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"Apocalypse now", de Ford Coppola es una reinterpretación del "Corazón de las tinieblas"

"Apocalypse now", de Ford Coppola es una reinterpretación del "Corazón de las tinieblas"

Comencemos con “Los motivos del lobo” de Darío. El lobo acecha al hombre. Francisco de Asís va en pos del animal. Según explica el lobo el hambre y la brutalidad de la naturaleza le obligan a recurrir a la violencia. Los motivos del título del poema establecen la sutil diferencia con el hombre:

 

“En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace, viene con pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura…”

que tiene elección y se decide por la maleficencia. Francisco consigue moderar los apetitos de ambas bestias. El lobo es aceptado y convive entre los hombres que le proveen su sustento. Pero cuando el místico se ausenta todo tiende hacia el mal -la verdadera pulsión positiva, dixit Schopenhauer- y los hombres se comportan más brutalmente que el animal que no tiene otra elección que escapar para que le dejemos “en el monte, en el risco, en (su) libertad”. Francisco lo encuentra y le increpa. Y el lobo replica algo así como conociendo al hombre prefiero seguir siendo lobo, al menos yo no disimulo.

“Como en sora lucha, habló el animal,
la boca espumosa y el ojo fatal:
-“Hermano Francisco, no te acerques mucho…
” (“Los motivos del lobo”, Rubén Darío)

Una idea afín aparece en “Colmillo blanco” de London. Un elemento es interesante: Vemos la historia desde la perspectiva del perro, que es mitad perro y mitad lobo. Hay quien ve a Colmillo como trasunto del propio London, un inadaptado obligado a buscarse la vida, un gran provocador que sugiere la causa del comportamiento equívoco de la humanidad:

“Si el lobezno hubiera discurrido del modo que suelen hacerlo los hombres, podía haber sacado la conclusión de que en la vida no hay más que voraz apetito. Se persigue o se es perseguido, se caza o se es cazado, se come o se es comido. Y todo en medio de la mayor confusión y ceguedad, violenta y desordenadamente, constituyendo un caos de glotonería y de matanzas, que procede al azar, sin piedad, sin plan, indefinidamente.

Pero el cachorro no pensaba como piensan los hombres. No podía abarcar amplios conjuntos. Tampoco era capaz de tener al mismo tiempo más de una idea o un deseo. Además de la ley de la carne, había miles y
miles de leyes de menor importancia que tenía que aprender también y obedecer”
.

Sin duda no hay límite para la violencia del hombre con su prójimo, como nos dice Hobbes citando a Plauto:

“Homo homini lupus” (“El hombre es lobo del hombre”)

Ni mayor ironía que ese acto violento:

…próximo
algunas veces lejanísimo prójimo
” (“Próximo prójimo”, Mario Benedetti)

y una extensión de todo esto es patente en el viaje de Kurtz, el colonialista británico protagonista de “El corazón de las tinieblas” (Conrad). La posibilidad de iluminar esas tinieblas es una mentira del intelecto, mera justificación del expolio: el viaje al mal absoluto representado por la otredad (bárbaros, salvajes, moros, etc. y sus dominios) conduce a la alienación irreversible del personaje.

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