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Tag Archives: Xavier Velasco

Visto por ahi...

Realmente hay que ser un héroe en todo el sentido para oponerse a la “blanca navidad”. Sobretodo sabiendo que no es cosa fácil por el elevado número de fanáticos dispuestos a condenar al “amargado” que no es capaz de contagiarse con ese aberrante “espíritu navideño” del que a propósito dijera con mucho tino Xavier Velasco algo así como “que al fin es un fantasma y que por tanto no extrañe que ande espantando”. Por eso en mi galería de héroes antinavideños con orgullo inusitado incluyo a un grupo de héroes de la razón que no tiemblan sosteniendo la pluma en contra de ese sinsentido que tanto disfrutan las masas:

El primero es Emilio Pascual, autor del delicioso “Apócrifos del libro” que glosa lo que debería ser (y sin embargo no es) el origen de todo este festejo: la biblia.

José Luis Borau también tiene lo suyo: él sí va directo al blanco con la singular “Navidad, horrible Navidad“.

La cosecha del hielo” es un libro vuelto película gracias a Scott Phillips y Harold Ramis (para los interesados se puede comprar aquí). Y recuerden lo que dice BB Thonrton en la película: “Only the morons are nice on Christmas“.

Finalmente está el trabajo de Nina Paley (seguir enlace) en xmasresistance.org que nos ofrece gratuitamente un emblema para todos aquellos que empecinamos en oponernos a esa despersonalizante, hipócrita, consumista y sobrenatural celebración

No barbudos, no árboles, no lucecitas

Eso sí: ¡Felicidades antinavideñas a todos!

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En una jornada inusualmente activa Xavier Velasco escribe una columna “Un poco de idiología” (Milenio 6/06/2009) que va como anillo al dedo ante mi duda de porque somos como somos. Velasco escribe:

“Hay cuando menos dos clases de idiota: el que es y el que está. En términos prosaicos (gracias Xavier), quien así ha sido siempre y quien así se pone”

Y antes de seguir con eso debo mencionar un tipo especialmente virulento de idiotez que lista el señor Velasco: la idiotez ideológica.

Si uno abre el periódico estos días o ve la televisión o escucha en la radio una noticia que habla de un país lejano, aislado, con una economía perpetuamente en crisis, gobernado por un fanático que con los ojos inyectados de odio llama a las masas a apoyar sus designios y luego otros representantes “populares” mucho más fanáticos hacen eco de ese llamado y prestos y ansiosos de sangre claman por expulsar del territorio a personas de un país limítrofe en represalia a la presencia incómoda de un gobernante ajeno a la “ideología” del líder local. Y si como excusa se plantea que el vecino se opone a entregar a unos asilados políticos juzgados de antemano en su país de origen “por el mandato popular” -y el dedo flamígero del líder, que además insiste en atacar no solo a su rival sino que se excede en los comentarios adversos sobre asuntos que solo competen al vecino uno puede pensar que se trata de esas zonas en el mundo donde abunda el fanatismo religioso y que esa noticia trata de mullahs, fatwas, yihads, muyahidines y especies similares. Pero no…

El entrometido en cuestión es Evo Morales. Los agraviados son Perú y Alan García. En ese orden. García no es de mi agrado pero debo reconocer que se ha portado como se espera de un mandatario, sin golpes bajos ni cotilleo. Y puesto que primero se pretende ofender no a la persona del presidente sino al ciudadano Alan García, cuyas ideas son precisamente opuestas a las ciudadano Evo Morales, el presidente García decide -en buena hora- no responder las chicanerías del extraviado presidente que tenemos. Y ni siquiera Evo es original en su pleito de barrio con Perú, porque esto recuerda sospechosamente el conflicto Chávez contra Uribe aunque es preciso reconocer que el troglodita venezolano es de otra categoría en cuanto a dislates. Doblemente sospechoso es que Chávez comenzara las agresiones anticolombianas precisamente en vísperas de elecciones tal como ha hecho su acólito cocalero (en diciembre votamos pase lo que pase).

Hoy escuché radio Panamericana de La Paz y un miembro de la bancada oficialista hablaba de consecuencia ideológica como el argumento que justificaba los desvaríos de Evo y el llamado a las armas para expulsar a los peruanos en El Alto. ¡Ahora sí que ya somos como Irán! (¿y Evo es nuestro ayatollah?)

Vale la pena corregir, siguiendo el texto de Velasco, que lo de Evo y su gente es consecuencia con (una) idiotez ideológica. Ni más ni menos. Y respecto a la taxonomía de esa “consecuencia” mejor que cada quien responda a la pregunta: ¿Es de SER, o es de ESTAR?