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En China el año nuevo o lunar se celebra tiempo después de lo que acostumbramos en “occidente”. Su designación “lunar” alude a que coincide con “la segunda luna nueva tras el solsticio del invierno boreal” . Por ejemplo nuestro agonizante 2009 es el año 4707 según el calendario chino e inició el 26 de enero (según Wikipedia). Es mucho más sencillo imaginar que el “año nuevo lunar” representa el inicio de la primavera. Y como nada más representativo de la primavera que el florecimiento, esa imagen -la del árbol en flor- inicia y finaliza una película que acabo de ver. Como imaginarán es “Chinese Odyssey 2002″ que fue estrenada hace siete años coincidiendo con el año nuevo chino. El productor es Wong Kar Wai, por segunda vez en mancuerna con el polifacético Jeffrey Lau (el director). Los protagonistas son Tony Leung, Faye Wong, Zhao Wei y Cheng Chan. Podríamos decir que se trata de una comedia “romántico-absurdo-melodramática” en la que la combinación precisa de esos tres elementos convence precisamente porque Lau y los suyos le faltan al respeto a cosas muy serias del cine chino contemporáneo. Sin ir lejos a la obra del mismísimo Wong Kar Wai (sus diálogos dolorosísimos en “Chungking Express” [1994] y el ambiente tipo “In The Mood For Love”  [2000] con todo y los protagonistas) y a una parte sustancial del cine Wuxia como ”Crouching Tiger, Hidden Dragon” (“Tigre y Dragón”, 2000)”.

El árbol que florece

Quizá pueda ayudar a entender de que va esta “Una Historia de amor en China” (el desafortunado título en español) si pensamos en una canción de Airport Girl llamada “The Foolishness That We Create Through Love Is The Closest We Come To Greatness” que no menciono por un arrebato súbito de euforia preadolescente sino pensando en lo que dice Orhan Pamuk en “Me llamo Rojo“:

“¿Es el amor el que vuelve estúpidas a las personas o es que sólo los estúpidos se enamoran?”

(puesto que nada más estúpido que el pop y sobre esa otra estupidez un himno…de estúpidos)

La película de Lau no atina a respondernos la pregunta de Pamuk. Sobretodo porque se ocupa de cupidos travestidos, peinados afro, inverosímiles coreografías de artes marciales, patos laqueados, duraznos en flor, estúpidos, estúpidas, toneladas de tensión sexual a lo “Ranma y 1/2“, el expresivo rostro de Zhao Wei, pruebas de amor que resultan terriblemente mal y amores a prueba de todo que no lo son tanto así.

Nuestra ciencia, nuestro descreimiento de todo e incluso nuestro cinismo nos preparan para aborrecer el virulento discurso de “Chinese...”. Y todo va bien hasta que llega la escena del durazno en flor. Y ahí -en el ocaso de la farsa- descubrimos que, sin embargo, (la cosa) se mueve.

Red Cliff (el nombre alude a la batalla del “acantilado rojo” o mejor aún de los “acantilados rojos”) es una película épica del director John Woo. Siguiendo la línea de “Dioses y Generales“, “Gettysburg” y “Lo que el viento se llevó” este largometraje de casi cinco horas de duración (en realidad fue estrenado en dos partes o episodios y de este lado del mundo en una versión sincopada de menos de 100 minutos) cubre un gran número de eventos que reflejan el inicio del ocaso de la dinastía Han (alrededor del 220 EC) que está a punto de ser sustituída por tres reinos en disputa. Específicamente la contienda entre las fuerzas imperiales del norte lideradas por el agresor Cao Cao y dos señores de la guerra sureños (Liu BeiSun Quan). Para el protagónico estaba contemplado Chow Yun-Fat (“El tigre y el dragón“, “Bullet proof monk“, “Hard Boiled“) como Zhou Yu (el antagonista de Cao Cao) mientras que Tony Leung Chiu Wai (protagonista de las maravillosas ”In The Mood for Love” y “2046” del maestro Wong Kar Wai) debía interpretar a Zhuge Liang (el estratega de Liu Bei). No fue así pues Chow Yun-Fat abandonó el proyecto y el carismático Leung ocupó su lugar mientras que el sino-japonés Takeshi Kaneshiro hizo lo propio al dar vida a Liang.

Red Cliff 1 (2008) y Red Cliff 2 (2009)

Red Cliff 1 (2008) y Red Cliff 2 (2009)

La necesidad de hacer atrayente para el público no asiático esta antigua historia china revitalizada hace aproximadamente 600 años por el “Romance de los tres reinos (Luo Guanzhong)” obligó a que el equipo de escritores (incluído el propio Woo) tomase ciertas libertades. La más notable es sugerir que Cao Cao va a la guerra al encapricharse con Xiao Quiao -la esposa de Zhou You- que es interpretada por la ex-supermodelo Lin Chiling. También como parte de esta “globalización” Woo exhibe grandes escenas de combate naval y terrestre así como de heroísmo exaltado protagonizado por un puñado de generales sureños que arremeten contra hordas de enemigos sin sufrir un rasguño -tal cual héroes aqueos o troyanos- gracias a sus portentosas habilidades marciales que brillan sobremanera bajo la fotografía de Lu YueZhang Li. Así mismo las estratagemas de Zhuge Liang y del propio Zhou You parecen surgidas de la mente de Odiseo. Una mezcla de tales elementos habría tenido consecuencias terribles en las manos inapropiadas pero afortunadamente el retorno a los orígenes de este hijo pródigo del suburbio hongkonés ocurre bajo una muy buena estrella y sin las habituales estridencias occidentales del malo-malo contra el bueno-bueno y otros tantos dislates del género. Como dice Ethan Sacks en New York Daily News (17/11/2009): “Olvídense de ‘Crepúsculo: Luna Nueva,’ la épica china de John Woo (titulada)  ‘Red Cliff ’ es la película más grande del planeta”.



Depp como William Blake

Depp como William Blake

Es difícil imaginar a Johnny Depp como protagonista de un western, salvo que se trate de uno muy especial. Y especial tenía que ser la película del director de “Ghost Dog” (1999) y “Night on Earth” (1991), el singularísimo Jim Jarmusch. Esta película (Dead Man, 1995), que además tiene un reparto de lo más variado (Robert Michum, Gary Farmer, John Hurt, Gabriel Byrne, Lance Henriksen, Billy Bob Thornton, Alfred Molina, Iggy Pop y Michael Wincott), inicia con el viaje de William Blake (Depp) hacia el pueblo de Machine donde lo ha llevado una oferta de trabajo en la empresa de un tal señor Dickinson (un decrépito Mitchum). Sin embargo lo único que consigue el tímido Blake es conocer a una vendedora de flores de papel llamada Thel con quien pasa la noche. El problema es que Thel tiene un pasado con Charlie Dickinson (Byrne) que los sorprende en la cama -y en el acto trata de matar a Blake- pero solo consigue herirlo pues Thel se interpone entre ambos. Blake responde con el arma de la chica. Charlie cae muerto. Blake huye como puede. Se podría decir que este es el fin del primer viaje que la película relata. El segundo viaje comienza cuando Blake emprende la huída en compañía del indio “Nadie (Nobody)” (Farmer) que lo halla moribundo. Al saber el nombre del desgraciado que acaba de ayudar Nadie confirma que habla con un muerto viviente (ni más ni menos que el autor del poderoso The Tyger y sobretodo de los Proverbs of Hell).  Mientras tanto Dickinson padre contrata a tres matones para que persigan al forastero por el asesinato de Charlie y su “novia”, pero sobretodo por el robo del “pinto” de su hijo. Adentrándose en el territorio Blake y Nadie se dirigen a una cita cuyo término es fácil de adivinar. Blake se convierte en otra persona, una que responde: “¿Conoces mi poesía?” antes de disparar contra un oficial que le apunta. Una persona que escribe con sangre. Cuando Nadie le advierte que lo siguen, Blake responde:

- ¿Estás seguro? Es decir, ¿cómo puedes saberlo?

Y Nadie dice:

- A menudo el hombre blanco es precedido por su hedor maligno.

Blake es ahora un forajido acusado de asesinar a siete personas. Luego de una escaramuza con un taimado predicador (Molina) y sus acompañantes Blake recibe otro impacto de bala. Débil y siguiendo el curso de un río Blake le pregunta a Nadie:

- ¿Es este el bote que me llevará a través del espejo de agua?

- No, le responde su amigo -Este bote no es lo suficientemente fuerte, William Blake.

Al final de la película vemos como uno de los matones de Dickinson, un sanguinario asesino llamado Cole Wilson (Lance Henriksen) los alcanza a la orilla del mar. Blake está preparado para un entierro ritual. Cole y Nadie se disparan. Detrás de ellos la canoa ritual de Blake -el hombre muerto- se aleja. Como en otros momentos de la película la guitarra de Neil Young acompaña la secuencia.

Nadie preparando a Blake

Nadie preparando a Blake

Aho, William Blake!

Aho, William Blake!

De vuelta al lugar de donde provienen todos los espíritus

De vuelta al lugar de donde provienen todos los espíritus

Hace unos días fuí a ver “El Solista” (Joe Wright, 2009). Jamie Foxx / Nathaniel Anthony Ayers me hizo recordar a Mickey Mouse como aprendiz de brujo de la película “Fantasía” (1940) de Disney: ambos se visten igual, son más pose que sustancia y llegado el momento deben dejar que los profesionales hagan su trabajo. Pero por lo menos el orejudo de Disney es quien es. Y Foxx ha dado tumbo tras tumbo después de su celebrada actuación en Ray.

Este sí es un orejudo famoso

Este sí es un orejudo famoso

Este también quiere ser aprendiz de brujo

Este también quiere ser aprendiz de brujo

Pero bueno, sin dedicarle más tiempo a esto veamos algunas (entre otras tantas) de las cosas que están mal con esta película:

- Las patéticas secuencias de música acompañada por palomas en vuelo y el collage -estilo “Fantasía”- de colores danzantes acompañando las notas del cello.

- Robert Downey Jr. llorando por los males de la humanidad (no sé si nada más yo soy un insensible) cuando su “amigo” no le hace espeso el caldo.

- La pretensión de los escritores, actores y el director de que el tema en realidad es más importante de lo que es, es decir que “trasciende”.

- La noción de que los desórdenes de salud mental son algo holístico que puede ser tratado por terapeutas a lo new age (¿o cienciólogos?) y el descrédito implícito de los diagnósticos y prescripciones  apropiadas desde un punto de vista psquiátrico.

En fin, nada de esa mezcla de manipulación y sensiblería ofende. Por lo menos no tanto porque esto es un negocio y seguro habrá mercado que consuma lo que mañosamente intenta vender “El solista”. Lo que sí me ofende es el retrato real de los desamparados en la tan pujante, poderosa y “bendecida” nación del norte.

 

El último western del maestro Peckinpah (1973)

El último western del maestro Peckinpah (1973)

El sólido James Coburn y el sorprendente Kris Kristofferson estelarizan “Pat Garrett & Billy The Kid” (Sam Peckinpah, 1973). Junto a ellos actúan Bob Dylan, Jason Robards, el “indio” Fernández, Slim Pickens y Katy Jurado (entre otros). La historia de Patrick Floyd GarrettWilliam Harrison Bonney (aka Henry Antrim aka Henry McArty aka Billy The Kid) transcurre en el ocaso del siglo antepasado en la inmensidad del suroeste gringo. Coburn y Kristofferson dan vida a dos especímenes en vías de extinción, forajidos y antiguos compañeros de andadas vueltos enemigos. Uno debe perseguir al otro. La película inicia cuando el hombre de la ley (Pat) visita al Kid en su guarida. Mientras beben unos tragos tienen el siguiente diálogo (PG: Pat Garrett, BtK: Billy The Kid):

PG: ¿Puedo hablarte claro?

BtK:Para eso has venido.

PG: La ciudadanía…quiere que te vayas. Que salgas del país.

BtK: ¿Me lo dicen o me lo piden?

PG: Te lo pido yo.  Dentro de cinco días te obligaré a hacerlo.  Porque voy a ser el sheriff del condado de Lincoln.

BtK: El viejo Pat. Sheriff Pat Garrett. Vendido al clan de Santa Fe. ¿Cómo te sientes?

PG: Es… como si los tiempos hubieran cambiado.

BtK: Los tiempos, tal vez. Yo no. Oye, ¿por qué no te quedas? Tenemos algunos días, ¿no?

PG: No, tengo que regresar.

Se levanta para abandonar la cantina. Lo detiene la voz del Kid:

BtK: Adiós, Pat.

PG, dándose vuelta: Adiós, Bill.

BtK: No abuses de tu suerte.

PG, deteniéndose y mirando al Kid: No me preocupa mi suerte.

Garrett abandona el lugar…

Uno de los miembros de la banda del Kid, refiriéndose a Garrett: ¿Por qué no lo matas?

BtK: ¿Por qué? Es mi amigo.

La banda sonora compuesta e interpretada por Bob Dylan es uno de los puntos fuertes de este western:


Un gran momento de la película sucede cuando Garrett forma una “cuadrilla” con su antiguo compinche, el sheriff Colin Bear (Slim Pickens) ¡y la señora Bear! -que no es otra que una aguerrida Katy Jurado- y va en pos de los secuaces de Billy que se han atrincherado en una choza. Muy al estilo Peckinpah los involucrados (sobretodo Pickens y la Jurado) dejan hablar a las armas. Lo peculiar es que la señora Bear se carga a los criminales a punta de escopetazos. Nada de avisos previos. Detrás de ella el viejo Bear responde heroicamente el fuego de uno de los pistoleros pero también recibe dos balazos a las primeras de cambio. Luego se da vuelta y camina rumbo a la orilla del río con aire trágico pero resignado. A lo lejos se observa el crepúsculo. Cuando llega junto a la corriente y se sienta inician los acordes de la mítica “Knockin´on Heaven´s Door” anticipando el desenlace fatal. La Bear (Jurado) lo alcanza. Solo atina a llorar desconsoladamente.

Realmente la película está al nivel de esa otra joya que es “The wild bunch“. Y de igual manera que en esa cinta en esta otra lo inevitable se cierne sobre el futuro de ese par de cínicos, desalmados y moralmente ambiguos personajes tan idos y traídos por el cine: El Kid y el sheriff Garrett.