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Tag Archives: migración

Louis Ferdinand Céline

Louis Ferdinand Céline

En Céline (“Viaje al fin de la noche”) encontramos páginas memorables y sombrías –o memorablemente sombrías- sobre la experiencia de vivir en el extranjero. LF ignora la posibilidad de adaptarse y , a la manera de Alejandro, desata el nudo Gordiano violenta y eficazmente. Uno de sus biógrafos (Vitoux) sugiere sus motivos: aventura, belleza, eroticismo, humor y transgresión como medios para la liberación definitiva de las ataduras (frialdad, gravedad, prejuicios, miedo del escándalo, propiedades burguesas y obligaciones sociales). Pero lo que realmente emprende es una revolución desde la burguesía y no como el lumpen proletario opuesto a ella que nos ofrece en el personaje de Bardamu: su mito es impersonar a este alter ego. La novela está dedicada a Elisabeth Craig, su musa y verdadera piedra de toque. No obstante todo en Bardamu (¿y en Céline?) es fallido: su existencia está señalada por el miedo a la muerte, la enfermedad, el desencanto de la humanidad y la incapacidad para cualquier compromiso. De ahí que el viaje sea tan importante en el relato, o como nos dice que sea “útil” , “ejercite la imaginación” y “todo lo demás sea desencanto y fatiga” (…) “Nuestro viaje es enteramente imaginario. Esa es su fortaleza. Va de la vida a la muerte. Gente, animales, ciudades, cosas, todo es imaginado…”

 

“Esto es el exilio, el extranjero, esa inexorable observación de la inexistencia, tal como es de verdad, durante esas largas horas lúcidas, excepcionales, en la trama del tiempo humano, en que las costumbres del país procedente te abandonan sin que las otras, las nuevas te hayan embrutecido aún lo suficiente” (…) “Todo en esos momentos viene a sumarse a tu inmundo desamparo para forzarte, impotente, a discernir las cosas, las personas y el porvenir tales como son, simples nulidades, que, sin embargo, deberás amar, querer, defender, animar, como si existieran”

Creo haber sido víctima de esa lucidez y discernimiento de las cosas.

Curiosamente leo esto cuando pienso en la migración y en el nexo con el país de origen. Para Kundera el regreso es imposible, la nostalgia es un engaño sostenido por la distancia (me refiero a su libro “La ignorancia”). Mejor si se asumen costumbres, si el pensamiento cambia. En contraste para Bardamu -y Céline- una ficción que repudia sustituye a otra temporalmente. Kundera construye personajes que mal que bien han conseguido adaptarse, Céline teje vidas de parias que deben fluir hasta fundirse con el siniestro discurrir de la noche.

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