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Tag Archives: Cine bélico

¿Hasta la victoria siempre?

Me gusta más el “En territorio hostil” que le pusieron en España que los desternillantes “Zona de miedo” o “Vivir al límite” que “Hurt Locker” (2009) recibió de este lado del mundo.

Anticipando la idea general de la historia  la Bigelow hace decir al sargento Thompsom (Guy Pearce) un galimatías sobre la explosión controlada que está a punto de llevar a cabo en medio de una ciudad iraquí en ruinas (que termina en algo así como “un precioso patrón en paraguas”). En el ínterin de la acción Thompsom gesticula como si estuviese señalando estadísticas deportivas. Mientras , su equipo replica festivo como en medio de un asado de fin de semana:  Para estos soldados la ciudad y los cientos de curiosos a su alrededor son el campo de batalla y un puñado de enemigos.  Sin embargo la orgía explosiva tan meticulosamente planeada no lo es tanto así cuando Thompson debe reemplazar al robot que porta las cargas…

Su reemplazante no es otro que el sargento Will James (Jeremy Renner), artificiero experto que debe suplir la vacancia por los 35 días que restan del año de servicio que tiene encomendada la “unidad de disposición de material explosivo” de la compañía Bravo. Para el equipo, formado también por el sargento JT Sanborn (Anthony Mackie) y el especialista Owen Eldridge (Brian Geraghty) las cosas no son sencillas, puesto que James no es el militar clásico que obedece órdenes al pie de la letra y ya desde su primera misión con el equipo toma acciones temerarias, tanto que con el tiempo James llega a ser tan irritante a los ojos de su equipo (por desenfadado) que los acartonados militares incluso contemplan eliminarlo con una “explosión accidental”.

Como han criticado otras personas lo que debe pasar el equipo de James a lo largo de la película luce desmedido, como si sólo ellos tuviesen que ganar la “guerra” (llamémosle así al no temer otro apelativo) y contradiciendo el que se supone es un perfecto -y vertical- engranaje de las fuerzas armadas. De todas maneras esas operaciones especiales sirven para añadir ritmo a la película sin tener que recurrir al choteado sobresalto pre-explosivo. No obstante no puede haber gestas en este territorio hostil que por voluntad propia pisa el invasor yanqui en un clásico escenario de suma cero que no le ha llevado  (y por lo que se ve no le llevará) a nada bueno y eso queda claro cuando Sanborn recibe a su nuevo jefe y le corrije al oír que (James) dice que llega al campo (llamado) “Libertad” (Liberty):

Sanborn: -Welcome to Bravo Company; welcome to Camp Victory.

James: – Camp Victory? I thought this was Camp Liberty,

Sanborn: – Oh! No, they changed that about a week ago.Victory sounds better.

Suena mejor, claro que sí: ¡Cómo para reír hasta llorar!

Will James es un experto curtido en acción que colecciona una caja con artefactos que “casi lo mataron” (residuos de las bombas que desactivó en servicio). Una de esas cosas es su sortija de bodas. Al terminar su obligación con los del “Bravo” pasa un breve período de vuelta en casa. Ahí el sargento le explica a su hija (un bebé absolutamente ajeno la situación y obviamente el mejor interlocutor para un soldado) que la lista de cosas que “uno ama” con el tiempo se reduce progresivamente. Y es que a James le ha dado por recitar eso que era título de un excelente libro sobre la guerra de los Balcanes: “Querida guerra…, ¡Cuánto te echo de menos!”

Solo les faltaba decir, ¿porqué nos odian?

¿Y todavía preguntan porqué los odian?

Lo bueno es que este año tenemos “District 9“.

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Acabo de ver “Hundan al Bismarck” (1960) y “Midway” (1976). Esta última para avanzar en la filmografía de Charlton Heston. Y aprovechando voy revisando algunos títulos de los clásicos absolutos del género confirmando que películas como “Apocalypse now”  (1979), “Gallipoli” (1981), “Todo tranquilo en el frente del oeste” (1930), “Das boot” (1981), “A bridge too far” (1977), “El puente sobre el río Kwai” (1957), “Dirty dozen” (1967), “Platoon” (1986), “Full metal jacket” (1987) y un largo etcétera apuntalan mi absoluta devoción por el cine. Con un poco de maldad compruebo también que recientemente no se han sumado muchos títulos a esa lista. Me refiero a películas de los noventas y de la década presente. Hay quien menciona “La delgada línea roja” (1998) y “Black hawk down” (2001) y algunos títulos, sin duda menores, sobre el conflicto en Irak (por ejemplo “Jarhead” (2005)) y por ahí también aparece “Letters from Iwojima” (2006) [mejor no hablemos de “Flags of our fathers” (2006)]. Tampoco creo que la “Inglorious basterds” de Tarantino vaya a cambiar mucho las cosas, pero el tiempo dirá. De todas maneras el énfasis en la acción machacona, patriotera (gringa -por supuesto- en bazofias como “Fuimos héroes” (2002)) y absolutamente dependiente de CGI ha arruinado el cine bélico. Pienso en como algunas películas conseguían mantenernos al filo del asiento y absolutamente en vilo con un mínimo de elementos visuales, pero agilidad narrativa y la dosis adecuada de tensión psicológica generalmente gracias a la maestría de las interpretaciones, la música y algo así como un cierto sentido moral -a veces- o instintivo (aquí pienso en la presencia de un enemigo avasallador, que ataca con la perfección de una máquina y es detenido in extremis por el esfuerzo enajenado de un puñado de hombres o la participación de lo inesperado) ligado al “arte” de partirle la crisma al prójimo. En fin, en honor a esos tiempos idos (y) jamás volvidos termino con unos cuantos de esos momentos gloriosos