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Tag Archives: La gran estafa

Nada parece poder alterar la quietud del pueblo de Tres Cruces, Nuevo México. Y si no fuera por los antecedentes del director de esta película (Don Siegel) pensaríamos que va a ofrecernos un soporífero drama o una comedia del montón. Charley Varrick (Walther Matthau) disfrazado de sí mismo (pero anciano) llega hasta las instalaciones del Western Fidelity Bank a bordo de un vehículo en el que va al volante su esposa. Aparecen unos policías que les autorizan a estacionar frente a la sucursal porque el anciano tiene enyesada una pierna. Cuando trata de cambiar un cheque y el gerente le explica que no es posible Varrick finge indignación y en la confusión que provoca él y un par de cómplices sacan sus armas y anuncian que se trata de un asalto. El gerente se pone nervioso y eso hace que Varrick sospeche que oculta algo que va a hallar en un inocente gavetero. Mientras esto ocurre dentro de la sucursal bancaria afuera los policías han regresado. La tranquilidad de tres Cruces acaba cuando la señora Varrick los recibe a balazos. Mata a uno y hiere al otro pero resulta gravemente herida. Y adentro uno de los ladrones muere al recibir un balazo. El resto de la pandilla huye con el botín. Poco después se enfrentan con otros policías. Con una suerte enorme la patrulla en la que van queda inutilizada. Pero la Varrick no llegará mucho más lejos. Varrick y su amigo Harman Sullivan (Andrew Robinson) se escabullen apenas y sólo pueden descansar cuando llegan a la casa móvil del primero. Ahí descubren que no han conseguido un botín cualquiera: Tienen en sus manos más de medio millón de dólares.

¿Qué película combina una persecución implacable, criminales, un asesino inescrupuloso, amoral y desalmado, un biplano y un encubrimiento meticulosamente llevado a cabo?

Si pensaron en “Intriga internacional” (“North by northwest”), “No es país para viejos” (“No country for old men”) o “El grupo salvaje” (“The wild bunch”) hicieron bien pero dejaron de lado al último de los independientes. En 1973 Don Siegel, el patrón de “Harry el sucio” (Dirty Harry), “El seductor” (“The Beguiled”) y “Fuga de Alcatraz” (“Escape from Alcatraz”) -entre muchas otras- dirigió a Walther Matthau, Joe Don Baker, John Vernon y a Andrew Robinson en una película titulada “La gran estafa” (“Charley Varrick”, 1973).

Varrick entiende que ese dinero caliente no puede traerles más que problemas. Y el mayor de ellos lo representa un matón llamado Molly (Baker) y su Imperial del 67. Pero como dice el promocional de esta muy interesante película setentera refiriéndose a Charley:

“Cuando se le acaba esa estúpida buena suerte, siempre tiene su ingenio para respaldarlo”

Ingenio que no tiene Llewellyn Moss, que también fue con la muerte en los talones hasta que lo atrapó Chigurg, que no tenía un vehículo resistente -como Molly- a pesar de que este último no pudo pillar a Varrick porque él – a diferencia de Grant (o si quieren Roger Thornhill)- es el que va en el biplano.

Y debo decir que sin ser un galán, Varrick -el hombre que engañó a la mafia- sin duda tiene lo suyo con las mujeres. Lo dice la señorita Ford (Felicia Farr):

– Usted es un hombre interesante, Sr. Varrick.

– Duerma, Srta. Ford.

– El último de los independientes.

– Duerma. Sabe que me tengo que levantar temprano.

– No se deje matar.

– Intentaré. Duerma, por favor.

Todavía me está debiendo el sud por el sudoeste.

Varrick, el hombre que engañó a la mafia.