Star Trek no se parece a Star Trek.


No soy de La Paz pero me rindo ante esta canción del maestro Néstor Portocarrero que he debido escuchar mil veces desde la infancia ya sea cantada por doña Gladys Moreno, por algún cantante argentino cuyo nombre ahora no recuerdo y por supuesto por amigos (y con cervezas como dice la canción) que seguro todavía la tienen a buen recaudo en el repertorio. Esta versión del trío Oscar Grageda me parece absolutamente digna de compartir. Va la letra para que se entonen con esa “Tierra mía” que no es tan mía pero casi…

Tierra mía, mi canción como un lamento
va en las noches desde ignota lejanía
y en sus versos el recuerdo hecho armonía
sollozando por el monte lleva el viento.

En tu cielo de un azul inmaculado
son tus flores de un perfume sin igual,
desde el lago Titicaca te han cantado
mil sirenas con sus voces de cristal.

Sopocachi...de mis sueños juveniles
quince abriles, quién volviera hoy a tener.
Miraflores, mi refugio dominguero
sólo espero a tu regazo volver.

Y cantar mi serenata bajo tu luna de plata
cerca del amanecer
y entre amigos con cerveza disipar esta tristeza
y una nueva vida hacer.

more about “Illimani Tango by Oscar Grageda Trio“, posted with vodpod

El antropólogo Richard Wrangham (currículo) dice en edge.org (“The Edge Annual Question 2008“) en respuesta a la pregunta que podríamos traducir así: “¿De qué manera los hallazgos o argumentos científicos han cambiado su opinión?

“Como la gente aún antes de Darwin, yo solía pensar que los orígenes de los humanos eran explicados por el consumo de carne. Pero tres epifanías han cambiado mi visión. Ahora yo pienso que cocinar fue el principal avance que nos hizo humanos

Las epifanías a las que se refiere Wrangham son las siguientes:

1) El consumo de carne es un evento demasiado temprano como para explicar los orígenes humanos (data de hace 2.6 millones de años y el Homo erectus apareció hace aproximadamente 1.6 millones de años).

2) Los humanos están biológicamente adaptados para comer dietas cocinadas, y los signos de adaptación comienzan con el Homo erectus (dientes pequeños, intestinos de menor magnitud que otros homínidos).

3) Predominancia de la “evidencia biológica” de que el control del fuego data de una época anterior al límite propuesto por la arqueología (250 mil a 500 mil años).

Esta teoría surgió de observaciones que Wrangham llevó a cabo luego de dos décadas de investigación en Uganda. En Scientific American (“Cocinando cerebros más grandes” – Enero 2008, Vol. 298 (1): 102-105) afirma, luego de consumir él mismo la dieta típica de los chimpancés:

“La fruta típica (que consumen los chimpancés) es muy indigesta, poco dulce (…), fibrosa y muy amarga. Algunas provocan arcadas”

Lo que le llevó a concluir que:

“Ningún humano podría sobrevivir mucho siguiendo esa dieta. Además del sabor, nuestras mandíbulas débiles, dientes pequeños e intestinos poco desarrollados habrían sido incapaces de machacar y procesar suficientes calorías a partir de las frutas para mantener nuestros grandes cuerpos”

Lecturas muy interesantes al respecto pueden hallarse en la literatura científica. Para muestra un botón:

Nutrition for the selfish gene(2009) Trends in Food Science & Technology Accepted Manuscript

“Cooking as a biological trait” Comparative Biochemistry and Physiology Part A 136 (2003) 35–46

“Great apes prefer cooked food” J Hum Evol. 2008 Aug;55(2):340-8. Epub 2008 May 16.

Les dejo un vídeo con información al respecto:

more about “¿Ancestros cocineros?“, posted with vodpod

 Acabamos de ver una sucesión de hongos nucleares. Por toda explicación recibimos tres frases y mucho humor negro:

 

La cuarta guerra mundial duró cinco días.

 

Los políticos finalmente resolvieron el problema del deterioro urbano.

 

2024 DC.

 

Basada en la novela homónima de Harlan Ellison “A Boy and his dog“  (LQ Jones) es una película de 1975 que relata la vida de Vic (Don Johnson, sí: el de Miami Vice) y su perro Blood (Tiger) en un escenario postapocalíptico provocado por la tercera ¡y la cuarta! guerras mundiales. En una de las primeras escenas y en medio del desierto Vic está caminando y conversando con alguien que no vemos en dirección a un refugio. Tienen la siguiente conversación:

(Habla Vic) - La tercera guerra mundial. Caliente y frío. Duró de…

- Espera. Mujer. Una pandilla la tiene, 114 metros. Uno más, esperando a moverse, a 68 metros.

(una mujer grita: ¡No!…¡apestosos! ¡aléjense de mí!, ¡No!… ¡Ayúdenme!, ¡ayúdenme!)

(a lo lejos hablan unos desconocidos: -Sí, sí. Hey, ¿viste como se sacudió cuando la corté?)

(Vic hace el ademán de dirigirse al refugio. Lo interrumpe “la voz”):

- Espera, uno más.

(efectivamente el último de los asaltantes sale del refugio. Por fin vemos a quien corresponde “la voz”)

- Estás continuamente reaccionando de más. No tengo la menor idea de como he conseguido mantenerte vivo tanto tiempo.

 

Si no lo han adivinado la voz paternal y cantante por supuesto corresponde a Blood, el perro. Como explica Joanna Russ (ATENCIÓN: El artículo tiene spoilers):

 

“Vic, el chico, sobrevive (con la ayuda de Blood, su perro telepático) en una América arruinada, estéril y devastada por la guerra en la cual la violación y el asesinato son comunes”

 

Blood y Vic

Blood y Vic

En la superficie de este mundo postapocalíptico las mujeres son un bien de consumo. La relación de Vic y Blood está basada en una especie de trueque: Vic consigue comida y Blood olfatea mujeres para el muchacho. Vic no planea ni vislumbra nada mejor en el horizonte que el siguiente revolcón. En contraste, Blood, que es probablemente el ser vivo más inteligente e instruido de todos los vistos en la película, piensa en un lugar -mítico quizá- “más allá de las montañas” donde la pareja de amigos debería dirigirse. Los impulsos sexuales de Vic le provocan una enorme repulsa. Por ejemplo se refiere a él de la siguiente manera:

 

(Blood “hablando” consigo mismo) - El muy cerdo. No presta la menor atención a mis indicaciones.

(Y con Vic) – Alguna veces eres tan ignorante como cualquier vagabundo. La mínima señal de una hembra y dejas la precaución al viento, tus ojos se ponen vidriosos, las glándulas se hinchan y el cerebro se congela.

(…)

- Eres muy gracioso cuando estás sexualmente frustrado.

 

Cierto día en el que Vic roba alimento a un grupo de merodeadores consigue llamar la atención de tres extraños que lo observan diciendo “Ese es nuestro muchacho. Pongan el queso“.

El queso para este ratón hipersexuado no podía ser otro que una fémina que Blood “huele” en medio de una multitud que asiste a una especie de cine que proyecta películas snuff. Esta mujer pasa desapercibida pues está disfrazada como un varón. Cuando acaba la función el perro y su amigo la siguen a un edificio en ruinas. Ahí Blood se queda vigilando en la entrada y Vic ingresa buscando a su presa. Tras contemplarla cambiándose se abalanza sobre ella. Cuando está preparándose para poseerla ella lo mira fijamente y le pregunta “¿Cómo te llamas?” y él responde “Vic” como un adolescente primerizo. Incapaz de reaccionar de otra manera Vic responde a esa mirada que lo desconcierta con furia y tras amenazarla sin convicción comienza a envolverse en las redes que el queso le ha tendido. Le pregunta:

- ¿Cuál es tu nombre?

- Quilla June Holmes.

La irrupción de Blood interrumpe el momento. Una pandilla tiene rodeado el edificio. Vic decide enfrentarlos en lugar de entregar a la chica y huir. Cuando logra alejarlos va en pos de Quilla que inesperadamente consiente en acostarse con él. En completo dominio de la situación Quilla le propone que la acompañe al “mundo inferior” donde ella habita -obviamente dejando atrás a Blood. Airado Vic sugiere que los tres sigan en la superficie. Para Blood la sola mención de que la intrusa se les una es una estupidez. Cuando Vic regresa con Quilla ella lo golpea en la cabeza y huye. Pero Quilla ha dejado atrás algo que el sagaz Blood identifica como una tarjeta para ingresar al “mundo inferior”. Blood intenta convencer a Vic de que no siga a Quilla pero la propuesta es demasiado tentadora como para no aceptarla. A pesar de la oposición de Blood los amigos se separan.

 

Lo que Quilla dejó tras de sí

Lo que Quilla dejó tras de sí

 

La vía de entrada al mundo inferior

La vía de entrada al mundo inferior

Vic, voy a extrañarte mucho...

Vic, voy a extrañarte mucho...

¿Qué encontrará Vic en el “mundo inferior”? Yo prefiero repetir lo que dice Andrei Bitov (“El profesor de simetría”):

 

“En todo caso ahí va mi consejo: no acepte jamás propuestas atractivas (…) porque usted considera todas las propuestas como un regalo, como una aventura o como el destino (…) Rechace cualquier propuesta: Siempre es diabólica. Por ello, éste es el cielo de la auténtica Troya“.

Luego de una estancia más o menos prolongada y azarosa Vic y Quilla emergen del mundo inferior. Blood sigue esperando pero desfallece porque no ha comido en todo ese tiempo. Vic propone ir al pueblo a robar o comprar comida para salvar a su amigo. Blood responde que no es posible porque los merodeadores han tomado el pueblo. Le sugiere que lo abandonen y hallen un lugar donde permanecer vivos. Quilla trata de convencer a Vic de que eso es lo correcto. Le susurra que lo ama, que deben dejar a Blood. La escena se funde en la mirada vacía del muchacho que se debate entre la espada y la pared. El subtítulo de la película dice “Una retorcida historia de supervivencia”. ¿Pueden estos seres en guerra permitirse el lujo de amar?

 ¡Vean esta película! (Pueden hacerlo en línea -no se preocupen por el “copyright”: ya es de dominio público- en http://www.archive.org/details/A_Boy_and_His_Dog

Como suele suceder en estos casos nadie sabe precisar de donde llegó el nombre. Y como vemos no llegó para quedarse: por sugerencia de la OMS la “influenza porcina” pasará a llamarse influenza humana AH1N1. La FAO demostró más cordura al sugerir la enmienda porque al no existir evidencia científica del origen porcino del virus esa designación solo satanizaba a este tipo de artiodáctilos (ver nota) y puesto que en México el consumo es tradicional y altísimo (no en vano las carnitas se venden por kilos) a pesar de esa máxima que hipócritamente reza el cerdo es malo (lo cual me recuerda a un escuálido amigo de mi abuelo -ahora centenario- que ya se veía senil y de salud precaria en mi infancia pero que comía el triple que el común de los cristianos a pesar de decir que si era posible le sirvieran “una nadita”) el resultado es la contracción de las ventas para los porcicultores y en otras partes del mundo la prohibición de las importaciones de carne de cerdo (sobretodo proveniente de México) o en caso extremo la decisión de sacrificar a estos animales (como en Egipto). Esto demuestra como una comunicación deficiente de parte de las autoridades hacia nosotros puede derivar en un ambiente de desconfianza propicio para la especulación y la paranoia. Hoy por ejemplo los gobiernos federal, del distrito federal y del estado de México presentaron datos de la epidemia en sendas conferencias de prensa. No solo preocupa que las cifras de unos y otros sean diferentes sino que las autoridades afirmen que hablan de casos confirmados cuando se supone que todas las muestras sospechosas son canalizadas por salubridad para ser analizadas en Estados Unidos lo cual haría imposible pensar en discordancias de los datos: sin embargo (la cosa) se mueve. Y para colmo de males la OMS también presenta cifras que son absolutamente incompatibles con cualquiera de los reportes locales. Así que saber como estamos, algo que intuitivamente parece esencial, es lamentablemente imposible a menos que tomemos por buenos los datos de la OMS (lo cual es muy razonable):

 

“Influenza A(H1N1) – update 8.1

1 May 2009 – The situation continues to evolve. As of 23:30 GMT, 1 May 2009, 13 countries have officially reported 367 cases of influenza A(H1N1) infection.

The United States Government has reported 141 laboratory confirmed human cases, including one death. Mexico has reported 156 confirmed human cases of infection, including nine deaths.

The following countries have reported laboratory confirmed cases with no deaths – Austria (1), Canada (34), China, Hong Kong, Special Administrative Region (1), Denmark (1), Germany (4), Israel (2), Netherlands (1), New Zealand (4), Spain (13), Switzerland (1) and the United Kingdom (8).” 

 

Casos totales en el mundo: 367 y en México 156 (y nueve muertes confirmadas). 

Pero lo que nadie comenta es que existen reportes inusitadamente elevados de brotes de influenza A y B a partir de febrero 2009 (comparados con años precedentes). En estos casos las autoridades sanitarias no registraron defunciones. Tres reportes llaman la atención en el grupo: aquellos del INER, Mexicali y San Luis Potosí. Esos parecen los focos de lo que ahora llamamos influenza AH1N1. 

 

Brotes de influenza

Brotes de influenza

El brote del 2009

El brote del 2009

 

Esto puede leerse en el siguiente documento: “Intensificación
 de 
la
Vigilancia 
Epidemiológica 
ante
 el
 aumento 
en 
la 
transmisión 
de
 influenza
 estacional
 con 
presencia 
de 
casos 
de 
neumonía
 grave 
de 
rápida 
evolución 
en 
México
”