Vagamundo, golfo, linyera.
“…linyera soy
corro el mundo y no sé a dónde voy
linyera soy
lo que gano lo gasto, lo doy
no sé llorar
ni en la vida deseo triunfar
no tengo norte
no tengo guía
para mí todo es igual”

Yo también soy un linyera
Linyera. Como Diógenes. O su amigo. Pero nada famoso (que grave debe ser (estar) desarrapado…y (ser) famoso: Guinzburg, ¿porqué tuviste que morirte?). Extraño, pero recuerdo aquello que dice:
“Serán las miradas/De tu piel el vicio…”
Pero mejor ellos que yo
Linyera, con vida de artista (impago), mil usos (potenciales), diletante perpetuo. Tango: ¡vení!, quedate conmigo a tomar el sol. Y la murga que se burla de mí -pero a veces también me respeta- dirá:
“El día que te encuentre tirado en un camino,
dormido para siempre,
mudo tu corazón,
una sed de esas lluvias
y una magnolia seca,
de tu andar errrabundo dirá la sinrazón;
de una paisanita trotamundo salve te bendecirá.
Y el alba poeta sonará en la noche
la agreste siringa de algún cañadón
cantando la estrofa que en los polvorientes
caminos pampianos (sic)
tu loca quimera silente grabó:
“No se llorar, ni en la vida deseo triunfar…
No tengo norte,
no tengo guía…
para mí, todo es igual… “
¡Gracias, maestro Torno!

