Acabamos de ver una sucesión de hongos nucleares. Por toda explicación recibimos tres frases y mucho humor negro:
La cuarta guerra mundial duró cinco días.
Los políticos finalmente resolvieron el problema del deterioro urbano.
2024 DC.
Basada en la novela homónima de Harlan Ellison “A Boy and his dog“ (LQ Jones) es una película de 1975 que relata la vida de Vic (Don Johnson, sí: el de Miami Vice) y su perro Blood (Tiger) en un escenario postapocalíptico provocado por la tercera ¡y la cuarta! guerras mundiales. En una de las primeras escenas y en medio del desierto Vic está caminando y conversando con alguien que no vemos en dirección a un refugio. Tienen la siguiente conversación:
(Habla Vic) - La tercera guerra mundial. Caliente y frío. Duró de…
- Espera. Mujer. Una pandilla la tiene, 114 metros. Uno más, esperando a moverse, a 68 metros.
(una mujer grita: ¡No!…¡apestosos! ¡aléjense de mí!, ¡No!… ¡Ayúdenme!, ¡ayúdenme!)
(a lo lejos hablan unos desconocidos: -Sí, sí. Hey, ¿viste como se sacudió cuando la corté?)
(Vic hace el ademán de dirigirse al refugio. Lo interrumpe “la voz”):
- Espera, uno más.
(efectivamente el último de los asaltantes sale del refugio. Por fin vemos a quien corresponde “la voz”)
- Estás continuamente reaccionando de más. No tengo la menor idea de como he conseguido mantenerte vivo tanto tiempo.
Si no lo han adivinado la voz paternal y cantante por supuesto corresponde a Blood, el perro. Como explica Joanna Russ (ATENCIÓN: El artículo tiene spoilers):
“Vic, el chico, sobrevive (con la ayuda de Blood, su perro telepático) en una América arruinada, estéril y devastada por la guerra en la cual la violación y el asesinato son comunes”

Blood y Vic
En la superficie de este mundo postapocalíptico las mujeres son un bien de consumo. La relación de Vic y Blood está basada en una especie de trueque: Vic consigue comida y Blood olfatea mujeres para el muchacho. Vic no planea ni vislumbra nada mejor en el horizonte que el siguiente revolcón. En contraste, Blood, que es probablemente el ser vivo más inteligente e instruido de todos los vistos en la película, piensa en un lugar -mítico quizá- “más allá de las montañas” donde la pareja de amigos debería dirigirse. Los impulsos sexuales de Vic le provocan una enorme repulsa. Por ejemplo se refiere a él de la siguiente manera:
(Blood “hablando” consigo mismo) - El muy cerdo. No presta la menor atención a mis indicaciones.
(Y con Vic) – Alguna veces eres tan ignorante como cualquier vagabundo. La mínima señal de una hembra y dejas la precaución al viento, tus ojos se ponen vidriosos, las glándulas se hinchan y el cerebro se congela.
(…)
- Eres muy gracioso cuando estás sexualmente frustrado.
Cierto día en el que Vic roba alimento a un grupo de merodeadores consigue llamar la atención de tres extraños que lo observan diciendo “Ese es nuestro muchacho. Pongan el queso“.
El queso para este ratón hipersexuado no podía ser otro que una fémina que Blood “huele” en medio de una multitud que asiste a una especie de cine que proyecta películas snuff. Esta mujer pasa desapercibida pues está disfrazada como un varón. Cuando acaba la función el perro y su amigo la siguen a un edificio en ruinas. Ahí Blood se queda vigilando en la entrada y Vic ingresa buscando a su presa. Tras contemplarla cambiándose se abalanza sobre ella. Cuando está preparándose para poseerla ella lo mira fijamente y le pregunta “¿Cómo te llamas?” y él responde “Vic” como un adolescente primerizo. Incapaz de reaccionar de otra manera Vic responde a esa mirada que lo desconcierta con furia y tras amenazarla sin convicción comienza a envolverse en las redes que el queso le ha tendido. Le pregunta:
- ¿Cuál es tu nombre?
- Quilla June Holmes.
La irrupción de Blood interrumpe el momento. Una pandilla tiene rodeado el edificio. Vic decide enfrentarlos en lugar de entregar a la chica y huir. Cuando logra alejarlos va en pos de Quilla que inesperadamente consiente en acostarse con él. En completo dominio de la situación Quilla le propone que la acompañe al “mundo inferior” donde ella habita -obviamente dejando atrás a Blood. Airado Vic sugiere que los tres sigan en la superficie. Para Blood la sola mención de que la intrusa se les una es una estupidez. Cuando Vic regresa con Quilla ella lo golpea en la cabeza y huye. Pero Quilla ha dejado atrás algo que el sagaz Blood identifica como una tarjeta para ingresar al “mundo inferior”. Blood intenta convencer a Vic de que no siga a Quilla pero la propuesta es demasiado tentadora como para no aceptarla. A pesar de la oposición de Blood los amigos se separan.

Lo que Quilla dejó tras de sí

La vía de entrada al mundo inferior

Vic, voy a extrañarte mucho...
¿Qué encontrará Vic en el “mundo inferior”? Yo prefiero repetir lo que dice Andrei Bitov (“El profesor de simetría”):
“En todo caso ahí va mi consejo: no acepte jamás propuestas atractivas (…) porque usted considera todas las propuestas como un regalo, como una aventura o como el destino (…) Rechace cualquier propuesta: Siempre es diabólica. Por ello, éste es el cielo de la auténtica Troya“.
Luego de una estancia más o menos prolongada y azarosa Vic y Quilla emergen del mundo inferior. Blood sigue esperando pero desfallece porque no ha comido en todo ese tiempo. Vic propone ir al pueblo a robar o comprar comida para salvar a su amigo. Blood responde que no es posible porque los merodeadores han tomado el pueblo. Le sugiere que lo abandonen y hallen un lugar donde permanecer vivos. Quilla trata de convencer a Vic de que eso es lo correcto. Le susurra que lo ama, que deben dejar a Blood. La escena se funde en la mirada vacía del muchacho que se debate entre la espada y la pared. El subtítulo de la película dice “Una retorcida historia de supervivencia”. ¿Pueden estos seres en guerra permitirse el lujo de amar?
¡Vean esta película! (Pueden hacerlo en línea -no se preocupen por el “copyright”: ya es de dominio público- en http://www.archive.org/details/A_Boy_and_His_Dog)






