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Tag Archives: idolatría

Sueño dorado de un ateo: ayer, salvo contadas excepciones (catedral, Guadalupe) no hubo misas en todo el DF. Y aún esas misas fueron ante escaso público y a puerta cerrada, lo cual cuesta entender pues a pesar del cubrebocas esa aglomeración supone riesgo para la grey. Pero por lo menos es un avance respecto a aquellos tiempos remotos en los que las misas y los rezos eran parte del corpus en el tratamiento y prevención de enfermedades. Bien dice un filósofo francés (Émile-Auguste Chartier) cuyo libro “Mira a lo lejos” encontré de paseo una noche estival en Mérida: la oración es una instancia en la cual resignamos nuestra racionalidad para acudir a instancias sobrenaturales en busca de resignación, consuelo y favor divino. El mensaje oficial del cese de los oficios religiosos vino acompañado de un mensaje precautorio: los feligreses podían pasar a orar. ¡Faltaba más! Podríamos traducir: deseosos de autoengañarse son bienvenidos.

Siendo tan fácil creer no sorprende lo que se lee en internet. Sin ir lejos, en wordpress. Por ahí ví un post (prometen ser varios) en el que se afirmaba que el virus de influenza porcina había sido “creado en el laboratorio”, que detrás de esto estaba la corporación (Roche) que comercia el Tamiflu y el siniestro Donald Rumsfeld. Según la nota el virus era un híbrido de los virus de influenza humana, porcina y aviar lo cual explicaba su virulencia (agresividad). El autor sostenía que la situación era controlada por los militares y para dar credibilidad a su argumento publicaba una foto con amenazantes uniformados en servicio, armados como si se tratara de un estado de sitio, y claro, con cubrebocas.
Lo lamentable no es que circule tanto sinsentido, porque cada quien puede publicar lo que le plazca, sino que tanta gente dé por buenas cosas así (ayer fue un post destacado). Como sea terminamos postergando el evento del que hablé el sábado (“epidemia”), cerraron los cines, teatros, hubo fútbol a puerta cerrada, cancelaron conciertos, hubo gente que huyó a Morelos, recetaron informativos y entrevistas a médicos hasta en el programa de Chabelo y con un mundo pleno para disfrutar terminamos viendo (es un decir: no veo televisión) una televisión de quinta. Y de último momento, y como dice la frase: “éramos muchos…, y parió la abuela” acaba de temblar y se disparó la alarma antisismo. ¡Ya viene Godzilla!

Epidemia 2.5: Pasamos a fase 4 de nivel de alerta. En El País (28/04/2009 por la zona horaria) explican:

 

“La Fase 4 se caracteriza por la verificación de que un virus de gripe de origen animal o humano y animal se ha transmitido entre personas con la capacidad de provocar brotes localizados. La capacidad del virus de causar brotes sostenidos de la enfermedad en una población marca un cambio significativo en el riesgo de pandemia. Cualquier país que sospecha o ha verificado este hecho debe consultar inmediatamente con la OMS para evaluar la situación de manera conjunta y decidir la implementación de una operación de contención rápida de la pandemia. La fase 4 indica un aumento significativo del riesgo de pandemia pero no significa necesariamente que la pandemia se haya producido”.

 

Los restaurantes abren hasta las 6 pm. Hablé demasiado pronto. Otra vez Milenio publica en primera plana (también ver nota Reuters  y este post que tiene una foto imperdible):

 

“Tres siglos después. Este domingo se realizó alrededor de la catedral una procesión con el Cristo de la Salud, protector ante epidemias; la última vez que salió fue en 1691…”

 

Si orar es un recurso virtual esto de la procesión ¿será un gadget plus ultra del catolicismo? y hablando del nivel de la televisión en México -muy a propósito de esto- para muestra un botón (mucha atención a la voz en off con ese sesudo “En México cada uno tenemos (sic)“):

 

 

 

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¿Que ha dejado la semana santa? Diría Monsivais “escenas de pudor y liviandad” y yo añadiría lujuria de la fe. Qué triste la vida en este repetirse hasta el infinito. Ayer viernes día de duelo y prohibiciones, hoy sábado de gloria con la mayor parte de la gente en la “gloria” de las vacaciones y para nosotros los que quedamos cuidando la ciudad calles vacías que hacen de este lugar una aldea en la que suelen morar aproximadamente veinte millones de personas. Leo la prensa de ayer y hoy y una insufrible “periodista” elige menudo día para escribir “La intolerancia de Alá” hablando de la condena del islam al homosexualismo, como si en el cristianismo – catolicismo le fuera mejor a los del tercer sexo. Pero nadie que no esté de guasa y quiera obtener risas fáciles es capaz de hablar de la chacra, o como dirían acá del rancho. Sendas lecciones de moralina: no consiguen ver la viga y se deleitan con la paja en el ojo ajeno. Y si en otras ocasiones los grandes periódicos se vuelven pasquines de sesudos editorialistas como el cardenal Rivera (Reforma lo publicó en un editorial no de una ni de dos partes, sino de seis entregas) hoy tampoco se quedan atrás en el desfiguro y un tal Raúl Fuentes Aguilar habla de “José y el doble ciclo solar” (en la surrealista columna “Opinión del experto“) en ese tono de justificación “científica” de los prodigios bíblicos como si al lector mínimanente interesado en afanes científicos le interease el tema o al ferviente devoto de la escritura le importaran justificaciones mundanas del libro. 

Días de guardar” dice la norma, “días de ayuno” (pero no de eludir la gula. Nosotros compensamos el ayuno de carne por la tradicional consumición de doce platillos) recuerdan los mayores. “Días de tormento” aquellos que rememoro en la infancia y adolescencia plagados de mala tele y peores sucesos, como las interminables procesiones y misas. Mucho peores teniendo en cuenta que en aquel entonces no existían las evasiones de ahora (internet, cable ni nada de nada). Y ahora con la noticia de la tragedia italiana y la tragicomedia de un presidente (¿quo vadis Evo?) que por segunda vez en la historia de mi país (el otro Siles Suazo, no me extrañaría que hubiese más) decide hacer huelga de hambre en este caso para cumplir su caprichito de reelegirse como manda la norma chavista. Si todos los demás ya tienen que aguantar el régimen alimenticio oficial que según dicen va a plan de ajo y agua (“A JOder y a AGUAntarse) ¿para qué este nuevo desplante?

Haría falta un poco de cordura, siquiera involuntaria como la que exhibió doña Hillary ante el famosísimo ayate guadalupano al pronunciar ” ¿Quién la pintó?” (¿Quién pintó el ayate de Juan Diego?), interrogante tan inoportuna como en su tiempo debió ser el certero sermón que el 12 de diciembre de 1794 pronunció Fray Servando Teresa de Mier (Apuntes del sermón de 12 de diciembre de 1794) como un intento de desacreditar el milagro del Tepeyac, asunto que tan jacarandosamente describió Reinaldo Arenas en su novela “Un mundo alucinante” y que tan poca gracia debió causarle en lo sucesivo a don Servando ya que le costó un viaje con gastos pagados a España,…cortesía de la Santa Inquisición. No importa, lo ganó la república, aunque en el proceso se esfumó el sacerdote y se consagró la impostura idólatra que dura hasta nuestro tiempo.

Escuchado en la radio: “…los ángeles nos recuerdan cariñosamente a la infancia”. Una experta e “investigadora” sobre los ángeles y su presencia en el mundo (pero que además posee una tienda con más de 5000 versiones de esos seres alados) le explica a la conductora del programa radial que las ventajas de tener figuras de ángeles en casa son innumerables. Sus sesudas conclusiones van sustentadas por una amplia experiencia de primera mano en el asunto y una serie de testimonios de personas que “han sentido la presencia benéfica de los ángeles”. Realmente la reacción trabaja afanosamente y es prudente valernos de argumentos irrefutables para enfrentarla. No es casual la sugerencia a la infancia porque bien dice alguien por ahí cuando era niño pensaba como niño. Pero si ahora -ya grandes física y mentalmente- nos preguntaran ¿cuántos ángeles caben en la punta de un alfiler? ni siquiera tendríamos que pensar para responder “tantos como podamos hallar y poner…en la punta de un alfiler”. Bien, solo tenemos que pedir a nuestra experta que nos provea de algunos ángeles (pero no de figuras), ponerlos en fila y equilibrarlos o pedirles -gentilmente de ser posible- que se equilibren sobre nuestro alfiler experimental. 

Esos matrimonios forzados de la razón y la creencia tienen origen medieval -escolástico- y están ideados para justificar la “realidad de lo no visto” que poco a poco ha derivado en la adopción de “valores espirituales” como los que propone en este caso la experta angelóloga. Cuando conviene quien defiende esos valores alude a la fe, pero si el argumento no prospera también es lícito caminar por el terreno incierto pero ampliamente mutable de la seudociencia.