Skip navigation

Tag Archives: peckinpah

Qué tiempos aquellos en los que se podía leer a Cormac MacCarthy en paz. Yo comencé hace algunos años con un absoluto desconocido suyo (por estos lares), su libro “Meridiano de sangre” (Blood Meridian or the Evening Redness in the West). Luego corrió el rumor de que Ridley Scott lo haría película y que sería un western duro y sin concesiones. Entrevistado el sir Scott se atrevió a decir “Necesitas violencia para hacerla (la película) adecuadamente“. Y hablando del origen de esa violencia me era difícil pensar en la caracterización de uno de los personajes del libro, el juez Holden, de quien tiene algo que decir Harold Bloom:

“The first time I read Blood Meridian, I was so appalled that while I was held, I gave up after about 60 pages. I don’t think I was feeling very well then anyway; my health was going through a bad time, and it was more than I could take. But it intrigued me, because there was no question about the quality of the writing, which is stunning. So I went back a second time, and I got, I don’t remember… 140, 150 pages, and then, I think it was the Judge who got me. He was beginning to give me nightmares just as he gives the kid nightmares (…)

…Oh, no, no. The violence is the book. The Judge is the book, and the Judge is, short of Moby Dick, the most monstrous apparition in all of American literature. The Judge is violence incarnate. The Judge stands for incessant warfare for its own sake.”

Bloom añade en esa entrevista que Meridiano… es el western definitivo pues “culmina todo el potencial que la ficción del Oeste puede tener“.

Dicho eso pienso que el director ideal de este western definitivo tendría que haber sido un especialista en lo inevitable como Peckinpah. Pero ahora IMDB afirma que lo de Scott no va más y será otro (Todd Field) el que dirija el proyecto (y además escriba el screenplay). Así que a esperar (la verdad sin mucho ánimo) hasta el 2011.

Pero mientras tanto tenemos otros referentes fílmicos del trabajo de McCarthy: por ejemplo “All the pretty horses” (2000) que pasó sin pena ni gloria (gracias a Matt Damon y Penélope Cruz) a pesar de ser lo mejorcito de la trilogía de la frontera del autor estadounidense. Y claro, ya todos sabemos lo que pasó con el “No country for old men” de los Coen, que es una excéntrica forma de arte como otras tantas expresiones de ese par de hijos de Minnesota y se basa -si tomamos por buenas las reflexiones de Horace Engdahl a nombre de la Academia Sueca- en una literatura provinciana e ignorante de la cual McCarthy ni siquiera ocupa la primera línea:

“Los escritores estadunidenses son demasiado sensibles a las propias tendencias de su cultura de masas, lo cual arrastra consigo la calidad de su trabajo. Ese país está demasiado aislado, es demasiado insular. No traducen lo suficiente y no participan realmente en el gran diálogo de la literatura. Esa ignorancia les limita. Por supuesto, hay una literatura poderosa en todas las grandes culturas, pero no se puede soslayar el hecho de que Europa es el centro del mundo literario… no Estados Unidos” (AP)

Pues por una vez que bueno que la cultura de masas y la “alta cultura literaria” no caminen juntas, pues de haber sido así no habríamos tenido nunca películas como “El Padrino” ni “El Bueno, el malo y el feo” solo por mencionar algunos ejemplos. Y por otra parte hay mucho Le Clézio para quien quiera disfrutarlo.

Y volviendo al tema de este post, este año estrenan “The Road” (Ignoro el título en español, ¿será “En el camino”?), película basada en el libro homónimo de McCarthy. Tanto el tráiler como los datos de producción revelan que hay algunas sorpresas a priori desagradables. Por ejemplo, se antoja que los guionistas intentaron explicar un poco el porqué del “futuro apocalíptico y distópico” con recursos que mas bien corresponden al cine de catástrofe y sus excesos de CGI. No en vano Borges proponía “narrar los hechos como si (uno) no los entendiese del todo“. Además aparece la figura de la “esposa” (Charlize Theron) del ignoto protagonista (Viggo Mortensen)  lo cual luce arriesgado teniendo en cuenta que un punto fuerte del libro es la relación entre padre e hijo. Pero mejor no adelantarnos y esperar teniendo en cuenta que la crítica ha alabado (¡una vez más!) el trabajo de Mortensen y que el director (John Hillcoat) brilló en producciones como “The proposition” (un western australiano altamente recomendable). Veamos:

Vodpod videos no longer available.

Anuncios
El gran Sam Peckinpah

El gran Sam Peckinpah

David Samuel Peckinpah (1925-1984) es una figura legendaria del cine de Hollywood, meca que lo amó y odió en partes iguales. Calificado como nihilista, misógino y violento su justa dimensión muchas veces tuvo que apreciarse lejos de la cultura WASP. Dos películas fueron cruciales para asentar su fama: The wild bunch (1969) y Straw dogs (1971). 

The wild bunch 

Impactante desde los créditos cuando vemos irrumpir a la cuadrilla salvaje en el pueblo de Starbuck con el score de Jerry Fielding. Holden (Pike), Borgnine (Engstrom) y los suyos cabalgan disfrazados de soldados y pasan al lado de unos niños traviesos que contemplan gozosos la suerte de dos escorpiones que han metido intencionalmente en un hormiguero. Alegoría terrible en la cual los niños, como símiles de una deidad que se regodea, e incluso participa de la violencia, deciden el destino de los predadores entregándolos a la furia incontenible de la multitud lo que a fin de cuentas es algo muy parecido a lo que les ocurre a los miembros de la cuadrilla: son bestias fuera de su elemento. Luego del violento y fallido asalto la pandilla huye hacia México. Un antiguo compañero de Pike, Deke Thornton (Robert Ryan), los sigue al comando de un grupo de cazarecompensas. En México conocen al caricaturesco general Mapache (Emilio Fernández) para quien acceden robar un cargamento de armas gringas. Luego de hacerlo con precisión matemática cruzan otra vez la frontera y antes de entregarlas a Mapache uno de ellos, Angel (Jaime Hernández) cede armas y munición a los villistas. Al enterarse de esto Mapache hace prisionero a Angel y lo tortura. Pike y los suyos exigen que les devuelva a su amigo sin lograrlo. Aparentemente conformes enfilan al burdel. Luego del descanso del guerrero Pike se levanta inesperadamente y lacónico les dice “vamos” a los Gorch (Oates y Johnson). Uno de ellos responde ¿porqué no?. Afuera del burdel se les une Egstrom. Los cuatro caminan -armas en mano- en medio de cientos de federales desconcertados. Finalmente llegan ante Mapache y nuevamente le piden que libere a su amigo. Esta vez no son gentiles. El general parece acceder pero ebrio y envalentonado levanta a Angel, lo limpia, corta sus ataduras y traicioneramente lo mata cortándole el cuello. No vivirá para contarlo. La balacera final inicia. Todos mueren. 

Ejemplo de western crepuscular, Wild Bunch es similar al Unforgiven de Eastwood, cuyo William Munny se ha retirado, ha domado a la bestia y sólo vuelve a las andadas y a la furia obligado por un código de honor irrevocable. Este mismo código anacrónico guía los pasos de la cuadrilla hacia su destrucción. Peckinpah lo explica así:

«… mis héroes son perdedores porque están derrotados por anticipado, lo que constituye uno de los elementos primordiales de la verdadera tragedia. Se han acostumbrado desde hace mucho tiempo a la muerte y a la derrota; en consecuencia, no les queda nada que perder».

La cuadrilla a punto de enfrentar a Mapache

La cuadrilla a punto de enfrentar a Mapache

 

Straw dogs

Perros de paja

Perros de paja

Una variación de la anécdota de Tales de Mileto y el pozo contada por Platón aplica para describir esta película: Tales caminaba absorto mirando las estrellas. A prudente distancia una ignorante fámula tracia lo observaba dirigirse a un pozo del que Tales no se había percatado. La única preocupación de la fámula era juguetear con su cabello. Cuando el astrónomo cayó al interior del pozo la fámula tuvo a bien mofarse de él diciéndole que estaba tan ansioso por conocer lo que pasaba en el cielo que no fue capaz de ver lo que estaba a sus pies. Pues bien, David Summer (Dustin Hoffman) es un matemático gringo casado con Amy (una inglesa interpretada por Susan George) que se toma un año sabático en el pueblo de su esposa. No va ahí para convivir: se pasará el año entero creando teoremas y resolviendo fórmulas. Y sí la distancia mental entre Tales y la fámula es enorme (mucho mayor que la profundidad del pozo) algo similar puede decirse de Summers, que absorto por su trabajo ignora monumentalmente a su esposa. Y ella, buscando atención recurre al grupo de lúmpenes que David ha contratado para unas reparaciones en casa. Poco a poco empieza a coquetear con ellos. El grupo amedrenta a la pareja y cuando Amy le pide a David que los confronte él no es capaz de hacerlo. En lugar de eso David accede a salir a cazar con algunos de ellos lo cual no es más que un pretexto para que Tom Hedden (Peter Vaughan), un antiguo novio de Amy, ingrese a su casa y la viole. Esa escena es la que le ganó fama de misógino, de “cerdo machista” a Peckinpah pues deliberadamente nos muestra a Amy con una actitud ambivalente: primero rechazando y luego accediendo al coito. Lo anómalo ocurre después cuando Tom le cede el turno a uno de sus amigos y él también viola a Amy. Aún más: David no se entera del asunto y esto no tiene que ver con el desenlace violento. Una noche que van de regreso a casa, David embiste al tonto del pueblo (Niles) con su vehículo y para atenderlo lo lleva a su casa. No sabe que este personaje ha matado accidentalmente a una chica del pueblo e inocentemente llama a la taberna para comunicar su paradero. Los parroquianos -entre ellos quienes violaron a Amy- van a la casa de los Summer y comienzan a romper las ventanas con la intención de linchar a Niles. Ni siquiera la presencia de la autoridad los detiene. David entiende que es asunto de vida o muerte y en ese punto se torna medieval. En otra vuelta de tuerca contra la mujer, Peckinpah nos muestra a Amy pidiéndole a su esposo que entregue a Niles y luego tratando de hacer entrar a los malosos. Pero Summers es un tipo muy muy listo y de principios: por diversos, ingeniosos y también desesperados medios cobrará la vida de los invasores de su casa.

 

El pueblo, Amy, David y Tom

El pueblo, Amy, David y Tom

 

Para Rodney Welch algunas cosas están claras:

“Si David es abstracto, Amy es concreta…” (…) “Ella es tonta y juvenil, y aún así conoce y respeta el código provincial de su comunidad, el tipo de código  que su esposo menosprecia. Ella está entrenada y criada en los valores del mundo pueblerino donde las tradiciones de apareamiento están enraizadas” (…) Amy realmente no respeta a un hombre que no pueda tomar el control sobre ella…” 

y finalmente:

“…Ella puede representar la visión Neanderthal que Peckinpah tiene de las mujeres — cachondas, obtusas, destinadas a respetar la dominación masculina…” (…) “… (es alguien) que sólo puede respetar personas que actúan ante problemas reales en lugar de perseguir problemas imaginarios” 

La violación de Amy

La violación de Amy

El trastornado David Summer

El trastornado David Summer

Antes me faltó decir que la fámula era tracia porque los tracios eran conocidos por su el culto obsesivo a múltiples deidades lo cual contribuía al estereotipo hombre de ciencia versus personaje mundano (la razón versus la fe absoluta).

Volviendo a la película de Peckinpah en la secuencia final David lleva a Niles al pueblo. Ha dejado atrás (¿para siempre?) a su mujer y me pregunto si ese no es un guiño más del director pues el tonto le dice a David “No sabía como regresar a casa” a lo que Summers responde con absoluta seguridad “Está bien, yo tampoco lo sabía“.

Los invasores

Los invasores

No me tomen a mal pero no puedo contener decir loado seas Sam Peckinpah…