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Tag Archives: Infierno

Philip Roth según Frances Belleville

Philip Roth según France Belleville

"Nuestra pandilla" (Mondadori 2008)

"Nuestra pandilla" (Mondadori 2008)

El 7 de Noviembre del 71 Dwight McDonald (NY Times) escribió:

Nuestra pandilla” es una sátira política que he hallado rebuscada, injusta, de mal gusto, perturbadora, lógica, tosca y muy graciosa – Me reí ruidosamente 16 veces y dentro de mí una cantidad estadisticamente inverificable. Dicho brevemente, (es) una obra maestra. Las hipótesis más fantásticas -fantasías que, por desgracia, leemos diariamente en los periódicos y vemos en la TV nocturna- son desarrolladas con la lunática lógica de la “Modesta propuesta para prevenir que los niños de la gente pobre de Irlanda sean una carga para sus padres y el país”  de Swift (es decir, engordándolos para consumo como tocino del desayuno inglés). ¿Qué tan injusto se puede ser? “Nuestra pandilla” es un sólido segundo lugar. Como un inveterado americano, estoy encantado con la manera como las más extremas divagaciones satíricas de Roth -como aquellas de Mark Twain, Ring Lardner y Nathaniel West–tomadas de una base sólida de conocimiento volkische (popular);  nuestra jerga; y el carácter nacional que expresa, parecen alarmarlo tanto como lo han hecho con ellos y conmigo”

Inspirada en la escandalosa administración Nixon esta sátira política no deja títere con cabeza. El relato superlativo parte de un dislate verbal del trigésimo séptimo presidente de los vecinos del norte, pero podría ser parte de un manual de procedimientos para una caterva de políticos (Bush hijo, Berlusconi, Fox, etc.):

“POR CREENCIAS PERSONALES Y RELIGIOSAS CONSIDERO QUE LOS ABORTOS SON FORMAS INACEPTABLES DE CONTROL POBLACIONAL. AÚN MÁS, LAS POLÍTICAS IRRESTRICTAS DE ABORTO, O EL ABORTO A DEMANDA NO COINCIDEN CON MI CREENCIA PERSONAL EN LA SANTIDAD DE LA VIDA HUMANA – INCLUYENDO LA VIDA DE LOS NONATOS. PORQUE, SEGURAMENTE, LOS NONATOS TAMBIÉN TIENEN DERECHOS, RECONOCIDOS EN LA LEY, RECONOCIDOS AÚN EN PRINCIPIOS EXPUESTOS POR LAS NACIONES UNIDAS”

Con esta declaración “filosófica” -como dice McDonald- el protagonista Trick E. Dixon (Tricky para los amigos), se granjea el odio combativo de un violento grupo de radicales: los boy scouts, que fieles a su puritanismo, consideran la frase de Tricky un apoyo implícito al “intercurso sexual”. Y el líder enfrenta esta crisis provocada por la ignorancia de la única manera que conocen las personas de su clase: unos cuantos muertos locales (los gandules de la flor de Liz), difamación y chivos expiatorios. Además el Tricky literario emplea una estrategia que también capitalizó en nuestra época George Walker Bush: la invasión preventiva. En este caso contra la república pro-pornografía de Dinamarca (profiriendo un genial “algo huele mal en el estado de Dinamarca” como arenga).

Como el Nixon de la vida real Tricky solo fue presidente de un mandato. Si la historia condenó al primero a una especie de muerte política Roth no se toca el corazón y hace que alguien asesine a Tricky. Esto me resultó inesperado luego de una primera parte un poco excesiva y esquemática. No imaginaba las torcidas intenciones de Roth y eso puso de campanillas el remate de la novela o como diría McDonald citando a Jules Feiffer:

“…(eso) extendió lógicamente la premisa a su conclusión totalmente demente provocando de parte de la audiencia cierta apreciación inesperada

Luego de unas exequias relatadas con maestría Roth hace llegar a Tricky al mismísimo infierno, donde -no podía ser de otra manera- compite con Satanás por la presidencia del averno y en un giro de tuerca que contrasta con el debate de la vida real entre Nixon y Kennedy (1960) el experimentado Satanás es puesto contra las cuerdas por la “sangre nueva” de Tricky que muy en lo suyo saca de contexto “declaraciones” del innombrable contenidas en un irrefutable libro de pruebas. Dice:

“Este documento que estoy sosteniendo en mi garra es la Sagrada Escritura. No miente. Es ni más ni menos la Biblia de nuestros enemigos”.

Específicamente Tricky asesta una seguidilla de golpes bajos empleando el Libro de Job y haciendo ver al villano por excelencia como todo un perrito faldero de Dios. Irónicamente también dice la verdad y eso es de lo mejor de este libro porque esa parte me congeló la sangre pensando en que los políticos siguieran ese ejemplo y dijeran algo como:

“Y pueden responder, “Eso está muy bien, Señor Presidente, ¿Pero con qué preparación cuenta para presentarse al puesto de Diablo responsable?”

(…)

Para citar una nota personal, ustedes saben que yo nací oportunista, allá en California, y durante mis años en la vida pública tuve el privilegio de hacer una serie de tejemanejes con con otros oportunistas. Y pienso que hablo por todos los oportunistas cuando digo que Satanás ha sido una constante fuente de inspiración para nosotros desde tiempos inmemoriales, en las buenas y en las malas. Y quiero que él comprenda a todo lo largo de esta campaña, que respeto no solo la tenacidad con la cual él miente, sino que también su sinceridad al mentir.

(…)

Pero quiero dejar algo perfectamente claro. Por mucho que respete y admire sus mentiras, no creo que las mentiras sean algo en lo cual mantenerse. Mas bien son algo para construir (…) (nadie) puede confiar en las mentiras que ha dicho en el pasado (…) para distorsionar las realidades de hoy (…). Mi propia experiencia ha demostrado que las mentiras del ayer no van a confundir los problemas de hoy en día (…). Y ese el porqué, con todo el respeto para la experiencia de mi oponente, digo que necesitamos una nueva administración en el Infierno, una administración con nuevos cuernos, nuevas verdades a medias, nuevos horrores y nuevas hipocresías…”

Es decir la verdad y nada más que la verdad…

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Sor Juana Inés de la Cruz

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana: Sor Juana Inés de la Cruz

En el Infierno (canto 4), Dante, luego de haber encontrado a Homero, Horacio, Ovidio, Lucano junto a su maestro Virgilio, nos dice en un arrebato de humildad: 

 

Y todavía aún más honor me hicieron

porque me condujeron en su hilera,

siendo yo el sexto entre tan grandes sabios.

Para Sor Juana Inés de la Cruz, que afirmó haber elegido la iglesia porque le prometía una situación más segura que el matrimonio para sus empeños intelectuales, abandonar la literatura debió representar algo similar a descender al infierno. El libelo del obispo Manuel Fernández de Santa Cruz (escrito en 1690 bajo el seudónimo de Sor Filotea de la Cruz) que condenaba su afición por el saber precede a su total consagración a la vida religiosa, o como nos dice McInnis (Hispania, 1997): “Finalmente, la Iglesia hace a Cristo un esposo tan exigente como cualquier otra pareja de carne y hueso para celosamente demandar la total atención de parte de la monja”. En su “Inundación Castálida” y remontándose a un pasado mítico-histórico Sor Juana escribe cinco sonetos que reinvidican a jóvenes mártires del amor: Lucrecia, Julia, Porcia y Tisbe. A excepción de Julia, todas ellas cometieron suicidio, acto que la religiosa no pretende enaltecer, como es evidente al leer el final del soneto dedicado a Lucrecia, la virtuosa matrona romana violada por Tarquino

titian_lucretia
Violación de Lucrecia (Tiziano)

 

“…Pero si el modo de tu fin violento

puedes borrar del tiempo y sus anales,

quita la punta del puñal sangriento

con que pusiste fin a tantos males,

que es mengua de tu honrado sentimiento 

decir que te ayudaste de puñales”

 

En el que solo parece pedirle a Lucrecia dominio del cuerpo por la mente para evitar la violencia autoinfligida.

La segunda de sus heroínas es Julia, hija de César y esposa de Pompeyo, que murió luego de un aborto provocado, según Plutarco (y como vemos esta versión es sustentada por Inés), por la visión de su esposo ensangrentado al regresar de las elecciones. Julia literalmente muere de amor y ese amor subyugante es el que condena Sor Juana: “…Si el infeliz concepto que tenía / en las entrañas Julia no abortara, la muerte de Pompeyo excusaría/ ¡Oh tirana Fortuna, quien pensara / que con el mismo amor que la temía / con ese mismo amor se la causara”.

Luego tenemos a Porcia, la esposa y confidente de Bruto, el asesino de César, que decidió acabar con su vida ingiriendo trozos de carbón ardiente al conocer que su esposo se había suicidado. La autoviolencia es innecesaria, y para Inés, Porcia podría haber muerto por un acto de voluntad, de tanto amar a Bruto. Inés escribe: “iQue pasión, Porcia, que dolor tan ciego / te obliga a ser de ti fiera homicida, / o en que te ofende tu inocente vida, / que así le das batalla a sangre y fuego?…”

Piramo y Tisbe
Píramo y Tisbe.

El último soneto de esta serie está dedicado a Píramo y Tisbe, en cuya historia está basada el “Romeo y Julieta” de Shakespeare: dos amantes furtivos, suicidas accidentales impulsados por la congoja de creer  (Píramo a Tisbe) y corroborar (Tisbe a Píramo) que el ser amado ha muerto. Inés confiere a los amantes el goce de yacer juntos:

 

“…Mas viendo del amor tanto despecho 

la  muerte, entonces de ellos lastimada, 

sus dos pechos juntó con lazo estrecho.”

 

La última parte del verso señala la tragedia interior de Inés:

 

 “Mas, ¡ay de la infeliz  y desdichada

que a su Píramo dar no puede el pecho

ni aún por los duros filos de una espada!”

 

Que no en vano nos dice: “Vivo sin vivir en mí / y tan alta vida espero / que muero porque no muero”

Este vivo sin vivir en mí confirma su decisión de acabar con su vida mundana, sus libros, su música. Es el suicidio sin violencia contra el cuerpo que tan vehementemente exige a sus heroínas y la razón de su gloria.

Acosada y presa de las limitaciones de su tiempo Inés, como Dante, camina a la par de cuatro grandes y su Maestro: ella sí, primus inter pares.